Germinación casera de semillas

Vídeo

“La semilla es la forma más concentrada de energía de una planta”. En este video, el Dr. Julio Calonje expone el proceso de la germinación de semillas en casa. “Al ser germinada, la semilla empieza a expresar su energía y los nutrientes se hacen mucho más asimilables para el sistema digestivo humano”.
Video tomado de:
VIDEO JC GERMINADOS MARZO 2012.avi – YouTube.
Créditos video: Ishwara – Centro Médico Integral / Dr. Julio E. Calonje Daly
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“Para ser productor orgánico se tiene que pensar diferente”

Entrevista a Juan Carlos Osorio, socio fundador de Bio-Bio

En el km 18 a las afueras de Cali, un bosque nativo encierra un ecosistema en donde los pájaros revolotean sobre una colcha de colores formada por cultivos en miniatura. Allí, en la Araucana, la energía que fluye se percibe especial, integradora de los elementos que la cohabitan. Desde el 2001, la finca la Araucana, un terreno con más de 25 años libre de pesticidas y aditivos químicos, es el escenario para la armoniosa y sana producción de Bio-Bio.

Bio-Bio produce hortalizas, germinados y brotes bajo un esquema productivo orgánico.  Calidad gourmet, representada en suculencia de sabor, color y textura, es el distintivo de los germinados “Verdecitos”. Bajo la marca “Verdecitos”, Bio-Bio ofrece una gama variada de brotes, entre los que se encuentran auténticas rarezas en el contexto del mercado colombiano, tales como Pac Choi, germinado oriental; Sangre de Toro, de origen europeo; Rusia roja, de hojas sutilmente acorazadas y picantes; Berro crespo, ideal para sushis y sopas.

Bio-Bio produce cerca de 80 toneladas al año de hortalizas de hoja y fruto, flores comestibles y brotes, en un área de 7600 m2, de los cuales 3400 están bajo invernadero y el resto a campo abierto. Tres socios apasionados por la agricultura limpia, la medicina naturista y el yoga son las cabezas de esta empresa vallecaucana.

Su producción está dirigida hacia el mercado institucional, como hoteles cinco estrellas, restaurantes gourmet y hacia familias que “quieren comer diferente y sano”, como lo expresó Juan Carlos Osorio, agrónomo, socio fundador de Bio-Bio, con quien CERES conversó acerca de la substanciosa experiencia que como productor orgánico ha tenido, en el marco de esta empresa.

¿Cuál es el ORIGEN de Bio-Bio

Juan Carlos Osorio: Somos tres socios. Yo empecé con un socio médico en el año 2000 a hacer ensayos en la finca la Araucana en Dagua, a 1800 mts a nivel del mar. Montamos allí una producción de hortalizas, de germinados y brotes a partir de la agricultura orgánica. En 2001 empezamos la producción y en 2006 nos certificamos con CERES. 2006, 2007, 2008 estuvimos certificados. Por problemas de seguridad no volvimos a sembrar la finca. Retomamos la siembra a finales de 2010. Siempre bajo esquema orgánico.

¿Cuál es la MOTIVACIÓN de Bio-Bio para producir bajo un esquema orgánico?

JCO: La motivación principal es la salud y el convencimiento. Hay un sentimiento hacia la producción limpia en nosotros desde hace muchos años. Yo soy ingeniero agrónomo con maestría en suelos y aguas. También soy profesor en Univalle. El otro socio es Julio Calonje, médico naturista . Y el otro es un ingeniero mecánico involucrado con el tema del naturismo desde hace por lo menos unos 8 años; es practicante de yoga y es vegetariano. Somos tres socios muy comprometidos con la producción limpia.

¿Qué ACTITUDES se requieren para ser un productor orgánico?

JCO: Básicamente dos cosas. Una es la valoración de que la producción orgánica es la salida para cambiar el impacto ambiental que se da por la producción convencional, el interés por mantener bien su finca, por mejorar su salud, su dieta. La gente, partiendo de su dieta y de sus hábitos de consumo, todavía no visualiza esto. Esta es la parte más difícil, la de la conciencia. Otra parte compleja es poder afianzar el vínculo entre la producción, el consumo, la comercialización, la venta, que es lo que hemos logrado hacer nosotros en todos estos años.

¿De dónde viene el CONOCIMIENTO que aplican en su esquema productivo?

JCO: Básicamente de experiencias personales, cursos, experimentación previa. Yo tengo más de 30 años de experiencia en muchos cultivos, tanto convencionales como orgánicos. En ese camino uno ha aprendido de muchos errores, no sólo propios sino de amigos y vecinos. Hay mucho conocimiento acerca de esquemas orgánicos. Hemos mejorado nuestro esquema a través de los años y tenemos una producción similar a la convencional en cuestión de tiempos y producción por área.

¿Cómo se produce el CAMBIO de una producción convencional a una orgánica?

JCO: Cuando empezamos cometimos el error que cometen muchos: equiparar las prácticas agrícolas convencionales a las orgánicas. Básicamente lo que se hacía era una sustitución de insumos. La gente piensa que para producir una lechuga orgánica se debe cambiar la urea y los fungicidas por bioextractos. Para ser un productor orgánico se tiene que pensar diferente. El principal error es no considerar el suelo como un ente vivo, esa es la lección principal. Uno tiene que hacer suelo dentro del manejo orgánico, porque si uno quiere una producción convencional, no hay mucho esfuerzo qué hacer.

¿Cuál es el TRATAMIENTO que Bio-Bio le da al SUELO?

JCO: Consideramos al suelo como un ente vivo. Por ello, estamos permanentemente re-mineralizándolo, alimentando y re-inoculando los microorganismos, activándolo, dándole descanso, dándole rotación. Donde sembramos una variedad de lechuga este mes, sembramos otra diferente el otro mes. El otro tema que manejamos es medirle la energía al suelo. Hago parte de un grupo de investigación en temas ambientales de la Universidad del Valle, en donde se han desarrollado técnicas para medir la energía al suelo. En la finca en donde tenemos nuestra producción orgánica acabamos de medirle el paramagnetismo al suelo.

Tratado de esta manera ¿Cómo ha sido la EVOLUCIÓN DEL SUELO en cuanto a materia orgánica?

JCO: Nuestros niveles de materia orgánica son cercanos a seis y a ocho. El aumento de la materia orgánica es relativo desde el punto de vista agronómico. No por el hecho de tener 18% de materia orgánica es bueno persé. En la sabana de Bogotá hay suelos con 20% de materia orgánica, a los que tienen que echarles grandes cantidades de fertilizantes químicos. Creemos que el tema hay que revisarlo. Es más importante la remineralización de la materia orgánica. Por eso, usamos microorganismos que la reactiven para que la planta la pueda usar; porque la materia orgánica en condiciones de precipitación o de temperaturas frías no se mineraliza igual, entonces la planta, igual, tendrá déficit de nutrientes y minerales. Sin embargo, a partir de los análisis  iniciales hechos a la finca, la materia orgánica ha aumentado hasta tres puntos. Cada 20 ó 27 días aplicamos cerca de 40 kilos de compost al suelo, por era. Ese compost se debe mineralizar, se deben formar compuestos orgánicos en el suelo.

¿Qué IMPACTO AMBIENTAL tiene la producción orgánica de Bio-Bio?

JCO: Toda actividad del hombre genera un impacto ambiental, sea orgánica o no. Nosotros hemos tratado de mitigarlo. Al tener la finca terraceada, tratamos de prevenir al máximo la erosión del suelo. El riego por goteo nos permite manejar niveles mínimos de agua. La finca está en una zona en donde llueve mucho, así que tenemos unos lagos en donde se almacena agua-lluvia. Manejamos también algo del balance por libélulas. Tenemos árboles frutales para atraer a algunas aves que se coman a su vez a algunos insectos, orientados hacia el control de plagas. En el tema laboral, buscamos trabajadores que sean conscientes del manejo de los recursos. No hemos expandido el área de siembra porque queremos preservar el bosque nativo alrededor; pues así eso teóricamente no nos produzca nada, nos da un beneficio indirecto a través del control de plagas, del aislamiento, de la sensación de bienestar que se experimenta en la finca, un entorno favorable a los humanos. Lo ideal sería sembrar directamente dentro del bosque, pero ni las lechugas ni los tomates ni los tipos de hortalizas que sembramos se dan allí.

¿El CONOCIMIENTO que ustedes aplican es una conjugación de lo TRADICIONAL con los conocimientos modernos?

JCO: Sí, por ejemplo el campesino se guía por calendarios lunares para determinar épocas de cortar la madera. También, hay gente que dice que hay unas personas que tienen mejor mano que otras y eso tiene que ver con los estados de ánimo. El mismo esquema laboral, es decir, cómo maneja uno a la gente cuenta; uno no puede ser un agricultor orgánico si se emborracha y coge a patadas a la mujer.

¿Cuál es el impacto en cuanto a lo LABORAL de la producción orgánica frente a la convencional?

JCO: Contratamos a mucha más cantidad de gente porque no usamos herbicidas, entonces el control de malezas es manual. En menos de una hectárea, tenemos a 19 personas trabajando con nosotros. Aumenta el costo, baja la competitividad frente a lo convencional, pero esto hace parte del esquema de producción orgánico. Esta es una producción muy manual, artesanal, conjugada con técnicas modernas dentro de lo orgánico. Buscamos darle espacio a la generación de empleo y a las buenas condiciones laborales, así como darle trabajo a mujeres cabeza de hogar.

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    ¿Cuál es la relación de COSTO de su producto orgánico con el convencional?

JCO: Hemos tratado de mantener un precio bajo los rangos razonables todo el año, así el precio del mercado convencional fluctúe. Es una cuestión de oferta y demanda donde juegan los precios. No podemos salirnos mucho del margen de precios, así el producto sea orgánico. Con la experiencia hemos logrado bajar costos de producción. Tenemos margen de competitividad y eso lo podemos explotar si el mercado lo quisiera demandar. Lo otro que tratamos de diferenciar también es que nosotros no sembramos las mismas variedades ni los mismos materiales genéticos que usan los agricultores convencionales. Todas nuestras semillas son orgánicas, que son un poco más caras porque nos toca importarlas. Algunas semillas las producimos en la finca, pero es muy complicado acceder a semillas orgánicas en el mercado de semillas de Colombia. Hay poca semilla de hortaliza orgánica en Colombia. Si evaluás por un mes a un productor de lechuga convencional allí en la zona, frente a los 27 días que nos demoramos nosotros, estamos casi que a la par. En costo estamos ligeramente más caros nosotros, básicamente debido a la mano de obra, pues todo es manual y sin herbicidas, por la semilla y porque la frecuencia de aplicación de los insumos orgánicos es más alta que la del químico. El químico mata todo y vuelven y siembran a los quince días. Nosotros tenemos que hacer semanalmente aplicaciones preventivas de hongos y extractos vegetales. Nuestro esquema productivo demanda mucho más pero llevamos muchos años en él y ya tenemos claros los mecanismos de producción.

¿Las SEMILLAS ORGÁNICAS que vienen del exterior tienen un buen comportamiento en un ecosistema tropical?

Allí está el reto. Nos toca investigar porque si es cierto que el comportamiento es diferente. Hemos logrado adaptar algunas variedades y nuestro proveedor de semilla en Estados Unidos nos envía esas variedades. Vamos probando durante diferentes meses de siembra con los insumos que manejamos. Como en la finca manejamos eras de 10 m2, tenemos 750 eras, lo que nos facilita hacer ensayos a pequeña escala dentro del cultivo, para identificar la evolución de las distintas variedades.

¿Cómo percibe al CONSUMIDOR COLOMBIANO?

JCO: Últimamente hay una tendencia más marcada hacia lo orgánico, lo que tiene que ver con los flujos de la economía. Si hay una buena economía, mejora bastante la percepción y la gente quiere consumir diferente. Esto es un problema de precios. Si el precio de la lechuga o el tomate va a la baja, el jefe del hotel va a comprar el más barato. Sin embargo el chef, cocineros y jefes de cocina dan su punto de vista acerca de que el producto orgánico sabe mejor, dura más, tiene mejor color, es más brillante, entonces terminan definiendo la compra por el producto orgánico que es un poquito más caro que el producto convencional.

¿Considera el consumo de lo orgánico tendencia de una ELITE?

Es de una elite pero también se está masificando. En la medida en que quitemos los interrogantes de la producción y logremos ser tan competitivos como los otros, podemos vender tomate orgánico al lado del convencional, por ejemplo, y puede ser muy grande el consumo. Mucha gente cree que esos productos son sólo para los ricos. Pero si el producto orgánico pudiera ponerse en cafeterías de universidades, por ejemplo, y ofrecer buenas ensaladas tampoco significa que va a ser consumido, pues los muchachos optan por la comida rápida. Entonces también allí hay un concepto de hábitos de consumo, de la educación y de la cultura en el hogar.

¿Cómo percibe la producción ORGÁNICA COLOMBIANA?

JCO: La tendencia de la producción orgánica en Colombia es al crecimiento, como está pasando en todo el mundo. Lo importante es diferenciar esquemas productivos, pues hay productores que creen que tienen una producción orgánica porque no aplican químicos, pero aplican gallinaza. En nuestro caso no aplicamos gallinaza ni ningún desechos de origen animal. Utilizamos lombriz roja californiana que alimentamos con los residuos de la lechuga y con otros subproductos de nuestros cultivos.

¿Conoce OTRAS EXPERIENCIAS locales de producción similares a la de Bio-Bio?

JCO: Sí, en la zona hay unos dos o tres. No sé si están certificados pero veo que están haciendo cambios. Ellos venden hortalizas mediante fundaciones como la Epsa, la Carvajal, en los mercados verdes de Comfandi.

¿Se han ustedes integrado o ASOCIADO con otros productores orgánicos de la región para consolidar una oferta más integral de productos orgánicos?

JCO: No lo hemos hecho, pero ojalá se pueda. Todavía no hay una madurez en el mercado que permita hacer eso. Aquí la gente no es muy dada a integrarse. La asociatividad en los productores es muy baja. Hemos tratado de que algunos productores vecinos nos siembren bajo contrato, pero las fincas no están certificadas entonces finalmente no lo hacemos.

¿Qué le proporciona a Bio-Bio una CERTIFICACIÓN ORGÁNICA de sus productos?

JCO: Nos concede un sentido diferenciador, no tanto en el precio, pero si en el mercado. El hecho de que estemos certificados con un organismo serio y que eso vaya en el rótulo nuestro, le permite tener certeza al consumidor. Como nuestro mercado es institucional, la certificación genera confianza de que el producto fue fabricado bajo unas normas y unos criterios serios. Algunas instituciones lo demandan.

¿Cuál cree podría ser un mecanismo de MOTIVACIÓN para los PRODUCTORES LOCALES para cambiar del esquema convencional al orgánico?

JCO: Hay varios puntos. Uno es que esto no es sólo sembrar para vender, se necesita convicción por parte del productor de que lo orgánico es lo adecuado para él, para su salud y la de su familia, para el bienestar de su suelo y para el de su cliente. Lo otro es que el mercado lo demande. Si el consumidor no visualiza que ese diferencial de precio es un beneficio para su salud y la de su familia, el productor va a seguir en el mismo camino convencional, pues ya tiene un esquema creado.

¿Piensa que hay INCENTIVO del gobierno colombiano para la producción orgánica?

JCO: No, ninguno. Hubo un programa con Andrés Arias, antes ministro de agricultura, de donde salió el sello ecológico nacional. Con el ministro actual no ha habido una continuidad del programa y desmotaron la oficina que se había creado para este programa de agricultura ecológica. El ICA hace poco por esto.

¿Cuál es su percepción de la AGRICULTURA COLOMBIANA?

La agricultura colombiana ha desmejorado mucho frente a otros casos. He viajado y he visto otras experiencias, por ejemplo en Perú o Argentina. Afortunadamente no tenemos esas grandes áreas sembradas con transgénicos como en Argentina, pero creo que vamos a llegar allá con unas áreas que se están expandiendo en los llanos. A nivel del Valle todo está sembrado en monocultivo de caña en la parte plana; pero el Valle tiene un gran potencial en la ladera, en producción de frutas y hortalizas que se podría dar con más valor bajo producción orgánica de mandarina, mango, piña, por ejemplo. Colombia tiene un gran potencial para ser productor orgánico por sus condiciones ambientales y el mercado internacional tiene una alta demanda de estos productos. Sin embargo, nos estamos quedando atrás frente a la gran producción agroindustrial peruana, por ejemplo. Debido a sus condiciones climáticas, ellos son productores fuertes de hortalizas a gran escala. Desde el punto de vista agroindustrial ellos nos han cogido ventaja. Pero también tenemos las nuestras, como que nos cuesta un dólar y medio menos exportar una caja de hortalizas que a ellos, debido a nuestra proximidad con el transporte hacia Norte América y Europa, que son los grandes compradores. En la medida en que la India y China revolucionen el consumo orgánico, el área en el mundo no va a alcanzar. En Colombia, aún hay mucho desconocimiento de herramientas para producir lo orgánico bajo los mismos estándares de productividad que lo convencional. Pero nosotros tenemos casi la misma productividad por unidad de superficie y unidad de tiempo que un convencional.

¿Logra usted hacer una dieta variada de productos orgánicos?

JCO: Si, lo hago. Consumo todos los productos que producimos y hago un matrimonio de productos orgánicos de otros productores. Se arma un paquete y se logra hacer una dieta. Aceites, leche de soya, huevos.

¿A qué sabe lo orgánico?

JCO: Lo orgánico sabe diferente y lo bueno es que lo podemos medir. Con un grupo de la Universidad del Valle desarrollamos un dispositivo para medir y desde el punto de vista energético y eléctrico se puede diferenciar el sabor. Lo hemos hecho con 16 productos entre los que están café, maracuyá, uchuva, tomate, banano, pimentón, fresa, lechuga. Y el sabor de lo orgánico a lo convencional cambia, además de que dura más el fruto, tienen una mejor presentación, mejor textura y brillo.

Natalia Fernández-Ruiz
Santiago de Cali, abril, 2012

Crédito fotografías: Bio Bio Verdecitos

Bio Bio Verdecitos
www.verdecitos.com