La inversión es de tiempo y convicción

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Fernando Soleibe, Programa de agricultura orgánica, Caficauca

Entrevista Gustavo Umaña y Fernando Soleibe de Caficauca

El cooperativismo es una alternativa beneficiosa para los pequeños agricultores. Asociarse para alcanzar niveles de conocimiento técnico en agricultura orgánica, para avanzar, para hacer más eficientes los ingresos. El esquema cooperativo es democrático, un sistema en donde los socios tienen voz y voto en la toma de decisiones. Sin ánimo de lucro, los excedentes cooperativos se revierten en servicios para los participantes del esquema.

La producción de café ha sido históricamente uno de los sistemas productivos más contaminantes y despilfarradores de recursos naturales. Bajo el cooperativismo, numerosos caficultores del Cauca han encontrado la vía para cambiar sus esquemas productivos de convencionales a orgánicos, a través de la acción y el liderazgo de Caficauca y su programa de caficultura orgánica. Sin embargo, la tarea no ha sido fácil. En un país en donde el incentivo a la producción y al consumo orgánico es prácticamente insignificante, la debilidad institucional y cultural, entre otros factores, dificultan el camino para dirigir las prácticas agrícolas hacia la construcción de un campo más sano y ecológico.

En este marasmo institucional, cooperativas como Caficauca impulsan los procesos de educación en agricultura limpia en grupos de campesinos, con el apoyo financiero de cooperación internacional. Compleja tarea de reivindicar la relación del campesino con la protección del medio ambiente y la seguridad alimentaria, en la ausencia de una sostenibilidad financiera, debida a las variables del mercado internacional, a la falta de protección del Estado al campo y a infinitos aspectos que parecen desestimular la producción limpia.

CERES Colombia conversó con dos hombres claves del programa de caficultura orgánica en Caficauca, Gustavo Umaña y Fernando Soleibe, quienes hablaron acerca de los obstáculos que han encontrado en la aplicación del programa, así como de la inminencia de lograr una sostenibilidad financiera de la caficultura orgánica para los pequeños productores.

¿Qué es Caficauca?

Caficauca es una cooperativa con 50 años de servicio. Pertenece al gremio del esquema comercial de la Federación de cafeteros. Cumple una función social y comercial. Tiene 3000 asociados caficultores del departamento, en 28 municipios del Cauca.

Institucionalmente hace 8 años, Caficauca viene con un programa que hemos venido sosteniendo, que es el paquete que tenemos certificado. Ha sido muy difícil porque han entrado y salido varios productores del programa, debido a diferentes factores que no hacen atractiva la producción orgánica para ellos.

¿Cuál es la motivación de Caficauca para promover la caficultura orgánica?

En el esquema gremial la consciencia ecológica es menor. Hace poco tiempo se ha venido gestando un cambio de mentalidad. Por muchos años el sector cafetero era el que más afectaba los recursos naturales, la contaminación de las aguas y de los suelos Se ha cambiado un poco el modelo tecnológico en la producción, en el manejo del café, de las aguas, de la vivienda y esto ha hecho que se tome un poco más de consciencia de lo ecológico. El Cauca tiene un potencial grandísimo para la producción limpia, pero tenemos la dificultad de que los productores son muy débiles en el tema cultural, por la misma influencia que hay de los otros caficultores que trabajan con agroquímicos, que buscan tener una mayor producción a costa de los fertilizantes. Entonces muchos productores orgánicos se ven desmotivados porque sus ingresos son menores frente a los del vecino, que es productor convencional. Aún cumpliendo con la misma producción, los productores orgánicos perciben mucho sacrificio en su mano de obra y muchas veces esto no se ve recompensado en el precio del café.

¿Cuántos agricultores están adscritos al programa de caficultura orgánica?

400. Llegamos a tener 700. Hemos hecho filtros porque muchos no cumplían con la norma, entonces no pudieron ingresar en un comienzo. Otros debían pasar por una etapa de descontaminación. Eso algunos no lo entendieron, entonces no aguantaron los dos o tres años que tenían que cumplir, caían en sus prácticas anteriores y no pudieron continuar. Otros aprovecharon todo el paquete tecnológico, recibieron ayudas. Hemos tenido ayudas de cooperación internacional para mejorar el programa, los esquemas de producción, el beneficiadero, el secado, el manejo ambiental. La fortaleza cultural y mental es un poco baja entre los productores, entonces la gente termina desertando y tomando otras opciones a pesar de que haya aprovechado algunos beneficios del programa inicialmente.

¿En qué consiste el paquete tecnológico de caficultura orgánica promovido por Caficauca?

Tenemos un paquete tecnológico bien formado con el equipo técnico y los productores, para mejoramiento y conservación de suelos a través de la utilización de los recursos orgánicos, de la implementación de fertilizantes orgánicos. Manejo de control de plagas mediante agro-biológicos y también con preparación de caldos en las fincas, con base en plantas medicinales. Tenemos la parte de manejo de residuos orgánicos, de no contaminación, tanto por suelos como por aire, a través de barreras laterales. Se necesita mucha asistencia para trabajar porque se requiere mayor cantidad de tiempo para implementar un manejo del esquema orgánico. En orgánico manejamos la selección de las coberturas nobles, el deshierbe alto para la conservación del suelo. Eso requiere mayor inversión de jornales y consciencia del productor para hacer eso. Para saber reconocer una maleza de una cobertura. Mientras el convencional le pasa la guadaña por encima sin contemplación. Allí es donde tenemos la variable entre los dos sistemas.  No es un paquete técnico que valga plata sino que lo que vale es tiempo.

¿Cómo se realiza el control de plagas en esta caficultura orgánica?

A partir del conocimiento de los productores, tenemos un reconocimiento de plantas que tienen una aplicación en determinados usos, como el ají, la ortiga, la salvia, el extracto de papaya, que utilizamos para plagas y enfermedades. Tenemos un manual de 60 preparaciones con distintas tipos de plantas. Además, estamos trabajando sobre los hongos agro-biológicos con buenos resultados. Para preparar un producto de estos el productor necesita tiempo y allí es donde está la inversión.

¿Cómo se realiza el lavado del café en este esquema?

Hacemos un beneficio ecológico en donde no utilizamos transporte de agua, sino que hacemos el lavado directamente en tanque. Despulpamos por gravedad, se fermenta sin agua, los granos se secan al sol. Es conservacionista el sistema que le trasmitimos al productor. En el manejo de los residuos, la pulpa se utiliza como abono. Que vaya a unas composteras, que no haya contaminación por las aguas mieles. Hacemos tratamiento de agua grises de los lavaderos. En este sistema la primera cabeza de lavado, que es la que tiene mayor porcentaje de contaminación por aguas mieles, la llevamos a la compostera porque es agua rica en potasio. Entonces trabajamos sobre la segunda y tercera agua, que es a la que le hacemos el tratamiento por medio de bacterias, pozos y después dejamos que infiltre en el suelo. Tratamos de ser muy ecológicos.

¿Conocen programas similares de caficultura orgánica?

Los programas son insuficientes aún. Es que aquí las posibilidades de utilizar químicos son mínimas porque son productos costosos, pero ni la federación ni la cooperativa han tomado consciencia de esta situación a favor. A través del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, de Hacienda, el gobierno debería incentivar estos procesos de agricultura limpia.

¿Cuáles son los retos de transición de una caficultura convencional a una orgánica?

Es difícil llegarle a 60 mil familias de caficultores, aptas para una producción limpia. Se requieren muchos recursos, porque aquí son minifundios y no fincas grandes. La otra parte es el tema organizacional, el lograr que los caficultores se agrupen, que sean asociativos. Eso es un trabajo de cambio de mentalidad y pensamiento. De ideas de que podemos compartir. Todo el mundo quiere tener su propio beneficiadero, su propio secadero. Es un poco ese sentido social de que yo tengo lo mío y el vecino lo suyo y a mí no me importa si hace o no hace, soy yo. El individualismo imperante. Eso también lo tenemos dentro del paquete, lograr que ellos se organicen. Ese tema es complicado porque los productores no son conscientes de que estar organizados implica disciplina, gastos, cumplir con tiempos y capacitaciones. Los que logran tomar consciencia de eso se mantienen en el programa, los otros desertan. Tenemos un porcentaje alto de deserción por esta situación.

¿En qué radica la desmotivación de los caficultores del Cauca?

Hay factores negativos que han desmotivado a tener una mayor organización de los grupos orgánicos. El Cauca tiene gran potencial pero no tiene apoyo tecnológico ni institucional, tanto de Federación como de las casas comerciales, entonces la gente muchas veces no se ve motivada a seguir un esquema orgánico. Hay muchos que producen empíricamente, sin un paquete tecnológico y terminan con unas producciones bajas, con muchas enfermedades en sus cafetos y a veces se les daña el café y dejan de producir porque no tienen la idea de que en una producción limpia no se puede tener un café abandonado. Sin embargo hay potencial.

¿Entonces el eco de este programa en la región es?

Hay productores que quieren ser orgánicos, pero al lado hay 10 que son convencionales, mientras el saca 50 arrobas por hectárea, el otro saca 120, 140. Si el productor orgánico se preocupa por tener 4000 ó 5000 árboles por hectárea en lugar de 600, pues va a ver que la diferencia de ingreso frente al convencional no es grande. El tema comercial es el que más golpea, el del posicionamiento comercial del café. Sin embargo hay interés, pero hace falta fortaleza institucional en el proceso.

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Hablemos de la comercialización del café producido por la caficultura orgánica del Cauca

En el mercado hay grandes equivocaciones. Se dice que en el mercado no hay espacio para la producción orgánica de los cafés del mundo y resulta que sí, nosotros estamos convencidos de que sí. Lo que pasa es que el exportador natural del café de la Cooperativa es la misma Federación de Cafeteros o Expocafé y muchas veces por cuestiones de mercadeo no se logra ubicar un buen comprador que esté dispuesto a pagar por ese sello y por la caficultura orgánica. Hemos tenido grandes dificultades en el tema comercial, por el posicionamiento del programa y por tener una sostenibilidad, que al caficultor le asegure tener un ingreso permanente. Entonces, cada año estamos al va-y-ven del mercado internacional y de las posibilidades comerciales que nos hagan nuestros exportadores. Eso ha sido negativo porque hay años que nos ha ido muy bien y otros que han sido terribles, porque no hemos tenido sobreprecio y eso desmotiva al productor para tener su café certificado. Adicional a eso, la locura de la diferencia de prima de calidad que tiene Colombia frente a otros países nos hace menos atractivos en el mercado internacional. Ya hay países que tienen cafés en iguales condiciones de calidad, que también son orgánicos. Como el café orgánico de Perú y Centroamérica, que son mucho más baratos para  los que el comprador puede pagar primas altísimas de bonificaciones y sobreprecios y siguen siendo cafés mucho más baratos que el café colombiano. Entonces para un cliente en el exterior no es atractivo comprar café colombiano. Eso es una crisis que hemos venido viviendo desde hace 3 años, que desafortunadamente ha ido envolviendo el desinterés de los cafeteros.

¿El café orgánico tiene cabida en el mercado y el consumo nacional?

Eso se viene trabajando más por el lado del café leofilizado, que es el café que no se logra vender en el exterior. La Federación produce ese café, que tiene un proceso que hace que no sea 100% natural y que ha perdido su calidad. Sin embargo, la consciencia de consumo de café orgánico es insignificante en Colombia. De hecho, el consumo de café es mínimo en Colombia. Estamos hablando de un 11% de la población que consume café, que es muy bajo, a comparación de Brasil u otros países productores. Todo esto se suma y hace que practicar la caficultura orgánica no sea motivante. El caficultor tiene que hacer más trabajo, porque algunos productos los tiene que fabricar dentro de su finca. Los controles biológicos tienen que hacerlos ellos mismos. Esto es reemplazar inversión de plata por tiempo y trabajo. Sin embargo, hay que ser conscientes de que no es lo mismo incentivar un árbol a que produzca más con un agente químico, a que la mata produzca naturalmente lo que debe producir. Allí hay una diferencia grande en producción, que toca el ingreso. El que tiene la consciencia y culturalmente lo tiene claro, pues no importa, pero la mayoría tiene la expectativa de un mayor ingreso y eso desmotiva.

¿Es necesario unirse para ser más eficiente en caficultura orgánica de minifundios?

Para exportar necesitamos 25 mil kilos. Ningún productor, a excepción de 10 ó 20 productores grandes, está en condiciones de exportar solo. Entonces para exportar un contenedor, tenemos que reunir 50, 60, 100 caficultores. Un productor grande si lo puede hacer, con menos esfuerzo, menos mano de obra, menos tiempo de compensación. El trabajo duro es la concientización de que una finca de producción cafetera debe pensarse como empresa. El Cauca es uno de los departamentos con mayor índice de pequeños productores, de minifundios. Que es ventajoso en el tema de la calidad del café y su manejo, pero es contraproducente frente a la producción y al ingreso.

Hablemos de esa contradicción de la sostenibilidad comercial del café orgánico

Este programa de agricultura orgánica es subsidiado.  Cuando ese subsidio se los traslademos al productor se cae todo el andamiaje, entonces no es sostenible. Son las mismas organizaciones, como Caficauca, las que subsidian todo. Entonces, tendremos que llegar a un nivel en el que en las cooperativas se tenga la suficiente mentalidad de trabajar juntos, de aportar juntos. En ocasiones, al productor le parece mucho dar 30 mil pesos al año, pues dentro de un Estado, mal llamado paternalista porque no da capital semilla para crecimiento, en muchos proyectos se pierde la plata porque se trabaja con un nivel conformista y no por progresar. Entonces hemos caído mucho en el asistencialismo, no hay mentalidad de asociarse, lo que es fundamental para que los procesos de agricultura y certificación orgánica sean sostenibles.

Cafetal

¿Cuál es el perfil de un productor orgánico?

Básicamente, lo que se necesita es conciencia. Muchos de nuestros productores están orientados a la conveniencia. Los productores que entran al programa orgánico entran más  por ganarse un sobreprecio, que por el convencimiento de que deben producir orgánico. Esos son los que más fácil desertan. Entonces el perfil es la convicción del productor de trabajar en la parte orgánica. Dos, la constancia. La tecnología dentro de lo orgánico no está inventada, se vive de cambios y trabajos para recoger experiencias, aplicarlas, si se adaptan o no, pero no es una tecnología que esté desarrollada como en la agricultura convencional que dice, aplique tantos kilos de químicos y listo. También, tener la posibilidad y las ganas de crecer. A veces es la cultura la que le ha dado los elementos a la gente para permanecer en un estancamiento, en donde no hay necesidad de crecer y el productor se conforma con lo que tiene.

¿La inversión en la caficultura orgánica es más de tiempo y motivación que de dinero?

La diferencia de la orgánica frente a la agricultura convencional está en tiempo, en dedicación, en conocimientos. El nivel académico de los caficultores del Cauca es muy bajo, estamos hablando de básico primaria. Eso hace que la capacidad de asimilación de ellos sea mínima y sin motivación de aprender. Y en estos procesos se requiere de mucha voluntad de aprender, de trabajo, investigación, seguimiento, estudio. Nos hemos desgastado con talleres y vemos que en la fincas la gente no ha aplicado ni el 10% de lo que se ha hablado en la capacitación. El otro punto es el incentivo hacia el campo. El tema es que el joven, desde que pueda estudiar un bachillerato o una universidad, dice “yo me voy de aquí, el campo no es lo mío”. Entonces también tiene que ver en parte la estructura del estado, la motivación del estado.

Ustedes hablaban de que el conocimiento orgánico no está hecho. ¿De dónde se han apropiado de este conocimiento?

Ha habido incursiones grandes en Colombia. En los 70 y 80 hubo apoyo europeo y asiático, en donde se empezó a fomentar el manejo ambiental y la agricultura limpia, pero bajo unos criterios externos, porque aquí no ha habido una investigación ni un proceso propio que se haya patentado. Algunos extranjeros se quedaron en Colombia y comenzaron ha generar documentos, escritos, sobre el proceso de caficultura orgánica. Esos son los primeros pilares. De allí comenzaron a generarse movimientos internacionales, sobretodo en Europa, en donde ha habido más conciencia del tema ambiental, de la conservación, de la producción limpia, de los químicos. Esa incidencia ha hecho que en Sudamérica se promueva el tema de la agricultura limpia. Pero no debido a una estructura institucional o gubernamental establecida para ello. De hecho ha habido quijotes que han querido trabajar el tema y terminan desgastados. Y algunos, que hemos seguido la línea, hemos trabajado en lo orgánico no por apoyo estatal, si no más por principios, por iniciativa propia; pero no hay una vocación o interés institucional o formativo. Ni desde las universidades en donde la formación en este aspecto es menor. Hemos tratado de involucrar a las universidades locales, pero el esquema académico no tiene este componente de agricultura limpia. La Fundación Universitaria de Popayán, socia de nuestro programa, adoptó, en su programa de estudio del área agropecuaria, la práctica de caficultura limpia, mas fue una iniciativa de nuestro programa.

¿Saben de redes de mercado orgánico en Colombia y cuál es su    perspectiva del consumidor colombiano?

Hemos escuchado de mercados pero eso aquí es muy tímido. Por allí se generó un movimiento de mercados verdes, patrocinado por el Min. de Medio Ambiente, pero fracasó. No existe un plan nacional de promover mercado orgánico, de direccionar a las grandes cadenas a comprar y vender orgánico. No hay una ley ni una estructura organizacional hacia este propósito, que sería lo ideal. Que un Min. de Agricultura promoviera en el senado que la producción orgánica debe cumplir tanto espacio dentro del consumo nacional. No hay nada que incentive lo orgánico, que le digan a la cadena de supermercado “si usted promueve productos orgánicos tendrá un incentivo fiscal”, por ejemplo, como existe para otras cosas. Sin una estructura o ley cualquier iniciativa que se haga es efímera. La gente compra lo que sea o lo más barato, pero no hay consciencia de que se consuma orgánico por bien de la salud.

¿Cuál es su propuesta a la agricultura colombiana?

El tema es fuerte. El Estado, aparte de fomentar, debe crear leyes que protejan a los agricultores, que promuevan descuentos arancelarios para los consumos agrícolas,  que ojalá fueran exentos para que la gente tenga la oportunidad de tecnificarse para hacer más fácil su trabajo y producción. Pienso que la idea es que el Estado haga una reforma agraria en ese sentido. Que promueva las asociaciones campesinas, que diferencie el salario del campo con el de la ciudad. En el campo no se tiene seguridad social. Es que el campo se nos llenó de viejos, pues hay mucha deserción. Los jóvenes le huyen el campo.

Entrevista, fotografía y redacción: Natalia Fernández-Ruiz
24.04.12

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Primer Foro Nacional e Internacional de Agricultura Ecológica – Cámara de Comercio de Bogotá

Hoy 28 de mayo, estamos participando en el Primer Foro Nacional e Internacional de Agricultura Ecológica, organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá.

El sector de la agricultura ecológica en Colombia, el desarrollo de mercados locales, el consumo de fruta y verdura orgánica, experiencias en el mercado orgánico latinoamericano, exportación de uchuva orgánica colombiana son algunos de los temas que se tratan en esta nutrida jornada.

Les dejamos la programación de los temas y sus ponentes en el siguiente enlace:

MegaProyectoAgroindustrial – Primer Foro Nacional e Internacional de Agricultura Ecológica.

Mis Mejores Recetas son orgánicas

Entrevista a Hernando Pulido propietario de la Huerta Orgánica Mis Mejores Recetas

En la espera, leíamos un artículo acerca de las huertas urbanas que han hecho algunos residentes de barrios en Bogotá. Mujeres mayores han reconstruido un recuerdo de la infancia, a modo de huerta en los solares de sus casas. Hoy tiene carácter anecdótico el hecho de hacer crecer hortalizas para consumo personal en el contexto de la urbe. Antes era lo esperado. No obstante, el acceso a hortalizas sanas parece ser un tema que viene retomando su fuerza desde diferentes frentes. La huerta orgánica Mis Mejores Recetas es, pues, nuestro próximo frente. Al Norte de Bogotá, en la 80 con 25, nos embarcamos hacia Subachoque.

Llevamos sólo 15 minutos de trayecto y el aire frío de la sabana se siente ya bucólico. La voz de Héctor Pulido acompaña el paisaje de la Sabana de Occidente, mientras nos cuenta acerca de su vuelta al campo y su relación con él. Como propietario de la huerta orgánica MMR, el señor Pulido conoce la actualidad medioambiental del municipio de Subachoque, en donde se halla su huerta. La geografía y la altura de Subachoque propician notable calidad de suelo y abundancia hidrográfica, constituyendo un ecosistema agradecido con las prácticas agropecuarias. Subachoque es hoy considerado municipio ecológico de Cundinamarca, debido a sus planes y acciones tendientes a conservar esa fortaleza de su ecosistema.

Identificada esa vitalidad agropecuaria, el municipio de Subachoque protege sus áreas rurales de la urbanización improductiva, en beneficio de las prácticas agrícolas tendientes a la utilización de esquemas productivos ecológicos. En esta lógica, la construcción de invernaderos y plantas industriales están excluidas de consideración, para evitar la contaminación de los recursos hídricos, que bañan con pureza los cultivos de la zona. La huerta orgánica del señor Pulido es un modelo en la región, por lo que su esquema productivo orgánico funciona como fuente de conocimiento para productores de la zona.

A 35 kilómetros de Bogotá nor-oriental estábamos en “frente de trabajo” o “Subachoque”, en lengua Chibcha. Avanzamos circundados por montañas hasta las puertas abiertas de la “Huerta orgánica Mis Mejores Recetas”. Hortalizas y frutas sanas, libres de químicos, a la puerta del hogar y con precios justos, es una alternativa a la oferta industrial de alimentos, en donde lo orgánico aún tiene poca cabida. Posibilidades de volver a alimentarse de lo sembrado con esmero en huertas locales, en donde la trazabilidad del producto toma rostro en la relación directa con el agricultor.

Allí, frente a las hileras coloridas de hortalizas y frutas en pleno crecimiento, Hernando Pulido nos contó acerca de la experiencia de producir y distribuir a domicilio, en la capital colombiana, 38 variedades sembradas con agricultura orgánica. Agricultora, comercializadora y distribuidora directa, la Huerta orgánica MMR surte en su mayoría a familias y a pequeñas tiendas orgánicas.

Huerta orgánica Mis Mejores Recetas en Subachoque

Huerta orgánica Mis Mejores Recetas en Subachoque

CERES Colombia: ¿Cómo comenzó la Huerta Orgánica Mis Mejores Recetas?

Hernando Pulido:  La huerta orgánica MMR nació en el 2005 como una iniciativa de cultivar la finca familiar. Nos asesoraron para que sembráramos sólo 5 variedades de hortalizas, pero desde el principio pensamos sembrar 36 variedades para conformar un amplio portafolio para satisfacer las necesidades de una familia. Empezamos con un área de 3500 m y ahora tenemos una hectárea sembrada. Hemos podido diversificar diferentes mercados. Surtimos pequeñas tiendas orgánicas distribuidoras de mercados de barrio. Tenemos la distribución de mercados orgánicos a domicilios, estando disponibles todos los productos del portafolio, como los de otros cultivadores que son también orgánicos. Tenemos línea de hortalizas, frutas, condimentos y aromáticas de clima frío, como acelga, espinaca, lechugas, perejil, orégano, tomillo, laurel. En fruta fresa, mora y uchuva. Nosotros somos productores y comercializadores de la huerta.

CC: ¿Cómo ha sido el proceso y la apropiación de conocimientos de agricultura orgánica?

HP: Un agrónomo especializado en agricultura orgánica nos asesoró. A medida que nos iban pasando las cosas íbamos investigando en libros, internet y basándonos en conceptos de personas que estuvieran trabajando lo orgánico. El manejo de lo orgánico es de experiencias y de compartir conocimientos para ayudarse, de compartir experiencias a raíz de los diferentes problemas. Eso es lo bonito de lo orgánico, que nos ayudamos y nos apoyamos contándonos los secretos, que no deberían ser secreto. El compartir es necesario para que Colombia pueda ser un país totalmente orgánico.

CC: ¿Qué impacto ambiental ha producido la huerta?

HP: Cuando comenzamos con la granja hace 7 años, teníamos un 20% de productividad de la tierra. En este momento tenemos un 92% de productividad. O sea, le hemos devuelto todos los nutrientes y todos los beneficios que tenía la tierra antiguamente para que haya una mayor productividad. Fuera de hemos regenerado el ecosistema. Vienen pájaros y se respira aire puro, hay paz y existe un muy buen ambiente. En los cultivos convencionales lo que se respira son los químicos, se respira polución. Entonces con lo orgánico se tiene una mejor salud. Aquí, ninguna de las personas necesita tapabocas para hacer alguno de los procesos, porque estamos respirando aire puro.

Huerta orgánica Mis Mejores Recetas en Subachoque

Huerta orgánica Mis Mejores Recetas en Subachoque

CC: Háblenos de la efectividad de lo orgánico

HP: Ser cultivador orgánico le produce a uno beneficios en cuanto a la salud y al bienestar, como económicos. Cultivar orgánico no es más caro en razón del incremento de la mano de obra. Antes uno propicia trabajo, que es algo muy importante. En los cultivos convencionales ya está muy mecanizado todo. Usan herbicidas y máquinas con las cuales reemplazan la mano de obra. Lo que se produce como orgánico tiene beneficios y rentabilidad para la persona que lo esté produciendo, bajo los parámetros y necesidades establecidas de un esquema orgánico.

CC: Como consumidor de alimentos orgánicos ¿A qué sabe lo orgánico?

HP: Es sabor a naturaleza, es un sabor limpio. Tienes el sabor original de cada uno de los productos. El tomate sabe a tomate, la fresa a fresa, el huevo no tiene sabor a químico. Los productos saben a lo que son y uno se siente realmente comiendo algo sano.

CC: ¿Cómo maneja los precios de sus productos?

HP: En el 2006, trabajó en la granja un administrador agropecuario que sacó tiempos de todos los procesos. Tiempos de deshierbe, de hacer las camas, del aporcamiento. Entonces yo sé cuánto me cuesta a mí cada una de mis hortalizas. Somos los únicos en el país que tenemos el costo real de las hortalizas. Todo el mundo, para saber el precio de una hortaliza se basa en Corabastos, por ejemplo; pero realmente el costo de decir, mire, a mí una lechuga me cuesta 950 pesos, lo tengo yo porque lo sacamos sobre los costos.

CC: Hablemos del costo de lo orgánico

HP: A comienzos del año 2000, diría yo que empezó a notarse el fomento a la oferta de productos orgánicos. En grandes cadenas de supermercados, se fijaron precios más altos que el valor ecuánime que tenía esta oferta orgánica. Nosotros que somos cultivadores y distribuidores directos sabemos que se puede tener un precio justo, al que el consumidor tenga acceso. El costo de un producto orgánico es asequible. Éste puede tener un margen levemente superior al convencional, pero el convencional tiene todos los químicos y los insumos perjudiciales para el organismo. La persona paga unos pesos más por el producto orgánico, pues sabe que está consumiendo algo que le da confianza para su salud.

CC: ¿Cómo desarrollan el conocimiento que aplican?

HP: Junto con la Universidad Nacional hemos estudiado varios temas, entre ellos el desarrollo de compost, el almacenamiento de pastos y algunos tipos de fertilizantes. De esta experiencia se sacó una serie de videos pedagógicos, acerca de las técnicas aplicadas. La huerta está abierta a los visitantes. Lo orgánico es el futuro y un futuro muy cercano. Nos interesa que la gente lo sienta, que podamos tener una naturaleza y un cuerpo sin contaminación, así como un bienestar para las próximas generaciones.

CC: ¿Cuáles considera son las características de un productor orgánico?

HP: Lo más importante es tener voluntad y deseo de cambiar. Confiar en que las cosas pueden mejorar poniéndoles empeño. Las cosas no se hacen por sí solas. Uno tiene que saber y estar al frente del trabajo. Estar pendiente de las actividades y labores. Hay que pensar en que las cosas evolucionan. En este momento cada día están desarrollando conocimiento de agricultura orgánica. Entonces es tener la confianza para utilizar el conocimiento.

CC: ¿Qué estimularía a un productor convencional a cambiar a orgánico?

HP: Creo que presenciando ejemplos y un ejemplo es esta huerta. Por eso yo he invitado a muchas personas que aún no tienen la confianza y no saben cómo pueden tener los beneficios de un esquema productivo orgánico a que vengan, lo vean y lo vivan aquí en la huerta. Que sepan que lo pueden hacer. Que vean que no se trata de altas inversiones sino de constancia, de estar uno presente, permanentemente cumpliendo con todos los requerimientos de la huerta. La huerta está abierta a visitantes. Ahora estamos montando la página web y toda la plataforma de información, pero por medio del celular me contactan para conocer el sistema de la huerta.

Don Hernando Pulido Propietario de la huerta orgánica MMR, que siembra y distribuye verdura orgánica desde Subachoque.

Don Hernando Pulido Propietario de la huerta orgánica MMR, que siembra y distribuye verdura orgánica desde Subachoque.

CC: ¿Se han asociado con otros productores de la zona?

HP: Con Fundases pensamos hacer una serie de proyectos pilotos, en conjunto con la alcaldía de Subachoque y con la Umata, para implementarlos con pequeños cultivadores aquí en la región. El objetivo es mostrar los beneficios que tiene producir orgánico, frente a la producción convencional, en vista de trabajar por una mejoría de ingresos de los agricultores locales.

CC: ¿Cuál es su motivación para certificar su producción orgánica a nivel nacional?

HP: Para nosotros es el respaldo a la labor que estamos haciendo. Nos da el aval de lo que está siendo hecho de forma correcta. Permite que haya un control de una tercera persona.  En mi concepto, el control preventivo y amigable es necesario. Al tener dudas sobre algún procedimiento le comentamos a la certificadora. Cuando vienen a mirar y encuentran algo para corregir, nos señalan las alternativas para hacerlo. Simplemente, es una labor en equipo para que la producción de la huerta se realice en las mejores condiciones.

CC: ¿Qué perspectiva tiene de la agricultura orgánica en Colombia?

HP: Considero que se consolida futuro al trabajar presente bajo esquema orgánico. La vocación agrícola del país es notable, así que hay que pensar en descontaminar el suelo, el ambiente e impactarlos en forma benéfica. Y fuera de eso, beneficiarse de un consumo alimenticio mucho más sano, con vitaminas y nutrientes. Eso tenemos que hacerlo ya. Definitivamente los químicos y plaguicidas poco a poco desaparecerán, hay productos biológicos que los están reemplazando y en mejores condiciones de producción y precio.

Hay que creer en lo orgánico. Darle su tiempo, pues esto tiene un proceso. Se tiene que tener paciencia, constancia, dedicación, saber manejar momentos de bajada y subida. Cuando se cae hay que saberse levantar y seguir adelante. Lo más importante es tener el deseo y la consciencia de que cuando uno está produciendo orgánico está haciendo un gran beneficio al resto de la humanidad. El que lo quiera hacer, lo haga con el corazón y el deseo de que está trabajando en una labor de gran beneficio para su entorno y para la comunidad. Uno debe pensar que lo orgánico es algo que hicieron nuestros antepasados y que luego vinieron otras generaciones que trajeron químicos, maquinarias sofisticadas que acabaron con la mano de obra en el campo. Lo orgánico está volviendo a estas viejas tradiciones que tienen un equilibrio con la naturaleza y que nos llevan a estar en paz con ella.

En la Huerta orgánica Mis Mejores Recetas se aplica:

Riego. El agua viene de nacederos y del cerro, siendo agua de riego natural. Luego llega al río Subachoque. Se aplica en las noches para evitar evotranspiración y propiciar un buen estado del terreno al trabajarlo.
Fertilización. Se utiliza cascarilla de arroz para cerner la tierra. Se aplica compost de desechos vegetales de la huerta y bocache preparado con estiércol, tierra, cascarilla, salvado, carbón, melaza.
Rotación. Siembras alternadas por familias, para propiciar un nivel equilibrado de productividad. Así no se siembra el mismo producto sobre la misma cama, pues cada hortaliza tiene necesidades diferentes, por lo que sustrae de la tierra distintos nutrientes.
Productividad. Niveles de 92% frente a los de 20% con los que empezó la huerta.
Deshierbe. Manual. Se dejan hierbas para proteger el terreno y contribuir con nutrientes al crecimiento de las raíces de la planta.
Control de plagas. Trampas, como la torito o de cinta engomada. Extractos de agua ají. Utilización de los elementos aportados por la naturaleza.

Huerta orgánica Mis Mejores Recetas
Hernando Pulido
Celular: 317-3623137 (Puede realizar sus pedidos a este número)
huertaorganica.mmr@gmail.com (también puede realizar sus pedidos a este correo)

Entrevista y redacción: Natalia Fernández-Ruiz
18.05.12