Greenpeace pide a Santos y a Zuluaga compromiso con los páramos

Les compartimos esta breve nota publicada en el periódico el País de Colombia, sobre el énfasis que hizo esta organización internacional a los candidatos presidenciales de Colombia, en la protección de los páramos y las fuentes hídricas nacionales:

La organización solicitó que, quien sea que gane la segunda vuelta presidencial, se comprometa a mantener el tema de la protección de los páramos.
Por: Elpaís.com.co | Colprensa

“Santos, Zuluaga: los páramos no tienen segunda vuelta”. Esa fue la consigna con la que la Greenpeace Colombia le exigió a los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta a la presidencia de la República mantener en la agenda de gobierno, cualquiera sea el ganador, el tema de la protección a los páramos.
En esta oportunidad, los ambientalistas se tomaron varios monumentos en ciudades como Bogotá, Cali, Barranquilla, Cartagena, Pereira y Medellín.
La idea -señalan- es reclamar a los dos candidatos presidenciales mantener y hacer cumplir la Ley 1450 de 2011 que adopta el Plan de Desarrollo 2010-2014, en cuanto a la prohibición de cualquier actividad de extracción en estas zonas.
“Es muy importante que los dos candidatos se pronuncien y asuman su responsabilidad para la conservación de estas zonas estratégicas en el próximo Plan de Desarrollo”, dijo Silvia Gómez, coordinadora local de Greenpeace Colombia.
Adicionalmente, la ONG recordó que hace más de un mes lanzó la campaña, ‘Yo voto por los páramos’, que busca una posición que garantice políticas de conservación de estos sistemas de alta montaña, por parte de los candidatos.

“La iniciativa surge a raíz de la falta de propuestas sobre protección de los ecosistemas en la contienda electoral. Esta busca movilizar e involucrar a toda la ciudadanía a través de las redes sociales”, explicó Consuelo Bilbao, coordinadora de la Campaña Páramos de Greenpeace Colombia.

Finalmente, Bilbao enfatizó en que los páramos son fuente de agua para el 70% de los colombianos y están siendo gravemente amenazados por la locomotora minero energética”.

(Publicado originalmente en http://www.elpais.com.co/elpais/colombia/noticias/greenpeace-pide-santos-y-zuluaga-compromiso-con-paramos)

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“Lo orgánico sabe a realidad”

Entrevista a Sara González de CERES mercado orgánico

En Colombia, la presencia de los mercados verdes es aún anecdótica. Comercios establecidos, en el que un colombiano pueda hacerse a una despensa con alimentos orgánicos, todavía constituyen alternativas adjetivadas como originales, debido a su carácter escaso.

En este contexto, algunos agricultores orgánicos optan por comercializar sus productos en el exterior, en la búsqueda de mercados y consumidores que estén dispuestos a pagar el valor de un alimento sano. En general, el consumidor colombiano desconoce el valor nutricional de alimentarse con frutos de la tierra producidos bajo esquemas limpios de producción. En el afán de la cotidianidad de un país, en donde la economía de gran cantidad de hogares es de subsistencia, el valor que se busca al adquirir la canasta familiar es el de la frugalidad.

No obstante, la posibilidad de acceder a una alimentación sana no debería ser privilegio de clases pudientes, sino una realidad común a todos. En Colombia se evidencian múltiples factores que dificultan este objetivo: escasas políticas encaminadas al incentivo y al fortalecimiento de redes de producción agropecuaria orgánica y/o con buenas prácticas; exiguo control y promoción de la producción orgánica ante las cadenas de supermercados, que comúnmente no pagan el valor justo al productor orgánico, mas etiquetan el alimento biológico con un precio elitista; incipiente demanda de alimento orgánico por parte del consumidor nacional, que se traduce en costos elevados para la oferta agrícola orgánica colombiana. Y así, se podrían incluir cantidad de aspectos que tocan desde dinámicas económicas, así como la soledad de los agricultores biológicos, hasta un inminente cambio de consciencia de consumidores y productores.

Afortunadamente, al otro lado de la moneda, se visualiza gente trabajando con convicción e ideas frescas en la gestación de la transformación de los hábitos alimenticios venidos con la modernidad – vinculados con la inmediatez de la síntesis química – hacia una cultura alimenticia sensata y consciente. En ese escenario actúa Ceres, mercado orgánico, que en Medellín abre sus puertas no sólo a la comercialización de los productos orgánicos de campesinos de la región, sino también a la comprometida tarea de re-educar a consumidores en una cultura de nutrición en donde haya conocimiento del origen y del tratamiento de los productos alimenticios. En donde haya consciencia del trabajo de los agricultores y de su sostenibilidad. En donde haya una contribución a la protección del medio ambiente a través del consumo de alimentos agroecológicos producidos bajo esquemas respetuosos de la naturaleza.

Mercado orgánico Ceres, en Medellín. Foto tomada del sitio Facebook de Ceres, mercado orgánico

Mercado orgánico Ceres, en Medellín. Foto tomada del sitio Facebook de Ceres, mercado orgánico

CERES Colombia conversó con Sara González, co-propietaria y co-fundadora de Ceres mercado orgánico, acerca de su experiencia con su establecimiento; charla que evidenció la inminencia del fortalecimiento de redes de campesinos, consumidores y comercializadores, en la búsqueda de una realidad alimenticia sostenible y saludable.

CERES Colombia: ¿Qué es CERES mercado orgánico?

Sara González: Ceres es un espacio en donde comercializamos productos orgánicos y vegetarianos, cultivados y procesados de la mano de personas interesadas en rescatar las raíces de la alimentación integral, completa y sin contaminaciones. Es un mercado en donde se ofrecen frutas y verduras orgánicas, agroecológicas, sin ningún tipo de fumigaciones. Y otra línea de conservados orgánicos, una línea para el hogar y otra de aseo personal.

CC: ¿Cómo surgió la idea de montar un mercado con este tipo de productos?

SG: Julia correa, mi socia, y yo, desde siempre en la universidad, hemos tendido a la prácticas relacionadas con obras sociales. Decidimos, en el momento de emprender una vida laboral, buscar una solución con la que pudiéramos abarcar un público en la ciudad. Encontramos muchos campesinos en el mercado convencional y quisimos apoyarlos y la agricultura orgánica entonces nos pareció el complemento perfecto. Apoyar al campesinado que es un público vulnerable, pero que está de cierta manera aportando para la sostenibilidad tanto de su familia, como del medio ambiente y a la salud de quienes consumen sus productos.

CC: Siendo tú, Sara, comunicadora social y Julia, diseñadora de interiores ¿Cuál es la relación que construyen con la agricultura orgánica?

SG: La agricultura orgánica es un estilo de vida. Al estar vinculadas a este mundo hemos aprendido mucho; hemos trabajado de la mano de expertos en agricultura orgánica. Son conocimientos que uno va interiorizando y comprendiendo. No tanto la parte técnica; no tenemos el conocimiento de un agrónomo o una persona que ha estudiado la tierra y sus componentes. Manejamos muy buenos contactos, tenemos buenos maestros y trabajamos con los campesinos en una base de confianza.

CC: ¿ Cuál es el perfil de los productores que proveen su mercado?

SG: Trabajamos inicialmente con dos proveedores para la verdura. Uno de ellos es un campesino que se llama Jhon Ríos, él tiene sus cultivos en La Ceja. Ha sido parte de la organización COAS1. Ahora es independiente. Es un campesino gran amigo nuestro. Él se encarga de liderar una red con sus amigos aledaños para trasmitir su conocimiento. Y también estamos de la mano con una finca en Rionegro, donde se está generando una cooperativa de apoyo a los campesinos y existe un gran cultivo que es un lugar de enseñanzas.

CC: Los productos comercializados ¿han sido certificados bajo un sello nacional o ustedes mismas han hecho el control?

SG: Manejamos un aval de confianza con nuestros proveedores. En nuestro equipo de trabajo contamos con personas que nos acompañan y asesoran en estos procesos. Con los campesinos hacemos las visitas y ellos son quienes deben explicarnos cómo hacen sus procesos de siembra y fumigación. La agricultura orgánica se hace evidente, además que deben contar con insumos de preparaciones que se deben encontrar en el cultivo. Se deben hacer evidentes los biofertilizantes y diferentes minerales, como la harina de rocas en los cultivos. Se van creando redes y es nuestro deber y responsabilidad confiar en esa red. Los campesinos con los que trabajamos llevan en esto muchos años, incluso más de los que tiene Ceres en el mercado, ellos han forjado sus procesos agroecológicos por su cuenta. Ahora, en conjunto con Ceres, se refuerzan los procesos y canales de distribución.

CC: ¿Qué productos constituyen la oferta de Ceres?

SG: Manejamos todo lo que son frutas y verduras. Una línea de procesados como aromáticas, sales, miel de abejas, especies, bebidas. Además de ser mercados de orgánicos, también es uno de productos vegetarianos. No vendemos nada que provenga de animales, pues estamos en su defensa. También vendemos granos, arroces, pastas, panes, café. En la línea de aseo tenemos aceites corporales., shampoos, cremas de dientes, jabones. En la línea del hogar, desinfectantes, desengrasantes, multiusos, lavalozas, jabones para las manos. También vinos locales. Son licores artesanales producidos de mora y de mortiño.

CC: ¿Todos los productos son nacionales o importan algunos productos?

SG: Tenemos cuatro productos que son importados porque tristemente no se encuentran acá. Desearíamos que todos los productos fueran locales. Tenemos el jarabe de agave que es un endulzante mexicano increíble, además de que es sumamente respetuoso con los animales. Están las bebidas que reemplazan de cierta manera la leche, de arroz y de quinoa. Una pasta biológica italiana. Y sal del Himalaya que es americana.

CC: ¿Logran hacer una dieta completamente orgánica con los productos que tienen al alcance?

SG: Claro que sí. Socialmente es imposible seguirla, porque uno no siempre puede ir a la casa a comer; tienen que comer por allí en donde se aparezca el almuerzo. Pero yo creo que con los productos que encuentras en Ceres, puedes llevar una vida orgánica y sana en tu cotidianidad.

CC: ¿A qué sabe lo orgánico?

SG: Un producto orgánico sabe a lo que debe saber. Por ejemplo, un tomate orgánico tiene un sabor increíble, sabe a realidad. Sabe a raíz, sabe a integral.

CC: Los precios ¿Son asequibles a qué tipo de consumidores?

SG: Debido a la poca demanda los productos orgánicos son un poco más costosos, para públicos estrato medio y alto. Tratamos de manejar precios muy competitivos en el mercado. Quisiéramos abarcar todos los públicos, pero entre menos demanda haya menos oferta hay y es más difícil el proceso de distribución y de comercialización. Una vez se logre posicionar e incrementar el consumo de orgánicos, los precios tienden a bajar. Son productos muy especiales en el mercado y por eso incrementa su costo.

CC: ¿Qué percepción tienen del consumidor colombiano?

SG: Podemos hablar del consumidor paisa. Las personas de Medellín son de mentalidad muy cerrada. Somos criados de una manera que creemos que es la única. No todos tenemos la capacidad para abrir nuestra mente y percepción para entender esto. Ha sido muy difícil. Ha sido un proceso de educación y capacitación, constante acompañamiento. Mostrarles con hechos, cifras, qué es lo que pasa con los químicos. Pero se ha ido logrando un público, un mercado. Creo que con todo el impacto global que se ha generado hacia el medio ambiente, la gente ha reflexionado que no tiene por qué ser así, que estamos acabando con el planeta, que nos estamos intoxicando. En este momento estamos generando un despertar hacia la agricultura orgánica, hacia una vida sana, hacia una vida más tranquila. Estamos en un inicio, pero vamos muy bien.

CC: Ustedes manejan cierto tipo de actividades, como las salidas agroecológicas ¿estas actividades están enfocadas hacia esa re-educación del consumidor?

SG: Claro que sí. Tenemos ciertos programas para tratar de acercar al consumidor hacia las prácticas de agricultura orgánica; porque la gente se ha alejado completamente de sus raíces, de su conexión con el campo. Uno escucha a niños que creen que las frutas y las verduras vienen del supermercado y que son transportadas a la casa, entonces no logran esa relación de la tierra hacia la mesa. En estas salidas estamos invitando a familias con sus hijos, sus amigos, a que vengan y conozcan las prácticas; que vean que es un proceso muy bonito, muy grande. Queremos mostrar que nuestros productos tienen gran valor nutricional y social. Y también, con unos compañeros del restaurante vegetariano “Verdeo” estamos generando espacios en donde surgen charlas, clases de cocina, en donde se enseña a la gente a consumir sano, a consumir otros productos, a ver qué está pasando con el mundo.

CC: ¿Qué impacto ha tenido Ceres en su localidad?

SG: Pienso que ha sido un impacto positivo en la comunidad. Estamos ubicados en un lugar muy bonito, en un barrio muy tranquilo de Medellín, en el poblado. Estamos rodeados de naturaleza. La gente se intriga, la gente camina, viene mucho extranjero. Nos ven como algo novedoso, como un espacio tranquilo y ameno para disfrutar y aprender.

CC: En otros tipos de espacios como ferias o mercados móviles ¿Han participado? ¿Podríamos pensar que hay espacios para promocionar este nuevo tipo de consumo?

SG: Tenemos un gran defecto y es que le metemos mucho corazón a las cosas. Hemos tenido invitaciones a ferias pero hemos estado muy escépticas a compartir espacios  desligados de nuestra ideologías. Y ferias verdes o ecológicas son pocas. Siempre buscamos la forma de hacernos conocer, pero bajo nuestra ideología. No queremos que la gente nos confunda, que malinterprete nuestras ideas.

CC: ¿Conoces otras experiencias de mercados similares al suyo?

SG: Si. Más o menos como hace 17 años está un mercado orgánico, creo que es el único que existía antes que nosotros, en Medellín, se llama Coliflor. Es un mercado campesino muy bonito porque ellos mismo producen y comercializan sus productos. Existen charcuterías y otras tiendas que venden productos orgánicos. Pero en realidad, mercado orgánico como tal con gran variedad de productos orgánicos y naturales, solamente somos dos.

CC: ¿Cuáles son las motivaciones de los agricultores proveedores de Ceres para producir bajo esquemas de producción limpios?

SG: Por ejemplo, nuestro gran acompañante durante todo este proceso tuvo una experiencia de vida muy bonita y fue cuando ya, en agricultura convencional, estaba absolutamente explotado, destruido, no le quedaba ninguna opción de vida. Estaba debiendo más de lo que producía; estaba muy mal económicamente y un amigo de él, alguien que conoció de COAS, en donde él empezó a practicar la agricultura orgánica, le ofreció la oportunidad de cultivar lulo orgánico. Y él dijo, “bueno qué más me queda, tratemos”. Y se metió con la cosecha de lulo y vio que la podía hacer, que los precios eran más bajos, el sabor mejor y el fruto más sano. Y desde hace 7 años produce orgánico. Ahora está tan capacitado y tiene tanto conocimiento, que inclusive es asesor para otras fincas, para enseñarles cómo es el proceso. Se ha convertido en una inminencia en agricultura orgánica en Antioquia. Ellos están tratando de ir en contravía del mercado convencional. En orgánico tienen un pago justo por sus productos. Se encargan de producir, de vender y tienen la conciencia tranquila de que sus productos están llegando de la manera correcta al consumidor final.

CC: Ceres hace parte de una red colombiana de agricultura biológica ¿podríamos hablar del trabajo que hacen ustedes allí? ¿Cómo funciona esta red?

SG: Cuando decidimos crear este espacio de mercado orgánico, fuimos a muchas entidades institucionales en busca de ayuda, de información, de soporte. Y la verdad el desconocimiento en la secretaría de agricultura es absolutamente vergonzoso. No tienen ni idea de lo qué es un producto orgánico. Cuando empezamos no recibimos la ayuda ni la información necesarias de parte de entidades institucionales. Llegamos a la esta red que se llama RECAB2. Ellos fueron quienes nos apoyaron con la información sobre los proveedores, los agricultores. Nos dieron mucha información sobre agricultura orgánica y acompañamiento en nuestra fase inicial. Ahora ya no estamos trabajando en conjunto con ellos, pero seguimos en contacto y apoyándonos mutuamente. Nuestro gran contacto para empezar fue esta red. La red es algo muy efectivo.

CC: ¿Conocen políticas que motiven la producción orgánica en Colombia?

SG: A nivel estatal todavía está muy débil. Falta mucho apoyo del gobierno. Mucha documentación, enseñanza, capacitación. Creo que es casi nulo lo que recibimos y lo que reciben los agricultores de parte del Estado. Es más bien la gente con corazón y con capacidad para ver otros tipos de alternativas de vida la que decide apoyar los procesos de las pequeñas redes de cooperación con la agricultura orgánica.

CC: ¿Qué percepción tiene de la agricultura orgánica en Colombia?

Pienso que estamos en un nacimiento, en un inicio, en crecimiento, en desarrollo. Todo esto de la globalización, del TLC, son condiciones en donde podemos generar ideas que nos ayuden a comprender dónde está la honestidad de los productos. A mejorar las prácticas agroecológicas.

CC: ¿Qué propondría a la agricultura colombiana?

SG: Uno de nuestros sueños es seguir conectando las redes. Es seguir cambiando y mejorando la vida de los campesinos. Lo más importante es fortalecer las redes existentes. Desde que haya una buena producción, desde que se consoliden estas redes y se tengan ideales claros se tiene resuelto lo fundamental.

Entrevista y redacción: Natalia Fernández-Ruiz
31.05.12

Ceres, mercado orgánico
http://www.facebook.com/ceresmercadoorganico
Provenza: Cra 35 # 8a-3 (Una cuadra arriba de La Divina Eucaristía). Medellín, Colombia
Teléfono: 2665360

Tomado de sitio Facebook de Ceres, mercado orgánico.

Tomado de sitio Facebook de Ceres, mercado orgánico.

Cómo crear tu propio banco de semillas ecológicas | ECOagricultor

Les compartimos esta interesante información sobre la recolección y la conservación de semillas ecológicas, publicada en ecoagricultor.com. Práctico, sencillo y en conexión con nuestra seguridad alimentaria.

Cómo crear tu propio banco de semillas ecológicas | ECOagricultor.

Una de las cosas importantes que podemos hacer, es la creación de un banco de semillas ecológicas particular. Podemos iniciarlo al  guardar las semillas de los productos ecológicos que comemos (si todavía no comes, clica aquí para encontrar productores ecológicos o encuentra grupos de consumo a los que unirte).

¿Por qué un banco de semillas? Por múltiples razones. Las principales:

(1) porque la biodiversidad alimenticia está decreciendo; según las Naciones  Unidas, durante el S.XX, el 90% de las variedades agrículas están dejando de ser utilizadas, además el 75% del alimento del mundo está en manos de 4 empresas, que en términos numéricos significa que 3 de cada 4 semillas pertenecen a Monsanto, DuPont, Syngenta, y Groupe Limagrain. Además, la mayoría, sino todas las semillas que venden están modificadas genéticamente, ya que ahí está su negocio, en patentar la naturaleza modificada genéticamente, ya que si no es MGO no puede patentarse y no hay tanto negocio. Además del negocio, también está el control de la población a través del control de la alimentación. Si volvemos a tener semillas, volvemos a tener el control y la soberanía sobre una necesidad básica, la alimentación.

(2) dado el interés en reducir la población mundial porque para la élite,  somos demasiados en un planeta con limitados recursos, la crisis económica en la que estamos puede llegar a una crisis alimentaria. Por lo tanto, tener semillas en un futuro próximo puede ser como tener oro, tanto para intercambiar como para poder cultivar nuestra propia comida. Cabe añadir, que la élite se ha encargado inteligentemente de desproveernos de todo conocimiento relacionado con la agricultura, con los ritmos de la naturaleza, con cómo cultivar un tomate, una lechuga o una patata. De esta manera, somos totalmente dependientes del sistema. Si no nos acercan la comida a los supers o en los restaurantes, no comemos.

(3) y en tercer lugar, por la importancia que tiene conocer la naturaleza de nuevo. Entrar en contacto con las semillas, la tierra, los ciclos de crecimiento y naturales, con los insectos y animales. Esta sociedad urbana y tecnócrata nos ha desconectado de la Naturaleza, parece como si ésta estuviese ahí fuera, cuando estamos y formamos parte de ella. Es una manera de desconectarnos de nuestra fuente y potencial interno.

Creando el propio banco de semillas

Al plantear el crear el propio banco de semillas hay que tener en cuenta varios aspectos:

Tipo de comida

El tipo de comida del que extraemos las semillas (a poder ser comida ecológica y local).

Criterios de selección

Podemos seguir varios criterios para seleccionar qué verduras y frutas escogemos, a parte del criterio ecológico. Aquellas que saben y huelen bien, los que tienen buen aspecto (no deformados), los de mayor tamaño (tienen el mayor número de nutrientes), entre otros.  El concepto es guardar las semillas mejores, de los frutos mejores. De esta manera, nos aseguramos que cuando plantemos y germinemos, también tendremos más probabilidad de tener los mejores frutos.

De todas formas, como en general no podemos saber cómo ha crecido, si rápido, fuerte, si ha resistido a plagas, etc., no podemos utilizar esos criterios. Pero también podríamos incluir: resistencia a los elementos climáticos, a parásitos, el ciclo y velocidad de crecimiento, etc. En el caso de tener acceso a las flores de ciertas verduras como cebollas, lechugas, etc., coger las semillas de las flores que florecen más tarde.

También es importante tener la mayor variedad posible, abarcando tanto verduras como frutas. Otra opción que tenemos es la de comprar semillas de alimentos que no encontramos en nuestra zona o intercambiar las semillas que tenemos por otras.

Procedimiento a seguir

Una manera de extraer las semillas, es abriendo la fruta y extrayendo manualmente o con un cubierto, luego lavando esas semillas y dejándolas secar sobre

papel de cocina, por ejemplo, ya que éste absorbe toda la huedad que puedan tener las semillas. Es muy importante que las semillas no estén húmedas, ya que de lo contrario podrían pudrirse o incluso germinar. A poder ser, dejar las semillas sobre papel, en un lugar donde corra el aire y que no les de el sol. Para saber si las semillas están secas, para proceder a guardarlas, podemos coger una y tratar de romperla al doblarla. Si se rompe, es que está lista para ser guardada. También, si se muerden, “petan”, signo de que están secas.

Cómo guardarlas

Una vez tenemos las semillas secas, éstas deben guardarse en un lugar seco, fresco o frío, y sin luz solar. A por der ser, en un lugar a temperatura estable. Así que tenemos diferentes opciones en función de las posibilidades de espacio y del lugar donde vayamos a guardarlas. Por ejemplo, en bolsas de papel o sobres cerrados, también en tela. El papel y la tela son porosos y no retiene la humedad. Una oopción es guardar el sobre cerrado dentro de una bolsita de plástico cerrada únicamente por una grapa, así que entra y sale el aire, y me aseguro de que no se pierde ninguna semilla si se sale del sobre. Otra opción es en tarros de cristal al vacío (herméticos), pero para eso hay que disponer de más espacio para guardarlos y utilizar algún método seguro para que se cierren bien.

Para que las semillas se mantengan secas se pueden utilizar tiza de pizzarra y cenizas.

Etiquetado y referencias

A cada tarro o bolsa de papel es importante anotar las referencias, personalmente pongo las siguientes como ejemplo:

  • (1) Alimento: Sandia;
  • (2) Clase: ecológico o no;
  • (3) Fecha de evasado;
  • (4) Cantidad de semillas aprox;
  • (5) Observaciones: podemos anotar lo que queramos, por ejemplo, si el fruto era bueno, muy bueno, su procedencia, etc.

Duración media de la capacidad germinativa normal  de las semillas guardadas en buenas condiciones:

Cuando queramos utilizar la semilla después de un periodo largo de conservación podemos hacer una prueba de germinación para asegurarnos de su viabilidad. Se trata de poner algunas semillas en varias capas de papel húmedo, a una temperatura de 20-25º (en el interior de casa) y observar la germinación después de una o dos semanas. La viabilidad de la semilla es la capacidad que tiene de germinar y dar lugar a una nueva planta. Las semillas pueden mantenerse viables un número muy variable de años, des de uno hasta 10 o más años. Un lote de semillas no pierde su viabilidad de forma repentina. La proporción de semillas capaces de germinar disminuye progresivamente a lo largo de los años. Esta disminución de la viabilidad depende mucho de las condiciones de almacenaje y, por lo tanto, es dificil decir el número de años que se puede conservar la semilla de una especie determinada. A pesar de esto, en la siguiente tabla damos una orientación del tiempo medio de conservación de diferentes especies:

  • 1 Año: Cebolla
  • 2 años: Maíz
  • 3 años: Guisante, Lechuga, Judia, Pimiento, Zanahoria, Tomate, Escarola
  • 4 años: Acelga, Coles, Espinaca, Haba, Nabo, Rábano, Brocoli, Col de Bruselas, Coliflor, Remolacha, Navo, Abas
  • 5 años: Apio, Berengena, Calabaza, Melón, Pepino, Cardo,  Calabacín, Sandía

Para información más detallada, no dejes de ver el documento: “Las semillas, manual de instrucciones” o este otro completo manual sobre “Cómo obtener tus propias semillas

La inversión es de tiempo y convicción

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Fernando Soleibe, Programa de agricultura orgánica, Caficauca

Entrevista Gustavo Umaña y Fernando Soleibe de Caficauca

El cooperativismo es una alternativa beneficiosa para los pequeños agricultores. Asociarse para alcanzar niveles de conocimiento técnico en agricultura orgánica, para avanzar, para hacer más eficientes los ingresos. El esquema cooperativo es democrático, un sistema en donde los socios tienen voz y voto en la toma de decisiones. Sin ánimo de lucro, los excedentes cooperativos se revierten en servicios para los participantes del esquema.

La producción de café ha sido históricamente uno de los sistemas productivos más contaminantes y despilfarradores de recursos naturales. Bajo el cooperativismo, numerosos caficultores del Cauca han encontrado la vía para cambiar sus esquemas productivos de convencionales a orgánicos, a través de la acción y el liderazgo de Caficauca y su programa de caficultura orgánica. Sin embargo, la tarea no ha sido fácil. En un país en donde el incentivo a la producción y al consumo orgánico es prácticamente insignificante, la debilidad institucional y cultural, entre otros factores, dificultan el camino para dirigir las prácticas agrícolas hacia la construcción de un campo más sano y ecológico.

En este marasmo institucional, cooperativas como Caficauca impulsan los procesos de educación en agricultura limpia en grupos de campesinos, con el apoyo financiero de cooperación internacional. Compleja tarea de reivindicar la relación del campesino con la protección del medio ambiente y la seguridad alimentaria, en la ausencia de una sostenibilidad financiera, debida a las variables del mercado internacional, a la falta de protección del Estado al campo y a infinitos aspectos que parecen desestimular la producción limpia.

CERES Colombia conversó con dos hombres claves del programa de caficultura orgánica en Caficauca, Gustavo Umaña y Fernando Soleibe, quienes hablaron acerca de los obstáculos que han encontrado en la aplicación del programa, así como de la inminencia de lograr una sostenibilidad financiera de la caficultura orgánica para los pequeños productores.

¿Qué es Caficauca?

Caficauca es una cooperativa con 50 años de servicio. Pertenece al gremio del esquema comercial de la Federación de cafeteros. Cumple una función social y comercial. Tiene 3000 asociados caficultores del departamento, en 28 municipios del Cauca.

Institucionalmente hace 8 años, Caficauca viene con un programa que hemos venido sosteniendo, que es el paquete que tenemos certificado. Ha sido muy difícil porque han entrado y salido varios productores del programa, debido a diferentes factores que no hacen atractiva la producción orgánica para ellos.

¿Cuál es la motivación de Caficauca para promover la caficultura orgánica?

En el esquema gremial la consciencia ecológica es menor. Hace poco tiempo se ha venido gestando un cambio de mentalidad. Por muchos años el sector cafetero era el que más afectaba los recursos naturales, la contaminación de las aguas y de los suelos Se ha cambiado un poco el modelo tecnológico en la producción, en el manejo del café, de las aguas, de la vivienda y esto ha hecho que se tome un poco más de consciencia de lo ecológico. El Cauca tiene un potencial grandísimo para la producción limpia, pero tenemos la dificultad de que los productores son muy débiles en el tema cultural, por la misma influencia que hay de los otros caficultores que trabajan con agroquímicos, que buscan tener una mayor producción a costa de los fertilizantes. Entonces muchos productores orgánicos se ven desmotivados porque sus ingresos son menores frente a los del vecino, que es productor convencional. Aún cumpliendo con la misma producción, los productores orgánicos perciben mucho sacrificio en su mano de obra y muchas veces esto no se ve recompensado en el precio del café.

¿Cuántos agricultores están adscritos al programa de caficultura orgánica?

400. Llegamos a tener 700. Hemos hecho filtros porque muchos no cumplían con la norma, entonces no pudieron ingresar en un comienzo. Otros debían pasar por una etapa de descontaminación. Eso algunos no lo entendieron, entonces no aguantaron los dos o tres años que tenían que cumplir, caían en sus prácticas anteriores y no pudieron continuar. Otros aprovecharon todo el paquete tecnológico, recibieron ayudas. Hemos tenido ayudas de cooperación internacional para mejorar el programa, los esquemas de producción, el beneficiadero, el secado, el manejo ambiental. La fortaleza cultural y mental es un poco baja entre los productores, entonces la gente termina desertando y tomando otras opciones a pesar de que haya aprovechado algunos beneficios del programa inicialmente.

¿En qué consiste el paquete tecnológico de caficultura orgánica promovido por Caficauca?

Tenemos un paquete tecnológico bien formado con el equipo técnico y los productores, para mejoramiento y conservación de suelos a través de la utilización de los recursos orgánicos, de la implementación de fertilizantes orgánicos. Manejo de control de plagas mediante agro-biológicos y también con preparación de caldos en las fincas, con base en plantas medicinales. Tenemos la parte de manejo de residuos orgánicos, de no contaminación, tanto por suelos como por aire, a través de barreras laterales. Se necesita mucha asistencia para trabajar porque se requiere mayor cantidad de tiempo para implementar un manejo del esquema orgánico. En orgánico manejamos la selección de las coberturas nobles, el deshierbe alto para la conservación del suelo. Eso requiere mayor inversión de jornales y consciencia del productor para hacer eso. Para saber reconocer una maleza de una cobertura. Mientras el convencional le pasa la guadaña por encima sin contemplación. Allí es donde tenemos la variable entre los dos sistemas.  No es un paquete técnico que valga plata sino que lo que vale es tiempo.

¿Cómo se realiza el control de plagas en esta caficultura orgánica?

A partir del conocimiento de los productores, tenemos un reconocimiento de plantas que tienen una aplicación en determinados usos, como el ají, la ortiga, la salvia, el extracto de papaya, que utilizamos para plagas y enfermedades. Tenemos un manual de 60 preparaciones con distintas tipos de plantas. Además, estamos trabajando sobre los hongos agro-biológicos con buenos resultados. Para preparar un producto de estos el productor necesita tiempo y allí es donde está la inversión.

¿Cómo se realiza el lavado del café en este esquema?

Hacemos un beneficio ecológico en donde no utilizamos transporte de agua, sino que hacemos el lavado directamente en tanque. Despulpamos por gravedad, se fermenta sin agua, los granos se secan al sol. Es conservacionista el sistema que le trasmitimos al productor. En el manejo de los residuos, la pulpa se utiliza como abono. Que vaya a unas composteras, que no haya contaminación por las aguas mieles. Hacemos tratamiento de agua grises de los lavaderos. En este sistema la primera cabeza de lavado, que es la que tiene mayor porcentaje de contaminación por aguas mieles, la llevamos a la compostera porque es agua rica en potasio. Entonces trabajamos sobre la segunda y tercera agua, que es a la que le hacemos el tratamiento por medio de bacterias, pozos y después dejamos que infiltre en el suelo. Tratamos de ser muy ecológicos.

¿Conocen programas similares de caficultura orgánica?

Los programas son insuficientes aún. Es que aquí las posibilidades de utilizar químicos son mínimas porque son productos costosos, pero ni la federación ni la cooperativa han tomado consciencia de esta situación a favor. A través del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, de Hacienda, el gobierno debería incentivar estos procesos de agricultura limpia.

¿Cuáles son los retos de transición de una caficultura convencional a una orgánica?

Es difícil llegarle a 60 mil familias de caficultores, aptas para una producción limpia. Se requieren muchos recursos, porque aquí son minifundios y no fincas grandes. La otra parte es el tema organizacional, el lograr que los caficultores se agrupen, que sean asociativos. Eso es un trabajo de cambio de mentalidad y pensamiento. De ideas de que podemos compartir. Todo el mundo quiere tener su propio beneficiadero, su propio secadero. Es un poco ese sentido social de que yo tengo lo mío y el vecino lo suyo y a mí no me importa si hace o no hace, soy yo. El individualismo imperante. Eso también lo tenemos dentro del paquete, lograr que ellos se organicen. Ese tema es complicado porque los productores no son conscientes de que estar organizados implica disciplina, gastos, cumplir con tiempos y capacitaciones. Los que logran tomar consciencia de eso se mantienen en el programa, los otros desertan. Tenemos un porcentaje alto de deserción por esta situación.

¿En qué radica la desmotivación de los caficultores del Cauca?

Hay factores negativos que han desmotivado a tener una mayor organización de los grupos orgánicos. El Cauca tiene gran potencial pero no tiene apoyo tecnológico ni institucional, tanto de Federación como de las casas comerciales, entonces la gente muchas veces no se ve motivada a seguir un esquema orgánico. Hay muchos que producen empíricamente, sin un paquete tecnológico y terminan con unas producciones bajas, con muchas enfermedades en sus cafetos y a veces se les daña el café y dejan de producir porque no tienen la idea de que en una producción limpia no se puede tener un café abandonado. Sin embargo hay potencial.

¿Entonces el eco de este programa en la región es?

Hay productores que quieren ser orgánicos, pero al lado hay 10 que son convencionales, mientras el saca 50 arrobas por hectárea, el otro saca 120, 140. Si el productor orgánico se preocupa por tener 4000 ó 5000 árboles por hectárea en lugar de 600, pues va a ver que la diferencia de ingreso frente al convencional no es grande. El tema comercial es el que más golpea, el del posicionamiento comercial del café. Sin embargo hay interés, pero hace falta fortaleza institucional en el proceso.

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Hablemos de la comercialización del café producido por la caficultura orgánica del Cauca

En el mercado hay grandes equivocaciones. Se dice que en el mercado no hay espacio para la producción orgánica de los cafés del mundo y resulta que sí, nosotros estamos convencidos de que sí. Lo que pasa es que el exportador natural del café de la Cooperativa es la misma Federación de Cafeteros o Expocafé y muchas veces por cuestiones de mercadeo no se logra ubicar un buen comprador que esté dispuesto a pagar por ese sello y por la caficultura orgánica. Hemos tenido grandes dificultades en el tema comercial, por el posicionamiento del programa y por tener una sostenibilidad, que al caficultor le asegure tener un ingreso permanente. Entonces, cada año estamos al va-y-ven del mercado internacional y de las posibilidades comerciales que nos hagan nuestros exportadores. Eso ha sido negativo porque hay años que nos ha ido muy bien y otros que han sido terribles, porque no hemos tenido sobreprecio y eso desmotiva al productor para tener su café certificado. Adicional a eso, la locura de la diferencia de prima de calidad que tiene Colombia frente a otros países nos hace menos atractivos en el mercado internacional. Ya hay países que tienen cafés en iguales condiciones de calidad, que también son orgánicos. Como el café orgánico de Perú y Centroamérica, que son mucho más baratos para  los que el comprador puede pagar primas altísimas de bonificaciones y sobreprecios y siguen siendo cafés mucho más baratos que el café colombiano. Entonces para un cliente en el exterior no es atractivo comprar café colombiano. Eso es una crisis que hemos venido viviendo desde hace 3 años, que desafortunadamente ha ido envolviendo el desinterés de los cafeteros.

¿El café orgánico tiene cabida en el mercado y el consumo nacional?

Eso se viene trabajando más por el lado del café leofilizado, que es el café que no se logra vender en el exterior. La Federación produce ese café, que tiene un proceso que hace que no sea 100% natural y que ha perdido su calidad. Sin embargo, la consciencia de consumo de café orgánico es insignificante en Colombia. De hecho, el consumo de café es mínimo en Colombia. Estamos hablando de un 11% de la población que consume café, que es muy bajo, a comparación de Brasil u otros países productores. Todo esto se suma y hace que practicar la caficultura orgánica no sea motivante. El caficultor tiene que hacer más trabajo, porque algunos productos los tiene que fabricar dentro de su finca. Los controles biológicos tienen que hacerlos ellos mismos. Esto es reemplazar inversión de plata por tiempo y trabajo. Sin embargo, hay que ser conscientes de que no es lo mismo incentivar un árbol a que produzca más con un agente químico, a que la mata produzca naturalmente lo que debe producir. Allí hay una diferencia grande en producción, que toca el ingreso. El que tiene la consciencia y culturalmente lo tiene claro, pues no importa, pero la mayoría tiene la expectativa de un mayor ingreso y eso desmotiva.

¿Es necesario unirse para ser más eficiente en caficultura orgánica de minifundios?

Para exportar necesitamos 25 mil kilos. Ningún productor, a excepción de 10 ó 20 productores grandes, está en condiciones de exportar solo. Entonces para exportar un contenedor, tenemos que reunir 50, 60, 100 caficultores. Un productor grande si lo puede hacer, con menos esfuerzo, menos mano de obra, menos tiempo de compensación. El trabajo duro es la concientización de que una finca de producción cafetera debe pensarse como empresa. El Cauca es uno de los departamentos con mayor índice de pequeños productores, de minifundios. Que es ventajoso en el tema de la calidad del café y su manejo, pero es contraproducente frente a la producción y al ingreso.

Hablemos de esa contradicción de la sostenibilidad comercial del café orgánico

Este programa de agricultura orgánica es subsidiado.  Cuando ese subsidio se los traslademos al productor se cae todo el andamiaje, entonces no es sostenible. Son las mismas organizaciones, como Caficauca, las que subsidian todo. Entonces, tendremos que llegar a un nivel en el que en las cooperativas se tenga la suficiente mentalidad de trabajar juntos, de aportar juntos. En ocasiones, al productor le parece mucho dar 30 mil pesos al año, pues dentro de un Estado, mal llamado paternalista porque no da capital semilla para crecimiento, en muchos proyectos se pierde la plata porque se trabaja con un nivel conformista y no por progresar. Entonces hemos caído mucho en el asistencialismo, no hay mentalidad de asociarse, lo que es fundamental para que los procesos de agricultura y certificación orgánica sean sostenibles.

Cafetal

¿Cuál es el perfil de un productor orgánico?

Básicamente, lo que se necesita es conciencia. Muchos de nuestros productores están orientados a la conveniencia. Los productores que entran al programa orgánico entran más  por ganarse un sobreprecio, que por el convencimiento de que deben producir orgánico. Esos son los que más fácil desertan. Entonces el perfil es la convicción del productor de trabajar en la parte orgánica. Dos, la constancia. La tecnología dentro de lo orgánico no está inventada, se vive de cambios y trabajos para recoger experiencias, aplicarlas, si se adaptan o no, pero no es una tecnología que esté desarrollada como en la agricultura convencional que dice, aplique tantos kilos de químicos y listo. También, tener la posibilidad y las ganas de crecer. A veces es la cultura la que le ha dado los elementos a la gente para permanecer en un estancamiento, en donde no hay necesidad de crecer y el productor se conforma con lo que tiene.

¿La inversión en la caficultura orgánica es más de tiempo y motivación que de dinero?

La diferencia de la orgánica frente a la agricultura convencional está en tiempo, en dedicación, en conocimientos. El nivel académico de los caficultores del Cauca es muy bajo, estamos hablando de básico primaria. Eso hace que la capacidad de asimilación de ellos sea mínima y sin motivación de aprender. Y en estos procesos se requiere de mucha voluntad de aprender, de trabajo, investigación, seguimiento, estudio. Nos hemos desgastado con talleres y vemos que en la fincas la gente no ha aplicado ni el 10% de lo que se ha hablado en la capacitación. El otro punto es el incentivo hacia el campo. El tema es que el joven, desde que pueda estudiar un bachillerato o una universidad, dice “yo me voy de aquí, el campo no es lo mío”. Entonces también tiene que ver en parte la estructura del estado, la motivación del estado.

Ustedes hablaban de que el conocimiento orgánico no está hecho. ¿De dónde se han apropiado de este conocimiento?

Ha habido incursiones grandes en Colombia. En los 70 y 80 hubo apoyo europeo y asiático, en donde se empezó a fomentar el manejo ambiental y la agricultura limpia, pero bajo unos criterios externos, porque aquí no ha habido una investigación ni un proceso propio que se haya patentado. Algunos extranjeros se quedaron en Colombia y comenzaron ha generar documentos, escritos, sobre el proceso de caficultura orgánica. Esos son los primeros pilares. De allí comenzaron a generarse movimientos internacionales, sobretodo en Europa, en donde ha habido más conciencia del tema ambiental, de la conservación, de la producción limpia, de los químicos. Esa incidencia ha hecho que en Sudamérica se promueva el tema de la agricultura limpia. Pero no debido a una estructura institucional o gubernamental establecida para ello. De hecho ha habido quijotes que han querido trabajar el tema y terminan desgastados. Y algunos, que hemos seguido la línea, hemos trabajado en lo orgánico no por apoyo estatal, si no más por principios, por iniciativa propia; pero no hay una vocación o interés institucional o formativo. Ni desde las universidades en donde la formación en este aspecto es menor. Hemos tratado de involucrar a las universidades locales, pero el esquema académico no tiene este componente de agricultura limpia. La Fundación Universitaria de Popayán, socia de nuestro programa, adoptó, en su programa de estudio del área agropecuaria, la práctica de caficultura limpia, mas fue una iniciativa de nuestro programa.

¿Saben de redes de mercado orgánico en Colombia y cuál es su    perspectiva del consumidor colombiano?

Hemos escuchado de mercados pero eso aquí es muy tímido. Por allí se generó un movimiento de mercados verdes, patrocinado por el Min. de Medio Ambiente, pero fracasó. No existe un plan nacional de promover mercado orgánico, de direccionar a las grandes cadenas a comprar y vender orgánico. No hay una ley ni una estructura organizacional hacia este propósito, que sería lo ideal. Que un Min. de Agricultura promoviera en el senado que la producción orgánica debe cumplir tanto espacio dentro del consumo nacional. No hay nada que incentive lo orgánico, que le digan a la cadena de supermercado “si usted promueve productos orgánicos tendrá un incentivo fiscal”, por ejemplo, como existe para otras cosas. Sin una estructura o ley cualquier iniciativa que se haga es efímera. La gente compra lo que sea o lo más barato, pero no hay consciencia de que se consuma orgánico por bien de la salud.

¿Cuál es su propuesta a la agricultura colombiana?

El tema es fuerte. El Estado, aparte de fomentar, debe crear leyes que protejan a los agricultores, que promuevan descuentos arancelarios para los consumos agrícolas,  que ojalá fueran exentos para que la gente tenga la oportunidad de tecnificarse para hacer más fácil su trabajo y producción. Pienso que la idea es que el Estado haga una reforma agraria en ese sentido. Que promueva las asociaciones campesinas, que diferencie el salario del campo con el de la ciudad. En el campo no se tiene seguridad social. Es que el campo se nos llenó de viejos, pues hay mucha deserción. Los jóvenes le huyen el campo.

Entrevista, fotografía y redacción: Natalia Fernández-Ruiz
24.04.12

¡Ecuador libre de semillas transgénicas!

Tomado de www.agenciaecologista.info
CONFIRMADO: ECUADOR ES PAIS LIBRE DE SEMILLAS TRANSGÉNICAS
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Acción Ecológica, la Red por una América Libre de Transgénicos (RALLT) y la Coordinadora de Defensa del Manglar (CCONDEM) confirmaron que el Ecuador es país libre de semillas de maíz transgénico. Esta aseveración la fundamentan en el estudio realizado en 15 provincias del país, en las que se tomaron más de 400 muestras de variedades de maíz criollo, industrial e híbridos en los dos últimos años.

“Elegimos el maíz porque es el cultivo más importante del Ecuador y se siembra en las 24 provincias; pero además el maíz es el segundo cultivo transgénico a nivel mundial después de la soya” explicó Elizabeth Bravo, coordinadora científica de la investigación.

La metodología consistió en evaluar la existencia de tres proteínas transgénicas en las hojas del maíz antes de la floración, según explicaron las organizaciones participantes en el estudio. La ausencia de transgénicos “es algo que tenemos que agradecer a nuestros agricultores, a nuestros campesinos que han sabido proteger nuestro patrimonio genético”, dijeron

Niños y niñas de diversas nacionalidades del Ecuador entregaron un mandato a autoridades, comprometiéndoles a mantener el país libre de transgénicos, y lamentaron la ausencia de asambleístas y otras personalidades invitadas. “A los asambleístas electos les estamos entregando un país libre de transgénicos y esperamos que siga siendo así ” dijo la niña Daniela Gallardo.

Este evento se realizó en el marco del Día Mundial de la Tierra.

Bolivia creará supermercados de productos orgánicos | El Centinela

Bolivia creará supermercados de productos orgánicos | El Centinela.

La Paz, 14 abr(PL) Una asociación de productores ecológicos de Bolivia planifica la creación de supermercados para la venta exclusiva de alimentos orgánicos, con el objetivo de promover una dieta saludable en la población.

Según informó hoy la Organización de Productores Ecológicos de Bolivia, las tiendas se repartirán por los nueve departamentos del país y sus productos tendrán el certificado de producción ecológica, sin químicos ni derivados.

Lo importante es difundir la idea de que no solo debemos llevar al hogar alimentos tratados higiénicamente, sino de calidad y nutritivos al 100 por ciento, afirmó la representante de la asociación, Ana María Condori.

Refirió que estos supermercados no solo garantizarán la venta de los productos, sino también su proceso de elaboración, e incluso, su siembra, riego y cosecha.

“Los productores deberán dejar de utilizar químicos para no deteriorar la tierra, y se velará porque todo el trayecto de los alimentos hasta su venta sea también totalmente ecológico”, aseguró.

Cifras oficiales indican que el sobrepeso en Bolivia por el consumo de comida chatarra aumentó un 28 por ciento desde 2005, principalmente entre menores.

El gobierno boliviano ha abogado en los últimos años por combatir el consumo de comidas de ese tipo y propiciar la alimentación saludable.

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=1308551&Itemid=1

 

Diez razones para comer bio

“Diez razones para comer bio” expone los beneficios de la agritultura orgánica para la salud de la naturaleza y la humana, en una sociedad en donde la gran maquinaria de la seguridad alimentaria está lubricada por los intereses de grandes compañías agroquímicas.

Publicado este mes en “Le magazine de la maison saine”, el artículo escrito por Yves Gagnon ha sido traducido del francés por Fernando Fernández, en exclusiva colaboración con el objetivo de nutrir la red de voces, experiencias y conocimientos alrededor de la agricultura orgánica, de la cultura de la vida conscientemente sana. ¡Nuestro agradecimiento para Fernando y reflexiva lectura para todos!

Diez buenas razones para comer bio

Por Yves Gagnon
(Traducido por Fernando Fernández Ocampo del texto original en francés publicado en “Le magazine de la maison saine”-maisonsaine.ca- el 8 de abril del 2013)

Contrariamente a lo afirmado por la industria de los agroquímicos, los alimentos certificados biológicos son de mejor calidad nutritiva, sanitaria y ambiental.

Envalentonados por un mercado anual de $ 44 billones de dólares por la venta de pesticidas sintéticos contra 2,2 billones para los bioplaguicidas (BCC Research, 2012), las compañías agroquímicas están haciendo todo lo posible para mantener su lugar en el sistema de producción de alimentos que sirve a sus intereses. Un mecanismo es poner en práctica estrategias para denigrar a la agricultura biológica u orgánica que frena la venta de pesticidas de síntesis, químicos de los cuales más del 80% se consagran a la agricultura industrial, de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (US EPA).

Las recientes afirmaciones de Sylvian Charlebois en el artículo “Los mitos del bio”, publicado en el periódico La Presse el 19 de enero del 2013, constituye un buen ejemplo de esta estrategia de desinformación. Charlebois dice: “Lo que prevalece en el mundo biológico es el origen de los productos utilizados. Los pesticidas y fungicidas utilizados (en la agricultura bio) se derivan esencialmente de productos naturales, pero algunos estudios sugieren que estos productos pueden a veces ser tan tóxicos como algunos productos químicos”. Esta es una afirmación tramposa que oculta una verdad que el mismo gobierno francés aceptó en el 2003. En el informe “Evaluación nutricional y sanitario de los alimentos de origen biológico”, de la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos (AFSSA), se concluía: “El modo de producción biológica, prescribiendo el recurso a los productos fitosanitarios de síntesis, elimina los riesgos ligados al uso de estos productos para la salud pública y ayuda a disminuir la contaminación ambiental, especialmente de los recursos hídricos. El conjunto de estudios disponibles indican que la gran mayoría de los productos biológicos no contienen residuos de los pesticidas autorizados en la agricultura convencional.”

Es importante precisar que el Sr. Charlebois es Vice-decano de Investigación y de Estudios Superiores de la Universidad de Guelph, en Ontario, Canadá. Institución que en el año 2012 habría recibido $780.000 dólares canadienses de algunas sociedades agroquímicas, tales como Monsanto y DuPont de Nemours, según afirma Laure Waridel, cofundadora de Equiterre y autora del libro L´envers de l´assiette, en una réplica suya a los argumentos del Sr. Charlebois. Sylvain Charlebois es igualmente miembro de numerosos consejos de administración de compañías privadas y del Comité Consultativo de Expertos de la Agencia Canadiense de Inspeccion de Alimentos, según Wikipédia.

Algunas veces ciertos cronistas, periodistas y presentadores, al ejercer su oficio con ligereza, contribuyen a difundir información no muy bien documentada. Es el caso, por ejemplo, de Johane Despins, co-presentadora del programa televisivo L´épicerie, de Radio Canadá (red de televisión y radio pública canadiense- N.E). Recientemente, la presentadora afirmó durante la emisión del programa Tout le monde en parle que no había diferencia entre los alimentos biológicos y los provenientes de la agricultura convencional. ¡Pero, nada más falso! Hace 30 años que nos interesamos en el tema y podemos afirmar que todos los estudios independientes que hemos consultado demuestran y señalan las innumerables ventajas a favor de la calidad de los productos biológicos. Por tanto, exponemos en este texto una síntesis de los conocimientos adquirido sobre los productos biológicos, a lo largo de los últimos años. En el libro Manger bio c´est mieux! editado recientemente por Éditions Terre vivant, dos ingenieros y una nutricionista exponen las ventajas de la calidad orgánica de los alimentos. A continuación puntualizamos diez buenas razones para consumir alimentos orgánicos certificados.

    Paisaje de cultivos de afé orgánico en Fredonia, Antioquia, Colombia. Créd: María Elena Collazos
Paisaje de cultivos de afé orgánico en Fredonia, Antioquia, Colombia. Créd: María Elena Collazos

1. Menos residuos de pesticidas

Los alimentos biológicos certificados pueden contener, algunas veces, trazas de residuos de pesticidas mientras que los alimentos provenientes de la agricultura convencional están, casi siempre, significativamente contaminados. Manzanas, apios, pimentones, melocotones, fresas, nectarinas, uvas, pepinos, espinacas, lechugas, arándanos y papas son alimentos industriales que presentan los índices más altos de contaminación de pesticidas y constituyen “la docena sucia” de la alimentación, según la lista de productos alimenticios agrícolas contaminados, publicada anualmente por el Environmental Working Group Américan.

En una carta publicada por La Presse, Laure Waridel explicaba las consecuencias de los pesticidas en la salud de los niños: “Un estudio publicado en 2010 en la revista científica Pediatrics sostiene que los niños expuestos a altas concentraciones de pesticidas organofosforados en su dieta duplican su riesgo de padecer trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH). El estudio fue realizado con 1139 niños de 8 a 15 años. Según la Academia Americana de las Ciencias, la principal fuente de exposición de los niños a los pesticidas es la comida. Este problema se puede evitar en gran parte, optando por la comida orgánica, como lo demuestra otro estudio publicado en Environmental Health Perspectives.

En el marco de esta investigación, los científicos midieron los residuos de pesticidas organofosforados presentes en la orina de un grupo de niños americanos de 3 a 11 años. Cuando la dieta de los niños era de alimentos convencionales, los residuos de pesticidas fueron detectados en el 91% de las muestras de orina. Cinco días depues de que los niños fueron alimentados con dieta principalmente biológica, los residuos de pesticidas en la orina eran “no detectables” o “casi no detectables”. La dieta bio hacia la diferencia.

La Environmental Protection Agency (EPA) reconoció que 112 tipos de pesticidas registrados en los Estados Unidos fueron identificados como cancerígenos o susceptibles de serlo. Se ha establecido que hay relación entre la presencia de pesticidas en el medioambiente y el aumento de los riesgos de cáncer del cerebro, del seno, del estómago, de la próstata y de los testículos, y de la leucemia infantil. Muchos pesticidas químicos son importantes perturbadores endocrinos. Actuando sobre nuestras hormonas, los pesticidas pueden desencadenar efectos negativos sobre nuestro sistema inmunitario (alergias), nuestro sistema reproductor (trastornos de la fertilidad), y también sobre nuestro estado de ánimo y nuestras facultades intelectuales.”

La EPA dice además que los pesticidas pueden afectar el desarrollo de los niños bloqueando la absorción de nutrientes importantes de la dieta que son necesarios para su sano crecimiento. Además, si el sistema excretor de los niños no está completamente desarrollado, agrega la EPA, sus cuerpos no podrán eliminar completamente los pesticidas. La exposición a los pesticidas en las fases críticas de su desarrollo puede alterar de manera permanente sus sistemas biológicos. Según Pesticides Action Network, es este fenómeno lo que explicaría el aumento de los casos de malformación al nacimiento, de pubertad precoz, asma, obesidad, diabetes y de ciertos canceres.

En una carta publicada el 16 de julio de 1991 por el New York Times, el Dr. Samuel Epstein, profesor de medicina en la Universidad de Chicago y fundador de la Coalición de Prevención del Cáncer, resaltaba que la EPA estimaba entonces que los pesticidas aplicados en la producción de alimentos agrícolas podrían causar hasta 60.000 casos de cáncer por año, únicamente en los Estados Unidos. Información más detallada, puede encontrarse en su libro The Safe Shopper´s Bible.

2. Un valor nutritivo superior

Un número importante de investigaciones independientes demuestran que los productos biológicos tienen un mayor valor nutritivo que los alimentos provenientes de la agricultura convencional. Enseguida presentamos algunos hechos que confirman esta realidad.

Los alimentos biológicos contienen niveles de magnesio más elevadas y una presencia más grande de oligoelementos. En los alimentos convencionales se observa regularmente deficiencias de cinc, boro, iodo, hierro y cobre. Diversos estudios reportan niveles muy altos de nitritos cancerígenos en los alimentos convencionales, fertilizados con dosis masivas de nitratos, lo cuales se convierten en nitritos después de la cosecha. En su libro L´agriculture biologique – Pourquoi et comment la pratiquer, el ingeniero agrónomo Claude Aubert relata que la espinaca fertilizada con 160 kg de nitrógeno por hectárea (dosis normal en la agricultura convencional) conserva, cuatro días después de la cosecha, niveles de nitritos 50 veces más altos que los encontrados en espinacas producidas naturalmente.

La dietética moderna reconoce la importancia de las sustancias bioactivas que están presentes en los frutos y legumbres para prevenir el cáncer, así como las enfermedades degenerativas y cardiovasculares. Es el caso, entre otros, de los polifenoles, glucosinolatos, flavonoides y sulfuros. Numerosos estudios, mencionados en el informe de la AFSSA, indican que los alimentos biológicos contienen cantidades importantes de estas sustancias bioactivas.

Una serie de estudios manejados por el Dr. Henri Joyeux, profesor de cancerología en la facultad de Medicina de Monpellier, indican que los tomates biológicos contienen más cantidad de vitamina C, beta-carotenos y licopeno protector que los tomates convencionales. Otro estudio realizado por la Universidad de California ha demostrado que los Kiwis biológicos contenían cantidades más elevadas de polifenoles y de vitamina C que los Kiwis no biológicos.

Según la AFSSA, no ha sido demostrado que estos factores tomados individualmente tengan un impacto significativo en términos de aporte nutricional. Estudios comparativos a largo término, con base en marcadores biológicos o clínicos en un grupo de consumidores, podrían elucidar esta cuestión, anota la agencia francesa. La AFSSA agrega que “el equilibrio del régimen global y la cobertura de necesidades nutricionales siguen siendo los puntos primordiales a considerar”.

3. Más vitalidad de los productos alimenticios

La agricultura biológica trabaja en colaboración con la vida, teniendo como resultado alimentos con un índice de vitalidad más elevado. Frutas y verduras, orgánicas y crudas, como los jugos frescos producidos por extracción, los brotes y los germinados tienen una vitalidad mayor, según la bioquímica Line Tremblay. Ella explica: “La vitalidad de un alimento depende de su contenido enzimático, de su potencial para generar vida (semillas, nueces, cereales enteros) y regenerar el potencial energético del organismo que lo consume. Es el vigor, la intensidad vital, la energía que posee este alimento y que éste puede a su vez transmitir.”

Aunque la vitalidad no es considerada como un factor de calidad de los alimentos por los nutricionistas y la industria agroalimentaria, ésta juega un rol fundamental en nuestra propia vitalidad y en nuestro sistema inmunitario. Pensemos en los millones y millones de microorganismos que evolucionan en la tierra no tratada químicamente. Estos microorganismos transmiten a frutos, legumbres y hierbas la fuerza vital que ellas a su vez nos transmiten cuando las consumimos en nuestra alimentación cotidiana.

Se puede evaluar la vitalidad de un alimento midiendo su grado de germinación. Si humedecemos con agua semillas de trigo durante 24 horas y las dejamos escurrir, la radícula aparecerá de 24 a 36 horas después. La semilla germina. El trigo está vivo, su vitalidad es real, grande. Repliquemos esta experiencia, pero esta vez con trigo inflado. Un sonido familiar será percibido cuando entra en contacto con el agua, y después, nada más…El cereal está muerto, su vitalidad es nula.

Se puede medir también la vitalidad de un alimento por la facilidad de su conservación. Generalmente, los alimentos biológicos se conservan bien. Por el contrario, los productos alimenticios de la agricultura convencional son más perecederos. Esto es debido a los tratamientos de irradiación, fumigación o de enceramiento que reciben estos productos para frenar su deterioración.

La energia vital de los alimentos puede ilustrarse gracias a la electrografía Kirlian, desarrollada por el ingeniero ruso Semyon Kirlian. En 1939, Kirlian fotografió accidentalmente las descargas eléctricas (el efecto corona) emitidas por una persona que estaba recibiendo un tratamiento médico con un generador de alto voltaje. Las imágenes de la ilustración muestran la energía potente y harmoniosa emitida por un jugo de naranja bio comparada con el jugo de naranja convencional pasteurizado. El calor de la cocción y de la pasteurización reduce la energía vital.

El documental The Beautiful Truth (2008) muestra las imágenes Kirlian hechas por un grupo de científicos que muestran la vitalidad de los alimentos producidos según criterios de la agricultura biológica comparándolos con productos de la agricultura convencional.

4. Proteger los cursos de agua y las aguas subterráneas

El uso de pesticidas, fertilizantes solubles y abonos líquidos utilizados en la agricultura convencional, constituyen la principal fuente de contaminación del agua. Por el contrario, en la agricultura biológica se utilizan productos menos solubles y, en consecuencia, menos contaminantes de los recursos hídricos.

5. Proteger la biodiversidad

La agricultura biológica implementa técnicas como la diversificación de cultivos, la rotación y los cultivos asociados creando ecosistemas ricos, diversificados y con nichos adecuados a la fauna nativa. Ademas, la no utilización de pesticidas de síntesis y de plantas transgénicas (OMG) ayuda a conservar las condiciones que son favorables para proteger los microorganismos e insectos útiles, las mariposas, las aves, las abejas, los batracios y los mamíferos.

6. Producir más humus

Mientras que la agricultura convencional ha hecho perder más del 50% de la materia orgánica de los suelos en los últimos 50 años (desde 1960) (la tasa de MO paso de 3% a 1.5%, según Claude Aubert), las técnicas aplicadas en la agricultura orgánica permiten producir 1,5% de humus en cinco años (1). Es este fenómeno particular el que permite explicar porque en un periodo de tres años los rendimientos de la agricultura biológica igualan a los rendimientos de la convencional, y la superan en el largo plazo. Esto ha sido demostrado en pruebas de campo del Rodale Institute

7. Economizar energía y luchar contra el cambio climático

Las fincas biológicas son generalmente de pequeñas a medianas con poco uso de la mecanización. En el plano energético, en promedio, ellas son 200 veces más productivas por acre (2). Para producir una tonelada de nitrógeno se necesitan dos toneladas de petróleo. Como bien se sabe, en la agricultura convencional se emplean en promedio 150kg de N/ha (3). Se sabe que este tipo de agricultura es responsable de más del 10% de las emisiones totales de gas de efecto de invernadero en el Quebec (4). La agricultura biológica, por el contrario, gracias a las tasas más elevadas de materia orgánica que ella produce, triplica la captura de carbono en relación con la agricultura convencional.

8. Evitar el uso de OMG

En agricultura biológica es prohibido cultivar especies modificadas genéticamente. Ningún producto biológico que nosotros consumimos es un OMG. En el año 2012, se han sembrado más de 160 millones de hectáreas con plantas transgénicas. La mayoría de OMG son plantas resistentes a pesticidas: 62% de ellas son tolerantes a uno o varios herbicidas, el 16% producen moléculas insecticidas, y el 21% tienen las dos características anteriores. En consecuencia, cultivar OMG es establecer sistemas de producción que reposan sobre el uso masivo de pesticidas que son contaminantes. Además, a esto hay que agregarle el impacto negativo sobre la biodiversidad que tienen las plantas insecticidas que producen cada segundo en sus células moléculas tóxicas (basillus thuringiensis o Bt) que afectan la supervivencia de mariposas, aves y abejas. (Fuente: www.infoogm.gc.cawww.criigen.org)

9. Un mejor y natural sabor de los alimentos

Un grupo importantes de Chefs coinciden en que los productos biológicos tienen un mejor sabor. Algunas pruebas comparativas, también así lo establecen. ¡Sólo tienes que probarlos y te darás cuenta! Esta calidad de gusto superior está asociada al balance mineral integral que tienen los productos biológicos y que fueron comentados anteriormente en el punto 2. En pruebas de laboratorio con ratas y dietas bio y convencionales, se observo preferencia de las ratas por las dietas con remolachas orgánicas (5).

10. Para apoyar a los productores

Los agricultores biológicos son generalmente contestatarios, de iniciativa propia y solidaria, que cultivan sin gran ayuda gubernamental. ¡Ellos merecen nuestro apoyo!

Un factor crítico actual es el precio de los productos bio. Pero si consumimos más productos biológicos, la mayor demanda estimulará la producción y, en consecuencia, los precios serían más favorables. Sin embargo, mirando los precios de los distribuidores constataremos que los precios de los bio son competitivos y que algunas veces menos caros que los productos convencionales. En consideraciones de los costos, no olvidemos los costos sociales y ambientales en los que incurre la producción convencional de alimentos. En este sentido, los productos biológicos certificados son más abordables.

Para conservar el equilibrio del presupuesto familiar y acceder al consumo de biológicos, se podrían reconsiderar las prioridades. Por ejemplo, podríamos reducir el consumo de carne y de otros productos que no aportan a una buena dieta, o elimina o reducir otros gastos innecesarios. Otra forma de apoyar las granjas familiares biológicas es participando en los proyectos de agricultura apoyados por las comunidades locales, como los que son coordinados por Equiterra (en Quebec, Canadá). O, otra opción, seria animarnos a devenir pequeños agricultores biológicos o urbanocultores. Esto les permitiría salir de la rutina y lograr una mejor forma física.

Referencias

1 – MEADOWS, Donella H., Ph. D. « Our Food, Our Future », Organic Gardening, septembre 2000, p. 55.
2 – MEADOWS, Donella H., Ph. D. « Our Food, Our Future », Organic Gardening, septembre 2000, p. 59.
3 – AUBERT Claude. L’agriculture biologique, Pourquoi et comment la pratiquer. Le courrier du livre, 1977, p. 91.
4 – GROLEAU, Stéphane. « L’agriculture a des gaz! », Bio-Bulle, janvier/février 2007, p. 17.
5 – OUELLET, C. « L’agriculture biologique. Une meilleure qualité nutritive? », Bio-Bulle, septembre 1999, p. 32.