La vida limpia

LA VIDA LIMPIA
Entrevista a Piedad Guerrero y Lidia Lucero, Pioneras de Biofruit Napoli.

La cálida acogida de los agricultores amainó el viento gélido que atravesaba olímpico el paisaje para endurecer nuestra piel. Llegamos al municipio José María Hernández, en Upiales Nariño, para encontrarnos con la coherencia de un grupo de agricultores apasionados por la vida. El fruto que los congrega engalana el panorama con aromas naturales y con la imagen mágica de su abrigo natural. La uvilla, la uchuva, el aguaymanto, la phisalis peruviana, es la fruta escogida por este grupo de agricultores que decidió asociarse, bajo la filosofía de un esquema de producción orgánico.

Constituidos como Biofruit Napoli, hoy la asociación congrega a 22 familias que encuentran en la experiencia de la agricultura orgánica una vuelta a los tiempos en donde la inmediatez no permeaba el ritmo de la vida y una alternativa comunitaria para alcanzar una estabilidad económica. “El amor en caja”, como llaman los franceses a la uchuva, es cultivada por Biofruit en Upiales y llega con altos estándares de calidad y suculencia a los mercados de Suiza, Canadá y Estados Unidos, a través de la gestión de la comercializadora Fruandes.

Actualmente, Colombia es uno de los principales productores y exportadores de uchuva; fruto que representa una alternativa prometedora para la exportación, debido a que no se deteriora fácilmente y a que es altamente demandado en el mercado internacional. En 2010, la exportación de uchuva colombiana reportó 22,2 millones de dólares, teniendo como principales compradores a Alemania, Suecia y Reino Unido. Sin embargo, la demanda creciente de uchuva por parte de Europa y Norteamérica no es correspondida por la cantidad producida en Colombia.

Biofruit Napoli representa hoy un dechado del poder de la asociación en Colombia, constituyéndose como pionera en un modelo mancomunado de producción agrícola orgánica. Triste sería que permanecieran como una rareza y afortunado que otros productores locales identifiquen la fuerza de trabajar en comunidad. No obstante, la experiencia de Biofruit Napoli no sólo ha sido en términos de producción orgánica, sino de compartir conocimientos, en vista de heredar semillas de valores comunitarios a las generaciones nacientes. CERES Colombia conversó con Piedad Guerrero y Lidia Lucero, acerca de las percepciones que de la experiencia de producción orgánica tienen estas pioneras de la Asociación Biofruit Napoli.

Piedad Guerrero y Lidia Lucero, Pioneras de Biofruit Napoli

Piedad Guerrero y Lidia Lucero, Pioneras de Biofruit Napoli

CERES Colombia: ¿Qué es Biofruit Napoli?

Lidia: BIOFRUIT Napoli es una asociación netamente orgánica. Las personas que participamos en ella sentimos amor por la naturaleza. Nos gusta vivir en ella y procurar su desintoxicación, pues por tanto componente químico hoy en día está enferma. De esa enfermedad de la naturaleza, hemos visto la necesidad de tomar el riesgo de ir en contravía de la industria porque ahora todo es químico y rápido; no se ha tenido en cuenta el proceso de la naturaleza: el nacimiento, crecimiento, desarrollo y producción de las plantas. Ahora hay ausencia de microorganismos que antes hacían su vida normal en la naturaleza. A raíz del amor arraigado por nuestra existencia, por nuestro mundo, es que nosotros hemos tomado la decisión de trabajar la agricultura orgánica. Esto para llevar una vida sana y dejar a las generaciones futuras el precedente de que es necesario tomar conciencia de llevar una vida digna y feliz en la naturaleza, retomando lo de antes, la vida limpia.

Piedad: Yo me uní a la Asociación por medio de unas compañeras que me invitaron a participar, porque mi oficio no fue este, fue la enfermería, pero como ya me jubilé me invitaron a cultivar uchuvas orgánicas. Cultivamos la uchuva bajo esquema orgánico porque vemos que lo químico nos está perjudicando y está intoxicando al campo. Por ese motivo hemos invitado a otros compañeros y asociaciones para que participen en la agricultura orgánica, pues es lo más importante en nuestra vida y queremos dejar esa herencia a nuestros hijos.

CC: ¿Hace cuánto están asociados?

L: Aproximadamente 6 años. Nuestro inicio fue casual, fue como tomar una aventura. No teníamos conocimiento en la comercialización de la fruta. Oímos conferencias que nos dieron en Ipiales, con expertos de todo el país. Al principio se nos hizo cosa fácil. Pensábamos que la uvilla nacía por allí, crecía y ya. Pero luego vimos la necesidad de organizarnos, de hacer una asociación con todos los requisitos necesarios para dividir responsabilidades en grupo. Esto es una bonita experiencia porque a pesar de que ahora la gente es tan individualista, el hecho de empezar a compartir el conocimiento, no sólo a nivel de la agricultura orgánica sino a otros niveles, es un factor que hace crecer a las comunidades. Nuestra asociación es compacta. Todos los miembros permanecen pendientes, permanentes y constantes en sus cultivos. Se ha dado también trabajo a terceros, en las cosechas. Nos estamos relacionando más con la gente, dando a conocer las bondades de esta forma de trabajo. Y así la gente va imitando y asociándose en diferentes temas, no sólo en la agricultura.

CC: ¿Cuál fue la motivación para devenir agricultores orgánicos?

L: En Nariño siempre ha sido tradicional el cultivo de la papa. Y eche abonos y eche químicos que envenenan al humano. Esta fue una de las causas. La otra fue la necesidad de lograr una estabilidad económica. La papa fluctúa y no siempre hace ganar al agricultor, no es algo seguro. Nosotros queríamos hallar una seguridad en el trabajo y en la producción. Como la plata y la salud son necesarias, entonces era una forma de subsistir divinamente. Hemos sido muy perseverantes. Esto no es fácil, las situaciones han sido difíciles. El amor a la naturaleza nos llevó a esto.

CC: ¿Cuántos asociados son? ¿Cuáles son las ventajas de la asociación?

P: Ahora somos 22 socios. Las ventajas son salir adelante trabajando conjuntamente en la agricultura orgánica. Queremos dejar el egoísmo para proponernos una producción bajo esquema orgánico de todos los productos que da nuestra tierra. Recordar a nuestros mayores, a nuestros antepasados, ellos nunca utilizaron los químicos.

L: La estabilidad, el enriquecimiento como personas y como grupo en cuanto a conocimientos y valores. Constituir una experiencia modelo a nivel nariñense, colombiano y darnos a conocer en el exterior ha sido un experiencia muy satisfactoria nacida de la asociación.

CC: ¿Entonces Biofruit es un modelo para otros productores?

P: Si, porque hemos sido los pioneros en la región en trabajar un esquema de agricultura orgánica de forma asociativa.

L: Aspiramos que nuestro esquema productivo sea reconocido para que los demás productores puedan tomar ejemplo. Esto es un trabajo que está hecho con esfuerzo y por eso nos gustaría que concientizara a la gente.

Capachos de Uchuva en José María Hernández

Capachos de Uchuva en José María Hernández

CC: ¿A quién va dirigida la uchuva orgánica producida por Biofruit?

P: Va a mercado nacional e internacional. La mandamos para Bogotá y de allí la mandan para Estados Unidos, Canadá y Suiza.

CC: ¿Qué demanda tiene esta fruta?

P: Hay bastante demanda, pero la oferta es insuficiente por eso estamos invitando a más productores para que entren en nuestra asociación.

CC: ¿Qué dificultades han tenido en su esquema orgánico y cómo las han solucionado?

L: El tiempo de lluvias es difícil para la producción orgánica. Hay altos y bajos. La cuestión química es rápida en el tiempo. En épocas de lluvia se generan muchos hongos, los terrenos se inundan y eso a veces nos desmotiva porque las plantas empiezan a enfermarse y lo orgánico requiere más tiempo para hacer el beneficio o la curación a la planta. Hay soluciones orgánicas como la manzanilla con la ceniza. Nuestro problema son los hongos debido a la gran humedad que se ha generado por el invierno. La fertilización es más fácil. Se hace con abono orgánico y estiércol de animales.

CC: ¿De dónde viene ese conocimiento?

L: De las capacitaciones con el Sena, Acción social, Pastoral social. Nos han ayudado mucho en ese sentido y de resto proviene de la experiencia.

CC: ¿Utilizan técnicas de conocimiento ancestral?

P: Esencialmente parten de las capacitaciones. Sin embargo, yo utilizo el zumo del ají con manzanilla para ahuyentar insectos. Y la utilización de la ceniza y la cal salen del conocimiento ancestral. Eso yo lo oía de mis padres.

CC: ¿Cuál es su percepción acerca de la agricultura en Colombia?

P: La gente todavía está muy apegada al químico, porque tienden a la facilidad, a la comodidad, a la inmediatez y los productos químicos les ayudan a sostener el cultivo rápido. Pero nosotros promovemos una vuelta atrás.

CC: ¿Sienten que su asociación Biofruit hace eco en la región?

P:Sí. Nosotros empezamos con seis familias asociadas al cultivo orgánico de la uchuva. Y ahora ya vamos con 22 socios y estamos con gente de la Cocha, de Pasto, de Túquerres, de Potosí. Ya hay familias y municipios que están pasándose al esquema orgánico. Eso es eco.

L: El eco es progresivo. Una motivación es la necesidad de estabilidad. Porque la agricultura en todos los niveles, así sea químico, está por los suelos ¡todo está barato! No hay un incentivo a los agricultores. No hay un seguro para las pérdidas de cultivos por los factores climáticos. Depronto no es tanto la concientización en sí, porque para eso a los gobiernos les falta mucho, sino más que todo la necesidad de estabilidad económica y en mínima parte la consciencia.

CC: ¿Qué incentivo hacia la agricultura orgánica ven de parte del gobierno?

L: Hay ausencia de incentivo. El gobierno debería apostarle a que la producción orgánica tuviera más valor, que se hiciera el diferencial entre lo químico y lo orgánico. Pues ahora vale igual en el mercado lo orgánico que lo convencional.

CC: ¿El consumidor es consciente de pagar el sobreprecio de lo orgánico?

P: Quizás en Bogotá haya más una voluntad de pagar este precio. Acá en la provincia no.

CC: ¿A qué sabe lo orgánico?

P: Tiene otro sabor porque parte de la consciencia de que son alimentos que no son dañinos para la salud. Como fui enfermera toda mi vida, sé que los químicos atacan mucho al organismo. Ahora, tanta frecuencia del cáncer es motivada también por esos hábitos de alimentación basados en la injerencia de químicos. Esto es lo que queremos cambiar. Aún cuando sea que uno tenga una huerta para consumo personal que sea totalmente orgánica.

CC: ¿Cuáles son las características de un productor orgánico?

L: La educación es la que forma a la persona. Sin conocimiento no se puede obrar, pero hay que bajar también el conocimiento al corazón. En la formación cultural también está la clave. Desafortunadamente el facilismo está posicionado en las personas. Ausente está la idea del esfuerzo ¡todo que me den!. Entonces se tiene que iniciar un proceso formativo de generación y eso toma su tiempo. Lastimosamente el hombre no ha sabido conservar la naturaleza. Hemos sido destructores de la vida en general y estamos muriendo a causa de nuestra misma mano, sea por la contaminación, por la industrialización. El mundo va en caída. La gente habla con mucha información que está en internet ¿pero de allí a actuar?

CC: ¿Qué les ha permitido la certificación? ¿Representa para ustedes una inversión o un costo?

L: La certificación ha sido muy importante para nosotros porque nos ha permitido alcanzar un comercio internacional. Ha permitido que a nivel interno de la asociación nos organicemos, le pongamos un poco más de disciplina y rigor a la producción, que la hagamos de una forma estable, estándar y con alta calidad. En ese sentido, la labor de la certificadora es muy buena y las recomendaciones nos las hacen con el propósito de buscar que al interior de nuestra comunidad cada día nos superemos. Así que hemos mejorado la calidad de lo que tenemos y hemos alcanzado el mercado internacional. El ejemplo que estamos dando a nuestra comunidad también ha sido gracias a la certificación.

CC: ¿Cómo perciben a la certificadora? ¿Les ha aportado conocimiento?

Nosotros hemos buscado la capacitación por nuestros propios medio. Sin embargo, como la certificadora nos exige la capacitación ha sido esto una motivación para alcanzar muchos conocimientos en el esquema orgánico.

Entrevista y redacción: Natalia Fernández-Ruiz

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