Diez razones para comer bio

“Diez razones para comer bio” expone los beneficios de la agritultura orgánica para la salud de la naturaleza y la humana, en una sociedad en donde la gran maquinaria de la seguridad alimentaria está lubricada por los intereses de grandes compañías agroquímicas.

Publicado este mes en “Le magazine de la maison saine”, el artículo escrito por Yves Gagnon ha sido traducido del francés por Fernando Fernández, en exclusiva colaboración con el objetivo de nutrir la red de voces, experiencias y conocimientos alrededor de la agricultura orgánica, de la cultura de la vida conscientemente sana. ¡Nuestro agradecimiento para Fernando y reflexiva lectura para todos!

Diez buenas razones para comer bio

Por Yves Gagnon
(Traducido por Fernando Fernández Ocampo del texto original en francés publicado en “Le magazine de la maison saine”-maisonsaine.ca- el 8 de abril del 2013)

Contrariamente a lo afirmado por la industria de los agroquímicos, los alimentos certificados biológicos son de mejor calidad nutritiva, sanitaria y ambiental.

Envalentonados por un mercado anual de $ 44 billones de dólares por la venta de pesticidas sintéticos contra 2,2 billones para los bioplaguicidas (BCC Research, 2012), las compañías agroquímicas están haciendo todo lo posible para mantener su lugar en el sistema de producción de alimentos que sirve a sus intereses. Un mecanismo es poner en práctica estrategias para denigrar a la agricultura biológica u orgánica que frena la venta de pesticidas de síntesis, químicos de los cuales más del 80% se consagran a la agricultura industrial, de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (US EPA).

Las recientes afirmaciones de Sylvian Charlebois en el artículo “Los mitos del bio”, publicado en el periódico La Presse el 19 de enero del 2013, constituye un buen ejemplo de esta estrategia de desinformación. Charlebois dice: “Lo que prevalece en el mundo biológico es el origen de los productos utilizados. Los pesticidas y fungicidas utilizados (en la agricultura bio) se derivan esencialmente de productos naturales, pero algunos estudios sugieren que estos productos pueden a veces ser tan tóxicos como algunos productos químicos”. Esta es una afirmación tramposa que oculta una verdad que el mismo gobierno francés aceptó en el 2003. En el informe “Evaluación nutricional y sanitario de los alimentos de origen biológico”, de la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos (AFSSA), se concluía: “El modo de producción biológica, prescribiendo el recurso a los productos fitosanitarios de síntesis, elimina los riesgos ligados al uso de estos productos para la salud pública y ayuda a disminuir la contaminación ambiental, especialmente de los recursos hídricos. El conjunto de estudios disponibles indican que la gran mayoría de los productos biológicos no contienen residuos de los pesticidas autorizados en la agricultura convencional.”

Es importante precisar que el Sr. Charlebois es Vice-decano de Investigación y de Estudios Superiores de la Universidad de Guelph, en Ontario, Canadá. Institución que en el año 2012 habría recibido $780.000 dólares canadienses de algunas sociedades agroquímicas, tales como Monsanto y DuPont de Nemours, según afirma Laure Waridel, cofundadora de Equiterre y autora del libro L´envers de l´assiette, en una réplica suya a los argumentos del Sr. Charlebois. Sylvain Charlebois es igualmente miembro de numerosos consejos de administración de compañías privadas y del Comité Consultativo de Expertos de la Agencia Canadiense de Inspeccion de Alimentos, según Wikipédia.

Algunas veces ciertos cronistas, periodistas y presentadores, al ejercer su oficio con ligereza, contribuyen a difundir información no muy bien documentada. Es el caso, por ejemplo, de Johane Despins, co-presentadora del programa televisivo L´épicerie, de Radio Canadá (red de televisión y radio pública canadiense- N.E). Recientemente, la presentadora afirmó durante la emisión del programa Tout le monde en parle que no había diferencia entre los alimentos biológicos y los provenientes de la agricultura convencional. ¡Pero, nada más falso! Hace 30 años que nos interesamos en el tema y podemos afirmar que todos los estudios independientes que hemos consultado demuestran y señalan las innumerables ventajas a favor de la calidad de los productos biológicos. Por tanto, exponemos en este texto una síntesis de los conocimientos adquirido sobre los productos biológicos, a lo largo de los últimos años. En el libro Manger bio c´est mieux! editado recientemente por Éditions Terre vivant, dos ingenieros y una nutricionista exponen las ventajas de la calidad orgánica de los alimentos. A continuación puntualizamos diez buenas razones para consumir alimentos orgánicos certificados.

    Paisaje de cultivos de afé orgánico en Fredonia, Antioquia, Colombia. Créd: María Elena Collazos
Paisaje de cultivos de afé orgánico en Fredonia, Antioquia, Colombia. Créd: María Elena Collazos

1. Menos residuos de pesticidas

Los alimentos biológicos certificados pueden contener, algunas veces, trazas de residuos de pesticidas mientras que los alimentos provenientes de la agricultura convencional están, casi siempre, significativamente contaminados. Manzanas, apios, pimentones, melocotones, fresas, nectarinas, uvas, pepinos, espinacas, lechugas, arándanos y papas son alimentos industriales que presentan los índices más altos de contaminación de pesticidas y constituyen “la docena sucia” de la alimentación, según la lista de productos alimenticios agrícolas contaminados, publicada anualmente por el Environmental Working Group Américan.

En una carta publicada por La Presse, Laure Waridel explicaba las consecuencias de los pesticidas en la salud de los niños: “Un estudio publicado en 2010 en la revista científica Pediatrics sostiene que los niños expuestos a altas concentraciones de pesticidas organofosforados en su dieta duplican su riesgo de padecer trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH). El estudio fue realizado con 1139 niños de 8 a 15 años. Según la Academia Americana de las Ciencias, la principal fuente de exposición de los niños a los pesticidas es la comida. Este problema se puede evitar en gran parte, optando por la comida orgánica, como lo demuestra otro estudio publicado en Environmental Health Perspectives.

En el marco de esta investigación, los científicos midieron los residuos de pesticidas organofosforados presentes en la orina de un grupo de niños americanos de 3 a 11 años. Cuando la dieta de los niños era de alimentos convencionales, los residuos de pesticidas fueron detectados en el 91% de las muestras de orina. Cinco días depues de que los niños fueron alimentados con dieta principalmente biológica, los residuos de pesticidas en la orina eran “no detectables” o “casi no detectables”. La dieta bio hacia la diferencia.

La Environmental Protection Agency (EPA) reconoció que 112 tipos de pesticidas registrados en los Estados Unidos fueron identificados como cancerígenos o susceptibles de serlo. Se ha establecido que hay relación entre la presencia de pesticidas en el medioambiente y el aumento de los riesgos de cáncer del cerebro, del seno, del estómago, de la próstata y de los testículos, y de la leucemia infantil. Muchos pesticidas químicos son importantes perturbadores endocrinos. Actuando sobre nuestras hormonas, los pesticidas pueden desencadenar efectos negativos sobre nuestro sistema inmunitario (alergias), nuestro sistema reproductor (trastornos de la fertilidad), y también sobre nuestro estado de ánimo y nuestras facultades intelectuales.”

La EPA dice además que los pesticidas pueden afectar el desarrollo de los niños bloqueando la absorción de nutrientes importantes de la dieta que son necesarios para su sano crecimiento. Además, si el sistema excretor de los niños no está completamente desarrollado, agrega la EPA, sus cuerpos no podrán eliminar completamente los pesticidas. La exposición a los pesticidas en las fases críticas de su desarrollo puede alterar de manera permanente sus sistemas biológicos. Según Pesticides Action Network, es este fenómeno lo que explicaría el aumento de los casos de malformación al nacimiento, de pubertad precoz, asma, obesidad, diabetes y de ciertos canceres.

En una carta publicada el 16 de julio de 1991 por el New York Times, el Dr. Samuel Epstein, profesor de medicina en la Universidad de Chicago y fundador de la Coalición de Prevención del Cáncer, resaltaba que la EPA estimaba entonces que los pesticidas aplicados en la producción de alimentos agrícolas podrían causar hasta 60.000 casos de cáncer por año, únicamente en los Estados Unidos. Información más detallada, puede encontrarse en su libro The Safe Shopper´s Bible.

2. Un valor nutritivo superior

Un número importante de investigaciones independientes demuestran que los productos biológicos tienen un mayor valor nutritivo que los alimentos provenientes de la agricultura convencional. Enseguida presentamos algunos hechos que confirman esta realidad.

Los alimentos biológicos contienen niveles de magnesio más elevadas y una presencia más grande de oligoelementos. En los alimentos convencionales se observa regularmente deficiencias de cinc, boro, iodo, hierro y cobre. Diversos estudios reportan niveles muy altos de nitritos cancerígenos en los alimentos convencionales, fertilizados con dosis masivas de nitratos, lo cuales se convierten en nitritos después de la cosecha. En su libro L´agriculture biologique – Pourquoi et comment la pratiquer, el ingeniero agrónomo Claude Aubert relata que la espinaca fertilizada con 160 kg de nitrógeno por hectárea (dosis normal en la agricultura convencional) conserva, cuatro días después de la cosecha, niveles de nitritos 50 veces más altos que los encontrados en espinacas producidas naturalmente.

La dietética moderna reconoce la importancia de las sustancias bioactivas que están presentes en los frutos y legumbres para prevenir el cáncer, así como las enfermedades degenerativas y cardiovasculares. Es el caso, entre otros, de los polifenoles, glucosinolatos, flavonoides y sulfuros. Numerosos estudios, mencionados en el informe de la AFSSA, indican que los alimentos biológicos contienen cantidades importantes de estas sustancias bioactivas.

Una serie de estudios manejados por el Dr. Henri Joyeux, profesor de cancerología en la facultad de Medicina de Monpellier, indican que los tomates biológicos contienen más cantidad de vitamina C, beta-carotenos y licopeno protector que los tomates convencionales. Otro estudio realizado por la Universidad de California ha demostrado que los Kiwis biológicos contenían cantidades más elevadas de polifenoles y de vitamina C que los Kiwis no biológicos.

Según la AFSSA, no ha sido demostrado que estos factores tomados individualmente tengan un impacto significativo en términos de aporte nutricional. Estudios comparativos a largo término, con base en marcadores biológicos o clínicos en un grupo de consumidores, podrían elucidar esta cuestión, anota la agencia francesa. La AFSSA agrega que “el equilibrio del régimen global y la cobertura de necesidades nutricionales siguen siendo los puntos primordiales a considerar”.

3. Más vitalidad de los productos alimenticios

La agricultura biológica trabaja en colaboración con la vida, teniendo como resultado alimentos con un índice de vitalidad más elevado. Frutas y verduras, orgánicas y crudas, como los jugos frescos producidos por extracción, los brotes y los germinados tienen una vitalidad mayor, según la bioquímica Line Tremblay. Ella explica: “La vitalidad de un alimento depende de su contenido enzimático, de su potencial para generar vida (semillas, nueces, cereales enteros) y regenerar el potencial energético del organismo que lo consume. Es el vigor, la intensidad vital, la energía que posee este alimento y que éste puede a su vez transmitir.”

Aunque la vitalidad no es considerada como un factor de calidad de los alimentos por los nutricionistas y la industria agroalimentaria, ésta juega un rol fundamental en nuestra propia vitalidad y en nuestro sistema inmunitario. Pensemos en los millones y millones de microorganismos que evolucionan en la tierra no tratada químicamente. Estos microorganismos transmiten a frutos, legumbres y hierbas la fuerza vital que ellas a su vez nos transmiten cuando las consumimos en nuestra alimentación cotidiana.

Se puede evaluar la vitalidad de un alimento midiendo su grado de germinación. Si humedecemos con agua semillas de trigo durante 24 horas y las dejamos escurrir, la radícula aparecerá de 24 a 36 horas después. La semilla germina. El trigo está vivo, su vitalidad es real, grande. Repliquemos esta experiencia, pero esta vez con trigo inflado. Un sonido familiar será percibido cuando entra en contacto con el agua, y después, nada más…El cereal está muerto, su vitalidad es nula.

Se puede medir también la vitalidad de un alimento por la facilidad de su conservación. Generalmente, los alimentos biológicos se conservan bien. Por el contrario, los productos alimenticios de la agricultura convencional son más perecederos. Esto es debido a los tratamientos de irradiación, fumigación o de enceramiento que reciben estos productos para frenar su deterioración.

La energia vital de los alimentos puede ilustrarse gracias a la electrografía Kirlian, desarrollada por el ingeniero ruso Semyon Kirlian. En 1939, Kirlian fotografió accidentalmente las descargas eléctricas (el efecto corona) emitidas por una persona que estaba recibiendo un tratamiento médico con un generador de alto voltaje. Las imágenes de la ilustración muestran la energía potente y harmoniosa emitida por un jugo de naranja bio comparada con el jugo de naranja convencional pasteurizado. El calor de la cocción y de la pasteurización reduce la energía vital.

El documental The Beautiful Truth (2008) muestra las imágenes Kirlian hechas por un grupo de científicos que muestran la vitalidad de los alimentos producidos según criterios de la agricultura biológica comparándolos con productos de la agricultura convencional.

4. Proteger los cursos de agua y las aguas subterráneas

El uso de pesticidas, fertilizantes solubles y abonos líquidos utilizados en la agricultura convencional, constituyen la principal fuente de contaminación del agua. Por el contrario, en la agricultura biológica se utilizan productos menos solubles y, en consecuencia, menos contaminantes de los recursos hídricos.

5. Proteger la biodiversidad

La agricultura biológica implementa técnicas como la diversificación de cultivos, la rotación y los cultivos asociados creando ecosistemas ricos, diversificados y con nichos adecuados a la fauna nativa. Ademas, la no utilización de pesticidas de síntesis y de plantas transgénicas (OMG) ayuda a conservar las condiciones que son favorables para proteger los microorganismos e insectos útiles, las mariposas, las aves, las abejas, los batracios y los mamíferos.

6. Producir más humus

Mientras que la agricultura convencional ha hecho perder más del 50% de la materia orgánica de los suelos en los últimos 50 años (desde 1960) (la tasa de MO paso de 3% a 1.5%, según Claude Aubert), las técnicas aplicadas en la agricultura orgánica permiten producir 1,5% de humus en cinco años (1). Es este fenómeno particular el que permite explicar porque en un periodo de tres años los rendimientos de la agricultura biológica igualan a los rendimientos de la convencional, y la superan en el largo plazo. Esto ha sido demostrado en pruebas de campo del Rodale Institute

7. Economizar energía y luchar contra el cambio climático

Las fincas biológicas son generalmente de pequeñas a medianas con poco uso de la mecanización. En el plano energético, en promedio, ellas son 200 veces más productivas por acre (2). Para producir una tonelada de nitrógeno se necesitan dos toneladas de petróleo. Como bien se sabe, en la agricultura convencional se emplean en promedio 150kg de N/ha (3). Se sabe que este tipo de agricultura es responsable de más del 10% de las emisiones totales de gas de efecto de invernadero en el Quebec (4). La agricultura biológica, por el contrario, gracias a las tasas más elevadas de materia orgánica que ella produce, triplica la captura de carbono en relación con la agricultura convencional.

8. Evitar el uso de OMG

En agricultura biológica es prohibido cultivar especies modificadas genéticamente. Ningún producto biológico que nosotros consumimos es un OMG. En el año 2012, se han sembrado más de 160 millones de hectáreas con plantas transgénicas. La mayoría de OMG son plantas resistentes a pesticidas: 62% de ellas son tolerantes a uno o varios herbicidas, el 16% producen moléculas insecticidas, y el 21% tienen las dos características anteriores. En consecuencia, cultivar OMG es establecer sistemas de producción que reposan sobre el uso masivo de pesticidas que son contaminantes. Además, a esto hay que agregarle el impacto negativo sobre la biodiversidad que tienen las plantas insecticidas que producen cada segundo en sus células moléculas tóxicas (basillus thuringiensis o Bt) que afectan la supervivencia de mariposas, aves y abejas. (Fuente: www.infoogm.gc.cawww.criigen.org)

9. Un mejor y natural sabor de los alimentos

Un grupo importantes de Chefs coinciden en que los productos biológicos tienen un mejor sabor. Algunas pruebas comparativas, también así lo establecen. ¡Sólo tienes que probarlos y te darás cuenta! Esta calidad de gusto superior está asociada al balance mineral integral que tienen los productos biológicos y que fueron comentados anteriormente en el punto 2. En pruebas de laboratorio con ratas y dietas bio y convencionales, se observo preferencia de las ratas por las dietas con remolachas orgánicas (5).

10. Para apoyar a los productores

Los agricultores biológicos son generalmente contestatarios, de iniciativa propia y solidaria, que cultivan sin gran ayuda gubernamental. ¡Ellos merecen nuestro apoyo!

Un factor crítico actual es el precio de los productos bio. Pero si consumimos más productos biológicos, la mayor demanda estimulará la producción y, en consecuencia, los precios serían más favorables. Sin embargo, mirando los precios de los distribuidores constataremos que los precios de los bio son competitivos y que algunas veces menos caros que los productos convencionales. En consideraciones de los costos, no olvidemos los costos sociales y ambientales en los que incurre la producción convencional de alimentos. En este sentido, los productos biológicos certificados son más abordables.

Para conservar el equilibrio del presupuesto familiar y acceder al consumo de biológicos, se podrían reconsiderar las prioridades. Por ejemplo, podríamos reducir el consumo de carne y de otros productos que no aportan a una buena dieta, o elimina o reducir otros gastos innecesarios. Otra forma de apoyar las granjas familiares biológicas es participando en los proyectos de agricultura apoyados por las comunidades locales, como los que son coordinados por Equiterra (en Quebec, Canadá). O, otra opción, seria animarnos a devenir pequeños agricultores biológicos o urbanocultores. Esto les permitiría salir de la rutina y lograr una mejor forma física.

Referencias

1 – MEADOWS, Donella H., Ph. D. « Our Food, Our Future », Organic Gardening, septembre 2000, p. 55.
2 – MEADOWS, Donella H., Ph. D. « Our Food, Our Future », Organic Gardening, septembre 2000, p. 59.
3 – AUBERT Claude. L’agriculture biologique, Pourquoi et comment la pratiquer. Le courrier du livre, 1977, p. 91.
4 – GROLEAU, Stéphane. « L’agriculture a des gaz! », Bio-Bulle, janvier/février 2007, p. 17.
5 – OUELLET, C. « L’agriculture biologique. Une meilleure qualité nutritive? », Bio-Bulle, septembre 1999, p. 32.

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