La inversión es de tiempo y convicción

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Fernando Soleibe, Programa de agricultura orgánica, Caficauca

Entrevista Gustavo Umaña y Fernando Soleibe de Caficauca

El cooperativismo es una alternativa beneficiosa para los pequeños agricultores. Asociarse para alcanzar niveles de conocimiento técnico en agricultura orgánica, para avanzar, para hacer más eficientes los ingresos. El esquema cooperativo es democrático, un sistema en donde los socios tienen voz y voto en la toma de decisiones. Sin ánimo de lucro, los excedentes cooperativos se revierten en servicios para los participantes del esquema.

La producción de café ha sido históricamente uno de los sistemas productivos más contaminantes y despilfarradores de recursos naturales. Bajo el cooperativismo, numerosos caficultores del Cauca han encontrado la vía para cambiar sus esquemas productivos de convencionales a orgánicos, a través de la acción y el liderazgo de Caficauca y su programa de caficultura orgánica. Sin embargo, la tarea no ha sido fácil. En un país en donde el incentivo a la producción y al consumo orgánico es prácticamente insignificante, la debilidad institucional y cultural, entre otros factores, dificultan el camino para dirigir las prácticas agrícolas hacia la construcción de un campo más sano y ecológico.

En este marasmo institucional, cooperativas como Caficauca impulsan los procesos de educación en agricultura limpia en grupos de campesinos, con el apoyo financiero de cooperación internacional. Compleja tarea de reivindicar la relación del campesino con la protección del medio ambiente y la seguridad alimentaria, en la ausencia de una sostenibilidad financiera, debida a las variables del mercado internacional, a la falta de protección del Estado al campo y a infinitos aspectos que parecen desestimular la producción limpia.

CERES Colombia conversó con dos hombres claves del programa de caficultura orgánica en Caficauca, Gustavo Umaña y Fernando Soleibe, quienes hablaron acerca de los obstáculos que han encontrado en la aplicación del programa, así como de la inminencia de lograr una sostenibilidad financiera de la caficultura orgánica para los pequeños productores.

¿Qué es Caficauca?

Caficauca es una cooperativa con 50 años de servicio. Pertenece al gremio del esquema comercial de la Federación de cafeteros. Cumple una función social y comercial. Tiene 3000 asociados caficultores del departamento, en 28 municipios del Cauca.

Institucionalmente hace 8 años, Caficauca viene con un programa que hemos venido sosteniendo, que es el paquete que tenemos certificado. Ha sido muy difícil porque han entrado y salido varios productores del programa, debido a diferentes factores que no hacen atractiva la producción orgánica para ellos.

¿Cuál es la motivación de Caficauca para promover la caficultura orgánica?

En el esquema gremial la consciencia ecológica es menor. Hace poco tiempo se ha venido gestando un cambio de mentalidad. Por muchos años el sector cafetero era el que más afectaba los recursos naturales, la contaminación de las aguas y de los suelos Se ha cambiado un poco el modelo tecnológico en la producción, en el manejo del café, de las aguas, de la vivienda y esto ha hecho que se tome un poco más de consciencia de lo ecológico. El Cauca tiene un potencial grandísimo para la producción limpia, pero tenemos la dificultad de que los productores son muy débiles en el tema cultural, por la misma influencia que hay de los otros caficultores que trabajan con agroquímicos, que buscan tener una mayor producción a costa de los fertilizantes. Entonces muchos productores orgánicos se ven desmotivados porque sus ingresos son menores frente a los del vecino, que es productor convencional. Aún cumpliendo con la misma producción, los productores orgánicos perciben mucho sacrificio en su mano de obra y muchas veces esto no se ve recompensado en el precio del café.

¿Cuántos agricultores están adscritos al programa de caficultura orgánica?

400. Llegamos a tener 700. Hemos hecho filtros porque muchos no cumplían con la norma, entonces no pudieron ingresar en un comienzo. Otros debían pasar por una etapa de descontaminación. Eso algunos no lo entendieron, entonces no aguantaron los dos o tres años que tenían que cumplir, caían en sus prácticas anteriores y no pudieron continuar. Otros aprovecharon todo el paquete tecnológico, recibieron ayudas. Hemos tenido ayudas de cooperación internacional para mejorar el programa, los esquemas de producción, el beneficiadero, el secado, el manejo ambiental. La fortaleza cultural y mental es un poco baja entre los productores, entonces la gente termina desertando y tomando otras opciones a pesar de que haya aprovechado algunos beneficios del programa inicialmente.

¿En qué consiste el paquete tecnológico de caficultura orgánica promovido por Caficauca?

Tenemos un paquete tecnológico bien formado con el equipo técnico y los productores, para mejoramiento y conservación de suelos a través de la utilización de los recursos orgánicos, de la implementación de fertilizantes orgánicos. Manejo de control de plagas mediante agro-biológicos y también con preparación de caldos en las fincas, con base en plantas medicinales. Tenemos la parte de manejo de residuos orgánicos, de no contaminación, tanto por suelos como por aire, a través de barreras laterales. Se necesita mucha asistencia para trabajar porque se requiere mayor cantidad de tiempo para implementar un manejo del esquema orgánico. En orgánico manejamos la selección de las coberturas nobles, el deshierbe alto para la conservación del suelo. Eso requiere mayor inversión de jornales y consciencia del productor para hacer eso. Para saber reconocer una maleza de una cobertura. Mientras el convencional le pasa la guadaña por encima sin contemplación. Allí es donde tenemos la variable entre los dos sistemas.  No es un paquete técnico que valga plata sino que lo que vale es tiempo.

¿Cómo se realiza el control de plagas en esta caficultura orgánica?

A partir del conocimiento de los productores, tenemos un reconocimiento de plantas que tienen una aplicación en determinados usos, como el ají, la ortiga, la salvia, el extracto de papaya, que utilizamos para plagas y enfermedades. Tenemos un manual de 60 preparaciones con distintas tipos de plantas. Además, estamos trabajando sobre los hongos agro-biológicos con buenos resultados. Para preparar un producto de estos el productor necesita tiempo y allí es donde está la inversión.

¿Cómo se realiza el lavado del café en este esquema?

Hacemos un beneficio ecológico en donde no utilizamos transporte de agua, sino que hacemos el lavado directamente en tanque. Despulpamos por gravedad, se fermenta sin agua, los granos se secan al sol. Es conservacionista el sistema que le trasmitimos al productor. En el manejo de los residuos, la pulpa se utiliza como abono. Que vaya a unas composteras, que no haya contaminación por las aguas mieles. Hacemos tratamiento de agua grises de los lavaderos. En este sistema la primera cabeza de lavado, que es la que tiene mayor porcentaje de contaminación por aguas mieles, la llevamos a la compostera porque es agua rica en potasio. Entonces trabajamos sobre la segunda y tercera agua, que es a la que le hacemos el tratamiento por medio de bacterias, pozos y después dejamos que infiltre en el suelo. Tratamos de ser muy ecológicos.

¿Conocen programas similares de caficultura orgánica?

Los programas son insuficientes aún. Es que aquí las posibilidades de utilizar químicos son mínimas porque son productos costosos, pero ni la federación ni la cooperativa han tomado consciencia de esta situación a favor. A través del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, de Hacienda, el gobierno debería incentivar estos procesos de agricultura limpia.

¿Cuáles son los retos de transición de una caficultura convencional a una orgánica?

Es difícil llegarle a 60 mil familias de caficultores, aptas para una producción limpia. Se requieren muchos recursos, porque aquí son minifundios y no fincas grandes. La otra parte es el tema organizacional, el lograr que los caficultores se agrupen, que sean asociativos. Eso es un trabajo de cambio de mentalidad y pensamiento. De ideas de que podemos compartir. Todo el mundo quiere tener su propio beneficiadero, su propio secadero. Es un poco ese sentido social de que yo tengo lo mío y el vecino lo suyo y a mí no me importa si hace o no hace, soy yo. El individualismo imperante. Eso también lo tenemos dentro del paquete, lograr que ellos se organicen. Ese tema es complicado porque los productores no son conscientes de que estar organizados implica disciplina, gastos, cumplir con tiempos y capacitaciones. Los que logran tomar consciencia de eso se mantienen en el programa, los otros desertan. Tenemos un porcentaje alto de deserción por esta situación.

¿En qué radica la desmotivación de los caficultores del Cauca?

Hay factores negativos que han desmotivado a tener una mayor organización de los grupos orgánicos. El Cauca tiene gran potencial pero no tiene apoyo tecnológico ni institucional, tanto de Federación como de las casas comerciales, entonces la gente muchas veces no se ve motivada a seguir un esquema orgánico. Hay muchos que producen empíricamente, sin un paquete tecnológico y terminan con unas producciones bajas, con muchas enfermedades en sus cafetos y a veces se les daña el café y dejan de producir porque no tienen la idea de que en una producción limpia no se puede tener un café abandonado. Sin embargo hay potencial.

¿Entonces el eco de este programa en la región es?

Hay productores que quieren ser orgánicos, pero al lado hay 10 que son convencionales, mientras el saca 50 arrobas por hectárea, el otro saca 120, 140. Si el productor orgánico se preocupa por tener 4000 ó 5000 árboles por hectárea en lugar de 600, pues va a ver que la diferencia de ingreso frente al convencional no es grande. El tema comercial es el que más golpea, el del posicionamiento comercial del café. Sin embargo hay interés, pero hace falta fortaleza institucional en el proceso.

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Hablemos de la comercialización del café producido por la caficultura orgánica del Cauca

En el mercado hay grandes equivocaciones. Se dice que en el mercado no hay espacio para la producción orgánica de los cafés del mundo y resulta que sí, nosotros estamos convencidos de que sí. Lo que pasa es que el exportador natural del café de la Cooperativa es la misma Federación de Cafeteros o Expocafé y muchas veces por cuestiones de mercadeo no se logra ubicar un buen comprador que esté dispuesto a pagar por ese sello y por la caficultura orgánica. Hemos tenido grandes dificultades en el tema comercial, por el posicionamiento del programa y por tener una sostenibilidad, que al caficultor le asegure tener un ingreso permanente. Entonces, cada año estamos al va-y-ven del mercado internacional y de las posibilidades comerciales que nos hagan nuestros exportadores. Eso ha sido negativo porque hay años que nos ha ido muy bien y otros que han sido terribles, porque no hemos tenido sobreprecio y eso desmotiva al productor para tener su café certificado. Adicional a eso, la locura de la diferencia de prima de calidad que tiene Colombia frente a otros países nos hace menos atractivos en el mercado internacional. Ya hay países que tienen cafés en iguales condiciones de calidad, que también son orgánicos. Como el café orgánico de Perú y Centroamérica, que son mucho más baratos para  los que el comprador puede pagar primas altísimas de bonificaciones y sobreprecios y siguen siendo cafés mucho más baratos que el café colombiano. Entonces para un cliente en el exterior no es atractivo comprar café colombiano. Eso es una crisis que hemos venido viviendo desde hace 3 años, que desafortunadamente ha ido envolviendo el desinterés de los cafeteros.

¿El café orgánico tiene cabida en el mercado y el consumo nacional?

Eso se viene trabajando más por el lado del café leofilizado, que es el café que no se logra vender en el exterior. La Federación produce ese café, que tiene un proceso que hace que no sea 100% natural y que ha perdido su calidad. Sin embargo, la consciencia de consumo de café orgánico es insignificante en Colombia. De hecho, el consumo de café es mínimo en Colombia. Estamos hablando de un 11% de la población que consume café, que es muy bajo, a comparación de Brasil u otros países productores. Todo esto se suma y hace que practicar la caficultura orgánica no sea motivante. El caficultor tiene que hacer más trabajo, porque algunos productos los tiene que fabricar dentro de su finca. Los controles biológicos tienen que hacerlos ellos mismos. Esto es reemplazar inversión de plata por tiempo y trabajo. Sin embargo, hay que ser conscientes de que no es lo mismo incentivar un árbol a que produzca más con un agente químico, a que la mata produzca naturalmente lo que debe producir. Allí hay una diferencia grande en producción, que toca el ingreso. El que tiene la consciencia y culturalmente lo tiene claro, pues no importa, pero la mayoría tiene la expectativa de un mayor ingreso y eso desmotiva.

¿Es necesario unirse para ser más eficiente en caficultura orgánica de minifundios?

Para exportar necesitamos 25 mil kilos. Ningún productor, a excepción de 10 ó 20 productores grandes, está en condiciones de exportar solo. Entonces para exportar un contenedor, tenemos que reunir 50, 60, 100 caficultores. Un productor grande si lo puede hacer, con menos esfuerzo, menos mano de obra, menos tiempo de compensación. El trabajo duro es la concientización de que una finca de producción cafetera debe pensarse como empresa. El Cauca es uno de los departamentos con mayor índice de pequeños productores, de minifundios. Que es ventajoso en el tema de la calidad del café y su manejo, pero es contraproducente frente a la producción y al ingreso.

Hablemos de esa contradicción de la sostenibilidad comercial del café orgánico

Este programa de agricultura orgánica es subsidiado.  Cuando ese subsidio se los traslademos al productor se cae todo el andamiaje, entonces no es sostenible. Son las mismas organizaciones, como Caficauca, las que subsidian todo. Entonces, tendremos que llegar a un nivel en el que en las cooperativas se tenga la suficiente mentalidad de trabajar juntos, de aportar juntos. En ocasiones, al productor le parece mucho dar 30 mil pesos al año, pues dentro de un Estado, mal llamado paternalista porque no da capital semilla para crecimiento, en muchos proyectos se pierde la plata porque se trabaja con un nivel conformista y no por progresar. Entonces hemos caído mucho en el asistencialismo, no hay mentalidad de asociarse, lo que es fundamental para que los procesos de agricultura y certificación orgánica sean sostenibles.

Cafetal

¿Cuál es el perfil de un productor orgánico?

Básicamente, lo que se necesita es conciencia. Muchos de nuestros productores están orientados a la conveniencia. Los productores que entran al programa orgánico entran más  por ganarse un sobreprecio, que por el convencimiento de que deben producir orgánico. Esos son los que más fácil desertan. Entonces el perfil es la convicción del productor de trabajar en la parte orgánica. Dos, la constancia. La tecnología dentro de lo orgánico no está inventada, se vive de cambios y trabajos para recoger experiencias, aplicarlas, si se adaptan o no, pero no es una tecnología que esté desarrollada como en la agricultura convencional que dice, aplique tantos kilos de químicos y listo. También, tener la posibilidad y las ganas de crecer. A veces es la cultura la que le ha dado los elementos a la gente para permanecer en un estancamiento, en donde no hay necesidad de crecer y el productor se conforma con lo que tiene.

¿La inversión en la caficultura orgánica es más de tiempo y motivación que de dinero?

La diferencia de la orgánica frente a la agricultura convencional está en tiempo, en dedicación, en conocimientos. El nivel académico de los caficultores del Cauca es muy bajo, estamos hablando de básico primaria. Eso hace que la capacidad de asimilación de ellos sea mínima y sin motivación de aprender. Y en estos procesos se requiere de mucha voluntad de aprender, de trabajo, investigación, seguimiento, estudio. Nos hemos desgastado con talleres y vemos que en la fincas la gente no ha aplicado ni el 10% de lo que se ha hablado en la capacitación. El otro punto es el incentivo hacia el campo. El tema es que el joven, desde que pueda estudiar un bachillerato o una universidad, dice “yo me voy de aquí, el campo no es lo mío”. Entonces también tiene que ver en parte la estructura del estado, la motivación del estado.

Ustedes hablaban de que el conocimiento orgánico no está hecho. ¿De dónde se han apropiado de este conocimiento?

Ha habido incursiones grandes en Colombia. En los 70 y 80 hubo apoyo europeo y asiático, en donde se empezó a fomentar el manejo ambiental y la agricultura limpia, pero bajo unos criterios externos, porque aquí no ha habido una investigación ni un proceso propio que se haya patentado. Algunos extranjeros se quedaron en Colombia y comenzaron ha generar documentos, escritos, sobre el proceso de caficultura orgánica. Esos son los primeros pilares. De allí comenzaron a generarse movimientos internacionales, sobretodo en Europa, en donde ha habido más conciencia del tema ambiental, de la conservación, de la producción limpia, de los químicos. Esa incidencia ha hecho que en Sudamérica se promueva el tema de la agricultura limpia. Pero no debido a una estructura institucional o gubernamental establecida para ello. De hecho ha habido quijotes que han querido trabajar el tema y terminan desgastados. Y algunos, que hemos seguido la línea, hemos trabajado en lo orgánico no por apoyo estatal, si no más por principios, por iniciativa propia; pero no hay una vocación o interés institucional o formativo. Ni desde las universidades en donde la formación en este aspecto es menor. Hemos tratado de involucrar a las universidades locales, pero el esquema académico no tiene este componente de agricultura limpia. La Fundación Universitaria de Popayán, socia de nuestro programa, adoptó, en su programa de estudio del área agropecuaria, la práctica de caficultura limpia, mas fue una iniciativa de nuestro programa.

¿Saben de redes de mercado orgánico en Colombia y cuál es su    perspectiva del consumidor colombiano?

Hemos escuchado de mercados pero eso aquí es muy tímido. Por allí se generó un movimiento de mercados verdes, patrocinado por el Min. de Medio Ambiente, pero fracasó. No existe un plan nacional de promover mercado orgánico, de direccionar a las grandes cadenas a comprar y vender orgánico. No hay una ley ni una estructura organizacional hacia este propósito, que sería lo ideal. Que un Min. de Agricultura promoviera en el senado que la producción orgánica debe cumplir tanto espacio dentro del consumo nacional. No hay nada que incentive lo orgánico, que le digan a la cadena de supermercado “si usted promueve productos orgánicos tendrá un incentivo fiscal”, por ejemplo, como existe para otras cosas. Sin una estructura o ley cualquier iniciativa que se haga es efímera. La gente compra lo que sea o lo más barato, pero no hay consciencia de que se consuma orgánico por bien de la salud.

¿Cuál es su propuesta a la agricultura colombiana?

El tema es fuerte. El Estado, aparte de fomentar, debe crear leyes que protejan a los agricultores, que promuevan descuentos arancelarios para los consumos agrícolas,  que ojalá fueran exentos para que la gente tenga la oportunidad de tecnificarse para hacer más fácil su trabajo y producción. Pienso que la idea es que el Estado haga una reforma agraria en ese sentido. Que promueva las asociaciones campesinas, que diferencie el salario del campo con el de la ciudad. En el campo no se tiene seguridad social. Es que el campo se nos llenó de viejos, pues hay mucha deserción. Los jóvenes le huyen el campo.

Entrevista, fotografía y redacción: Natalia Fernández-Ruiz
24.04.12

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La ecología es fuente de empleo – www.agriculturaecologicaonline.org

El siguiente artículo fue publicado originalmente en el portal http://www.agriculturaecologicaonline.org por Mario García.

Bien si lo que se describe en este artículo es una experiencia de agricultura ecológica en España, nos parece que la analogía con las acciones que están llevando a cabo nuestros campesinos y productores ecológicos colombianos es perfecta. Las acciones de la huerta mis Mejores Recetas -lideradas por su propietario Hernado Pulido de quien publicamos una entrevista recientemente- dan cuenta de la noble iniciativa ciudadana de volver a trabajar la tierra con rigurosos estándares ecológicos, para brindar, en la puerta de su casa, al consumidor un producto natural y óptimo para su salud.

Publicado el 4.05.2013

La toma de conciencia medioambiental y por la salud están convirtiendo la agricultura ecológica en un nicho de empleo con futuro La inserción sociolaboral encuentra en esta veta una nueva brecha de mercado por explotar

El respeto al medio ambiente y la salud están haciendo de la agricultura ecológica un nuevo nicho de empleo que cada vez tiene más peso en la provincia de Zaragoza, especialmente la rica huerta que rodea la capital. Y esto, a pesar de que, hace cinco años, Aragón era la segunda comunidad autónoma por superficie dedicada a la agricultura ecológica, mientras que hoy es la séptima.

La huerta de Movera es una de esas zonas próximas a la capital en las que han surgido varias empresas dedicadas a la producción y distribución de verduras y hortalizas certificadas por el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica.

Es el caso de Sébastien Debono, francés afincado en Zaragoza, que empezó a trabajar con la agricultura ecológica como monitor en una asociación de reinserción social. “No tenía ningún conocimiento pero se aprende rápidamente”, destaca. Empezó hace cuatro años como autónomo con una parcela de 3.000 metros cuadrados. Hoy cultiva dos hectáreas y “mi mayor orgullo es dar trabajo a dos personas”, asegura. Distribuyen la fruta y verdura que producen a domicilio.

El consumidor–productor

El proyecto de los hermanos Alberto y Jesús de Vicente surgió “de nuestra propia necesidad de encontrar una tienda donde poder hacer la compra ecológica semanal”, explica Alberto, “ya que nos veíamos obligados a acudir a diferentes puntos de venta” para cada tipo de alimento. “Por eso pusimos en marcha Eco Torre Fortea, que aprovecha las ventajas de lo tradicional”, por la forma de producir los alimentos, “y de lo novedoso”, por su servicio on line de distribución de frutas, verduras, productos elaborados e incluso de catering.

Al igual que Debono y los Vicente, Mario Murúa estableció en Movera su empresa Sabores Próximos. No han pasado ni dos años pero ya tiene un socio, y se van a incorporar más.

“Nos juntamos un hijo de agricultor harto de no practicar sus ideas y un joven con formación y ganas para practicar la agroecología. Así pude acceder a tierras, un almacén, y conseguir algo de inversión”, señala. “Para poder obtener unos ingresos dignos, desde un principio apostamos por la venta directa al consumidor, saltándonos a los mayoristas y distribuidores”, añade.

Pero, más allá del negocio, la agricultura ecológica se está convirtiendo en una vía de integración. Sin dejar Movera, esto lo saben muy bien en CAI–Torrevirreina, granja escuela de la fundación Ozanam donde el huerto ecológico provee formación ocupacional y empleo de inserción. Y es que, como explica su responsable, Daniel Cáceres, “la agricultura ecológica es en la actualidad un nicho de empleo con futuro, que no requiere una cualificación previa que lo haga inalcanzable a aquellas personas con más dificultades”.

Una idea que también practican en Gardeniers, centro especial de empleo de Atades ubicado en Alagón, que da trabajo a 18 personas con discapacidad intelectual. Como señala Aurelia Clavería, la ingeniera que coordina el proyecto, “creemos en el trabajo que hacemos y en nuestra responsabilidad, no solo social, sino también con nuestro entorno”.

vía La ecología es fuente de empleo « temas sobre agricultura ecológica.

La vida limpia

LA VIDA LIMPIA
Entrevista a Piedad Guerrero y Lidia Lucero, Pioneras de Biofruit Napoli.

La cálida acogida de los agricultores amainó el viento gélido que atravesaba olímpico el paisaje para endurecer nuestra piel. Llegamos al municipio José María Hernández, en Upiales Nariño, para encontrarnos con la coherencia de un grupo de agricultores apasionados por la vida. El fruto que los congrega engalana el panorama con aromas naturales y con la imagen mágica de su abrigo natural. La uvilla, la uchuva, el aguaymanto, la phisalis peruviana, es la fruta escogida por este grupo de agricultores que decidió asociarse, bajo la filosofía de un esquema de producción orgánico.

Constituidos como Biofruit Napoli, hoy la asociación congrega a 22 familias que encuentran en la experiencia de la agricultura orgánica una vuelta a los tiempos en donde la inmediatez no permeaba el ritmo de la vida y una alternativa comunitaria para alcanzar una estabilidad económica. “El amor en caja”, como llaman los franceses a la uchuva, es cultivada por Biofruit en Upiales y llega con altos estándares de calidad y suculencia a los mercados de Suiza, Canadá y Estados Unidos, a través de la gestión de la comercializadora Fruandes.

Actualmente, Colombia es uno de los principales productores y exportadores de uchuva; fruto que representa una alternativa prometedora para la exportación, debido a que no se deteriora fácilmente y a que es altamente demandado en el mercado internacional. En 2010, la exportación de uchuva colombiana reportó 22,2 millones de dólares, teniendo como principales compradores a Alemania, Suecia y Reino Unido. Sin embargo, la demanda creciente de uchuva por parte de Europa y Norteamérica no es correspondida por la cantidad producida en Colombia.

Biofruit Napoli representa hoy un dechado del poder de la asociación en Colombia, constituyéndose como pionera en un modelo mancomunado de producción agrícola orgánica. Triste sería que permanecieran como una rareza y afortunado que otros productores locales identifiquen la fuerza de trabajar en comunidad. No obstante, la experiencia de Biofruit Napoli no sólo ha sido en términos de producción orgánica, sino de compartir conocimientos, en vista de heredar semillas de valores comunitarios a las generaciones nacientes. CERES Colombia conversó con Piedad Guerrero y Lidia Lucero, acerca de las percepciones que de la experiencia de producción orgánica tienen estas pioneras de la Asociación Biofruit Napoli.

Piedad Guerrero y Lidia Lucero, Pioneras de Biofruit Napoli

Piedad Guerrero y Lidia Lucero, Pioneras de Biofruit Napoli

CERES Colombia: ¿Qué es Biofruit Napoli?

Lidia: BIOFRUIT Napoli es una asociación netamente orgánica. Las personas que participamos en ella sentimos amor por la naturaleza. Nos gusta vivir en ella y procurar su desintoxicación, pues por tanto componente químico hoy en día está enferma. De esa enfermedad de la naturaleza, hemos visto la necesidad de tomar el riesgo de ir en contravía de la industria porque ahora todo es químico y rápido; no se ha tenido en cuenta el proceso de la naturaleza: el nacimiento, crecimiento, desarrollo y producción de las plantas. Ahora hay ausencia de microorganismos que antes hacían su vida normal en la naturaleza. A raíz del amor arraigado por nuestra existencia, por nuestro mundo, es que nosotros hemos tomado la decisión de trabajar la agricultura orgánica. Esto para llevar una vida sana y dejar a las generaciones futuras el precedente de que es necesario tomar conciencia de llevar una vida digna y feliz en la naturaleza, retomando lo de antes, la vida limpia.

Piedad: Yo me uní a la Asociación por medio de unas compañeras que me invitaron a participar, porque mi oficio no fue este, fue la enfermería, pero como ya me jubilé me invitaron a cultivar uchuvas orgánicas. Cultivamos la uchuva bajo esquema orgánico porque vemos que lo químico nos está perjudicando y está intoxicando al campo. Por ese motivo hemos invitado a otros compañeros y asociaciones para que participen en la agricultura orgánica, pues es lo más importante en nuestra vida y queremos dejar esa herencia a nuestros hijos.

CC: ¿Hace cuánto están asociados?

L: Aproximadamente 6 años. Nuestro inicio fue casual, fue como tomar una aventura. No teníamos conocimiento en la comercialización de la fruta. Oímos conferencias que nos dieron en Ipiales, con expertos de todo el país. Al principio se nos hizo cosa fácil. Pensábamos que la uvilla nacía por allí, crecía y ya. Pero luego vimos la necesidad de organizarnos, de hacer una asociación con todos los requisitos necesarios para dividir responsabilidades en grupo. Esto es una bonita experiencia porque a pesar de que ahora la gente es tan individualista, el hecho de empezar a compartir el conocimiento, no sólo a nivel de la agricultura orgánica sino a otros niveles, es un factor que hace crecer a las comunidades. Nuestra asociación es compacta. Todos los miembros permanecen pendientes, permanentes y constantes en sus cultivos. Se ha dado también trabajo a terceros, en las cosechas. Nos estamos relacionando más con la gente, dando a conocer las bondades de esta forma de trabajo. Y así la gente va imitando y asociándose en diferentes temas, no sólo en la agricultura.

CC: ¿Cuál fue la motivación para devenir agricultores orgánicos?

L: En Nariño siempre ha sido tradicional el cultivo de la papa. Y eche abonos y eche químicos que envenenan al humano. Esta fue una de las causas. La otra fue la necesidad de lograr una estabilidad económica. La papa fluctúa y no siempre hace ganar al agricultor, no es algo seguro. Nosotros queríamos hallar una seguridad en el trabajo y en la producción. Como la plata y la salud son necesarias, entonces era una forma de subsistir divinamente. Hemos sido muy perseverantes. Esto no es fácil, las situaciones han sido difíciles. El amor a la naturaleza nos llevó a esto.

CC: ¿Cuántos asociados son? ¿Cuáles son las ventajas de la asociación?

P: Ahora somos 22 socios. Las ventajas son salir adelante trabajando conjuntamente en la agricultura orgánica. Queremos dejar el egoísmo para proponernos una producción bajo esquema orgánico de todos los productos que da nuestra tierra. Recordar a nuestros mayores, a nuestros antepasados, ellos nunca utilizaron los químicos.

L: La estabilidad, el enriquecimiento como personas y como grupo en cuanto a conocimientos y valores. Constituir una experiencia modelo a nivel nariñense, colombiano y darnos a conocer en el exterior ha sido un experiencia muy satisfactoria nacida de la asociación.

CC: ¿Entonces Biofruit es un modelo para otros productores?

P: Si, porque hemos sido los pioneros en la región en trabajar un esquema de agricultura orgánica de forma asociativa.

L: Aspiramos que nuestro esquema productivo sea reconocido para que los demás productores puedan tomar ejemplo. Esto es un trabajo que está hecho con esfuerzo y por eso nos gustaría que concientizara a la gente.

Capachos de Uchuva en José María Hernández

Capachos de Uchuva en José María Hernández

CC: ¿A quién va dirigida la uchuva orgánica producida por Biofruit?

P: Va a mercado nacional e internacional. La mandamos para Bogotá y de allí la mandan para Estados Unidos, Canadá y Suiza.

CC: ¿Qué demanda tiene esta fruta?

P: Hay bastante demanda, pero la oferta es insuficiente por eso estamos invitando a más productores para que entren en nuestra asociación.

CC: ¿Qué dificultades han tenido en su esquema orgánico y cómo las han solucionado?

L: El tiempo de lluvias es difícil para la producción orgánica. Hay altos y bajos. La cuestión química es rápida en el tiempo. En épocas de lluvia se generan muchos hongos, los terrenos se inundan y eso a veces nos desmotiva porque las plantas empiezan a enfermarse y lo orgánico requiere más tiempo para hacer el beneficio o la curación a la planta. Hay soluciones orgánicas como la manzanilla con la ceniza. Nuestro problema son los hongos debido a la gran humedad que se ha generado por el invierno. La fertilización es más fácil. Se hace con abono orgánico y estiércol de animales.

CC: ¿De dónde viene ese conocimiento?

L: De las capacitaciones con el Sena, Acción social, Pastoral social. Nos han ayudado mucho en ese sentido y de resto proviene de la experiencia.

CC: ¿Utilizan técnicas de conocimiento ancestral?

P: Esencialmente parten de las capacitaciones. Sin embargo, yo utilizo el zumo del ají con manzanilla para ahuyentar insectos. Y la utilización de la ceniza y la cal salen del conocimiento ancestral. Eso yo lo oía de mis padres.

CC: ¿Cuál es su percepción acerca de la agricultura en Colombia?

P: La gente todavía está muy apegada al químico, porque tienden a la facilidad, a la comodidad, a la inmediatez y los productos químicos les ayudan a sostener el cultivo rápido. Pero nosotros promovemos una vuelta atrás.

CC: ¿Sienten que su asociación Biofruit hace eco en la región?

P:Sí. Nosotros empezamos con seis familias asociadas al cultivo orgánico de la uchuva. Y ahora ya vamos con 22 socios y estamos con gente de la Cocha, de Pasto, de Túquerres, de Potosí. Ya hay familias y municipios que están pasándose al esquema orgánico. Eso es eco.

L: El eco es progresivo. Una motivación es la necesidad de estabilidad. Porque la agricultura en todos los niveles, así sea químico, está por los suelos ¡todo está barato! No hay un incentivo a los agricultores. No hay un seguro para las pérdidas de cultivos por los factores climáticos. Depronto no es tanto la concientización en sí, porque para eso a los gobiernos les falta mucho, sino más que todo la necesidad de estabilidad económica y en mínima parte la consciencia.

CC: ¿Qué incentivo hacia la agricultura orgánica ven de parte del gobierno?

L: Hay ausencia de incentivo. El gobierno debería apostarle a que la producción orgánica tuviera más valor, que se hiciera el diferencial entre lo químico y lo orgánico. Pues ahora vale igual en el mercado lo orgánico que lo convencional.

CC: ¿El consumidor es consciente de pagar el sobreprecio de lo orgánico?

P: Quizás en Bogotá haya más una voluntad de pagar este precio. Acá en la provincia no.

CC: ¿A qué sabe lo orgánico?

P: Tiene otro sabor porque parte de la consciencia de que son alimentos que no son dañinos para la salud. Como fui enfermera toda mi vida, sé que los químicos atacan mucho al organismo. Ahora, tanta frecuencia del cáncer es motivada también por esos hábitos de alimentación basados en la injerencia de químicos. Esto es lo que queremos cambiar. Aún cuando sea que uno tenga una huerta para consumo personal que sea totalmente orgánica.

CC: ¿Cuáles son las características de un productor orgánico?

L: La educación es la que forma a la persona. Sin conocimiento no se puede obrar, pero hay que bajar también el conocimiento al corazón. En la formación cultural también está la clave. Desafortunadamente el facilismo está posicionado en las personas. Ausente está la idea del esfuerzo ¡todo que me den!. Entonces se tiene que iniciar un proceso formativo de generación y eso toma su tiempo. Lastimosamente el hombre no ha sabido conservar la naturaleza. Hemos sido destructores de la vida en general y estamos muriendo a causa de nuestra misma mano, sea por la contaminación, por la industrialización. El mundo va en caída. La gente habla con mucha información que está en internet ¿pero de allí a actuar?

CC: ¿Qué les ha permitido la certificación? ¿Representa para ustedes una inversión o un costo?

L: La certificación ha sido muy importante para nosotros porque nos ha permitido alcanzar un comercio internacional. Ha permitido que a nivel interno de la asociación nos organicemos, le pongamos un poco más de disciplina y rigor a la producción, que la hagamos de una forma estable, estándar y con alta calidad. En ese sentido, la labor de la certificadora es muy buena y las recomendaciones nos las hacen con el propósito de buscar que al interior de nuestra comunidad cada día nos superemos. Así que hemos mejorado la calidad de lo que tenemos y hemos alcanzado el mercado internacional. El ejemplo que estamos dando a nuestra comunidad también ha sido gracias a la certificación.

CC: ¿Cómo perciben a la certificadora? ¿Les ha aportado conocimiento?

Nosotros hemos buscado la capacitación por nuestros propios medio. Sin embargo, como la certificadora nos exige la capacitación ha sido esto una motivación para alcanzar muchos conocimientos en el esquema orgánico.

Entrevista y redacción: Natalia Fernández-Ruiz

De la mano de la naturaleza

DE LA MANO DE LA NATURALEZA
Esquema productivo orgánico de Biofruit Napoli – 
Habla Jaime Antonio López, socio Biofruit Napoli.

Los cultivos de uvilla sembrados por Biofruit Napoli están repartidos en varias fincas familiares en el municipio José María Hernández, en Upiales, Nariño. El nivel de conocimiento técnico de los cultivos bajo esquema orgánico ha sido creciente en este grupo de agricultores, debido a que a medida que aprenden más, más motivados y convencidos están de su propósito: sanear la naturaleza, compartir en comunidad y estabilizar su economía. El Sena ha sido una entidad que ha favorecido la motivación y el impartir de saberes dentro de Biofruit Napoli, en el marco de la promoción que de la agricultura orgánica esta institución ha hecho en la región.

Del campo emanan los olores y colores de un agrosistema libre de químicos y colmado de compromiso. Entre las hileras de las plantas de uchuva, altas y cargadas del amor en cáliz, Jaime Antonio López, socio activo de Biofruit Napoli, habla de varios aspectos del esquema de producción asumido por la asociación, para obtener una uchuva orgánica de alta calidad, certificada por CERES Colombia y exportada a Norteamérica y Europa a través de Fruandes.

BIOFRUIT NAPOLI

Somos productores de uchuva orgánica de la mano con la naturaleza. Estamos generando empleo para las familias campesinas y permitiendo que tengan mayores recursos económicos. El cultivo de la uchuva orgánica tiene un proceso que empieza desde la preparación de los suelos, posteriormente la siembra, la fertilización y a los tres meses después de sembrada la planta tenemos que hacer la poda y el tutorado.

LA SEMILLA ORIGINAL

La primera semilla la conseguimos en Bogotá a través de una entidad que estaba promoviendo la agricultura orgánica. De allí nosotros seguimos haciendo nuestros semilleros y hemos repartido semilla a los demás miembros de la asociación y a algunos particulares.

FERTILIZACIÓN

La hacemos con abonos orgánicos preparados directamente por cada uno de los productores. Se realiza mediante un compostaje y aplicando el abono del cuy, que es otra alternativa de producción que tenemos en nuestra familias. El abono del cuy lo descomponemos y aplicamos a las maticas para que tengan una buena fertilización. Estamos aplicando tres kilos a la siembra. Posteriormente, a los 4 meses volvemos a hacer el re-abono con un promedio de 2 ó 3 kilos.

RIEGO

Lastimosamente no tenemos un sistema de riego y nos hace mucha falta porque la uchuva necesita bastante humedad. Sin embargo, no hemos tenido ese apoyo del gobierno, de que colaboren con nuestra gente campesina en el sentido de permitir que nuestras tierras tengan irrigación. Nosotros estamos simplemente a la expectativa de agua lluvia. Quienes tienen en sus fincas condiciones de agua dan riego con éstas a su matas.

EVOLUCIÓN DEL SUELO

Los cambios en el suelo son grandísimos. Anteriormente, por experiencia, nosotros hemos tenido unas fincas trabajadas con lo químico. Aplicábamos matamalezas y una serie de pesticidas que dejaron casi estéril a la tierra. Hoy, gracias a esta producción orgánica y a los conocimientos que hemos adquirido, nuestra tierra ha tomado nuevamente cambios naturales, pastos con todo su potencial de nutrientes. Igualmente hemos permitido que los microorganismos de la tierra vuelva a su entorno natural, haciendo más productivo el suelo.

CONTROL DE PLAGAS

Utilizamos preparados hechos por nosotros mismos. Para los insectos aplicamos el ají. Después de un proceso aplicamos este insecticida orgánico que combate plagas como la pulguilla que es lo que más afecta a la planta en su proceso de germinación.

LOS CUYES EN EL CULTIVO DE LA UCHUVA

En un cultivo de 1000 matas se mantienen alimentados 500 cuyes y con las excretas de estos animalitos se está fertilizando el cultivo. Los cuyes se alimentan del pasto que germina entre surco y surco de la uchuva y ellos producen al abono orgánico, que después de pasar por un compostaje se aplica a las matas. Esto es un doble propósito, porque es necesario que alrededor de la mata esté limpio, pues las hierbas generan mucha humedad lo que propicia la aparición de mucho hongo.

CERCAS VIVAS

Esta es una condición de la agricultura orgánica y nos lo exige la certificadora. Sin embargo, somos conscientes de que mantener las cercas vivas es muy ventajoso porque nos van a aislar de los cultivos químicos y de los vientos. Además, proporcionan nutrientes a través de sus hojas a nuestros cultivos y predios. Estamos utilizando el aliso porque sus hojas se descomponen muy rápido. Estamos en esta campaña de motivar a los productores a sembrar estos benéficos árboles. (Fotos Aliso)

NOVEDAD DE LA TÉCNICA

Las técnicas no son novedosas. Simplemente lo que nos proporciona la naturaleza, lo que producen nuestros animales, como la recuperación del abono de los cuyes, nos ha ayudado a dar fertilización a los cultivos. Para la prevención de enfermedades la misma naturaleza nos brinda los ingredientes para que nuestros cultivos puedan sobrevivir.

CULTIVO DE UCHUVA ORGÁNICO FRENTE A CONVENCIONAL
En ese aspecto hay una gran diferencia. Con los químicos estamos acabando nuestro medio ambiente y con la salud de los seres humanos. Con lo orgánico estamos renovando nuestro medio ambiente al permitir que nuestro ecosistema tenga un auge, que vuelva a renacer. En ese sentido lo orgánico con lo químico está muy distanciado.

MOTIVACIÓN PARA VIRAR HACIA LO ORGÁNICO

La motivación inicial fue buscar otros esquemas productivos en vista de que la agricultura tradicional no estaba generando recursos, por causa de la subida y bajada de precios que arruinó a muchos campesinos. Entonces comenzamos en grupo a buscar otras alternativas, fue en ese sentido que miramos una alternativa en la uchuva. La capacitación del Sena fue un motivo que nos movió a lo orgánico.

MODELOS EN LA REGIÓN

Por la experiencia que hemos tenido hemos recibido muchos delegaciones de otros sectores y municipios. Incluso la misma gente del Sena está promoviendo este tipo de producción orgánica. Ellos se han convertido en los principales comunicadores. Han facilitado que otros productores vengan a ver los cultivos con el fin de motivarlos y hacerlos entrar en consciencia de que hay otro camino más beneficioso como es el de la agricultura orgánica.

LA EFICIENCIA DE LO ORGÁNICO

Si comparamos los costos de lo químico y lo orgánico hay un buen margen de resultados. Lo químico tiene buena producción y las plantas aparentemente están mejor conservadas. Pero si uno piensa desde el punto orgánico y humano el dinero no es la base, no lo es todo. Uno mira que mediante estas acciones agrícolas se está permitiendo el bienestar y prolongación humana. También lo orgánico genera ganancias, eso no hay que negarlo. En el mercado nacional lo químico puede producir mayor rentabilidad frente a lo orgánico. Pero si nos vamos más allá, al mercado internacional, encontramos una demanda muy fuerte y bien pagada, pues lo que en el extranjero se pide es lo orgánico. Estamos muy contentos de que la producción orgánica nos la están acogiendo allá y nos la estén pagando muy bien. Entonces, en ese sentido, es muy rentable.

TRABAJO GENERADO POR LA PRODUCCIÓN ORGÁNICA

El cultivo orgánico requiere bastante mano de obra. A través de estos cultivos estamos generando mucho empleo. Porque esto implica hacer podas, plateo en la mata, porque allí ya no vamos a aplicar los matamalezas sino que se va a hacer manualmente. Tenemos que estar a diario pendientes de las plantas, porque este es un cultivo que necesita mucho acompañamiento a diario, porque si no se arruina. Entonces tenemos que estar con nuestra gente y cultivos es a diario. De esa manera sí genera mucho más empleo que los cultivos químicos.

PARTICIPACIÓN DE JÓVENES EN BIOFRUIT

Como productores, la juventud todavía no está vinculada, pero sí como trabajadores. Nosotros estamos trabajando con la gente joven. Muchachos que salen del colegio y que no pueden alcanzar estudios superiores, se meten en el trabajo de la uchuva. Ellos ya están enterados y se les está inculcando el sentido de que la producción orgánica es ventajosa para todos.

ACTITUDES DE UN AGRICULTOR ORGÁNICO

No es muy difícil. Sencillamente se necesita tener una verdadera convicción. Es vivir uno convencido de que con la naturaleza se puede convivir. De esta manera, lo orgánico no es algo difícil. Es convencerse de que las cosas se logran con trabajo. Y eso lo demostramos con nuestra asociación. En la práctica hemos tenido muchas experiencia. Eso nos ha demostrado que no esto no es difícil, lo que se necesita es una verdadera decisión.

PERCEPCIÓN DEL CONSUMIDOR COLOMBIANO

Lastimosamente nuestra cultura es del facilismo y del consumismo. Si vamos a un supermercado allí está todo listo y no averiguamos de dónde proviene. Así que el mayor cambio que se necesita es de mentalidad. Gubernamentalmente se debería promover lo que es orgánico. En otros países más avanzados lo están haciendo. De allí la apetencia de nuestra producción en el extranjero. Sin embargo, en Colombia nos ha ido mal y no hemos podido tener hasta ahora un mercado bueno. Entonces creo que sí debería haber una campaña muy grande enfocada a la producción y consumo orgánicos.

PROPUESTA A LA AGRICULTURA COLOMBIANA

En primer lugar, es muy importante cambiar la consciencia del facilismo. Con los pesticidas estamos acabando y atacando a la naturaleza y la vida de los seres humanos. Si volvemos a la naturaleza, si volvemos al conocimiento ancestral, vamos a lograr que nuestro ecosistema vuelva a su entorno realmente natural. Y que nosotros los seres humanos mejoremos y prolonguemos también nuestra vida. El promedio de vida ahora es muy corto y mucho tienen que ver los químicos que a diario estamos injiriendo. Hay que apoyar desde el gobierno, por ejemplo, al campesino que está promoviendo este cambio, esta vuelta a la agricultura orgánica.

REDES DE MERCADO – DIETA ORGÁNICA

Si uno se compromete con uno mismo, puede hacer una dieta orgánica. Algunas organizaciones indígenas que tenemos por aquí están hablando de eso, del tema de la chagra. Tener un área determinada, tener todos los productos de consumo agrícola pero en unas condicione orgánicas. Entonces yo creo que sí se puede. En Colombia es raro el supermercado en donde usted pueda conseguir productos orgánicos. Allí deben entrar las entidades como el ICA, el Ministerio de agricultura para la promoción de lo orgánico. Para que el productor siembre y el consumidor tenga acceso. Falta mucha difusión del conocimiento acerca de los beneficios de un producto orgánico y por eso el consumidor duda en pagar el sobreprecio de lo orgánico frente al producto químico.

EXPERIENCIA EXPORTADORA

Actualmente vendemos a una comercializadora. Directamente con el extranjero no tenemos experiencia. Estamos en un camino de hacer alianza de productores con comercializador. Estamos en un proceso en el que eventualmente queremos ser comercializadores directos.

ESTÍMULO GUBERNAMENTAL

Lastimosamente el apoyo del gobierno ha sido nulo. Una ONG nos ayudó con capacitación tanto en la parte productiva como administrativa, permitiendo que nos fortaleciéramos. Pero de parte de los gobiernos locales, municipales y nacionales no hemos tenido apoyo. Por ejemplo, las vías de comunicación aún siguen estando en muy malas condiciones. Entonces para nosotros es difícil sacar nuestro producto y se nos aumentan los costos de producción debido a la complicación con el transporte. Ojalá nuestros gobiernos pudieran ayudarnos al menos manteniendo unas vías de comunicación adecuadas.

Acabada nuestra conversación con don Jaime, bajamos de los cultivos, conducidos por algunos productores en sus motos. Las vías, llenas de piedras y desniveles, ofrecían un viaje bastante movido y poco seguro entre el escarpado panorama. Aún así, todos los días bajan y suben en motos los agricultores de la zona. Y por esas trochas, mal llamadas carreteras, se bambolean los camiones repletos de las espléndidas uchuvas, que parten envueltas en su cáliz protector hasta Bogotá. Largo y dificultoso camino que sube los precios de la fruta, debido a los mecanismos de conservación que deben implementarse para una distancia que se prolonga por la ineficacia de la vía. En otra realidad, las carreteras que llegan a la capital Colombiana deberían ser óptimas vías que permitirían posibilidades de bienestar económico al campo. Y si los agricultores, aún en estas dificultades de movilidad, logran sacar su producto y alcanzar una moderada estabilidad económica ¿Cómo sería la vida del campo si la promesa de unas vías pavimentadas se evaporara para materializarse en realidad concreta?

Entrevista y redacción: Natalia Fernández-Ruiz