¡CERES obtiene acreditación de la IOAS para Rainforest Alliance!

CERES tiene el gusto de compartirles la obtención de la acreditación otorgada por IOAS, para la certificación según las normas Rainforest Alliance / Red de Agricultura Sostenible, certificación que  hace parte de nuestro portafolio de servicios.

Pueden acceder a la consulta de la acreditación a través del siguiente vínculo: Acreditación IOAS  o bien consultarla a través de este vínculo.

Para ampliar la información sobre Rainforest Alliance

Enviado por Natalia Fernández-Ruiz
info@cerescolombia-cert.com
Fuente: Ceres GmbH

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Se aproxima el foro « Perspectivas de la educación superior en agricultura orgánica en Colombia »

Imagen tomada del brochure oficial del foro, realizado por la Fundación San Mateo

Imagen tomada del brochure oficial del foro, realizado por la Fundación San Mateo

Encuentros, espacios y comunidad para discutir acerca de la agricultura orgánica y sus perspectivas resultan necesarios en la búsqueda y desarrollo de nuevos desafíos ecológicos para nuestra agricultura colombiana. Es necesario que desde la academia, desde la educación superior y técnica, se desarrollen motivaciones, innovación, conocimientos, investigación y saber-hacer en el área orgánica. Es por ello que nos parece sumamente necesario, inclusive e interesante este foro organizado por la Fundación para la Educación Superior San Mateo. A continuación los detalles.

El próximo 15 de febrero se estará llevando a cabo el Foro « Perspectivas de la educación superior en agricultura orgánica en Colombia », en el auditorio de la Fundación para la Educación Superior San Mateo (Transversal 17 #. 25-25 – Bogotá ). El foro busca ser un lugar de encuentro para el intercambio de conocimientos y experiencias entre el sector productivo y la academia, en relación con la agricultura orgánica y la pertinencia de los programas educativos en el área.

Ante estudiantes, docentes, asociaciones de productores y agricultores, se presentarán las perspectivas que la educación superior plantea en materia de agricultura orgánica colombiana, así como la propuesta educativa desarrollada por la Fundación San Mateo en este área. De esta forma, el foro propone invitar a la comunidad a participar en el debate sobre las perspectivas en educación superior en Agricultura Orgánica y su desarrollo en el país.

Los temas que se expondrán en el foro serán:

  • Agricultura familiar, mercado justo y educación.
  • Diferencias visibles entre agricultura convencional y agricultura orgánica.
  • Procesos de implementación y certificación en agricultura.
  • Investigación e innovación en agricultura orgánica.

Para finalizar con mesas de trabajo y las conclusiones del encuentro.

En cuanto a los expositores, hacen parte: Mario Bonilla Romero, de la Federación Agrosolidaria de Boyacá y promotor de agricultura familiar y el comercio justo. Jorge Parra Romero, agrónomo e investigador, profesor de agricultura orgánica del SENA. Marcelo Vásquez, agrónomo e investigador especialista en suelos y nutrición vegetal, gerente de la Fundación Novoagro. Óscar Mauricio Archila, agrónomo especializado en suelos y biotecnología.

La participación en este foro es gratuita, bajo inscripción previa a través del sitio web www.sanmateovirtual.edu.co/foroagriorganica. El vínculo lleva a un documento PDF en cuya cuarta página, haciendo « clic » en el vínculo bajo la rúbrica « INSCRIPCIONES » , se podrá acceder al formulario de inscripción. Los cupos son limitados.

Para mayor información:
Ing. Arturo Sánchez
314-406-3516
foroagriorganica@sanmateo.edu.co

Documento oficial:
Convocatoria oficial foro “Perspectivas de la educación superior en agricultura orgánica en Colombia”

Experiencias de agricultura orgánica colombiana: Huerta orgánica MMR

Experiencias de agricultura orgánica colombianas. Hernando Pulido, productor orgánico, propietario de la Huerta Orgánica Mis Mejores Recetas, nos cuenta acerca de su experiencia con su sistema de producción ecológico. La huerta orgánica MMR produce, y desde Subachoque distribuye a domicilio, legumbres, frutas y hierbas condimentarias orgánicas en la ciudad de Bogotá y alrededores. También, están abiertos a recibir productores que quieran enterarse de su sistema de producción orgánico. Informes: 317-3623137 huertaorganica.mmr@gmail.com

¡Buena visualización!

Convocatoria: Proyecto alimentos orgánicos en la capital

Actualmente, un grupo de profesionales en el campo de la ecología está en plena fase de desarrollo y planeación de un proyecto de comercialización de productos orgánicos en la capital colombiana. Basada en la dinámica de comercio justo, la propuesta busca promover tanto el crecimiento y la sostenibilidad de la actividad agrícola de los pequeños productores ecológicos de la región, como acercar al consumidor a alimentos sanos y orgánicos, provenientes de la agricultura local.Daniel Rocha Durán, ecólogo, gestor y estratega comercial del proyecto, contactó a CERES con el objetivo de transmitir su invitación oficial a los productores orgánicos a enterarse y vincularse a la naciente iniciativa. A continuación les hacemos extensivo su mensaje:
Sentires
« Proveedores de alimentos orgánicos,Orgánicos de nuestra tierra les da la bienvenida al proyecto más grande de orgánicos en la capital. Les queremos contar que nos encontramos en una fase de desarrollo y planeación, en donde necesitamos definir nuestros proveedores de TODO tipo de alimentos Orgánicos. Para esto queremos que te pongas en contacto con nosotros, para que te contemos de los detalles del proyecto, te expliquemos el funcionamiento y veamos ese excelente producto que tienes para ofrecernos. La frecuencia de pedidos es SEMANAL y los precios por producto son FIJOS durante el año, lo que se traduce en un ingreso económico estable y creciente.Contáctate con nosotros. Haz parte de este gran proyecto. Envíanos tus datos (nombre, celular, correo y productos que produces) o llámanos (320 5790883) y  nos pondremos en contacto para que acordar una cita y comenzar a trabajar »

Daniel Rocha Durán, Ecólogo, gestor  y estratega comercial del proyecto
daniel.rd10@gmail.com – Cel. 320 579-0883
Información: Natalia Fernández-Ruiz
info@cerescolombia-cert.com

Cómo crear tu propio banco de semillas ecológicas | ECOagricultor

Les compartimos esta interesante información sobre la recolección y la conservación de semillas ecológicas, publicada en ecoagricultor.com. Práctico, sencillo y en conexión con nuestra seguridad alimentaria.

Cómo crear tu propio banco de semillas ecológicas | ECOagricultor.

Una de las cosas importantes que podemos hacer, es la creación de un banco de semillas ecológicas particular. Podemos iniciarlo al  guardar las semillas de los productos ecológicos que comemos (si todavía no comes, clica aquí para encontrar productores ecológicos o encuentra grupos de consumo a los que unirte).

¿Por qué un banco de semillas? Por múltiples razones. Las principales:

(1) porque la biodiversidad alimenticia está decreciendo; según las Naciones  Unidas, durante el S.XX, el 90% de las variedades agrículas están dejando de ser utilizadas, además el 75% del alimento del mundo está en manos de 4 empresas, que en términos numéricos significa que 3 de cada 4 semillas pertenecen a Monsanto, DuPont, Syngenta, y Groupe Limagrain. Además, la mayoría, sino todas las semillas que venden están modificadas genéticamente, ya que ahí está su negocio, en patentar la naturaleza modificada genéticamente, ya que si no es MGO no puede patentarse y no hay tanto negocio. Además del negocio, también está el control de la población a través del control de la alimentación. Si volvemos a tener semillas, volvemos a tener el control y la soberanía sobre una necesidad básica, la alimentación.

(2) dado el interés en reducir la población mundial porque para la élite,  somos demasiados en un planeta con limitados recursos, la crisis económica en la que estamos puede llegar a una crisis alimentaria. Por lo tanto, tener semillas en un futuro próximo puede ser como tener oro, tanto para intercambiar como para poder cultivar nuestra propia comida. Cabe añadir, que la élite se ha encargado inteligentemente de desproveernos de todo conocimiento relacionado con la agricultura, con los ritmos de la naturaleza, con cómo cultivar un tomate, una lechuga o una patata. De esta manera, somos totalmente dependientes del sistema. Si no nos acercan la comida a los supers o en los restaurantes, no comemos.

(3) y en tercer lugar, por la importancia que tiene conocer la naturaleza de nuevo. Entrar en contacto con las semillas, la tierra, los ciclos de crecimiento y naturales, con los insectos y animales. Esta sociedad urbana y tecnócrata nos ha desconectado de la Naturaleza, parece como si ésta estuviese ahí fuera, cuando estamos y formamos parte de ella. Es una manera de desconectarnos de nuestra fuente y potencial interno.

Creando el propio banco de semillas

Al plantear el crear el propio banco de semillas hay que tener en cuenta varios aspectos:

Tipo de comida

El tipo de comida del que extraemos las semillas (a poder ser comida ecológica y local).

Criterios de selección

Podemos seguir varios criterios para seleccionar qué verduras y frutas escogemos, a parte del criterio ecológico. Aquellas que saben y huelen bien, los que tienen buen aspecto (no deformados), los de mayor tamaño (tienen el mayor número de nutrientes), entre otros.  El concepto es guardar las semillas mejores, de los frutos mejores. De esta manera, nos aseguramos que cuando plantemos y germinemos, también tendremos más probabilidad de tener los mejores frutos.

De todas formas, como en general no podemos saber cómo ha crecido, si rápido, fuerte, si ha resistido a plagas, etc., no podemos utilizar esos criterios. Pero también podríamos incluir: resistencia a los elementos climáticos, a parásitos, el ciclo y velocidad de crecimiento, etc. En el caso de tener acceso a las flores de ciertas verduras como cebollas, lechugas, etc., coger las semillas de las flores que florecen más tarde.

También es importante tener la mayor variedad posible, abarcando tanto verduras como frutas. Otra opción que tenemos es la de comprar semillas de alimentos que no encontramos en nuestra zona o intercambiar las semillas que tenemos por otras.

Procedimiento a seguir

Una manera de extraer las semillas, es abriendo la fruta y extrayendo manualmente o con un cubierto, luego lavando esas semillas y dejándolas secar sobre

papel de cocina, por ejemplo, ya que éste absorbe toda la huedad que puedan tener las semillas. Es muy importante que las semillas no estén húmedas, ya que de lo contrario podrían pudrirse o incluso germinar. A poder ser, dejar las semillas sobre papel, en un lugar donde corra el aire y que no les de el sol. Para saber si las semillas están secas, para proceder a guardarlas, podemos coger una y tratar de romperla al doblarla. Si se rompe, es que está lista para ser guardada. También, si se muerden, “petan”, signo de que están secas.

Cómo guardarlas

Una vez tenemos las semillas secas, éstas deben guardarse en un lugar seco, fresco o frío, y sin luz solar. A por der ser, en un lugar a temperatura estable. Así que tenemos diferentes opciones en función de las posibilidades de espacio y del lugar donde vayamos a guardarlas. Por ejemplo, en bolsas de papel o sobres cerrados, también en tela. El papel y la tela son porosos y no retiene la humedad. Una oopción es guardar el sobre cerrado dentro de una bolsita de plástico cerrada únicamente por una grapa, así que entra y sale el aire, y me aseguro de que no se pierde ninguna semilla si se sale del sobre. Otra opción es en tarros de cristal al vacío (herméticos), pero para eso hay que disponer de más espacio para guardarlos y utilizar algún método seguro para que se cierren bien.

Para que las semillas se mantengan secas se pueden utilizar tiza de pizzarra y cenizas.

Etiquetado y referencias

A cada tarro o bolsa de papel es importante anotar las referencias, personalmente pongo las siguientes como ejemplo:

  • (1) Alimento: Sandia;
  • (2) Clase: ecológico o no;
  • (3) Fecha de evasado;
  • (4) Cantidad de semillas aprox;
  • (5) Observaciones: podemos anotar lo que queramos, por ejemplo, si el fruto era bueno, muy bueno, su procedencia, etc.

Duración media de la capacidad germinativa normal  de las semillas guardadas en buenas condiciones:

Cuando queramos utilizar la semilla después de un periodo largo de conservación podemos hacer una prueba de germinación para asegurarnos de su viabilidad. Se trata de poner algunas semillas en varias capas de papel húmedo, a una temperatura de 20-25º (en el interior de casa) y observar la germinación después de una o dos semanas. La viabilidad de la semilla es la capacidad que tiene de germinar y dar lugar a una nueva planta. Las semillas pueden mantenerse viables un número muy variable de años, des de uno hasta 10 o más años. Un lote de semillas no pierde su viabilidad de forma repentina. La proporción de semillas capaces de germinar disminuye progresivamente a lo largo de los años. Esta disminución de la viabilidad depende mucho de las condiciones de almacenaje y, por lo tanto, es dificil decir el número de años que se puede conservar la semilla de una especie determinada. A pesar de esto, en la siguiente tabla damos una orientación del tiempo medio de conservación de diferentes especies:

  • 1 Año: Cebolla
  • 2 años: Maíz
  • 3 años: Guisante, Lechuga, Judia, Pimiento, Zanahoria, Tomate, Escarola
  • 4 años: Acelga, Coles, Espinaca, Haba, Nabo, Rábano, Brocoli, Col de Bruselas, Coliflor, Remolacha, Navo, Abas
  • 5 años: Apio, Berengena, Calabaza, Melón, Pepino, Cardo,  Calabacín, Sandía

Para información más detallada, no dejes de ver el documento: “Las semillas, manual de instrucciones” o este otro completo manual sobre “Cómo obtener tus propias semillas

La inversión es de tiempo y convicción

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Fernando Soleibe, Programa de agricultura orgánica, Caficauca

Entrevista Gustavo Umaña y Fernando Soleibe de Caficauca

El cooperativismo es una alternativa beneficiosa para los pequeños agricultores. Asociarse para alcanzar niveles de conocimiento técnico en agricultura orgánica, para avanzar, para hacer más eficientes los ingresos. El esquema cooperativo es democrático, un sistema en donde los socios tienen voz y voto en la toma de decisiones. Sin ánimo de lucro, los excedentes cooperativos se revierten en servicios para los participantes del esquema.

La producción de café ha sido históricamente uno de los sistemas productivos más contaminantes y despilfarradores de recursos naturales. Bajo el cooperativismo, numerosos caficultores del Cauca han encontrado la vía para cambiar sus esquemas productivos de convencionales a orgánicos, a través de la acción y el liderazgo de Caficauca y su programa de caficultura orgánica. Sin embargo, la tarea no ha sido fácil. En un país en donde el incentivo a la producción y al consumo orgánico es prácticamente insignificante, la debilidad institucional y cultural, entre otros factores, dificultan el camino para dirigir las prácticas agrícolas hacia la construcción de un campo más sano y ecológico.

En este marasmo institucional, cooperativas como Caficauca impulsan los procesos de educación en agricultura limpia en grupos de campesinos, con el apoyo financiero de cooperación internacional. Compleja tarea de reivindicar la relación del campesino con la protección del medio ambiente y la seguridad alimentaria, en la ausencia de una sostenibilidad financiera, debida a las variables del mercado internacional, a la falta de protección del Estado al campo y a infinitos aspectos que parecen desestimular la producción limpia.

CERES Colombia conversó con dos hombres claves del programa de caficultura orgánica en Caficauca, Gustavo Umaña y Fernando Soleibe, quienes hablaron acerca de los obstáculos que han encontrado en la aplicación del programa, así como de la inminencia de lograr una sostenibilidad financiera de la caficultura orgánica para los pequeños productores.

¿Qué es Caficauca?

Caficauca es una cooperativa con 50 años de servicio. Pertenece al gremio del esquema comercial de la Federación de cafeteros. Cumple una función social y comercial. Tiene 3000 asociados caficultores del departamento, en 28 municipios del Cauca.

Institucionalmente hace 8 años, Caficauca viene con un programa que hemos venido sosteniendo, que es el paquete que tenemos certificado. Ha sido muy difícil porque han entrado y salido varios productores del programa, debido a diferentes factores que no hacen atractiva la producción orgánica para ellos.

¿Cuál es la motivación de Caficauca para promover la caficultura orgánica?

En el esquema gremial la consciencia ecológica es menor. Hace poco tiempo se ha venido gestando un cambio de mentalidad. Por muchos años el sector cafetero era el que más afectaba los recursos naturales, la contaminación de las aguas y de los suelos Se ha cambiado un poco el modelo tecnológico en la producción, en el manejo del café, de las aguas, de la vivienda y esto ha hecho que se tome un poco más de consciencia de lo ecológico. El Cauca tiene un potencial grandísimo para la producción limpia, pero tenemos la dificultad de que los productores son muy débiles en el tema cultural, por la misma influencia que hay de los otros caficultores que trabajan con agroquímicos, que buscan tener una mayor producción a costa de los fertilizantes. Entonces muchos productores orgánicos se ven desmotivados porque sus ingresos son menores frente a los del vecino, que es productor convencional. Aún cumpliendo con la misma producción, los productores orgánicos perciben mucho sacrificio en su mano de obra y muchas veces esto no se ve recompensado en el precio del café.

¿Cuántos agricultores están adscritos al programa de caficultura orgánica?

400. Llegamos a tener 700. Hemos hecho filtros porque muchos no cumplían con la norma, entonces no pudieron ingresar en un comienzo. Otros debían pasar por una etapa de descontaminación. Eso algunos no lo entendieron, entonces no aguantaron los dos o tres años que tenían que cumplir, caían en sus prácticas anteriores y no pudieron continuar. Otros aprovecharon todo el paquete tecnológico, recibieron ayudas. Hemos tenido ayudas de cooperación internacional para mejorar el programa, los esquemas de producción, el beneficiadero, el secado, el manejo ambiental. La fortaleza cultural y mental es un poco baja entre los productores, entonces la gente termina desertando y tomando otras opciones a pesar de que haya aprovechado algunos beneficios del programa inicialmente.

¿En qué consiste el paquete tecnológico de caficultura orgánica promovido por Caficauca?

Tenemos un paquete tecnológico bien formado con el equipo técnico y los productores, para mejoramiento y conservación de suelos a través de la utilización de los recursos orgánicos, de la implementación de fertilizantes orgánicos. Manejo de control de plagas mediante agro-biológicos y también con preparación de caldos en las fincas, con base en plantas medicinales. Tenemos la parte de manejo de residuos orgánicos, de no contaminación, tanto por suelos como por aire, a través de barreras laterales. Se necesita mucha asistencia para trabajar porque se requiere mayor cantidad de tiempo para implementar un manejo del esquema orgánico. En orgánico manejamos la selección de las coberturas nobles, el deshierbe alto para la conservación del suelo. Eso requiere mayor inversión de jornales y consciencia del productor para hacer eso. Para saber reconocer una maleza de una cobertura. Mientras el convencional le pasa la guadaña por encima sin contemplación. Allí es donde tenemos la variable entre los dos sistemas.  No es un paquete técnico que valga plata sino que lo que vale es tiempo.

¿Cómo se realiza el control de plagas en esta caficultura orgánica?

A partir del conocimiento de los productores, tenemos un reconocimiento de plantas que tienen una aplicación en determinados usos, como el ají, la ortiga, la salvia, el extracto de papaya, que utilizamos para plagas y enfermedades. Tenemos un manual de 60 preparaciones con distintas tipos de plantas. Además, estamos trabajando sobre los hongos agro-biológicos con buenos resultados. Para preparar un producto de estos el productor necesita tiempo y allí es donde está la inversión.

¿Cómo se realiza el lavado del café en este esquema?

Hacemos un beneficio ecológico en donde no utilizamos transporte de agua, sino que hacemos el lavado directamente en tanque. Despulpamos por gravedad, se fermenta sin agua, los granos se secan al sol. Es conservacionista el sistema que le trasmitimos al productor. En el manejo de los residuos, la pulpa se utiliza como abono. Que vaya a unas composteras, que no haya contaminación por las aguas mieles. Hacemos tratamiento de agua grises de los lavaderos. En este sistema la primera cabeza de lavado, que es la que tiene mayor porcentaje de contaminación por aguas mieles, la llevamos a la compostera porque es agua rica en potasio. Entonces trabajamos sobre la segunda y tercera agua, que es a la que le hacemos el tratamiento por medio de bacterias, pozos y después dejamos que infiltre en el suelo. Tratamos de ser muy ecológicos.

¿Conocen programas similares de caficultura orgánica?

Los programas son insuficientes aún. Es que aquí las posibilidades de utilizar químicos son mínimas porque son productos costosos, pero ni la federación ni la cooperativa han tomado consciencia de esta situación a favor. A través del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, de Hacienda, el gobierno debería incentivar estos procesos de agricultura limpia.

¿Cuáles son los retos de transición de una caficultura convencional a una orgánica?

Es difícil llegarle a 60 mil familias de caficultores, aptas para una producción limpia. Se requieren muchos recursos, porque aquí son minifundios y no fincas grandes. La otra parte es el tema organizacional, el lograr que los caficultores se agrupen, que sean asociativos. Eso es un trabajo de cambio de mentalidad y pensamiento. De ideas de que podemos compartir. Todo el mundo quiere tener su propio beneficiadero, su propio secadero. Es un poco ese sentido social de que yo tengo lo mío y el vecino lo suyo y a mí no me importa si hace o no hace, soy yo. El individualismo imperante. Eso también lo tenemos dentro del paquete, lograr que ellos se organicen. Ese tema es complicado porque los productores no son conscientes de que estar organizados implica disciplina, gastos, cumplir con tiempos y capacitaciones. Los que logran tomar consciencia de eso se mantienen en el programa, los otros desertan. Tenemos un porcentaje alto de deserción por esta situación.

¿En qué radica la desmotivación de los caficultores del Cauca?

Hay factores negativos que han desmotivado a tener una mayor organización de los grupos orgánicos. El Cauca tiene gran potencial pero no tiene apoyo tecnológico ni institucional, tanto de Federación como de las casas comerciales, entonces la gente muchas veces no se ve motivada a seguir un esquema orgánico. Hay muchos que producen empíricamente, sin un paquete tecnológico y terminan con unas producciones bajas, con muchas enfermedades en sus cafetos y a veces se les daña el café y dejan de producir porque no tienen la idea de que en una producción limpia no se puede tener un café abandonado. Sin embargo hay potencial.

¿Entonces el eco de este programa en la región es?

Hay productores que quieren ser orgánicos, pero al lado hay 10 que son convencionales, mientras el saca 50 arrobas por hectárea, el otro saca 120, 140. Si el productor orgánico se preocupa por tener 4000 ó 5000 árboles por hectárea en lugar de 600, pues va a ver que la diferencia de ingreso frente al convencional no es grande. El tema comercial es el que más golpea, el del posicionamiento comercial del café. Sin embargo hay interés, pero hace falta fortaleza institucional en el proceso.

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Hablemos de la comercialización del café producido por la caficultura orgánica del Cauca

En el mercado hay grandes equivocaciones. Se dice que en el mercado no hay espacio para la producción orgánica de los cafés del mundo y resulta que sí, nosotros estamos convencidos de que sí. Lo que pasa es que el exportador natural del café de la Cooperativa es la misma Federación de Cafeteros o Expocafé y muchas veces por cuestiones de mercadeo no se logra ubicar un buen comprador que esté dispuesto a pagar por ese sello y por la caficultura orgánica. Hemos tenido grandes dificultades en el tema comercial, por el posicionamiento del programa y por tener una sostenibilidad, que al caficultor le asegure tener un ingreso permanente. Entonces, cada año estamos al va-y-ven del mercado internacional y de las posibilidades comerciales que nos hagan nuestros exportadores. Eso ha sido negativo porque hay años que nos ha ido muy bien y otros que han sido terribles, porque no hemos tenido sobreprecio y eso desmotiva al productor para tener su café certificado. Adicional a eso, la locura de la diferencia de prima de calidad que tiene Colombia frente a otros países nos hace menos atractivos en el mercado internacional. Ya hay países que tienen cafés en iguales condiciones de calidad, que también son orgánicos. Como el café orgánico de Perú y Centroamérica, que son mucho más baratos para  los que el comprador puede pagar primas altísimas de bonificaciones y sobreprecios y siguen siendo cafés mucho más baratos que el café colombiano. Entonces para un cliente en el exterior no es atractivo comprar café colombiano. Eso es una crisis que hemos venido viviendo desde hace 3 años, que desafortunadamente ha ido envolviendo el desinterés de los cafeteros.

¿El café orgánico tiene cabida en el mercado y el consumo nacional?

Eso se viene trabajando más por el lado del café leofilizado, que es el café que no se logra vender en el exterior. La Federación produce ese café, que tiene un proceso que hace que no sea 100% natural y que ha perdido su calidad. Sin embargo, la consciencia de consumo de café orgánico es insignificante en Colombia. De hecho, el consumo de café es mínimo en Colombia. Estamos hablando de un 11% de la población que consume café, que es muy bajo, a comparación de Brasil u otros países productores. Todo esto se suma y hace que practicar la caficultura orgánica no sea motivante. El caficultor tiene que hacer más trabajo, porque algunos productos los tiene que fabricar dentro de su finca. Los controles biológicos tienen que hacerlos ellos mismos. Esto es reemplazar inversión de plata por tiempo y trabajo. Sin embargo, hay que ser conscientes de que no es lo mismo incentivar un árbol a que produzca más con un agente químico, a que la mata produzca naturalmente lo que debe producir. Allí hay una diferencia grande en producción, que toca el ingreso. El que tiene la consciencia y culturalmente lo tiene claro, pues no importa, pero la mayoría tiene la expectativa de un mayor ingreso y eso desmotiva.

¿Es necesario unirse para ser más eficiente en caficultura orgánica de minifundios?

Para exportar necesitamos 25 mil kilos. Ningún productor, a excepción de 10 ó 20 productores grandes, está en condiciones de exportar solo. Entonces para exportar un contenedor, tenemos que reunir 50, 60, 100 caficultores. Un productor grande si lo puede hacer, con menos esfuerzo, menos mano de obra, menos tiempo de compensación. El trabajo duro es la concientización de que una finca de producción cafetera debe pensarse como empresa. El Cauca es uno de los departamentos con mayor índice de pequeños productores, de minifundios. Que es ventajoso en el tema de la calidad del café y su manejo, pero es contraproducente frente a la producción y al ingreso.

Hablemos de esa contradicción de la sostenibilidad comercial del café orgánico

Este programa de agricultura orgánica es subsidiado.  Cuando ese subsidio se los traslademos al productor se cae todo el andamiaje, entonces no es sostenible. Son las mismas organizaciones, como Caficauca, las que subsidian todo. Entonces, tendremos que llegar a un nivel en el que en las cooperativas se tenga la suficiente mentalidad de trabajar juntos, de aportar juntos. En ocasiones, al productor le parece mucho dar 30 mil pesos al año, pues dentro de un Estado, mal llamado paternalista porque no da capital semilla para crecimiento, en muchos proyectos se pierde la plata porque se trabaja con un nivel conformista y no por progresar. Entonces hemos caído mucho en el asistencialismo, no hay mentalidad de asociarse, lo que es fundamental para que los procesos de agricultura y certificación orgánica sean sostenibles.

Cafetal

¿Cuál es el perfil de un productor orgánico?

Básicamente, lo que se necesita es conciencia. Muchos de nuestros productores están orientados a la conveniencia. Los productores que entran al programa orgánico entran más  por ganarse un sobreprecio, que por el convencimiento de que deben producir orgánico. Esos son los que más fácil desertan. Entonces el perfil es la convicción del productor de trabajar en la parte orgánica. Dos, la constancia. La tecnología dentro de lo orgánico no está inventada, se vive de cambios y trabajos para recoger experiencias, aplicarlas, si se adaptan o no, pero no es una tecnología que esté desarrollada como en la agricultura convencional que dice, aplique tantos kilos de químicos y listo. También, tener la posibilidad y las ganas de crecer. A veces es la cultura la que le ha dado los elementos a la gente para permanecer en un estancamiento, en donde no hay necesidad de crecer y el productor se conforma con lo que tiene.

¿La inversión en la caficultura orgánica es más de tiempo y motivación que de dinero?

La diferencia de la orgánica frente a la agricultura convencional está en tiempo, en dedicación, en conocimientos. El nivel académico de los caficultores del Cauca es muy bajo, estamos hablando de básico primaria. Eso hace que la capacidad de asimilación de ellos sea mínima y sin motivación de aprender. Y en estos procesos se requiere de mucha voluntad de aprender, de trabajo, investigación, seguimiento, estudio. Nos hemos desgastado con talleres y vemos que en la fincas la gente no ha aplicado ni el 10% de lo que se ha hablado en la capacitación. El otro punto es el incentivo hacia el campo. El tema es que el joven, desde que pueda estudiar un bachillerato o una universidad, dice “yo me voy de aquí, el campo no es lo mío”. Entonces también tiene que ver en parte la estructura del estado, la motivación del estado.

Ustedes hablaban de que el conocimiento orgánico no está hecho. ¿De dónde se han apropiado de este conocimiento?

Ha habido incursiones grandes en Colombia. En los 70 y 80 hubo apoyo europeo y asiático, en donde se empezó a fomentar el manejo ambiental y la agricultura limpia, pero bajo unos criterios externos, porque aquí no ha habido una investigación ni un proceso propio que se haya patentado. Algunos extranjeros se quedaron en Colombia y comenzaron ha generar documentos, escritos, sobre el proceso de caficultura orgánica. Esos son los primeros pilares. De allí comenzaron a generarse movimientos internacionales, sobretodo en Europa, en donde ha habido más conciencia del tema ambiental, de la conservación, de la producción limpia, de los químicos. Esa incidencia ha hecho que en Sudamérica se promueva el tema de la agricultura limpia. Pero no debido a una estructura institucional o gubernamental establecida para ello. De hecho ha habido quijotes que han querido trabajar el tema y terminan desgastados. Y algunos, que hemos seguido la línea, hemos trabajado en lo orgánico no por apoyo estatal, si no más por principios, por iniciativa propia; pero no hay una vocación o interés institucional o formativo. Ni desde las universidades en donde la formación en este aspecto es menor. Hemos tratado de involucrar a las universidades locales, pero el esquema académico no tiene este componente de agricultura limpia. La Fundación Universitaria de Popayán, socia de nuestro programa, adoptó, en su programa de estudio del área agropecuaria, la práctica de caficultura limpia, mas fue una iniciativa de nuestro programa.

¿Saben de redes de mercado orgánico en Colombia y cuál es su    perspectiva del consumidor colombiano?

Hemos escuchado de mercados pero eso aquí es muy tímido. Por allí se generó un movimiento de mercados verdes, patrocinado por el Min. de Medio Ambiente, pero fracasó. No existe un plan nacional de promover mercado orgánico, de direccionar a las grandes cadenas a comprar y vender orgánico. No hay una ley ni una estructura organizacional hacia este propósito, que sería lo ideal. Que un Min. de Agricultura promoviera en el senado que la producción orgánica debe cumplir tanto espacio dentro del consumo nacional. No hay nada que incentive lo orgánico, que le digan a la cadena de supermercado “si usted promueve productos orgánicos tendrá un incentivo fiscal”, por ejemplo, como existe para otras cosas. Sin una estructura o ley cualquier iniciativa que se haga es efímera. La gente compra lo que sea o lo más barato, pero no hay consciencia de que se consuma orgánico por bien de la salud.

¿Cuál es su propuesta a la agricultura colombiana?

El tema es fuerte. El Estado, aparte de fomentar, debe crear leyes que protejan a los agricultores, que promuevan descuentos arancelarios para los consumos agrícolas,  que ojalá fueran exentos para que la gente tenga la oportunidad de tecnificarse para hacer más fácil su trabajo y producción. Pienso que la idea es que el Estado haga una reforma agraria en ese sentido. Que promueva las asociaciones campesinas, que diferencie el salario del campo con el de la ciudad. En el campo no se tiene seguridad social. Es que el campo se nos llenó de viejos, pues hay mucha deserción. Los jóvenes le huyen el campo.

Entrevista, fotografía y redacción: Natalia Fernández-Ruiz
24.04.12