Espacios susceptibles de uso en agricultura urbana en Santiago de Cali

Por Alfredo Ospina Ante – Ingeniero Agrónomo
Unidad de investigación – Fundación Ecovivero

humedalpaila

Alrededor del área de humedales y parques, una huerta urbana tendría un buen lugar.

En Colombia durante la segunda mitad del siglo XX los fenómenos de colonización y urbanización, íntimamente ligados y consecutivos, constituyeron el principal proceso de ocupación y transformación del territorio. Proceso violento y desigual de expulsión de la población de zonas rurales y construcción de vivienda popular en condiciones precarias (Pombo, 1994).

Las ciudades reciben grandes migraciones de familias y personas rurales sin poseer las condiciones apropiadas para satisfacer las necesidades básicas, por lo cual puede afirmarse que los centros urbanos no responden a sus necesidades socioculturales y de calidad de vida. La calidad de vida urbana incluye niveles de subsistencia biológica, búsqueda de oportunidades sociales de desarrollo y certidumbre de realización cultural (Beltrán, 1994).

Una vez establecidas de manera traumática en las ciudades, las familias otrora rurales, sufren un proceso de erosión de sus saberes y transformación de costumbres alimentarias. La agricultura urbana en Colombia debe plantearse como una opción productiva de alimentos, también en parte de un proceso de reconstrucción del tejido sociocultural y de adaptación a las condiciones de vida urbana.

Santiago de Cali es una ciudad ubicada en el piedemonte de la cordillera occidental y el valle geográfico del río Cauca, entre 950 y 1100 msnm, 24 ºC de temperatura promedio. La cruzan y bordean 7 ríos y vientos húmedos provenientes de la región Pacífica. Santiago de Cali alberga 2.2 millones de habitantes, crecimiento 1.7%, con predominio de mestizos y negros, es la segunda ciudad colombiana y principal del suroccidente del país, con área municipal superior a 56.000 ha concentra el 98% de su población en algo más de 12.000 ha correspondientes al casco urbano (Municipio Santiago de Cali, 1998).

Santiago de Cali y otros municipios vecinos configuran un espacio microrregional de relaciones complementarias de trabajo metropolitano donde se concentran actividades de industria, servicios, comercio, finanzas, telecomunicaciones y transporte. El proceso de modernización de Santiago de Cali inicia en la década de 1910 y colapsa en la década de 1990 con la cultura del dinero fácil, producto de la corrupción política y narcotráfico, de tal manera que hoy la ciudad vive un ambiente de permanente crisis económica; desempleo del 20% (ibid); el 44.8% de los hogares en nivel de pobreza eco-nómica y 8.3% de los hogares en nivel de indigencia (ibid); acumulación de población desplazada forzosamente producto de la violencia política y territorial con cifras no oficiales que oscilan entre 15.000 y 65.000 personas.

El valle geográfico del río Cauca (cerca de 200.000 ha) se encuentra dominado por el monocultivo de caña de azúcar para la exportación, mientras que la seguridad alimentaria de Cali exhibe una gran fragilidad y depende del mercado nacional e internacional.

A pesar del potencial ecosistémico y paisajístico, Santiago de Cali presenta desarticuladas sus zonas verdes, además de escasas (500 ha; 5% del área urbana; 3.0 m²/hab (ibid), por ello es necesario identificar distintos espacios urbanos (públicos y domésticos) de potencial uso en agricultura urbana, fortalecer experiencias actuales y motivar a otras familias de citadinos para mejorar la calidad de vida y construir cultura ciudadana hacia la seguridad alimentaria.

Inicialmente, se identifican en Santiago de Cali los siguientes espacios susceptibles de uso en agricultura urbana:

• Parques y parqueaderos.
• Centros y parques de  recreación.
• Centros educativos (preescolar, escuelas, colegios  y universidades).
• Ancianatos.
• Hospitales,  centros  de  rehabilitación y centros de reclusión.
• Márgenes  de  ríos  y  jarillones.
• Avenidas  y  separadores  viales.
• Vías intermunicipales y metropolitanas.
• Andenes.
• Lotes baldíos.
• Zonas verdes en unidades residenciales.
• Antejardines  de  viviendas.
• Materas en interiores de viviendas y otros edificios.
• Patios o solares  de  viviendas.
• Terrazas de viviendas y otros edificios.

Santiago de Cali, Febrero, 2002.

BIBLIOGRAFÍA

BELTRAN, J. Hacia un imaginario de desa-rrollo sostenible. En: A la búsqueda de ciuda-des sostenibles. Seminario especializado. Me-morias. II encuentro internacional Habitat-Co-lombia. Pereira 20-24 de septiembre, 1994. Edi-torial Guadalupe Ltda. Bogotá. 369 p. 1995.

POMBO, D. Ambiente, región y tecnología. En : A LA BÚSQUEDA DE CIUDADES SOSTENIBLES. SEMINARIO ESPECIALIZADO. (2º: 1994: Pereira). Memorias. II encuentro interna-cional Habitat-Colombia. Bogotá: Guadalupe. 1995. 369 p.

MUNICIPIO SANTIAGO DE CALI. Plan de ordenamiento territorial, 1999-2021. [CD-ROM]. Departamento Administrativo de Planea-ción Municipal. Alcaldía. 1998.

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Desarrollo sostenible, un diálogo aún incoherente

Por Santiago Fernández Ruiz

Una vista del Sur de Cali                                                            Crédito foto: Santiago Fernández Ruiz

¿Se puede hablar de arquitectura sostenible sin hablar de ciudad sostenible? Luego, ¿De ciudad sostenible en una región insostenible? Y acaso ¿De una región sostenible en un país que no lo es? Estas cuestiones presentes en Pedro Martín Martínez, geógrafo urbano que ha planteado la tesis acerca del problema de conexión entre escalas que envuelve a la sostenibilidad urbana, en un sistema en el que la progresión de sus distintos componentes goza de compleja incoherencia. Pedro Martín Martínez es arquitecto de profesión, maestro en Política territorial y urbanística, doctor en Geografía Urbana y, actualmente, profesor del Departamento de Geografía de la Universidad del Valle. Desde la cercana visión que la ha dado su formación académica alrededor de la concomitancia entre arquitectura y urbanidad, Martínez ha enfocado su mirada hacia la confluencia de estas materias y el concepto de desarrollo sostenible. La sostenibilidad va más allá de la esfera de la producción agrícola en un campo distante. Es un concepto que encuentra uno de sus nichos más relevantes en la ciudad, sistema en donde se produce una profunda huella ecológica. CERES Colombia trasladó su mirada hacia la ciudad, en vista de generar un diálogo alrededor de la sostenibilidad urbana con el profesor Martínez. Conversación de la que seleccionamos los siguiente apuntes, que expresan la necesidad de una coherencia entre los distintos fases y acciones que configurarían una sostenibilidad, proceso que se extiende más allá de la esfera rural y urbana.

LA SOSTENIBILIDAD NO ES SOLO CLOROFILA
Huella ecológica de la ciudad

  • Creo que en ningún otro espacio o escenario cobra mayor sentido el concepto de desarrollo sostenible que en la ciudad, porque quizás la ciudad es el escenario en donde más se impacta el mundo. La ciudad es un artefacto cultural. Es una creación humana: edificios, calles, infraestructura, que vienen desde que el hombre dejó de ser nómada y empezó a impactar el aspecto geográfico. Cuando una comunidad de seres humanos se convierte en sociedad, se establece permanentemente y empieza a transformar el paisaje desde su forma, pero también desde sus relaciones de poder con el entorno natural. Entonces la ciudad y, sobretodo como la conocemos hoy, tiene una “huella ecológica” muy grande, en términos de desarrollo sostenible.
  • ¿Qué debería ser el desarrollo sostenible para el común de la gente? La posibilidad de que la sociedad permanezca en el tiempo, con unos estándares básicos de salubridad y de higiene. Posibilidades para la vida, digamos. El “no desarrollo sostenible” rompe con esas posibilidades, les genera crisis, hace insostenible la vida humana en el territorio. El tema de sostenibilidad es muy integral, no es solamente un tema del agro, del verde y de la clorofila.
  • Todos impactamos cuando hablamos, cuando respiramos, cuando comemos algo, ¿Cómo planificar el crecimiento de la ciudad, de tal manera que su impacto sea lo más regulado posible? Para que sumado esto al final del día, al final del año, se nos diga que podemos seguir viviendo aquí.
  • Entendiendo que todas las teorías de sistemas y, luego, toda la reflexión sobre la sostenibilidad de las actividades humanas es un problema de escalas – y además de escalas interconectadas y concurrentes –  ¿Cómo hablar de arquitectura sostenible en una ciudad insostenible? La sostenibilidad no puede funcionar a una cierta escala y luego, en las otras, romperse.

EL RADIO DE IMPACTO DE LA CIUDAD
Aristas

  •  ¿A dónde llegan los impactos de los residuos de Cali? Ahora el basuro de Cali está en Yotoco ¿Cuántos kilómetro hay de Cali a Yotoco?  Las volquetas llenas de residuos van por la vía Panorama, que era una vía, como su nombre lo dice “panorámica”, bonita de ver y recorrer pero que con esto se convierte en una vía fea. Si vas en un vehículo detrás de las volquetas, pues ves bolsas de basura caer. Y si pasas por el basuro allí en Yotoco, kilómetros antes y después, el olor es horrible. Los lixiviados terminan en el río Cauca. Entonces eso es ampliar el rango de acción del impacto de una ciudad sobre el territorio. Ahora, eso es sólo en la variable de basuras. Se amplia el impacto de la ciudad sobre el territorio y sobre sus posibilidades de sostenibilidad en el tiempo. Eso tiene unos límites, como límites a la vida del río, por ejemplo; de que un río como el Cauca pueda ser bocatoma o fuente para los acueductos locales de muchos municipios que están a lo largo de su cuenca.
  • ¿Cuánto plomo hay en el aire, resultado de las emisiones de CO2 y del consumo de combustible con la llegada de más vehículos a la ciudad?  Acaso ¿Pueden llegar todos los vehículos que quieran? ¿No hay límite? o ¿el límite es la congestión? ¿Vamos a seguir haciendo vías espagueti como en Miami o en los Ángeles? ¿Y puentes? ¿Infraestructura para garantizar que todo el mundo se pueda mover? ¿Sin que pensemos en los límites de la salud humana? Son preguntas que hay que hacerse.
  • Además de residuos sólidos y líquidos, la demanda de agua es un tema complejo.  En Cali se habla de buscar agua cada vez más lejos. La ciudad crece hacia el Sur y se conurba con Jamundí, tema metropolitano. Cali también crece en Jamundí e incluso en diferentes estratos. Por ejemplo en Terranova a orillas del río Cauca, pero también en condominios ¿Hasta dónde llega el impacto residencial? Por ejemplo, las bocatomas de la ciudad están al oriente, entonces la tendencia de la ciudad es buscar bocatomas al sur. Se habla del río Timba o Salvajina como fuentes, e incluso de traer agua de la vertiente del Pacífico a la del río Cauca. De ir al río Anchicayá con un tubo, atravesar la cordillera. Tan sólo en la distribución de agua ya se identifican una cantidad de impactos que genera la ciudad. Por eso creo que el concepto de desarrollo sostenible se aplica muy bien a todo este asunto.

SOSTENIBILIDAD EN LA LEY Y PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL
Fuera del papel, la realidad se valida.

  •  Desde la Constitución del 91, cercana a La cumbre de Río que es del año 92, ya se estaba moviendo el tema de la sostenibilidad. Luego se adquirieron compromisos en Río que Colombia suscribió y que vinieron permeando toda la legislación que vino de allí en adelante. Así, la Ley 99 del 93 crea el Sistema Nacional Ambiental y reconfigura las corporaciones ambientales regionales volviéndolas departamentales. La legislación ya tiene en el centro de su preocupación la sostenibilidad. Se instauran leyes como la 388 del 97, que obliga a los municipios a hacer planes de ordenamiento en donde uno de los objetivos de esa planificación es tratar de que la ocupación del territorio – que hace cada sociedad con sus particularidades geográficas, económicas o sociales – apunte hacia una preocupación por la sostenibilidad, ambiental.
  • Para centrarnos en Cali, vemos que en la ciudad comienza a haber arquitectura bioclimática; pero si se observan las áreas de expansión de Cali-Jamundí en el POT1 de Cali, simplemente se valida la realidad años después: valida que la sociedad no prevé, cuando prever es el ejercicio real de la planificación, el anticiparse a, el colocar límites.
  • Aún cuando en el POT la retórica de la sostenibilidad, “procurar un desarrollo sostenible en el tiempo y en el espacio”, es uno de sus cuatro elementos principales, en concreto en lo que refiere a áreas de expansión es ausente la consideración sobre cómo comportarse hacia los ríos Lilí y Pance, por ejemplo. No hay ninguna preocupación por hacer crecer el Parque de la Salud, que es una iniciativa interesantísima y necesaria, sino que al contrario, lo que encontramos son planes de urbanización para todo el valle de inundación del río Pance.

EL RÍO ENTUBADO, EL RÍO CAÑO
De espaldas al río

  • Circulan noticias acerca de que el río Pance será entubado para poder llevarle agua a todo este nuevo desarrollo. Esto no sólo afecta al suelo de su entorno. Hay una bocatoma de agua potable en el Nor-oriente de la ciudad sobre el río Cauca, desde la que la ciudad gastaría mucho dinero en reenviar agua en tubos y en subestaciones de re-bombeo para que cuando crezca la ciudad, el agua le llegue con presión suficiente; sin contar que el crecimiento se da en alturas también, en los edificios, pues se requiere que el agua llegue con buena presión. Pero ya no es sólo el problema de conducir el agua con presión, si no que el agua ya no es suficiente. Entonces, a medida que la ciudad crece hacia el sur es mucho más costoso el tema del agua. Esto permite hablar de “entubemos el río Pance”, río que vendría a convertirse en la despensa lógica de todo este escenario de expansión. Esto acabaría con su caudal ecológico, con su cauce y, sobretodo, constituiría una expansión ya equivocada de la ciudad.
  •  Lo mismo pasó con el río Cali, luego con el Cañaveralejo y el Lilí, que quedaron absorbidos por la ciudad aplanadora, que como una mancha de aceite los va cubriendo sin integrarlos. En muy pequeños espacios la vida urbana se ha enriquecido, como en el parque del Ingenio con el río Melendez, en donde se luchó que unos pequeños espacios urbanos se integraran paisajística y funcionalmente. En esos pequeños puntos, muy localizados y muy anecdóticos, la idea de sostenibilidad tiene sentido y tiene carne, fuerza; uno puede identificar cómo el medio natural coexiste; hay una relación con el río, en donde éste trae vientos, permite una vegetación agradable, mejora microclimas de entornos próximos a estos barrios; genera diferencias en la ciudad. La ciudad no es toda es igual, edificios y edificios que se suman en la planicie si no que debe tener acentos, identidades locales.
  • Lo que identifico en mis estudios alrededor de ordenamiento territorial y desarrollo sostenible es que tanto en la norma, como en el POT y en la ciudad, la tendencia es a ocupar el máximo de suelo posible para rentabilizar unas inversiones, vender y hay poca preocupación sobre el hábitat que se está construyendo y cuál es el impacto que va a tener eso. Entonces no se limita la urbanización ni se le regula.
  •  Se recordará que el río era la cloaca de las fundaciones. Al lado del río Cali se constituyó la fundación de la ciudad, pues, por un lado, garantizaba la captación de agua en un esquema básico: captar agua limpia arriba, en donde no hay población y aguas abajo para la excretas, con la mentalidad de que la ciudad nunca iba a crecer más allá de esas manzanas. Pero la ciudad creció y creció con ese imaginario, es decir, de espaldas al río. El tema del río es bien importante en la fundación y en el crecimiento de la ciudad y cómo ésta expresa la transformación de ríos en caños. Eso no es un eufemismo sino que es una realidad que uno vive. Detrás de eso hay realmente una cultura que sigue entendiendo al río como una cloaca. Es un mecanismo que puede sacar las aguas de la ciudad para llevarlas lejos de nosotros. Allí hay un tema cultural y político.

ALGUNOS MÓVILES DE LA AUSENCIA DE LA SOSTENIBILIDAD
Niveles infinitos

  • Las elites económicas están vinculadas, por no decir que son las mismas elites políticas, en el consejo, por ejemplo. Entonces, sin hablar de corrupción se puede hablar cómo desde lo político se da prioridad a intereses particulares, al buen negocio, aunque no necesariamente se recurra a la corrupción, sino que simplemente no hay una política pública que vele por el interés general. Por ejemplo ¿Dónde está la política pública para Pance? Que todo Pance estuviera rodeado del parque de la Salud sería una integración ideal del río. Hay mucho dinero que mueve votos y campañas; tenemos actores políticos y económicos sirviendo al mismo fin.
  • El tema de la corrupción es otro de los niveles. No falta el funcionario que cambie el uso del suelo, que venda un parque y que un notario se preste a cosas nefastas como estas. Un bien público convertido en un bien privado: pasar una zona residencial a una industrial, permitir más altura en los edificios, siendo algo que viola todas las normas y que cambia el POT. Luego falla la justicia lanzando el mensaje de que hicieron eso y no pasó nada jurídicamente.
  • Se venden también retóricas demagógicas. Por ejemplo, cambiar el uso del suelo para que venga Carrefour y genere empleo o si no el inversionista se va y nos quedamos con un suelo muy bonito y todo pero sin empleo. Entonces el ciudadano está de acuerdo, pues llega Carrefour con más empleo, más oferta y los precios bajan.
  • Otro aspecto es la formación deficitaria de nuestros arquitectos a nivel de pregrado y postgrado. El profesional privilegiado para este tema es el arquitecto al que se forma muy poco y muy mal en la materia del territorio. El arquitecto cree que su responsabilidad es sólo el edificio y lo de allí para afuera lo resuelven otros. Esto es preocupante porque se rompe la relación arquitectura-ciudad. Entonces el edificio puede ser bioclimático, sostenible en sí mismo, pero de allí para afuera ¿en dónde se expulsan excretas, las aguas servidas? ¿de dónde se capta el agua y la energía? Casi Después de 45 ó 50 años de fundada la escuela de arquitectura en Cali, recién ahora  apareció la maestría de arquitectura y urbanismo. Ya existían especializaciones en paisajismo, pero muchos años después se abre el postgrado en urbanismo que permite a los arquitectos formarse a esa escala y reflexionar sobre esa relación edificio-ciudad.
  • En la cultura ciudadana hay muchas fallas, por ejemplo, si se cobra una tasa ambiental en el recibo de los servicios, no sólo el tubo y el tratamiento, sino también la siembra de árboles, reforestación, tratamiento de cuencas, hasta allí le llega a la gente el interés por el desarrollo sostenible.

EL MODELO DE DESARROLLO QUE IMPERA EN CALI
Diálogo incoherente

  • En Cali funciona un modelo de desarrollo al servicio del desarrollo económico-financiero. Los grandes grupos empresariales quieren vender y vender. El fracaso diría yo que viene desde el plan general de desarrollo del año 69. En el plano que se hizo, era clara clara la preocupación por el desarrollo sostenible. En el mapa del plan, el sector del río Pance se sacaba de toda iniciativa de desarrollo urbano. Lo mismo el río Melendez y Lilí. Aguablanca y las lagunas se concebían zonas para recreación y turismo, asociado a fases del crecimiento e inundación del río. Es decir, se tomaba en cuenta todo el tema de amenazas y riesgo naturales e inundaciones. Sin embargo, cuando el suelo se agota lo convierten en casas. Todo eso va amarrado sistémica y escalarmente. El edificio, la casa, el área metropolitana, la región. Todo esta en un diálogo incoherente que apunta a todo menos a otra cosa que el desarrollo sostenible.
  • El modelo de desarrollo sostenible tiene que hablarse en términos municipales, regionales, subregionales y nacionales.

EMPODERAMIENTO POR PARTE DE LA CIUDADANÍA
Crisis de participación y representación

  • La ley obliga a que el plan de desarrollo sea concertado y con participación ciudadana. Debemos preguntarnos, ¿Cómo se empodera al ciudadano? ¿Cómo se le brindan los mecanismos de participación?¿Cómo se le hace seguimiento, a las acciones municipales? ¿Qué metodologías utilizan los consejos que representan a toda una ciudadanía? Nunca he escuchado un debate de estos en la universidad y supuestamente hay un representante de las universidades en el comité de planeación, comité por el que debe pasar el POT, sus ajustes y plan de desarrollo municipal. No nos han convocado como comunidad para debatir y luego llevar el consenso de esa comunidad. El representante termina siendo un arquitecto de una firma constructora. Entonces hay crisis también de la representación de la participación.
  • Es necesario formar a la gente para que participe. Hay que socializar los temas, los diagnósticos. Dar información suficiente para que se forme opinión pública. No simplemente contar con el voto del ciudadano sino con su participación. Pero el ciudadano común no asiste a este tipo de discusiones, en donde no entiende nada por qué ha fallado ya de por sí el proceso de socialización y también conviene que no vaya. Entonces el plan de desarrollo de una ciudad termina siendo un tema de unos escasos técnicos y políticos.

ACCIONES SOSTENIBLES EN LA URBE
Dechados

  • Recoger las aguas residuales y evitar que vayan al río.
  • Comprometer a la PTAR2 a recoger todas las aguas servidas y no solamente un porcentaje.
  • Poner límites al interés particular.
  • Mejorar el tema de la movilidad. Todo esto tendría impacto en la ciudad, en la región y en el mundo. Si el MIO funciona, y si funciona metropolitanamente, reducimos una cantidad de viajes diarios entre Jamundí- Cali, Palmira-Cali, Yumbo-Cali, porque el sistema masivo sería más rápido, más barato, más seguro. Entonces la gente quizás deje de comprar carros a lo loco.
  • Regular la expansión ¿Para dónde crece la ciudad? ¿Hacía dónde no debe crecer? Si dejamos de permitir la expansión tan dispersa en el territorio, reduciremos también el las necesidades de movilización. Tratamos entonces de compactar el territorio, con mecanismos como estímulos. Sin embargo, todos los mecanismos de motivación son complejos y necesitan de una política pública definida y comprometida con la cultura ciudadana y el sector privado. Y eso es tema de mediano y largo aliento ¿no?

ANÉCDOTAS DE ARQUITECTURA Y SOSTENIBILIDAD EN LA URBE
Instrumentos

  • Algunas propuestas sostenibles desde la arquitectura y sus distintos instrumentos: Edificios bio con aprovechamiento de aguas. Manejo de residuos. Tanques reducidos pero más eficientes en el tiraje. Casas que reciclan el agua de lavaplatos y lavamanos para luego verterlos en los aparatos sanitarios. Re-utilización. Terrazas con recepción de aguas lluvias. Bombillos de bajo consumo. Luces que se apagan al salir la persona de un recinto. Materiales que regulan el frío y el calor. Reducción de la utilización de luz eléctrica de acuerdo a diseños que privilegien la iluminación natural. Buena relación de aire natural que permita un mejor confort técnico sin requerir un aire acondicionado. La implementación de esto cuesta, pero a largo plazo se disminuye el costo de los servicios.
  • El autoconsumo de hierbas gourmet que se pueden tener en contextos urbanos y que generan impactos en el microclima. ¿Qué estrato va a aceptar esto y cómo va cumplirlo? También es un tema cultural.

Desde CERES agradecemos las inquietudes que nos generó el profesor Martínez a partir de sus concienzudas y académicas reflexiones acerca de la sostenibilidad urbana. Y los convidamos a compartir sus propias reflexiones acerca de lo que como ciudadanos podemos llevar a cabo para promover la sostenibilidad desde nuestros
propios hogares.

1 POT: Plan de Ordenamiento Territorial
2 PTAR: Planta de tratamiento de aguas residuales

Redacción y entrevista: Natalia Fernández-Ruiz
Santiago de Cali, 2012.

Sonidos de una misma sinfonía

Acerca del sistema productivo orgánico de BIO-BIO

Foto tomada del sitio FB de “Bio verdecitos germinados-flores comestibles”

Los germinados son alimentos que guardan el potencial nutritivo total que porta la semilla. Una semilla germinada es un alimento vivo, en el que no se han alterado los valores nutricionales básicos, los que comúnmente van disminuyendo con el crecimiento de la planta, su procesamiento y la cadena de transporte y comercialización que experimenta. La riqueza en enzimas, minerales, oligoelementos, aminoácidos, clorofila que portan los germinados, bien podría contribuir a colmar los vacíos nutricionales que en nuestros días son generados por los poco saludables hábitos alimenticios.

Además de constituir una experiencia nutricional para quienes los consumen, los germinados aportan un matiz gourmet a las comidas. El universo de sabores, colores y olores que se desprende de ellos, puede convertir un almuerzo cotidiano en una fiesta en la boca en la que todo el mundo está invitado.

Los germinados y hortalizas producidas por Bio-Bio en la finca La Araucana son alimentos vitales generados bajo un esquema productivo orgánico, en el que cada elemento converge para armonizar en una saludable relación con la tierra, el ecosistema y la salud humana. Las pasiones y conocimientos de los tres socios propietarios de Bio-Bio llevan a actuar elementos de distintas disciplinas a los cultivos, constituyendo un auténtico modelo de producción agrícola. Ciclos lunares, algo de biodinámica, manejo de energías humanas, conocimiento ancestral, control de secuencias de labores y técnicas ambientales científicas se adhieren a las técnicas de agricultura orgánica, bajo una óptica completamente integral.

En el km 18 de la zona rural de Cali, la finca la Araucana tiene la fortuna de ser el escenario en donde la energía sana de una naturaleza respetada abraza a los entes animales, humanos y vegetales. El esquema productivo integral orgánico de Bio-Bio toma forma en este espacio coloreado por los simpáticos brotes y hortalizas, que hacen pensar que el paraíso es en miniatura.

EL SUELO, TAN VIVO COMO USTED Y YO

Al comprometerse a producir bajo un sistema orgánico, es menester que el productor trabaje inicialmente en su propia mentalidad. Pactar con una desaceleración de los procesos, dejar de lado la inmediatez y conceder a los elementos naturales del campo su propia vitalidad. Juan Carlos Osorio, socio fundador de Bio-Bio, hace hincapié en la importancia de considerar al suelo como un ente vivo, al que hay que proporcionar las condiciones necesarias para su desarrollo. Juan Carlos sostiene que uno de los grandes errores de los agricultores es no otorgarle esta característica esencial al suelo.

Bajo esta verdad, en la Araucana, el suelo es permanentemente remineralizado, alimentado y se le deja descansar entre siembras. La rotación de cultivos es una actividad importante que tiene alto impacto en la salud del suelo. De esta manera, Bio-Bio opta por no cultivar las mismas hortalizas sobre el mismo suelo.

POTENCIA EN ROTACIÓN

La rotación de cultivos es una práctica que genera múltiples beneficios con respecto a la salud del cultivo y del suelo. El monocultivo, opuesto, constituye un entorno propicio para la multiplicación de plagas y enfermedades particulares en una plantación, quienes encuentran en esa monotonía el espacio óptimo para el caldeo de su existencia. Asimismo, el hecho de que las mismas plantas permanezcan en el mismo lugar, produce una reducción de los nutrientes esenciales del suelo. Es por ello que, en contraparte, la rotación estimula una producción más rica debido a diferentes factores, como la disminución de la aparición de plagas y enfermedades, que necesariamente rompen su ciclo de vida con la implementación de un cultivo distinto al que estaban acostumbradas. También hay lugar a la optimización en la distribución de nutrientes del suelo, debido a que plantas con raíces más largas, que suceden a plantas con raíces más breves, aprovechan los nutrientes acumulados en la otra profundidad del suelo que la otra planta no alcanzaba. La rotación también posibilita un control más adecuado de residuos, al confluir plantaciones con escasos restos junto con otras de gran producción de éstos.

La potencia de la rotación consiste pues en combinar distintas plantas con diferentes formas de crecimiento y demanda de alimento, en el sentido de balancear la explotación que se hace de los nutrientes de la tierra y del agua.

MEDIR LA ENERGÍA AL SUELO

Bio-Bio ha trabaja en conjunto con el grupo de investigación en ciencias ambientales y de la tierra de la Universidad del Valle, ILAMA. Uno de los estudios recientes que se han hecho, en la forma de una tesis de ingeniería ambiental meritoria, es acerca del paramagnetismo en el suelo, que involucra la relación de propiedades físicas, químicas y biológicas del mismo. El autor del estudio, Paul Guillermo López Posso, realizó pruebas para medir el paramagnetismo del suelo de la finca La Araucana.

El paramagnetismo es una condición del suelo. La medición de sus niveles arroja datos sobre el deterioro o la salud del suelo. Un resultado interesante fue que en el bosque que rodea la finca La Araucana, los niveles fueron más elevadas frente a los encontrados en las áreas cultivadas y en las de descanso de cultivos. Las variaciones en los niveles de paramagnetismo expresan la resiliencia del suelo, siendo la resiliencia la capacidad para absorber y almacenar energía. El paramagnetismo en la finca se ha calculado también en relación con la reserva energética del suelo y con su conductividad térmica y eléctrica. Y los resultados han sido contrastados con los niveles de paramagnetismo en una finca vecina sembrada bajo esquema de producción convencional. Las diferencias se expresan en valores de militensas, que en el suelo de La Araucana reportan valores de 500, mientras que en una finca sembrada con caña convencional no alcanzan las 20 militensas. Este resultado confirma el nivel deterioro del suelo sembrada en monocultivo convencional.

Esta técnica, que pertenece a una agricultura orgánica de precisión, refuerza el concepto de que el suelo es un ente vivo que evoluciona a partir de prácticas que lo respeten y asimilen como tal.

EL LADO CLARO DE LA LUNA

Al interior del cuerpo de conocimientos integral que aplica Bio-Bio, los ciclos lunares alcanzan una importancia capital para las labores de siembra, transplante, poda y cosecha de tomates, tomatillos verdes, pimentones y flores comestibles. Esta práctica ancestral hace parte de los conceptos aplicados por la agricultura biodinámica. Se basa en la incidencia que tienen la luna sobre los movimientos del agua en el suelo, en la planta y en el flujo de nutrientes, factores que afectan el crecimiento de la planta. Este efecto de gravedad, que ha sido señalado generalmente en la atracción de las mareas por la luna, se genera también en el agua que no es visible, como la salvia que fluye al interior de un árbol, por ejemplo.

La influencia de la luna sobre las prácticas agronómicas sería más efectiva en sus periodos de movimiento entre sus cuatro fases de alumbramiento y no en el día mismo del cambio de ciclo señalado en el calendario lunar. Aproximadamente dos días antes o después del cambio de ciclo, marcarían el periodo ideal para las distintas prácticas agrícolas.

Así, de luna nueva, o negra, a creciente, se experimenta un aumento de la luz, por lo que resulta ser este un periodo propicio para las labores de siembra, estimulando el incremento de hojas y de raíces. Los tubérculos y las hortalizas de hoja alcanzarían un estímulo mayor de crecimiento en esta fase. Entre el cuarto creciente y la luna llena, la cantidad de luz continúa en aumento estimulando mayor desarrollo de follaje y menor de raíces. Desde el tallo hacia las hojas, un significativo movimiento de fluidos tiene lugar al interior de la planta, impulsando un crecimiento más dinámico.

De luna llena a cuarto menguante la luz disminuye, factor que favorece el crecimiento de raíces. Es un periodo propicio para reducir el impacto del transplante. Entre el cuarto menguante y la luna nueva surge el periodo menos luminoso, lo que significa un tiempo de menor crecimiento. En esta etapa de luna “muerta”, el agricultor debe evitar las prácticas de abono y siembra. Las labores de mantenimiento de la finca, de las herramientas, pueden bien ubicarse en estos días en donde el aliento de la luna hacia las plantas se halla reducido.

DE AVES, TORITOS Y CEPAS

En la Araucana el control de plagas se arma de distintas estrategias, que entran igualmente en la lógica del espacio vivo en donde todo lo que vive confluye. El bosque nativo que encierra a la finca a modo de un “candado ecológico”, como describe Juan Carlos, atrae gran cantidad de aves que convierte la finca en un observatorio de pájaros visitado por extranjeros. Y estos volátiles se alimentan felizmente de algunos insectos al interior de los cultivos. Como bien dice este ingeniero agrónomo, aunque las aves se coman uno que otro tomatico, el aporte de su acción en la finca favorece la reducción de insectos que podrían convertirse en plagas. Biofungicidas, extractos de ají y ajo son igualmente utilizados en la estrategia.

A partir de viajes por otros países, Juan Carlos, conoció en Guatemala la trampa Torito, aplicada para atrapar insectos. La trampa Torito consiste en un plástico amarillo, ungido de un pegamento natural, que se ubica transversalmente en la era. Los insectos, inocentes de la goma, vuelan hacia la trampa, siendo ésta su último destino al mantenerlos adheridos cual telaraña. Este método de control natural ha reportado significativos resultados al interior de la producción biológica de Bio-Bio.

BALANCE POR LIBÉLULAS

La libélula es un insecto depredador de plagas. Dependiendo de la clase, algunas libélulas se alimentan de gusanos y otras de huevos. Sin embargo, también es un insecto que se relaciona con el manejo de las energías del entorno.

Una crónica milenaria japonesa refiere a una anécdota del emperador Yuryako Tenno, en la que en un día de caza éste recibió una picadura de un tábano en el brazo. Una libélula llegó a liberarlo del tábano, dejando al Emperador gratamente impresionado. El emperador llamó a la zona “Llanura de la libélula” y la libélula se consideraba entonces como un insecto victorioso portador de buena suerte. Variados objetos dentro del contexto familiar y militar japoneses fueron decorados con la figura de la libélula para atraer la buena ventura.

La cultura oriental ha acostumbrado a situar estanques en los sectores de siembra para atraer las libélulas, estanques que las invitan a alimentarse de zancudos y otros insectos. Sin embargo el interés de su presencia también radica en la asociación que se hace de éstas con las buenas energías que favorecen los cultivos. Una finca en donde no llegaran libélulas sería una finca en donde no habría buen nivel energético.

En la finca la Araucana implementan algo que ellos llaman “Balance de la energía por libélulas”. Este tipo de energía es difícilmente medible, cuantificable, plantea Juan Carlos; no obstante, la energía que se siente en La Araucana es diferente desde el mismo momento en el que se ingresa a sus predios. Como él mismo afirma “uno puede llegar de la ciudad hasta allá y sentir el cambio en el entorno energético, pues es diferente. Y no lo digo sólo yo, sino muchas personas que visitan frecuentemente la finca”.

Este tipo de teorías, acerca del incremento de los niveles de energía sana a través de la presencia de las libélulas, se inscriben dentro de la misma línea de conceptos orientales en donde todos los elementos presentes en un contexto natural se integran como sonidos de una misma sinfonía. En comunidades campesinas japonesas, los estanques de crianza de libélulas funcionan en la lógica de protección a la naturaleza. En la finca la Araucana estos conceptos tienen eco y funcionan como elemento importante de la energía que envuelve la salud de las hortalizas y germinados allí generados.

LA BIOFÁBRICA BIOALIMENTA

En la biofábrica de Bio-Bio, situada también en La Araucana, se producen cinco insumos, en cinco espacios, importantes para la nutrición y la salud de los cultivos. La compostera, lugar de la producción de compost y bocache. Los estanques, escenarios del desarrollo de una clase de Azola, resultado de una simbiosis entre una alga verde azulada y una lenteja de agua, que funciona como fijadora de nitrógeno. Camas de lombrices levantadas y aisladas en invernadero, lombricompuesto de donde se extrae el compost y el lixiviado. Una zona de producción de caldos microbianos para la fertilización. Y, finalmente, un espacio de fabricación de extractos naturales para el control de plagas. Con fabricación propia, Bio-Bio procura la mayoría de insumos necesarios para lograr los altos niveles de calidad que caracterizan a sus productos, importando solamente fuentes de potasio y nitrógeno orgánicos de GreenLabel. Sin embargo, éstas son aplicadas en pequeñas cantidades.

Basta un recorrido por la Araucana para percibir como el esquema productivo orgánico de Bio-Bio echa mano de diversas técnicas, bajo la premisa fundamental de que un ecosistema es un universo vivo e integrado. La concepción de un equilibrio a través de una producción integral, de la interrelación de plantas, animales, suelos y humanos como integradores de un sistema de auto-nutrición, toma forma en la finca la Araucana. El resultado: deliciosos, diversos y saludables frutos de la tierra, que portan el gusto de la trascendental fusión del ser humano con la Naturaleza. Prácticas que, desde el Valle del Cauca, prolongan el bienestar de un ecosistema y de quienes lo habitan. Aventura que resultaría imposible si se actuara con generalizada ceguera antropocentrista.

Fuentes:
http://web-japan.org
Bio-Bio www.verdecitos.com

Sobre el paramasnetismo del suelo:
“Estudio del paramagnetismo en el suelo y la relación con sus propiedades físicas, químicas y biológicas”, López Posso, Paul Guillermo. Tesis a través de recurso electrónico en la Biblioteca Mario Carvajal – Univalle

GRUPO DE INVESTIGACION EN CIENCIAS AMBIENTALES Y DE LA TIERRA – ILAMA
http://ilama.univalle.edu.co

Natalia Fernández-Ruiz
Santiago de Cali, abril 2012

Crédito fotos: Bio verdecitos

“Para ser productor orgánico se tiene que pensar diferente”

Entrevista a Juan Carlos Osorio, socio fundador de Bio-Bio

En el km 18 a las afueras de Cali, un bosque nativo encierra un ecosistema en donde los pájaros revolotean sobre una colcha de colores formada por cultivos en miniatura. Allí, en la Araucana, la energía que fluye se percibe especial, integradora de los elementos que la cohabitan. Desde el 2001, la finca la Araucana, un terreno con más de 25 años libre de pesticidas y aditivos químicos, es el escenario para la armoniosa y sana producción de Bio-Bio.

Bio-Bio produce hortalizas, germinados y brotes bajo un esquema productivo orgánico.  Calidad gourmet, representada en suculencia de sabor, color y textura, es el distintivo de los germinados “Verdecitos”. Bajo la marca “Verdecitos”, Bio-Bio ofrece una gama variada de brotes, entre los que se encuentran auténticas rarezas en el contexto del mercado colombiano, tales como Pac Choi, germinado oriental; Sangre de Toro, de origen europeo; Rusia roja, de hojas sutilmente acorazadas y picantes; Berro crespo, ideal para sushis y sopas.

Bio-Bio produce cerca de 80 toneladas al año de hortalizas de hoja y fruto, flores comestibles y brotes, en un área de 7600 m2, de los cuales 3400 están bajo invernadero y el resto a campo abierto. Tres socios apasionados por la agricultura limpia, la medicina naturista y el yoga son las cabezas de esta empresa vallecaucana.

Su producción está dirigida hacia el mercado institucional, como hoteles cinco estrellas, restaurantes gourmet y hacia familias que “quieren comer diferente y sano”, como lo expresó Juan Carlos Osorio, agrónomo, socio fundador de Bio-Bio, con quien CERES conversó acerca de la substanciosa experiencia que como productor orgánico ha tenido, en el marco de esta empresa.

¿Cuál es el ORIGEN de Bio-Bio

Juan Carlos Osorio: Somos tres socios. Yo empecé con un socio médico en el año 2000 a hacer ensayos en la finca la Araucana en Dagua, a 1800 mts a nivel del mar. Montamos allí una producción de hortalizas, de germinados y brotes a partir de la agricultura orgánica. En 2001 empezamos la producción y en 2006 nos certificamos con CERES. 2006, 2007, 2008 estuvimos certificados. Por problemas de seguridad no volvimos a sembrar la finca. Retomamos la siembra a finales de 2010. Siempre bajo esquema orgánico.

¿Cuál es la MOTIVACIÓN de Bio-Bio para producir bajo un esquema orgánico?

JCO: La motivación principal es la salud y el convencimiento. Hay un sentimiento hacia la producción limpia en nosotros desde hace muchos años. Yo soy ingeniero agrónomo con maestría en suelos y aguas. También soy profesor en Univalle. El otro socio es Julio Calonje, médico naturista . Y el otro es un ingeniero mecánico involucrado con el tema del naturismo desde hace por lo menos unos 8 años; es practicante de yoga y es vegetariano. Somos tres socios muy comprometidos con la producción limpia.

¿Qué ACTITUDES se requieren para ser un productor orgánico?

JCO: Básicamente dos cosas. Una es la valoración de que la producción orgánica es la salida para cambiar el impacto ambiental que se da por la producción convencional, el interés por mantener bien su finca, por mejorar su salud, su dieta. La gente, partiendo de su dieta y de sus hábitos de consumo, todavía no visualiza esto. Esta es la parte más difícil, la de la conciencia. Otra parte compleja es poder afianzar el vínculo entre la producción, el consumo, la comercialización, la venta, que es lo que hemos logrado hacer nosotros en todos estos años.

¿De dónde viene el CONOCIMIENTO que aplican en su esquema productivo?

JCO: Básicamente de experiencias personales, cursos, experimentación previa. Yo tengo más de 30 años de experiencia en muchos cultivos, tanto convencionales como orgánicos. En ese camino uno ha aprendido de muchos errores, no sólo propios sino de amigos y vecinos. Hay mucho conocimiento acerca de esquemas orgánicos. Hemos mejorado nuestro esquema a través de los años y tenemos una producción similar a la convencional en cuestión de tiempos y producción por área.

¿Cómo se produce el CAMBIO de una producción convencional a una orgánica?

JCO: Cuando empezamos cometimos el error que cometen muchos: equiparar las prácticas agrícolas convencionales a las orgánicas. Básicamente lo que se hacía era una sustitución de insumos. La gente piensa que para producir una lechuga orgánica se debe cambiar la urea y los fungicidas por bioextractos. Para ser un productor orgánico se tiene que pensar diferente. El principal error es no considerar el suelo como un ente vivo, esa es la lección principal. Uno tiene que hacer suelo dentro del manejo orgánico, porque si uno quiere una producción convencional, no hay mucho esfuerzo qué hacer.

¿Cuál es el TRATAMIENTO que Bio-Bio le da al SUELO?

JCO: Consideramos al suelo como un ente vivo. Por ello, estamos permanentemente re-mineralizándolo, alimentando y re-inoculando los microorganismos, activándolo, dándole descanso, dándole rotación. Donde sembramos una variedad de lechuga este mes, sembramos otra diferente el otro mes. El otro tema que manejamos es medirle la energía al suelo. Hago parte de un grupo de investigación en temas ambientales de la Universidad del Valle, en donde se han desarrollado técnicas para medir la energía al suelo. En la finca en donde tenemos nuestra producción orgánica acabamos de medirle el paramagnetismo al suelo.

Tratado de esta manera ¿Cómo ha sido la EVOLUCIÓN DEL SUELO en cuanto a materia orgánica?

JCO: Nuestros niveles de materia orgánica son cercanos a seis y a ocho. El aumento de la materia orgánica es relativo desde el punto de vista agronómico. No por el hecho de tener 18% de materia orgánica es bueno persé. En la sabana de Bogotá hay suelos con 20% de materia orgánica, a los que tienen que echarles grandes cantidades de fertilizantes químicos. Creemos que el tema hay que revisarlo. Es más importante la remineralización de la materia orgánica. Por eso, usamos microorganismos que la reactiven para que la planta la pueda usar; porque la materia orgánica en condiciones de precipitación o de temperaturas frías no se mineraliza igual, entonces la planta, igual, tendrá déficit de nutrientes y minerales. Sin embargo, a partir de los análisis  iniciales hechos a la finca, la materia orgánica ha aumentado hasta tres puntos. Cada 20 ó 27 días aplicamos cerca de 40 kilos de compost al suelo, por era. Ese compost se debe mineralizar, se deben formar compuestos orgánicos en el suelo.

¿Qué IMPACTO AMBIENTAL tiene la producción orgánica de Bio-Bio?

JCO: Toda actividad del hombre genera un impacto ambiental, sea orgánica o no. Nosotros hemos tratado de mitigarlo. Al tener la finca terraceada, tratamos de prevenir al máximo la erosión del suelo. El riego por goteo nos permite manejar niveles mínimos de agua. La finca está en una zona en donde llueve mucho, así que tenemos unos lagos en donde se almacena agua-lluvia. Manejamos también algo del balance por libélulas. Tenemos árboles frutales para atraer a algunas aves que se coman a su vez a algunos insectos, orientados hacia el control de plagas. En el tema laboral, buscamos trabajadores que sean conscientes del manejo de los recursos. No hemos expandido el área de siembra porque queremos preservar el bosque nativo alrededor; pues así eso teóricamente no nos produzca nada, nos da un beneficio indirecto a través del control de plagas, del aislamiento, de la sensación de bienestar que se experimenta en la finca, un entorno favorable a los humanos. Lo ideal sería sembrar directamente dentro del bosque, pero ni las lechugas ni los tomates ni los tipos de hortalizas que sembramos se dan allí.

¿El CONOCIMIENTO que ustedes aplican es una conjugación de lo TRADICIONAL con los conocimientos modernos?

JCO: Sí, por ejemplo el campesino se guía por calendarios lunares para determinar épocas de cortar la madera. También, hay gente que dice que hay unas personas que tienen mejor mano que otras y eso tiene que ver con los estados de ánimo. El mismo esquema laboral, es decir, cómo maneja uno a la gente cuenta; uno no puede ser un agricultor orgánico si se emborracha y coge a patadas a la mujer.

¿Cuál es el impacto en cuanto a lo LABORAL de la producción orgánica frente a la convencional?

JCO: Contratamos a mucha más cantidad de gente porque no usamos herbicidas, entonces el control de malezas es manual. En menos de una hectárea, tenemos a 19 personas trabajando con nosotros. Aumenta el costo, baja la competitividad frente a lo convencional, pero esto hace parte del esquema de producción orgánico. Esta es una producción muy manual, artesanal, conjugada con técnicas modernas dentro de lo orgánico. Buscamos darle espacio a la generación de empleo y a las buenas condiciones laborales, así como darle trabajo a mujeres cabeza de hogar.

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    ¿Cuál es la relación de COSTO de su producto orgánico con el convencional?

JCO: Hemos tratado de mantener un precio bajo los rangos razonables todo el año, así el precio del mercado convencional fluctúe. Es una cuestión de oferta y demanda donde juegan los precios. No podemos salirnos mucho del margen de precios, así el producto sea orgánico. Con la experiencia hemos logrado bajar costos de producción. Tenemos margen de competitividad y eso lo podemos explotar si el mercado lo quisiera demandar. Lo otro que tratamos de diferenciar también es que nosotros no sembramos las mismas variedades ni los mismos materiales genéticos que usan los agricultores convencionales. Todas nuestras semillas son orgánicas, que son un poco más caras porque nos toca importarlas. Algunas semillas las producimos en la finca, pero es muy complicado acceder a semillas orgánicas en el mercado de semillas de Colombia. Hay poca semilla de hortaliza orgánica en Colombia. Si evaluás por un mes a un productor de lechuga convencional allí en la zona, frente a los 27 días que nos demoramos nosotros, estamos casi que a la par. En costo estamos ligeramente más caros nosotros, básicamente debido a la mano de obra, pues todo es manual y sin herbicidas, por la semilla y porque la frecuencia de aplicación de los insumos orgánicos es más alta que la del químico. El químico mata todo y vuelven y siembran a los quince días. Nosotros tenemos que hacer semanalmente aplicaciones preventivas de hongos y extractos vegetales. Nuestro esquema productivo demanda mucho más pero llevamos muchos años en él y ya tenemos claros los mecanismos de producción.

¿Las SEMILLAS ORGÁNICAS que vienen del exterior tienen un buen comportamiento en un ecosistema tropical?

Allí está el reto. Nos toca investigar porque si es cierto que el comportamiento es diferente. Hemos logrado adaptar algunas variedades y nuestro proveedor de semilla en Estados Unidos nos envía esas variedades. Vamos probando durante diferentes meses de siembra con los insumos que manejamos. Como en la finca manejamos eras de 10 m2, tenemos 750 eras, lo que nos facilita hacer ensayos a pequeña escala dentro del cultivo, para identificar la evolución de las distintas variedades.

¿Cómo percibe al CONSUMIDOR COLOMBIANO?

JCO: Últimamente hay una tendencia más marcada hacia lo orgánico, lo que tiene que ver con los flujos de la economía. Si hay una buena economía, mejora bastante la percepción y la gente quiere consumir diferente. Esto es un problema de precios. Si el precio de la lechuga o el tomate va a la baja, el jefe del hotel va a comprar el más barato. Sin embargo el chef, cocineros y jefes de cocina dan su punto de vista acerca de que el producto orgánico sabe mejor, dura más, tiene mejor color, es más brillante, entonces terminan definiendo la compra por el producto orgánico que es un poquito más caro que el producto convencional.

¿Considera el consumo de lo orgánico tendencia de una ELITE?

Es de una elite pero también se está masificando. En la medida en que quitemos los interrogantes de la producción y logremos ser tan competitivos como los otros, podemos vender tomate orgánico al lado del convencional, por ejemplo, y puede ser muy grande el consumo. Mucha gente cree que esos productos son sólo para los ricos. Pero si el producto orgánico pudiera ponerse en cafeterías de universidades, por ejemplo, y ofrecer buenas ensaladas tampoco significa que va a ser consumido, pues los muchachos optan por la comida rápida. Entonces también allí hay un concepto de hábitos de consumo, de la educación y de la cultura en el hogar.

¿Cómo percibe la producción ORGÁNICA COLOMBIANA?

JCO: La tendencia de la producción orgánica en Colombia es al crecimiento, como está pasando en todo el mundo. Lo importante es diferenciar esquemas productivos, pues hay productores que creen que tienen una producción orgánica porque no aplican químicos, pero aplican gallinaza. En nuestro caso no aplicamos gallinaza ni ningún desechos de origen animal. Utilizamos lombriz roja californiana que alimentamos con los residuos de la lechuga y con otros subproductos de nuestros cultivos.

¿Conoce OTRAS EXPERIENCIAS locales de producción similares a la de Bio-Bio?

JCO: Sí, en la zona hay unos dos o tres. No sé si están certificados pero veo que están haciendo cambios. Ellos venden hortalizas mediante fundaciones como la Epsa, la Carvajal, en los mercados verdes de Comfandi.

¿Se han ustedes integrado o ASOCIADO con otros productores orgánicos de la región para consolidar una oferta más integral de productos orgánicos?

JCO: No lo hemos hecho, pero ojalá se pueda. Todavía no hay una madurez en el mercado que permita hacer eso. Aquí la gente no es muy dada a integrarse. La asociatividad en los productores es muy baja. Hemos tratado de que algunos productores vecinos nos siembren bajo contrato, pero las fincas no están certificadas entonces finalmente no lo hacemos.

¿Qué le proporciona a Bio-Bio una CERTIFICACIÓN ORGÁNICA de sus productos?

JCO: Nos concede un sentido diferenciador, no tanto en el precio, pero si en el mercado. El hecho de que estemos certificados con un organismo serio y que eso vaya en el rótulo nuestro, le permite tener certeza al consumidor. Como nuestro mercado es institucional, la certificación genera confianza de que el producto fue fabricado bajo unas normas y unos criterios serios. Algunas instituciones lo demandan.

¿Cuál cree podría ser un mecanismo de MOTIVACIÓN para los PRODUCTORES LOCALES para cambiar del esquema convencional al orgánico?

JCO: Hay varios puntos. Uno es que esto no es sólo sembrar para vender, se necesita convicción por parte del productor de que lo orgánico es lo adecuado para él, para su salud y la de su familia, para el bienestar de su suelo y para el de su cliente. Lo otro es que el mercado lo demande. Si el consumidor no visualiza que ese diferencial de precio es un beneficio para su salud y la de su familia, el productor va a seguir en el mismo camino convencional, pues ya tiene un esquema creado.

¿Piensa que hay INCENTIVO del gobierno colombiano para la producción orgánica?

JCO: No, ninguno. Hubo un programa con Andrés Arias, antes ministro de agricultura, de donde salió el sello ecológico nacional. Con el ministro actual no ha habido una continuidad del programa y desmotaron la oficina que se había creado para este programa de agricultura ecológica. El ICA hace poco por esto.

¿Cuál es su percepción de la AGRICULTURA COLOMBIANA?

La agricultura colombiana ha desmejorado mucho frente a otros casos. He viajado y he visto otras experiencias, por ejemplo en Perú o Argentina. Afortunadamente no tenemos esas grandes áreas sembradas con transgénicos como en Argentina, pero creo que vamos a llegar allá con unas áreas que se están expandiendo en los llanos. A nivel del Valle todo está sembrado en monocultivo de caña en la parte plana; pero el Valle tiene un gran potencial en la ladera, en producción de frutas y hortalizas que se podría dar con más valor bajo producción orgánica de mandarina, mango, piña, por ejemplo. Colombia tiene un gran potencial para ser productor orgánico por sus condiciones ambientales y el mercado internacional tiene una alta demanda de estos productos. Sin embargo, nos estamos quedando atrás frente a la gran producción agroindustrial peruana, por ejemplo. Debido a sus condiciones climáticas, ellos son productores fuertes de hortalizas a gran escala. Desde el punto de vista agroindustrial ellos nos han cogido ventaja. Pero también tenemos las nuestras, como que nos cuesta un dólar y medio menos exportar una caja de hortalizas que a ellos, debido a nuestra proximidad con el transporte hacia Norte América y Europa, que son los grandes compradores. En la medida en que la India y China revolucionen el consumo orgánico, el área en el mundo no va a alcanzar. En Colombia, aún hay mucho desconocimiento de herramientas para producir lo orgánico bajo los mismos estándares de productividad que lo convencional. Pero nosotros tenemos casi la misma productividad por unidad de superficie y unidad de tiempo que un convencional.

¿Logra usted hacer una dieta variada de productos orgánicos?

JCO: Si, lo hago. Consumo todos los productos que producimos y hago un matrimonio de productos orgánicos de otros productores. Se arma un paquete y se logra hacer una dieta. Aceites, leche de soya, huevos.

¿A qué sabe lo orgánico?

JCO: Lo orgánico sabe diferente y lo bueno es que lo podemos medir. Con un grupo de la Universidad del Valle desarrollamos un dispositivo para medir y desde el punto de vista energético y eléctrico se puede diferenciar el sabor. Lo hemos hecho con 16 productos entre los que están café, maracuyá, uchuva, tomate, banano, pimentón, fresa, lechuga. Y el sabor de lo orgánico a lo convencional cambia, además de que dura más el fruto, tienen una mejor presentación, mejor textura y brillo.

Natalia Fernández-Ruiz
Santiago de Cali, abril, 2012

Crédito fotografías: Bio Bio Verdecitos

Bio Bio Verdecitos
www.verdecitos.com