Exportaciones de fruta Gulupa crecieron 5 veces en los últimos seis años

Artículo publicado originalmente en http://www.larepublica.co El Enero 31, 2014 Escrito por: Paula Delgado Gómez (pdelgado@larepublica.com.co)

Gráfico cifras de la Gulupa 2014 - Tomado del periódico La República

Gráfico cifras de la Gulupa 2014 – Tomado del periódico La República

Antes de 2007 el mundo no conocía la moderada acidez de la gulupa colombiana, una fruta originaria de Brasil que pertenece a la misma familia que el maracuyá.

Hoy se exportan a Europa, a Asia y a América casi 3.000 toneladas anuales, frente a las 523 toneladas de hace seis años. En este periodo las ventas externas se multiplicaron por cinco, al pasar de $3.954 millones en 2007 a $20.455 millones, entre enero y septiembre de 2013. La gulupa no es líder en los intercambios comerciales del país, pero se ha destacado por su crecimiento de 417% en las ventas externas desde 2007. Estas son superadas por las de los productos como el café y el plátano, que exportaron el año pasado a noviembre $3,4 billones y $1,2 billones, respectivamente. Este fruto de color púrpura oscuro y forma similar a la de una pelota de tenis ingresó a Europa por los Países Bajos desde Sudáfrica; sin embargo, problemas sanitarios en África afectaron el cultivo en los 90, dejando el mercado del antiguo continente desatendido. A finales de esa década, Colombia ya se posicionaba como un importante actor en el mercado de la uchuva, la primera fruta exótica nacional de exportación (con transacciones anuales por más de $380.000 millones), y había logrado entrar a países como Francia, Rusia y Croacia. Fueron precisamente los compradores de uchuva quienes impulsaron a los colombianos a llevarles también lo que en Europa se conoce como la fruta de la pasión, un cultivo que inició en forma importante en 1940 pero que no llegó al país sino hasta 1980, por lo que en el mercado nacional no era muy conocida, según un estudio de Corpoica. De hecho, el cultivo continúa siendo incipiente. Según cifras del Ministerio de Agricultura, el área sembrada no supera las 550 hectáreas y la producción nacional es de 6.400 toneladas. Las de plátano son 371.000 hectáreas. Sin embargo, la gulupa escaló hasta el sexto lugar en el ranking de las frutas y hortalizas exportadas. La primera es el plátano, le sigue el banano bocadillo, la uchuva y el mango. En el subgrupo de frutas exóticas es la segunda de mayor exportación después de la uchuva. Los actores que hacen posible que esta cadena comercial termine en países como Alemania y Bélgica, coinciden en que la demanda por esta fruta que se consume de distintas formas en Europa representa una gran oportunidad para Colombia, aunque el producto, por ser exótico, no se comercialice en grandes volúmenes. Javier López, gerente de Nativa Produce, por ejemplo, envía semanalmente en contenedores refrigerados cargados de fruta fresca desde los puertos de Cartagena y Santa Marta hacia Europa y decenas de cajas viajan en avión desde Bogotá hasta destinos como Panamá y Brasil. Actualmente Colombia es competidor en Europa de países como Kenia y Zimbabue, donde esta fruta se cultiva hace más de 90 años y representa el producto agrícola más importante de su economía. Además de recuperarse del declive en su producción tras el desarrollo de variedades híbridas más resistentes, los países sudáfricanos le han dado al maracuyá morado un valor agregado y lo exportan empacado en forma de zumo. Dicho resurgimiento inspiró a los empresarios colombianos a explotar las propiedades diferenciales de la gulupa colombiana, entre ellas, su sabor más intenso y dulce. Aprovechar los acuerdos comerciales El empresario tiene acceso a 13 tratados de libre comercio con los que cuenta el país (incluyendo los acuerdos de alcance parcial), cuatro tratados de libre comercio suscritos y cinco tratados de libre comercio que actualmente se encuentran en negociación. De esta manera es más sencillo corresponder a la demanda de frutas exóticas que en Europa tiene origen en la imagen de estos productos que se muestran como una alternativa de alimentación saludable. Sumado a ello también ha crecido el desarrollo de frutas con cierto valor agregado, como las deshidratadas y orgánicas. Las opiniones Álvaro Ernesto Palacio Gerente general de Asohofrucol “La gulupa ya ingresó a varios mercados y gusta, pero independientemente de las oportunidades de mercado el área sembrada es muy pequeña para atender la demanda de exportaciones”. Eduardo Muñoz Gómez Dir. del Centro para el Aprovechamiento de los TLC “La organización de los productores y el acompañamiento del Gobierno son claves para despejar el camino hacia mercados importantes”.
Anuncios

Parodia Mercado Justo

Vídeo

Am. Sábado. Mercado exterior. Alemania. Kiosko

Un par de empresarios ficticios ofrecen diversos productos en su kiosko a precios ínfimos. Chocolates, bananos, huevos, salchichones son algunos de los abarrotes que venden, junto con la explicación de por qué pueden brindar sus productos a tal ridículo precio. Trabajo infantil, pésimas condiciones laborales, salarios minúsculos, explotación del trabajador, gallinas aglutinadas, son algunas de los escalones de la cadena de producción que estos comerciantes revelan a los consumidores como estrategia para que sus productos puedan ser vendidos a precios que tocan piso.

Con esta estrategia, Naturland y Wetladen buscan exponer cómo algunos empresarios de la industria alimenticia logran competir con unos precios bajos en el mercado, precios que logran en detrimento de condiciones de trabajo justas para sus trabajadores, intoxicando cultivos, talando selvas y maltratando animales.

Apostemos por esta simple fórmula: Orgánico + Justo = Comida para todos. ?Qué opinan de la reacción de la gente?

Producción orgánica familiar en Colombia – YouTube

Producción orgánica familiar en Colombia. – YouTube.

Encontramos este breve reportaje realizado por TVCAN, centrado en diferentes prácticas ecológicas, aplicadas por familias de agricultores en Colombia.

 

Mis Mejores Recetas son orgánicas

Entrevista a Hernando Pulido propietario de la Huerta Orgánica Mis Mejores Recetas

En la espera, leíamos un artículo acerca de las huertas urbanas que han hecho algunos residentes de barrios en Bogotá. Mujeres mayores han reconstruido un recuerdo de la infancia, a modo de huerta en los solares de sus casas. Hoy tiene carácter anecdótico el hecho de hacer crecer hortalizas para consumo personal en el contexto de la urbe. Antes era lo esperado. No obstante, el acceso a hortalizas sanas parece ser un tema que viene retomando su fuerza desde diferentes frentes. La huerta orgánica Mis Mejores Recetas es, pues, nuestro próximo frente. Al Norte de Bogotá, en la 80 con 25, nos embarcamos hacia Subachoque.

Llevamos sólo 15 minutos de trayecto y el aire frío de la sabana se siente ya bucólico. La voz de Héctor Pulido acompaña el paisaje de la Sabana de Occidente, mientras nos cuenta acerca de su vuelta al campo y su relación con él. Como propietario de la huerta orgánica MMR, el señor Pulido conoce la actualidad medioambiental del municipio de Subachoque, en donde se halla su huerta. La geografía y la altura de Subachoque propician notable calidad de suelo y abundancia hidrográfica, constituyendo un ecosistema agradecido con las prácticas agropecuarias. Subachoque es hoy considerado municipio ecológico de Cundinamarca, debido a sus planes y acciones tendientes a conservar esa fortaleza de su ecosistema.

Identificada esa vitalidad agropecuaria, el municipio de Subachoque protege sus áreas rurales de la urbanización improductiva, en beneficio de las prácticas agrícolas tendientes a la utilización de esquemas productivos ecológicos. En esta lógica, la construcción de invernaderos y plantas industriales están excluidas de consideración, para evitar la contaminación de los recursos hídricos, que bañan con pureza los cultivos de la zona. La huerta orgánica del señor Pulido es un modelo en la región, por lo que su esquema productivo orgánico funciona como fuente de conocimiento para productores de la zona.

A 35 kilómetros de Bogotá nor-oriental estábamos en “frente de trabajo” o “Subachoque”, en lengua Chibcha. Avanzamos circundados por montañas hasta las puertas abiertas de la “Huerta orgánica Mis Mejores Recetas”. Hortalizas y frutas sanas, libres de químicos, a la puerta del hogar y con precios justos, es una alternativa a la oferta industrial de alimentos, en donde lo orgánico aún tiene poca cabida. Posibilidades de volver a alimentarse de lo sembrado con esmero en huertas locales, en donde la trazabilidad del producto toma rostro en la relación directa con el agricultor.

Allí, frente a las hileras coloridas de hortalizas y frutas en pleno crecimiento, Hernando Pulido nos contó acerca de la experiencia de producir y distribuir a domicilio, en la capital colombiana, 38 variedades sembradas con agricultura orgánica. Agricultora, comercializadora y distribuidora directa, la Huerta orgánica MMR surte en su mayoría a familias y a pequeñas tiendas orgánicas.

Huerta orgánica Mis Mejores Recetas en Subachoque

Huerta orgánica Mis Mejores Recetas en Subachoque

CERES Colombia: ¿Cómo comenzó la Huerta Orgánica Mis Mejores Recetas?

Hernando Pulido:  La huerta orgánica MMR nació en el 2005 como una iniciativa de cultivar la finca familiar. Nos asesoraron para que sembráramos sólo 5 variedades de hortalizas, pero desde el principio pensamos sembrar 36 variedades para conformar un amplio portafolio para satisfacer las necesidades de una familia. Empezamos con un área de 3500 m y ahora tenemos una hectárea sembrada. Hemos podido diversificar diferentes mercados. Surtimos pequeñas tiendas orgánicas distribuidoras de mercados de barrio. Tenemos la distribución de mercados orgánicos a domicilios, estando disponibles todos los productos del portafolio, como los de otros cultivadores que son también orgánicos. Tenemos línea de hortalizas, frutas, condimentos y aromáticas de clima frío, como acelga, espinaca, lechugas, perejil, orégano, tomillo, laurel. En fruta fresa, mora y uchuva. Nosotros somos productores y comercializadores de la huerta.

CC: ¿Cómo ha sido el proceso y la apropiación de conocimientos de agricultura orgánica?

HP: Un agrónomo especializado en agricultura orgánica nos asesoró. A medida que nos iban pasando las cosas íbamos investigando en libros, internet y basándonos en conceptos de personas que estuvieran trabajando lo orgánico. El manejo de lo orgánico es de experiencias y de compartir conocimientos para ayudarse, de compartir experiencias a raíz de los diferentes problemas. Eso es lo bonito de lo orgánico, que nos ayudamos y nos apoyamos contándonos los secretos, que no deberían ser secreto. El compartir es necesario para que Colombia pueda ser un país totalmente orgánico.

CC: ¿Qué impacto ambiental ha producido la huerta?

HP: Cuando comenzamos con la granja hace 7 años, teníamos un 20% de productividad de la tierra. En este momento tenemos un 92% de productividad. O sea, le hemos devuelto todos los nutrientes y todos los beneficios que tenía la tierra antiguamente para que haya una mayor productividad. Fuera de hemos regenerado el ecosistema. Vienen pájaros y se respira aire puro, hay paz y existe un muy buen ambiente. En los cultivos convencionales lo que se respira son los químicos, se respira polución. Entonces con lo orgánico se tiene una mejor salud. Aquí, ninguna de las personas necesita tapabocas para hacer alguno de los procesos, porque estamos respirando aire puro.

Huerta orgánica Mis Mejores Recetas en Subachoque

Huerta orgánica Mis Mejores Recetas en Subachoque

CC: Háblenos de la efectividad de lo orgánico

HP: Ser cultivador orgánico le produce a uno beneficios en cuanto a la salud y al bienestar, como económicos. Cultivar orgánico no es más caro en razón del incremento de la mano de obra. Antes uno propicia trabajo, que es algo muy importante. En los cultivos convencionales ya está muy mecanizado todo. Usan herbicidas y máquinas con las cuales reemplazan la mano de obra. Lo que se produce como orgánico tiene beneficios y rentabilidad para la persona que lo esté produciendo, bajo los parámetros y necesidades establecidas de un esquema orgánico.

CC: Como consumidor de alimentos orgánicos ¿A qué sabe lo orgánico?

HP: Es sabor a naturaleza, es un sabor limpio. Tienes el sabor original de cada uno de los productos. El tomate sabe a tomate, la fresa a fresa, el huevo no tiene sabor a químico. Los productos saben a lo que son y uno se siente realmente comiendo algo sano.

CC: ¿Cómo maneja los precios de sus productos?

HP: En el 2006, trabajó en la granja un administrador agropecuario que sacó tiempos de todos los procesos. Tiempos de deshierbe, de hacer las camas, del aporcamiento. Entonces yo sé cuánto me cuesta a mí cada una de mis hortalizas. Somos los únicos en el país que tenemos el costo real de las hortalizas. Todo el mundo, para saber el precio de una hortaliza se basa en Corabastos, por ejemplo; pero realmente el costo de decir, mire, a mí una lechuga me cuesta 950 pesos, lo tengo yo porque lo sacamos sobre los costos.

CC: Hablemos del costo de lo orgánico

HP: A comienzos del año 2000, diría yo que empezó a notarse el fomento a la oferta de productos orgánicos. En grandes cadenas de supermercados, se fijaron precios más altos que el valor ecuánime que tenía esta oferta orgánica. Nosotros que somos cultivadores y distribuidores directos sabemos que se puede tener un precio justo, al que el consumidor tenga acceso. El costo de un producto orgánico es asequible. Éste puede tener un margen levemente superior al convencional, pero el convencional tiene todos los químicos y los insumos perjudiciales para el organismo. La persona paga unos pesos más por el producto orgánico, pues sabe que está consumiendo algo que le da confianza para su salud.

CC: ¿Cómo desarrollan el conocimiento que aplican?

HP: Junto con la Universidad Nacional hemos estudiado varios temas, entre ellos el desarrollo de compost, el almacenamiento de pastos y algunos tipos de fertilizantes. De esta experiencia se sacó una serie de videos pedagógicos, acerca de las técnicas aplicadas. La huerta está abierta a los visitantes. Lo orgánico es el futuro y un futuro muy cercano. Nos interesa que la gente lo sienta, que podamos tener una naturaleza y un cuerpo sin contaminación, así como un bienestar para las próximas generaciones.

CC: ¿Cuáles considera son las características de un productor orgánico?

HP: Lo más importante es tener voluntad y deseo de cambiar. Confiar en que las cosas pueden mejorar poniéndoles empeño. Las cosas no se hacen por sí solas. Uno tiene que saber y estar al frente del trabajo. Estar pendiente de las actividades y labores. Hay que pensar en que las cosas evolucionan. En este momento cada día están desarrollando conocimiento de agricultura orgánica. Entonces es tener la confianza para utilizar el conocimiento.

CC: ¿Qué estimularía a un productor convencional a cambiar a orgánico?

HP: Creo que presenciando ejemplos y un ejemplo es esta huerta. Por eso yo he invitado a muchas personas que aún no tienen la confianza y no saben cómo pueden tener los beneficios de un esquema productivo orgánico a que vengan, lo vean y lo vivan aquí en la huerta. Que sepan que lo pueden hacer. Que vean que no se trata de altas inversiones sino de constancia, de estar uno presente, permanentemente cumpliendo con todos los requerimientos de la huerta. La huerta está abierta a visitantes. Ahora estamos montando la página web y toda la plataforma de información, pero por medio del celular me contactan para conocer el sistema de la huerta.

Don Hernando Pulido Propietario de la huerta orgánica MMR, que siembra y distribuye verdura orgánica desde Subachoque.

Don Hernando Pulido Propietario de la huerta orgánica MMR, que siembra y distribuye verdura orgánica desde Subachoque.

CC: ¿Se han asociado con otros productores de la zona?

HP: Con Fundases pensamos hacer una serie de proyectos pilotos, en conjunto con la alcaldía de Subachoque y con la Umata, para implementarlos con pequeños cultivadores aquí en la región. El objetivo es mostrar los beneficios que tiene producir orgánico, frente a la producción convencional, en vista de trabajar por una mejoría de ingresos de los agricultores locales.

CC: ¿Cuál es su motivación para certificar su producción orgánica a nivel nacional?

HP: Para nosotros es el respaldo a la labor que estamos haciendo. Nos da el aval de lo que está siendo hecho de forma correcta. Permite que haya un control de una tercera persona.  En mi concepto, el control preventivo y amigable es necesario. Al tener dudas sobre algún procedimiento le comentamos a la certificadora. Cuando vienen a mirar y encuentran algo para corregir, nos señalan las alternativas para hacerlo. Simplemente, es una labor en equipo para que la producción de la huerta se realice en las mejores condiciones.

CC: ¿Qué perspectiva tiene de la agricultura orgánica en Colombia?

HP: Considero que se consolida futuro al trabajar presente bajo esquema orgánico. La vocación agrícola del país es notable, así que hay que pensar en descontaminar el suelo, el ambiente e impactarlos en forma benéfica. Y fuera de eso, beneficiarse de un consumo alimenticio mucho más sano, con vitaminas y nutrientes. Eso tenemos que hacerlo ya. Definitivamente los químicos y plaguicidas poco a poco desaparecerán, hay productos biológicos que los están reemplazando y en mejores condiciones de producción y precio.

Hay que creer en lo orgánico. Darle su tiempo, pues esto tiene un proceso. Se tiene que tener paciencia, constancia, dedicación, saber manejar momentos de bajada y subida. Cuando se cae hay que saberse levantar y seguir adelante. Lo más importante es tener el deseo y la consciencia de que cuando uno está produciendo orgánico está haciendo un gran beneficio al resto de la humanidad. El que lo quiera hacer, lo haga con el corazón y el deseo de que está trabajando en una labor de gran beneficio para su entorno y para la comunidad. Uno debe pensar que lo orgánico es algo que hicieron nuestros antepasados y que luego vinieron otras generaciones que trajeron químicos, maquinarias sofisticadas que acabaron con la mano de obra en el campo. Lo orgánico está volviendo a estas viejas tradiciones que tienen un equilibrio con la naturaleza y que nos llevan a estar en paz con ella.

En la Huerta orgánica Mis Mejores Recetas se aplica:

Riego. El agua viene de nacederos y del cerro, siendo agua de riego natural. Luego llega al río Subachoque. Se aplica en las noches para evitar evotranspiración y propiciar un buen estado del terreno al trabajarlo.
Fertilización. Se utiliza cascarilla de arroz para cerner la tierra. Se aplica compost de desechos vegetales de la huerta y bocache preparado con estiércol, tierra, cascarilla, salvado, carbón, melaza.
Rotación. Siembras alternadas por familias, para propiciar un nivel equilibrado de productividad. Así no se siembra el mismo producto sobre la misma cama, pues cada hortaliza tiene necesidades diferentes, por lo que sustrae de la tierra distintos nutrientes.
Productividad. Niveles de 92% frente a los de 20% con los que empezó la huerta.
Deshierbe. Manual. Se dejan hierbas para proteger el terreno y contribuir con nutrientes al crecimiento de las raíces de la planta.
Control de plagas. Trampas, como la torito o de cinta engomada. Extractos de agua ají. Utilización de los elementos aportados por la naturaleza.

Huerta orgánica Mis Mejores Recetas
Hernando Pulido
Celular: 317-3623137 (Puede realizar sus pedidos a este número)
huertaorganica.mmr@gmail.com (también puede realizar sus pedidos a este correo)

Entrevista y redacción: Natalia Fernández-Ruiz
18.05.12

Bolivia creará supermercados de productos orgánicos | El Centinela

Bolivia creará supermercados de productos orgánicos | El Centinela.

La Paz, 14 abr(PL) Una asociación de productores ecológicos de Bolivia planifica la creación de supermercados para la venta exclusiva de alimentos orgánicos, con el objetivo de promover una dieta saludable en la población.

Según informó hoy la Organización de Productores Ecológicos de Bolivia, las tiendas se repartirán por los nueve departamentos del país y sus productos tendrán el certificado de producción ecológica, sin químicos ni derivados.

Lo importante es difundir la idea de que no solo debemos llevar al hogar alimentos tratados higiénicamente, sino de calidad y nutritivos al 100 por ciento, afirmó la representante de la asociación, Ana María Condori.

Refirió que estos supermercados no solo garantizarán la venta de los productos, sino también su proceso de elaboración, e incluso, su siembra, riego y cosecha.

“Los productores deberán dejar de utilizar químicos para no deteriorar la tierra, y se velará porque todo el trayecto de los alimentos hasta su venta sea también totalmente ecológico”, aseguró.

Cifras oficiales indican que el sobrepeso en Bolivia por el consumo de comida chatarra aumentó un 28 por ciento desde 2005, principalmente entre menores.

El gobierno boliviano ha abogado en los últimos años por combatir el consumo de comidas de ese tipo y propiciar la alimentación saludable.

http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&idioma=1&id=1308551&Itemid=1

 

Diez razones para comer bio

“Diez razones para comer bio” expone los beneficios de la agritultura orgánica para la salud de la naturaleza y la humana, en una sociedad en donde la gran maquinaria de la seguridad alimentaria está lubricada por los intereses de grandes compañías agroquímicas.

Publicado este mes en “Le magazine de la maison saine”, el artículo escrito por Yves Gagnon ha sido traducido del francés por Fernando Fernández, en exclusiva colaboración con el objetivo de nutrir la red de voces, experiencias y conocimientos alrededor de la agricultura orgánica, de la cultura de la vida conscientemente sana. ¡Nuestro agradecimiento para Fernando y reflexiva lectura para todos!

Diez buenas razones para comer bio

Por Yves Gagnon
(Traducido por Fernando Fernández Ocampo del texto original en francés publicado en “Le magazine de la maison saine”-maisonsaine.ca- el 8 de abril del 2013)

Contrariamente a lo afirmado por la industria de los agroquímicos, los alimentos certificados biológicos son de mejor calidad nutritiva, sanitaria y ambiental.

Envalentonados por un mercado anual de $ 44 billones de dólares por la venta de pesticidas sintéticos contra 2,2 billones para los bioplaguicidas (BCC Research, 2012), las compañías agroquímicas están haciendo todo lo posible para mantener su lugar en el sistema de producción de alimentos que sirve a sus intereses. Un mecanismo es poner en práctica estrategias para denigrar a la agricultura biológica u orgánica que frena la venta de pesticidas de síntesis, químicos de los cuales más del 80% se consagran a la agricultura industrial, de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (US EPA).

Las recientes afirmaciones de Sylvian Charlebois en el artículo “Los mitos del bio”, publicado en el periódico La Presse el 19 de enero del 2013, constituye un buen ejemplo de esta estrategia de desinformación. Charlebois dice: “Lo que prevalece en el mundo biológico es el origen de los productos utilizados. Los pesticidas y fungicidas utilizados (en la agricultura bio) se derivan esencialmente de productos naturales, pero algunos estudios sugieren que estos productos pueden a veces ser tan tóxicos como algunos productos químicos”. Esta es una afirmación tramposa que oculta una verdad que el mismo gobierno francés aceptó en el 2003. En el informe “Evaluación nutricional y sanitario de los alimentos de origen biológico”, de la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos (AFSSA), se concluía: “El modo de producción biológica, prescribiendo el recurso a los productos fitosanitarios de síntesis, elimina los riesgos ligados al uso de estos productos para la salud pública y ayuda a disminuir la contaminación ambiental, especialmente de los recursos hídricos. El conjunto de estudios disponibles indican que la gran mayoría de los productos biológicos no contienen residuos de los pesticidas autorizados en la agricultura convencional.”

Es importante precisar que el Sr. Charlebois es Vice-decano de Investigación y de Estudios Superiores de la Universidad de Guelph, en Ontario, Canadá. Institución que en el año 2012 habría recibido $780.000 dólares canadienses de algunas sociedades agroquímicas, tales como Monsanto y DuPont de Nemours, según afirma Laure Waridel, cofundadora de Equiterre y autora del libro L´envers de l´assiette, en una réplica suya a los argumentos del Sr. Charlebois. Sylvain Charlebois es igualmente miembro de numerosos consejos de administración de compañías privadas y del Comité Consultativo de Expertos de la Agencia Canadiense de Inspeccion de Alimentos, según Wikipédia.

Algunas veces ciertos cronistas, periodistas y presentadores, al ejercer su oficio con ligereza, contribuyen a difundir información no muy bien documentada. Es el caso, por ejemplo, de Johane Despins, co-presentadora del programa televisivo L´épicerie, de Radio Canadá (red de televisión y radio pública canadiense- N.E). Recientemente, la presentadora afirmó durante la emisión del programa Tout le monde en parle que no había diferencia entre los alimentos biológicos y los provenientes de la agricultura convencional. ¡Pero, nada más falso! Hace 30 años que nos interesamos en el tema y podemos afirmar que todos los estudios independientes que hemos consultado demuestran y señalan las innumerables ventajas a favor de la calidad de los productos biológicos. Por tanto, exponemos en este texto una síntesis de los conocimientos adquirido sobre los productos biológicos, a lo largo de los últimos años. En el libro Manger bio c´est mieux! editado recientemente por Éditions Terre vivant, dos ingenieros y una nutricionista exponen las ventajas de la calidad orgánica de los alimentos. A continuación puntualizamos diez buenas razones para consumir alimentos orgánicos certificados.

    Paisaje de cultivos de afé orgánico en Fredonia, Antioquia, Colombia. Créd: María Elena Collazos
Paisaje de cultivos de afé orgánico en Fredonia, Antioquia, Colombia. Créd: María Elena Collazos

1. Menos residuos de pesticidas

Los alimentos biológicos certificados pueden contener, algunas veces, trazas de residuos de pesticidas mientras que los alimentos provenientes de la agricultura convencional están, casi siempre, significativamente contaminados. Manzanas, apios, pimentones, melocotones, fresas, nectarinas, uvas, pepinos, espinacas, lechugas, arándanos y papas son alimentos industriales que presentan los índices más altos de contaminación de pesticidas y constituyen “la docena sucia” de la alimentación, según la lista de productos alimenticios agrícolas contaminados, publicada anualmente por el Environmental Working Group Américan.

En una carta publicada por La Presse, Laure Waridel explicaba las consecuencias de los pesticidas en la salud de los niños: “Un estudio publicado en 2010 en la revista científica Pediatrics sostiene que los niños expuestos a altas concentraciones de pesticidas organofosforados en su dieta duplican su riesgo de padecer trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH). El estudio fue realizado con 1139 niños de 8 a 15 años. Según la Academia Americana de las Ciencias, la principal fuente de exposición de los niños a los pesticidas es la comida. Este problema se puede evitar en gran parte, optando por la comida orgánica, como lo demuestra otro estudio publicado en Environmental Health Perspectives.

En el marco de esta investigación, los científicos midieron los residuos de pesticidas organofosforados presentes en la orina de un grupo de niños americanos de 3 a 11 años. Cuando la dieta de los niños era de alimentos convencionales, los residuos de pesticidas fueron detectados en el 91% de las muestras de orina. Cinco días depues de que los niños fueron alimentados con dieta principalmente biológica, los residuos de pesticidas en la orina eran “no detectables” o “casi no detectables”. La dieta bio hacia la diferencia.

La Environmental Protection Agency (EPA) reconoció que 112 tipos de pesticidas registrados en los Estados Unidos fueron identificados como cancerígenos o susceptibles de serlo. Se ha establecido que hay relación entre la presencia de pesticidas en el medioambiente y el aumento de los riesgos de cáncer del cerebro, del seno, del estómago, de la próstata y de los testículos, y de la leucemia infantil. Muchos pesticidas químicos son importantes perturbadores endocrinos. Actuando sobre nuestras hormonas, los pesticidas pueden desencadenar efectos negativos sobre nuestro sistema inmunitario (alergias), nuestro sistema reproductor (trastornos de la fertilidad), y también sobre nuestro estado de ánimo y nuestras facultades intelectuales.”

La EPA dice además que los pesticidas pueden afectar el desarrollo de los niños bloqueando la absorción de nutrientes importantes de la dieta que son necesarios para su sano crecimiento. Además, si el sistema excretor de los niños no está completamente desarrollado, agrega la EPA, sus cuerpos no podrán eliminar completamente los pesticidas. La exposición a los pesticidas en las fases críticas de su desarrollo puede alterar de manera permanente sus sistemas biológicos. Según Pesticides Action Network, es este fenómeno lo que explicaría el aumento de los casos de malformación al nacimiento, de pubertad precoz, asma, obesidad, diabetes y de ciertos canceres.

En una carta publicada el 16 de julio de 1991 por el New York Times, el Dr. Samuel Epstein, profesor de medicina en la Universidad de Chicago y fundador de la Coalición de Prevención del Cáncer, resaltaba que la EPA estimaba entonces que los pesticidas aplicados en la producción de alimentos agrícolas podrían causar hasta 60.000 casos de cáncer por año, únicamente en los Estados Unidos. Información más detallada, puede encontrarse en su libro The Safe Shopper´s Bible.

2. Un valor nutritivo superior

Un número importante de investigaciones independientes demuestran que los productos biológicos tienen un mayor valor nutritivo que los alimentos provenientes de la agricultura convencional. Enseguida presentamos algunos hechos que confirman esta realidad.

Los alimentos biológicos contienen niveles de magnesio más elevadas y una presencia más grande de oligoelementos. En los alimentos convencionales se observa regularmente deficiencias de cinc, boro, iodo, hierro y cobre. Diversos estudios reportan niveles muy altos de nitritos cancerígenos en los alimentos convencionales, fertilizados con dosis masivas de nitratos, lo cuales se convierten en nitritos después de la cosecha. En su libro L´agriculture biologique – Pourquoi et comment la pratiquer, el ingeniero agrónomo Claude Aubert relata que la espinaca fertilizada con 160 kg de nitrógeno por hectárea (dosis normal en la agricultura convencional) conserva, cuatro días después de la cosecha, niveles de nitritos 50 veces más altos que los encontrados en espinacas producidas naturalmente.

La dietética moderna reconoce la importancia de las sustancias bioactivas que están presentes en los frutos y legumbres para prevenir el cáncer, así como las enfermedades degenerativas y cardiovasculares. Es el caso, entre otros, de los polifenoles, glucosinolatos, flavonoides y sulfuros. Numerosos estudios, mencionados en el informe de la AFSSA, indican que los alimentos biológicos contienen cantidades importantes de estas sustancias bioactivas.

Una serie de estudios manejados por el Dr. Henri Joyeux, profesor de cancerología en la facultad de Medicina de Monpellier, indican que los tomates biológicos contienen más cantidad de vitamina C, beta-carotenos y licopeno protector que los tomates convencionales. Otro estudio realizado por la Universidad de California ha demostrado que los Kiwis biológicos contenían cantidades más elevadas de polifenoles y de vitamina C que los Kiwis no biológicos.

Según la AFSSA, no ha sido demostrado que estos factores tomados individualmente tengan un impacto significativo en términos de aporte nutricional. Estudios comparativos a largo término, con base en marcadores biológicos o clínicos en un grupo de consumidores, podrían elucidar esta cuestión, anota la agencia francesa. La AFSSA agrega que “el equilibrio del régimen global y la cobertura de necesidades nutricionales siguen siendo los puntos primordiales a considerar”.

3. Más vitalidad de los productos alimenticios

La agricultura biológica trabaja en colaboración con la vida, teniendo como resultado alimentos con un índice de vitalidad más elevado. Frutas y verduras, orgánicas y crudas, como los jugos frescos producidos por extracción, los brotes y los germinados tienen una vitalidad mayor, según la bioquímica Line Tremblay. Ella explica: “La vitalidad de un alimento depende de su contenido enzimático, de su potencial para generar vida (semillas, nueces, cereales enteros) y regenerar el potencial energético del organismo que lo consume. Es el vigor, la intensidad vital, la energía que posee este alimento y que éste puede a su vez transmitir.”

Aunque la vitalidad no es considerada como un factor de calidad de los alimentos por los nutricionistas y la industria agroalimentaria, ésta juega un rol fundamental en nuestra propia vitalidad y en nuestro sistema inmunitario. Pensemos en los millones y millones de microorganismos que evolucionan en la tierra no tratada químicamente. Estos microorganismos transmiten a frutos, legumbres y hierbas la fuerza vital que ellas a su vez nos transmiten cuando las consumimos en nuestra alimentación cotidiana.

Se puede evaluar la vitalidad de un alimento midiendo su grado de germinación. Si humedecemos con agua semillas de trigo durante 24 horas y las dejamos escurrir, la radícula aparecerá de 24 a 36 horas después. La semilla germina. El trigo está vivo, su vitalidad es real, grande. Repliquemos esta experiencia, pero esta vez con trigo inflado. Un sonido familiar será percibido cuando entra en contacto con el agua, y después, nada más…El cereal está muerto, su vitalidad es nula.

Se puede medir también la vitalidad de un alimento por la facilidad de su conservación. Generalmente, los alimentos biológicos se conservan bien. Por el contrario, los productos alimenticios de la agricultura convencional son más perecederos. Esto es debido a los tratamientos de irradiación, fumigación o de enceramiento que reciben estos productos para frenar su deterioración.

La energia vital de los alimentos puede ilustrarse gracias a la electrografía Kirlian, desarrollada por el ingeniero ruso Semyon Kirlian. En 1939, Kirlian fotografió accidentalmente las descargas eléctricas (el efecto corona) emitidas por una persona que estaba recibiendo un tratamiento médico con un generador de alto voltaje. Las imágenes de la ilustración muestran la energía potente y harmoniosa emitida por un jugo de naranja bio comparada con el jugo de naranja convencional pasteurizado. El calor de la cocción y de la pasteurización reduce la energía vital.

El documental The Beautiful Truth (2008) muestra las imágenes Kirlian hechas por un grupo de científicos que muestran la vitalidad de los alimentos producidos según criterios de la agricultura biológica comparándolos con productos de la agricultura convencional.

4. Proteger los cursos de agua y las aguas subterráneas

El uso de pesticidas, fertilizantes solubles y abonos líquidos utilizados en la agricultura convencional, constituyen la principal fuente de contaminación del agua. Por el contrario, en la agricultura biológica se utilizan productos menos solubles y, en consecuencia, menos contaminantes de los recursos hídricos.

5. Proteger la biodiversidad

La agricultura biológica implementa técnicas como la diversificación de cultivos, la rotación y los cultivos asociados creando ecosistemas ricos, diversificados y con nichos adecuados a la fauna nativa. Ademas, la no utilización de pesticidas de síntesis y de plantas transgénicas (OMG) ayuda a conservar las condiciones que son favorables para proteger los microorganismos e insectos útiles, las mariposas, las aves, las abejas, los batracios y los mamíferos.

6. Producir más humus

Mientras que la agricultura convencional ha hecho perder más del 50% de la materia orgánica de los suelos en los últimos 50 años (desde 1960) (la tasa de MO paso de 3% a 1.5%, según Claude Aubert), las técnicas aplicadas en la agricultura orgánica permiten producir 1,5% de humus en cinco años (1). Es este fenómeno particular el que permite explicar porque en un periodo de tres años los rendimientos de la agricultura biológica igualan a los rendimientos de la convencional, y la superan en el largo plazo. Esto ha sido demostrado en pruebas de campo del Rodale Institute

7. Economizar energía y luchar contra el cambio climático

Las fincas biológicas son generalmente de pequeñas a medianas con poco uso de la mecanización. En el plano energético, en promedio, ellas son 200 veces más productivas por acre (2). Para producir una tonelada de nitrógeno se necesitan dos toneladas de petróleo. Como bien se sabe, en la agricultura convencional se emplean en promedio 150kg de N/ha (3). Se sabe que este tipo de agricultura es responsable de más del 10% de las emisiones totales de gas de efecto de invernadero en el Quebec (4). La agricultura biológica, por el contrario, gracias a las tasas más elevadas de materia orgánica que ella produce, triplica la captura de carbono en relación con la agricultura convencional.

8. Evitar el uso de OMG

En agricultura biológica es prohibido cultivar especies modificadas genéticamente. Ningún producto biológico que nosotros consumimos es un OMG. En el año 2012, se han sembrado más de 160 millones de hectáreas con plantas transgénicas. La mayoría de OMG son plantas resistentes a pesticidas: 62% de ellas son tolerantes a uno o varios herbicidas, el 16% producen moléculas insecticidas, y el 21% tienen las dos características anteriores. En consecuencia, cultivar OMG es establecer sistemas de producción que reposan sobre el uso masivo de pesticidas que son contaminantes. Además, a esto hay que agregarle el impacto negativo sobre la biodiversidad que tienen las plantas insecticidas que producen cada segundo en sus células moléculas tóxicas (basillus thuringiensis o Bt) que afectan la supervivencia de mariposas, aves y abejas. (Fuente: www.infoogm.gc.cawww.criigen.org)

9. Un mejor y natural sabor de los alimentos

Un grupo importantes de Chefs coinciden en que los productos biológicos tienen un mejor sabor. Algunas pruebas comparativas, también así lo establecen. ¡Sólo tienes que probarlos y te darás cuenta! Esta calidad de gusto superior está asociada al balance mineral integral que tienen los productos biológicos y que fueron comentados anteriormente en el punto 2. En pruebas de laboratorio con ratas y dietas bio y convencionales, se observo preferencia de las ratas por las dietas con remolachas orgánicas (5).

10. Para apoyar a los productores

Los agricultores biológicos son generalmente contestatarios, de iniciativa propia y solidaria, que cultivan sin gran ayuda gubernamental. ¡Ellos merecen nuestro apoyo!

Un factor crítico actual es el precio de los productos bio. Pero si consumimos más productos biológicos, la mayor demanda estimulará la producción y, en consecuencia, los precios serían más favorables. Sin embargo, mirando los precios de los distribuidores constataremos que los precios de los bio son competitivos y que algunas veces menos caros que los productos convencionales. En consideraciones de los costos, no olvidemos los costos sociales y ambientales en los que incurre la producción convencional de alimentos. En este sentido, los productos biológicos certificados son más abordables.

Para conservar el equilibrio del presupuesto familiar y acceder al consumo de biológicos, se podrían reconsiderar las prioridades. Por ejemplo, podríamos reducir el consumo de carne y de otros productos que no aportan a una buena dieta, o elimina o reducir otros gastos innecesarios. Otra forma de apoyar las granjas familiares biológicas es participando en los proyectos de agricultura apoyados por las comunidades locales, como los que son coordinados por Equiterra (en Quebec, Canadá). O, otra opción, seria animarnos a devenir pequeños agricultores biológicos o urbanocultores. Esto les permitiría salir de la rutina y lograr una mejor forma física.

Referencias

1 – MEADOWS, Donella H., Ph. D. « Our Food, Our Future », Organic Gardening, septembre 2000, p. 55.
2 – MEADOWS, Donella H., Ph. D. « Our Food, Our Future », Organic Gardening, septembre 2000, p. 59.
3 – AUBERT Claude. L’agriculture biologique, Pourquoi et comment la pratiquer. Le courrier du livre, 1977, p. 91.
4 – GROLEAU, Stéphane. « L’agriculture a des gaz! », Bio-Bulle, janvier/février 2007, p. 17.
5 – OUELLET, C. « L’agriculture biologique. Une meilleure qualité nutritive? », Bio-Bulle, septembre 1999, p. 32.

La vida limpia

LA VIDA LIMPIA
Entrevista a Piedad Guerrero y Lidia Lucero, Pioneras de Biofruit Napoli.

La cálida acogida de los agricultores amainó el viento gélido que atravesaba olímpico el paisaje para endurecer nuestra piel. Llegamos al municipio José María Hernández, en Upiales Nariño, para encontrarnos con la coherencia de un grupo de agricultores apasionados por la vida. El fruto que los congrega engalana el panorama con aromas naturales y con la imagen mágica de su abrigo natural. La uvilla, la uchuva, el aguaymanto, la phisalis peruviana, es la fruta escogida por este grupo de agricultores que decidió asociarse, bajo la filosofía de un esquema de producción orgánico.

Constituidos como Biofruit Napoli, hoy la asociación congrega a 22 familias que encuentran en la experiencia de la agricultura orgánica una vuelta a los tiempos en donde la inmediatez no permeaba el ritmo de la vida y una alternativa comunitaria para alcanzar una estabilidad económica. “El amor en caja”, como llaman los franceses a la uchuva, es cultivada por Biofruit en Upiales y llega con altos estándares de calidad y suculencia a los mercados de Suiza, Canadá y Estados Unidos, a través de la gestión de la comercializadora Fruandes.

Actualmente, Colombia es uno de los principales productores y exportadores de uchuva; fruto que representa una alternativa prometedora para la exportación, debido a que no se deteriora fácilmente y a que es altamente demandado en el mercado internacional. En 2010, la exportación de uchuva colombiana reportó 22,2 millones de dólares, teniendo como principales compradores a Alemania, Suecia y Reino Unido. Sin embargo, la demanda creciente de uchuva por parte de Europa y Norteamérica no es correspondida por la cantidad producida en Colombia.

Biofruit Napoli representa hoy un dechado del poder de la asociación en Colombia, constituyéndose como pionera en un modelo mancomunado de producción agrícola orgánica. Triste sería que permanecieran como una rareza y afortunado que otros productores locales identifiquen la fuerza de trabajar en comunidad. No obstante, la experiencia de Biofruit Napoli no sólo ha sido en términos de producción orgánica, sino de compartir conocimientos, en vista de heredar semillas de valores comunitarios a las generaciones nacientes. CERES Colombia conversó con Piedad Guerrero y Lidia Lucero, acerca de las percepciones que de la experiencia de producción orgánica tienen estas pioneras de la Asociación Biofruit Napoli.

Piedad Guerrero y Lidia Lucero, Pioneras de Biofruit Napoli

Piedad Guerrero y Lidia Lucero, Pioneras de Biofruit Napoli

CERES Colombia: ¿Qué es Biofruit Napoli?

Lidia: BIOFRUIT Napoli es una asociación netamente orgánica. Las personas que participamos en ella sentimos amor por la naturaleza. Nos gusta vivir en ella y procurar su desintoxicación, pues por tanto componente químico hoy en día está enferma. De esa enfermedad de la naturaleza, hemos visto la necesidad de tomar el riesgo de ir en contravía de la industria porque ahora todo es químico y rápido; no se ha tenido en cuenta el proceso de la naturaleza: el nacimiento, crecimiento, desarrollo y producción de las plantas. Ahora hay ausencia de microorganismos que antes hacían su vida normal en la naturaleza. A raíz del amor arraigado por nuestra existencia, por nuestro mundo, es que nosotros hemos tomado la decisión de trabajar la agricultura orgánica. Esto para llevar una vida sana y dejar a las generaciones futuras el precedente de que es necesario tomar conciencia de llevar una vida digna y feliz en la naturaleza, retomando lo de antes, la vida limpia.

Piedad: Yo me uní a la Asociación por medio de unas compañeras que me invitaron a participar, porque mi oficio no fue este, fue la enfermería, pero como ya me jubilé me invitaron a cultivar uchuvas orgánicas. Cultivamos la uchuva bajo esquema orgánico porque vemos que lo químico nos está perjudicando y está intoxicando al campo. Por ese motivo hemos invitado a otros compañeros y asociaciones para que participen en la agricultura orgánica, pues es lo más importante en nuestra vida y queremos dejar esa herencia a nuestros hijos.

CC: ¿Hace cuánto están asociados?

L: Aproximadamente 6 años. Nuestro inicio fue casual, fue como tomar una aventura. No teníamos conocimiento en la comercialización de la fruta. Oímos conferencias que nos dieron en Ipiales, con expertos de todo el país. Al principio se nos hizo cosa fácil. Pensábamos que la uvilla nacía por allí, crecía y ya. Pero luego vimos la necesidad de organizarnos, de hacer una asociación con todos los requisitos necesarios para dividir responsabilidades en grupo. Esto es una bonita experiencia porque a pesar de que ahora la gente es tan individualista, el hecho de empezar a compartir el conocimiento, no sólo a nivel de la agricultura orgánica sino a otros niveles, es un factor que hace crecer a las comunidades. Nuestra asociación es compacta. Todos los miembros permanecen pendientes, permanentes y constantes en sus cultivos. Se ha dado también trabajo a terceros, en las cosechas. Nos estamos relacionando más con la gente, dando a conocer las bondades de esta forma de trabajo. Y así la gente va imitando y asociándose en diferentes temas, no sólo en la agricultura.

CC: ¿Cuál fue la motivación para devenir agricultores orgánicos?

L: En Nariño siempre ha sido tradicional el cultivo de la papa. Y eche abonos y eche químicos que envenenan al humano. Esta fue una de las causas. La otra fue la necesidad de lograr una estabilidad económica. La papa fluctúa y no siempre hace ganar al agricultor, no es algo seguro. Nosotros queríamos hallar una seguridad en el trabajo y en la producción. Como la plata y la salud son necesarias, entonces era una forma de subsistir divinamente. Hemos sido muy perseverantes. Esto no es fácil, las situaciones han sido difíciles. El amor a la naturaleza nos llevó a esto.

CC: ¿Cuántos asociados son? ¿Cuáles son las ventajas de la asociación?

P: Ahora somos 22 socios. Las ventajas son salir adelante trabajando conjuntamente en la agricultura orgánica. Queremos dejar el egoísmo para proponernos una producción bajo esquema orgánico de todos los productos que da nuestra tierra. Recordar a nuestros mayores, a nuestros antepasados, ellos nunca utilizaron los químicos.

L: La estabilidad, el enriquecimiento como personas y como grupo en cuanto a conocimientos y valores. Constituir una experiencia modelo a nivel nariñense, colombiano y darnos a conocer en el exterior ha sido un experiencia muy satisfactoria nacida de la asociación.

CC: ¿Entonces Biofruit es un modelo para otros productores?

P: Si, porque hemos sido los pioneros en la región en trabajar un esquema de agricultura orgánica de forma asociativa.

L: Aspiramos que nuestro esquema productivo sea reconocido para que los demás productores puedan tomar ejemplo. Esto es un trabajo que está hecho con esfuerzo y por eso nos gustaría que concientizara a la gente.

Capachos de Uchuva en José María Hernández

Capachos de Uchuva en José María Hernández

CC: ¿A quién va dirigida la uchuva orgánica producida por Biofruit?

P: Va a mercado nacional e internacional. La mandamos para Bogotá y de allí la mandan para Estados Unidos, Canadá y Suiza.

CC: ¿Qué demanda tiene esta fruta?

P: Hay bastante demanda, pero la oferta es insuficiente por eso estamos invitando a más productores para que entren en nuestra asociación.

CC: ¿Qué dificultades han tenido en su esquema orgánico y cómo las han solucionado?

L: El tiempo de lluvias es difícil para la producción orgánica. Hay altos y bajos. La cuestión química es rápida en el tiempo. En épocas de lluvia se generan muchos hongos, los terrenos se inundan y eso a veces nos desmotiva porque las plantas empiezan a enfermarse y lo orgánico requiere más tiempo para hacer el beneficio o la curación a la planta. Hay soluciones orgánicas como la manzanilla con la ceniza. Nuestro problema son los hongos debido a la gran humedad que se ha generado por el invierno. La fertilización es más fácil. Se hace con abono orgánico y estiércol de animales.

CC: ¿De dónde viene ese conocimiento?

L: De las capacitaciones con el Sena, Acción social, Pastoral social. Nos han ayudado mucho en ese sentido y de resto proviene de la experiencia.

CC: ¿Utilizan técnicas de conocimiento ancestral?

P: Esencialmente parten de las capacitaciones. Sin embargo, yo utilizo el zumo del ají con manzanilla para ahuyentar insectos. Y la utilización de la ceniza y la cal salen del conocimiento ancestral. Eso yo lo oía de mis padres.

CC: ¿Cuál es su percepción acerca de la agricultura en Colombia?

P: La gente todavía está muy apegada al químico, porque tienden a la facilidad, a la comodidad, a la inmediatez y los productos químicos les ayudan a sostener el cultivo rápido. Pero nosotros promovemos una vuelta atrás.

CC: ¿Sienten que su asociación Biofruit hace eco en la región?

P:Sí. Nosotros empezamos con seis familias asociadas al cultivo orgánico de la uchuva. Y ahora ya vamos con 22 socios y estamos con gente de la Cocha, de Pasto, de Túquerres, de Potosí. Ya hay familias y municipios que están pasándose al esquema orgánico. Eso es eco.

L: El eco es progresivo. Una motivación es la necesidad de estabilidad. Porque la agricultura en todos los niveles, así sea químico, está por los suelos ¡todo está barato! No hay un incentivo a los agricultores. No hay un seguro para las pérdidas de cultivos por los factores climáticos. Depronto no es tanto la concientización en sí, porque para eso a los gobiernos les falta mucho, sino más que todo la necesidad de estabilidad económica y en mínima parte la consciencia.

CC: ¿Qué incentivo hacia la agricultura orgánica ven de parte del gobierno?

L: Hay ausencia de incentivo. El gobierno debería apostarle a que la producción orgánica tuviera más valor, que se hiciera el diferencial entre lo químico y lo orgánico. Pues ahora vale igual en el mercado lo orgánico que lo convencional.

CC: ¿El consumidor es consciente de pagar el sobreprecio de lo orgánico?

P: Quizás en Bogotá haya más una voluntad de pagar este precio. Acá en la provincia no.

CC: ¿A qué sabe lo orgánico?

P: Tiene otro sabor porque parte de la consciencia de que son alimentos que no son dañinos para la salud. Como fui enfermera toda mi vida, sé que los químicos atacan mucho al organismo. Ahora, tanta frecuencia del cáncer es motivada también por esos hábitos de alimentación basados en la injerencia de químicos. Esto es lo que queremos cambiar. Aún cuando sea que uno tenga una huerta para consumo personal que sea totalmente orgánica.

CC: ¿Cuáles son las características de un productor orgánico?

L: La educación es la que forma a la persona. Sin conocimiento no se puede obrar, pero hay que bajar también el conocimiento al corazón. En la formación cultural también está la clave. Desafortunadamente el facilismo está posicionado en las personas. Ausente está la idea del esfuerzo ¡todo que me den!. Entonces se tiene que iniciar un proceso formativo de generación y eso toma su tiempo. Lastimosamente el hombre no ha sabido conservar la naturaleza. Hemos sido destructores de la vida en general y estamos muriendo a causa de nuestra misma mano, sea por la contaminación, por la industrialización. El mundo va en caída. La gente habla con mucha información que está en internet ¿pero de allí a actuar?

CC: ¿Qué les ha permitido la certificación? ¿Representa para ustedes una inversión o un costo?

L: La certificación ha sido muy importante para nosotros porque nos ha permitido alcanzar un comercio internacional. Ha permitido que a nivel interno de la asociación nos organicemos, le pongamos un poco más de disciplina y rigor a la producción, que la hagamos de una forma estable, estándar y con alta calidad. En ese sentido, la labor de la certificadora es muy buena y las recomendaciones nos las hacen con el propósito de buscar que al interior de nuestra comunidad cada día nos superemos. Así que hemos mejorado la calidad de lo que tenemos y hemos alcanzado el mercado internacional. El ejemplo que estamos dando a nuestra comunidad también ha sido gracias a la certificación.

CC: ¿Cómo perciben a la certificadora? ¿Les ha aportado conocimiento?

Nosotros hemos buscado la capacitación por nuestros propios medio. Sin embargo, como la certificadora nos exige la capacitación ha sido esto una motivación para alcanzar muchos conocimientos en el esquema orgánico.

Entrevista y redacción: Natalia Fernández-Ruiz