¡CERES obtiene acreditación de la IOAS para Rainforest Alliance!

CERES tiene el gusto de compartirles la obtención de la acreditación otorgada por IOAS, para la certificación según las normas Rainforest Alliance / Red de Agricultura Sostenible, certificación que  hace parte de nuestro portafolio de servicios.

Pueden acceder a la consulta de la acreditación a través del siguiente vínculo: Acreditación IOAS  o bien consultarla a través de este vínculo.

Para ampliar la información sobre Rainforest Alliance

Enviado por Natalia Fernández-Ruiz
info@cerescolombia-cert.com
Fuente: Ceres GmbH

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Se aproxima el foro « Perspectivas de la educación superior en agricultura orgánica en Colombia »

Imagen tomada del brochure oficial del foro, realizado por la Fundación San Mateo

Imagen tomada del brochure oficial del foro, realizado por la Fundación San Mateo

Encuentros, espacios y comunidad para discutir acerca de la agricultura orgánica y sus perspectivas resultan necesarios en la búsqueda y desarrollo de nuevos desafíos ecológicos para nuestra agricultura colombiana. Es necesario que desde la academia, desde la educación superior y técnica, se desarrollen motivaciones, innovación, conocimientos, investigación y saber-hacer en el área orgánica. Es por ello que nos parece sumamente necesario, inclusive e interesante este foro organizado por la Fundación para la Educación Superior San Mateo. A continuación los detalles.

El próximo 15 de febrero se estará llevando a cabo el Foro « Perspectivas de la educación superior en agricultura orgánica en Colombia », en el auditorio de la Fundación para la Educación Superior San Mateo (Transversal 17 #. 25-25 – Bogotá ). El foro busca ser un lugar de encuentro para el intercambio de conocimientos y experiencias entre el sector productivo y la academia, en relación con la agricultura orgánica y la pertinencia de los programas educativos en el área.

Ante estudiantes, docentes, asociaciones de productores y agricultores, se presentarán las perspectivas que la educación superior plantea en materia de agricultura orgánica colombiana, así como la propuesta educativa desarrollada por la Fundación San Mateo en este área. De esta forma, el foro propone invitar a la comunidad a participar en el debate sobre las perspectivas en educación superior en Agricultura Orgánica y su desarrollo en el país.

Los temas que se expondrán en el foro serán:

  • Agricultura familiar, mercado justo y educación.
  • Diferencias visibles entre agricultura convencional y agricultura orgánica.
  • Procesos de implementación y certificación en agricultura.
  • Investigación e innovación en agricultura orgánica.

Para finalizar con mesas de trabajo y las conclusiones del encuentro.

En cuanto a los expositores, hacen parte: Mario Bonilla Romero, de la Federación Agrosolidaria de Boyacá y promotor de agricultura familiar y el comercio justo. Jorge Parra Romero, agrónomo e investigador, profesor de agricultura orgánica del SENA. Marcelo Vásquez, agrónomo e investigador especialista en suelos y nutrición vegetal, gerente de la Fundación Novoagro. Óscar Mauricio Archila, agrónomo especializado en suelos y biotecnología.

La participación en este foro es gratuita, bajo inscripción previa a través del sitio web www.sanmateovirtual.edu.co/foroagriorganica. El vínculo lleva a un documento PDF en cuya cuarta página, haciendo « clic » en el vínculo bajo la rúbrica « INSCRIPCIONES » , se podrá acceder al formulario de inscripción. Los cupos son limitados.

Para mayor información:
Ing. Arturo Sánchez
314-406-3516
foroagriorganica@sanmateo.edu.co

Documento oficial:
Convocatoria oficial foro “Perspectivas de la educación superior en agricultura orgánica en Colombia”

“Lo orgánico sabe a realidad”

Entrevista a Sara González de CERES mercado orgánico

En Colombia, la presencia de los mercados verdes es aún anecdótica. Comercios establecidos, en el que un colombiano pueda hacerse a una despensa con alimentos orgánicos, todavía constituyen alternativas adjetivadas como originales, debido a su carácter escaso.

En este contexto, algunos agricultores orgánicos optan por comercializar sus productos en el exterior, en la búsqueda de mercados y consumidores que estén dispuestos a pagar el valor de un alimento sano. En general, el consumidor colombiano desconoce el valor nutricional de alimentarse con frutos de la tierra producidos bajo esquemas limpios de producción. En el afán de la cotidianidad de un país, en donde la economía de gran cantidad de hogares es de subsistencia, el valor que se busca al adquirir la canasta familiar es el de la frugalidad.

No obstante, la posibilidad de acceder a una alimentación sana no debería ser privilegio de clases pudientes, sino una realidad común a todos. En Colombia se evidencian múltiples factores que dificultan este objetivo: escasas políticas encaminadas al incentivo y al fortalecimiento de redes de producción agropecuaria orgánica y/o con buenas prácticas; exiguo control y promoción de la producción orgánica ante las cadenas de supermercados, que comúnmente no pagan el valor justo al productor orgánico, mas etiquetan el alimento biológico con un precio elitista; incipiente demanda de alimento orgánico por parte del consumidor nacional, que se traduce en costos elevados para la oferta agrícola orgánica colombiana. Y así, se podrían incluir cantidad de aspectos que tocan desde dinámicas económicas, así como la soledad de los agricultores biológicos, hasta un inminente cambio de consciencia de consumidores y productores.

Afortunadamente, al otro lado de la moneda, se visualiza gente trabajando con convicción e ideas frescas en la gestación de la transformación de los hábitos alimenticios venidos con la modernidad – vinculados con la inmediatez de la síntesis química – hacia una cultura alimenticia sensata y consciente. En ese escenario actúa Ceres, mercado orgánico, que en Medellín abre sus puertas no sólo a la comercialización de los productos orgánicos de campesinos de la región, sino también a la comprometida tarea de re-educar a consumidores en una cultura de nutrición en donde haya conocimiento del origen y del tratamiento de los productos alimenticios. En donde haya consciencia del trabajo de los agricultores y de su sostenibilidad. En donde haya una contribución a la protección del medio ambiente a través del consumo de alimentos agroecológicos producidos bajo esquemas respetuosos de la naturaleza.

Mercado orgánico Ceres, en Medellín. Foto tomada del sitio Facebook de Ceres, mercado orgánico

Mercado orgánico Ceres, en Medellín. Foto tomada del sitio Facebook de Ceres, mercado orgánico

CERES Colombia conversó con Sara González, co-propietaria y co-fundadora de Ceres mercado orgánico, acerca de su experiencia con su establecimiento; charla que evidenció la inminencia del fortalecimiento de redes de campesinos, consumidores y comercializadores, en la búsqueda de una realidad alimenticia sostenible y saludable.

CERES Colombia: ¿Qué es CERES mercado orgánico?

Sara González: Ceres es un espacio en donde comercializamos productos orgánicos y vegetarianos, cultivados y procesados de la mano de personas interesadas en rescatar las raíces de la alimentación integral, completa y sin contaminaciones. Es un mercado en donde se ofrecen frutas y verduras orgánicas, agroecológicas, sin ningún tipo de fumigaciones. Y otra línea de conservados orgánicos, una línea para el hogar y otra de aseo personal.

CC: ¿Cómo surgió la idea de montar un mercado con este tipo de productos?

SG: Julia correa, mi socia, y yo, desde siempre en la universidad, hemos tendido a la prácticas relacionadas con obras sociales. Decidimos, en el momento de emprender una vida laboral, buscar una solución con la que pudiéramos abarcar un público en la ciudad. Encontramos muchos campesinos en el mercado convencional y quisimos apoyarlos y la agricultura orgánica entonces nos pareció el complemento perfecto. Apoyar al campesinado que es un público vulnerable, pero que está de cierta manera aportando para la sostenibilidad tanto de su familia, como del medio ambiente y a la salud de quienes consumen sus productos.

CC: Siendo tú, Sara, comunicadora social y Julia, diseñadora de interiores ¿Cuál es la relación que construyen con la agricultura orgánica?

SG: La agricultura orgánica es un estilo de vida. Al estar vinculadas a este mundo hemos aprendido mucho; hemos trabajado de la mano de expertos en agricultura orgánica. Son conocimientos que uno va interiorizando y comprendiendo. No tanto la parte técnica; no tenemos el conocimiento de un agrónomo o una persona que ha estudiado la tierra y sus componentes. Manejamos muy buenos contactos, tenemos buenos maestros y trabajamos con los campesinos en una base de confianza.

CC: ¿ Cuál es el perfil de los productores que proveen su mercado?

SG: Trabajamos inicialmente con dos proveedores para la verdura. Uno de ellos es un campesino que se llama Jhon Ríos, él tiene sus cultivos en La Ceja. Ha sido parte de la organización COAS1. Ahora es independiente. Es un campesino gran amigo nuestro. Él se encarga de liderar una red con sus amigos aledaños para trasmitir su conocimiento. Y también estamos de la mano con una finca en Rionegro, donde se está generando una cooperativa de apoyo a los campesinos y existe un gran cultivo que es un lugar de enseñanzas.

CC: Los productos comercializados ¿han sido certificados bajo un sello nacional o ustedes mismas han hecho el control?

SG: Manejamos un aval de confianza con nuestros proveedores. En nuestro equipo de trabajo contamos con personas que nos acompañan y asesoran en estos procesos. Con los campesinos hacemos las visitas y ellos son quienes deben explicarnos cómo hacen sus procesos de siembra y fumigación. La agricultura orgánica se hace evidente, además que deben contar con insumos de preparaciones que se deben encontrar en el cultivo. Se deben hacer evidentes los biofertilizantes y diferentes minerales, como la harina de rocas en los cultivos. Se van creando redes y es nuestro deber y responsabilidad confiar en esa red. Los campesinos con los que trabajamos llevan en esto muchos años, incluso más de los que tiene Ceres en el mercado, ellos han forjado sus procesos agroecológicos por su cuenta. Ahora, en conjunto con Ceres, se refuerzan los procesos y canales de distribución.

CC: ¿Qué productos constituyen la oferta de Ceres?

SG: Manejamos todo lo que son frutas y verduras. Una línea de procesados como aromáticas, sales, miel de abejas, especies, bebidas. Además de ser mercados de orgánicos, también es uno de productos vegetarianos. No vendemos nada que provenga de animales, pues estamos en su defensa. También vendemos granos, arroces, pastas, panes, café. En la línea de aseo tenemos aceites corporales., shampoos, cremas de dientes, jabones. En la línea del hogar, desinfectantes, desengrasantes, multiusos, lavalozas, jabones para las manos. También vinos locales. Son licores artesanales producidos de mora y de mortiño.

CC: ¿Todos los productos son nacionales o importan algunos productos?

SG: Tenemos cuatro productos que son importados porque tristemente no se encuentran acá. Desearíamos que todos los productos fueran locales. Tenemos el jarabe de agave que es un endulzante mexicano increíble, además de que es sumamente respetuoso con los animales. Están las bebidas que reemplazan de cierta manera la leche, de arroz y de quinoa. Una pasta biológica italiana. Y sal del Himalaya que es americana.

CC: ¿Logran hacer una dieta completamente orgánica con los productos que tienen al alcance?

SG: Claro que sí. Socialmente es imposible seguirla, porque uno no siempre puede ir a la casa a comer; tienen que comer por allí en donde se aparezca el almuerzo. Pero yo creo que con los productos que encuentras en Ceres, puedes llevar una vida orgánica y sana en tu cotidianidad.

CC: ¿A qué sabe lo orgánico?

SG: Un producto orgánico sabe a lo que debe saber. Por ejemplo, un tomate orgánico tiene un sabor increíble, sabe a realidad. Sabe a raíz, sabe a integral.

CC: Los precios ¿Son asequibles a qué tipo de consumidores?

SG: Debido a la poca demanda los productos orgánicos son un poco más costosos, para públicos estrato medio y alto. Tratamos de manejar precios muy competitivos en el mercado. Quisiéramos abarcar todos los públicos, pero entre menos demanda haya menos oferta hay y es más difícil el proceso de distribución y de comercialización. Una vez se logre posicionar e incrementar el consumo de orgánicos, los precios tienden a bajar. Son productos muy especiales en el mercado y por eso incrementa su costo.

CC: ¿Qué percepción tienen del consumidor colombiano?

SG: Podemos hablar del consumidor paisa. Las personas de Medellín son de mentalidad muy cerrada. Somos criados de una manera que creemos que es la única. No todos tenemos la capacidad para abrir nuestra mente y percepción para entender esto. Ha sido muy difícil. Ha sido un proceso de educación y capacitación, constante acompañamiento. Mostrarles con hechos, cifras, qué es lo que pasa con los químicos. Pero se ha ido logrando un público, un mercado. Creo que con todo el impacto global que se ha generado hacia el medio ambiente, la gente ha reflexionado que no tiene por qué ser así, que estamos acabando con el planeta, que nos estamos intoxicando. En este momento estamos generando un despertar hacia la agricultura orgánica, hacia una vida sana, hacia una vida más tranquila. Estamos en un inicio, pero vamos muy bien.

CC: Ustedes manejan cierto tipo de actividades, como las salidas agroecológicas ¿estas actividades están enfocadas hacia esa re-educación del consumidor?

SG: Claro que sí. Tenemos ciertos programas para tratar de acercar al consumidor hacia las prácticas de agricultura orgánica; porque la gente se ha alejado completamente de sus raíces, de su conexión con el campo. Uno escucha a niños que creen que las frutas y las verduras vienen del supermercado y que son transportadas a la casa, entonces no logran esa relación de la tierra hacia la mesa. En estas salidas estamos invitando a familias con sus hijos, sus amigos, a que vengan y conozcan las prácticas; que vean que es un proceso muy bonito, muy grande. Queremos mostrar que nuestros productos tienen gran valor nutricional y social. Y también, con unos compañeros del restaurante vegetariano “Verdeo” estamos generando espacios en donde surgen charlas, clases de cocina, en donde se enseña a la gente a consumir sano, a consumir otros productos, a ver qué está pasando con el mundo.

CC: ¿Qué impacto ha tenido Ceres en su localidad?

SG: Pienso que ha sido un impacto positivo en la comunidad. Estamos ubicados en un lugar muy bonito, en un barrio muy tranquilo de Medellín, en el poblado. Estamos rodeados de naturaleza. La gente se intriga, la gente camina, viene mucho extranjero. Nos ven como algo novedoso, como un espacio tranquilo y ameno para disfrutar y aprender.

CC: En otros tipos de espacios como ferias o mercados móviles ¿Han participado? ¿Podríamos pensar que hay espacios para promocionar este nuevo tipo de consumo?

SG: Tenemos un gran defecto y es que le metemos mucho corazón a las cosas. Hemos tenido invitaciones a ferias pero hemos estado muy escépticas a compartir espacios  desligados de nuestra ideologías. Y ferias verdes o ecológicas son pocas. Siempre buscamos la forma de hacernos conocer, pero bajo nuestra ideología. No queremos que la gente nos confunda, que malinterprete nuestras ideas.

CC: ¿Conoces otras experiencias de mercados similares al suyo?

SG: Si. Más o menos como hace 17 años está un mercado orgánico, creo que es el único que existía antes que nosotros, en Medellín, se llama Coliflor. Es un mercado campesino muy bonito porque ellos mismo producen y comercializan sus productos. Existen charcuterías y otras tiendas que venden productos orgánicos. Pero en realidad, mercado orgánico como tal con gran variedad de productos orgánicos y naturales, solamente somos dos.

CC: ¿Cuáles son las motivaciones de los agricultores proveedores de Ceres para producir bajo esquemas de producción limpios?

SG: Por ejemplo, nuestro gran acompañante durante todo este proceso tuvo una experiencia de vida muy bonita y fue cuando ya, en agricultura convencional, estaba absolutamente explotado, destruido, no le quedaba ninguna opción de vida. Estaba debiendo más de lo que producía; estaba muy mal económicamente y un amigo de él, alguien que conoció de COAS, en donde él empezó a practicar la agricultura orgánica, le ofreció la oportunidad de cultivar lulo orgánico. Y él dijo, “bueno qué más me queda, tratemos”. Y se metió con la cosecha de lulo y vio que la podía hacer, que los precios eran más bajos, el sabor mejor y el fruto más sano. Y desde hace 7 años produce orgánico. Ahora está tan capacitado y tiene tanto conocimiento, que inclusive es asesor para otras fincas, para enseñarles cómo es el proceso. Se ha convertido en una inminencia en agricultura orgánica en Antioquia. Ellos están tratando de ir en contravía del mercado convencional. En orgánico tienen un pago justo por sus productos. Se encargan de producir, de vender y tienen la conciencia tranquila de que sus productos están llegando de la manera correcta al consumidor final.

CC: Ceres hace parte de una red colombiana de agricultura biológica ¿podríamos hablar del trabajo que hacen ustedes allí? ¿Cómo funciona esta red?

SG: Cuando decidimos crear este espacio de mercado orgánico, fuimos a muchas entidades institucionales en busca de ayuda, de información, de soporte. Y la verdad el desconocimiento en la secretaría de agricultura es absolutamente vergonzoso. No tienen ni idea de lo qué es un producto orgánico. Cuando empezamos no recibimos la ayuda ni la información necesarias de parte de entidades institucionales. Llegamos a la esta red que se llama RECAB2. Ellos fueron quienes nos apoyaron con la información sobre los proveedores, los agricultores. Nos dieron mucha información sobre agricultura orgánica y acompañamiento en nuestra fase inicial. Ahora ya no estamos trabajando en conjunto con ellos, pero seguimos en contacto y apoyándonos mutuamente. Nuestro gran contacto para empezar fue esta red. La red es algo muy efectivo.

CC: ¿Conocen políticas que motiven la producción orgánica en Colombia?

SG: A nivel estatal todavía está muy débil. Falta mucho apoyo del gobierno. Mucha documentación, enseñanza, capacitación. Creo que es casi nulo lo que recibimos y lo que reciben los agricultores de parte del Estado. Es más bien la gente con corazón y con capacidad para ver otros tipos de alternativas de vida la que decide apoyar los procesos de las pequeñas redes de cooperación con la agricultura orgánica.

CC: ¿Qué percepción tiene de la agricultura orgánica en Colombia?

Pienso que estamos en un nacimiento, en un inicio, en crecimiento, en desarrollo. Todo esto de la globalización, del TLC, son condiciones en donde podemos generar ideas que nos ayuden a comprender dónde está la honestidad de los productos. A mejorar las prácticas agroecológicas.

CC: ¿Qué propondría a la agricultura colombiana?

SG: Uno de nuestros sueños es seguir conectando las redes. Es seguir cambiando y mejorando la vida de los campesinos. Lo más importante es fortalecer las redes existentes. Desde que haya una buena producción, desde que se consoliden estas redes y se tengan ideales claros se tiene resuelto lo fundamental.

Entrevista y redacción: Natalia Fernández-Ruiz
31.05.12

Ceres, mercado orgánico
http://www.facebook.com/ceresmercadoorganico
Provenza: Cra 35 # 8a-3 (Una cuadra arriba de La Divina Eucaristía). Medellín, Colombia
Teléfono: 2665360

Tomado de sitio Facebook de Ceres, mercado orgánico.

Tomado de sitio Facebook de Ceres, mercado orgánico.

Cómo crear tu propio banco de semillas ecológicas | ECOagricultor

Les compartimos esta interesante información sobre la recolección y la conservación de semillas ecológicas, publicada en ecoagricultor.com. Práctico, sencillo y en conexión con nuestra seguridad alimentaria.

Cómo crear tu propio banco de semillas ecológicas | ECOagricultor.

Una de las cosas importantes que podemos hacer, es la creación de un banco de semillas ecológicas particular. Podemos iniciarlo al  guardar las semillas de los productos ecológicos que comemos (si todavía no comes, clica aquí para encontrar productores ecológicos o encuentra grupos de consumo a los que unirte).

¿Por qué un banco de semillas? Por múltiples razones. Las principales:

(1) porque la biodiversidad alimenticia está decreciendo; según las Naciones  Unidas, durante el S.XX, el 90% de las variedades agrículas están dejando de ser utilizadas, además el 75% del alimento del mundo está en manos de 4 empresas, que en términos numéricos significa que 3 de cada 4 semillas pertenecen a Monsanto, DuPont, Syngenta, y Groupe Limagrain. Además, la mayoría, sino todas las semillas que venden están modificadas genéticamente, ya que ahí está su negocio, en patentar la naturaleza modificada genéticamente, ya que si no es MGO no puede patentarse y no hay tanto negocio. Además del negocio, también está el control de la población a través del control de la alimentación. Si volvemos a tener semillas, volvemos a tener el control y la soberanía sobre una necesidad básica, la alimentación.

(2) dado el interés en reducir la población mundial porque para la élite,  somos demasiados en un planeta con limitados recursos, la crisis económica en la que estamos puede llegar a una crisis alimentaria. Por lo tanto, tener semillas en un futuro próximo puede ser como tener oro, tanto para intercambiar como para poder cultivar nuestra propia comida. Cabe añadir, que la élite se ha encargado inteligentemente de desproveernos de todo conocimiento relacionado con la agricultura, con los ritmos de la naturaleza, con cómo cultivar un tomate, una lechuga o una patata. De esta manera, somos totalmente dependientes del sistema. Si no nos acercan la comida a los supers o en los restaurantes, no comemos.

(3) y en tercer lugar, por la importancia que tiene conocer la naturaleza de nuevo. Entrar en contacto con las semillas, la tierra, los ciclos de crecimiento y naturales, con los insectos y animales. Esta sociedad urbana y tecnócrata nos ha desconectado de la Naturaleza, parece como si ésta estuviese ahí fuera, cuando estamos y formamos parte de ella. Es una manera de desconectarnos de nuestra fuente y potencial interno.

Creando el propio banco de semillas

Al plantear el crear el propio banco de semillas hay que tener en cuenta varios aspectos:

Tipo de comida

El tipo de comida del que extraemos las semillas (a poder ser comida ecológica y local).

Criterios de selección

Podemos seguir varios criterios para seleccionar qué verduras y frutas escogemos, a parte del criterio ecológico. Aquellas que saben y huelen bien, los que tienen buen aspecto (no deformados), los de mayor tamaño (tienen el mayor número de nutrientes), entre otros.  El concepto es guardar las semillas mejores, de los frutos mejores. De esta manera, nos aseguramos que cuando plantemos y germinemos, también tendremos más probabilidad de tener los mejores frutos.

De todas formas, como en general no podemos saber cómo ha crecido, si rápido, fuerte, si ha resistido a plagas, etc., no podemos utilizar esos criterios. Pero también podríamos incluir: resistencia a los elementos climáticos, a parásitos, el ciclo y velocidad de crecimiento, etc. En el caso de tener acceso a las flores de ciertas verduras como cebollas, lechugas, etc., coger las semillas de las flores que florecen más tarde.

También es importante tener la mayor variedad posible, abarcando tanto verduras como frutas. Otra opción que tenemos es la de comprar semillas de alimentos que no encontramos en nuestra zona o intercambiar las semillas que tenemos por otras.

Procedimiento a seguir

Una manera de extraer las semillas, es abriendo la fruta y extrayendo manualmente o con un cubierto, luego lavando esas semillas y dejándolas secar sobre

papel de cocina, por ejemplo, ya que éste absorbe toda la huedad que puedan tener las semillas. Es muy importante que las semillas no estén húmedas, ya que de lo contrario podrían pudrirse o incluso germinar. A poder ser, dejar las semillas sobre papel, en un lugar donde corra el aire y que no les de el sol. Para saber si las semillas están secas, para proceder a guardarlas, podemos coger una y tratar de romperla al doblarla. Si se rompe, es que está lista para ser guardada. También, si se muerden, “petan”, signo de que están secas.

Cómo guardarlas

Una vez tenemos las semillas secas, éstas deben guardarse en un lugar seco, fresco o frío, y sin luz solar. A por der ser, en un lugar a temperatura estable. Así que tenemos diferentes opciones en función de las posibilidades de espacio y del lugar donde vayamos a guardarlas. Por ejemplo, en bolsas de papel o sobres cerrados, también en tela. El papel y la tela son porosos y no retiene la humedad. Una oopción es guardar el sobre cerrado dentro de una bolsita de plástico cerrada únicamente por una grapa, así que entra y sale el aire, y me aseguro de que no se pierde ninguna semilla si se sale del sobre. Otra opción es en tarros de cristal al vacío (herméticos), pero para eso hay que disponer de más espacio para guardarlos y utilizar algún método seguro para que se cierren bien.

Para que las semillas se mantengan secas se pueden utilizar tiza de pizzarra y cenizas.

Etiquetado y referencias

A cada tarro o bolsa de papel es importante anotar las referencias, personalmente pongo las siguientes como ejemplo:

  • (1) Alimento: Sandia;
  • (2) Clase: ecológico o no;
  • (3) Fecha de evasado;
  • (4) Cantidad de semillas aprox;
  • (5) Observaciones: podemos anotar lo que queramos, por ejemplo, si el fruto era bueno, muy bueno, su procedencia, etc.

Duración media de la capacidad germinativa normal  de las semillas guardadas en buenas condiciones:

Cuando queramos utilizar la semilla después de un periodo largo de conservación podemos hacer una prueba de germinación para asegurarnos de su viabilidad. Se trata de poner algunas semillas en varias capas de papel húmedo, a una temperatura de 20-25º (en el interior de casa) y observar la germinación después de una o dos semanas. La viabilidad de la semilla es la capacidad que tiene de germinar y dar lugar a una nueva planta. Las semillas pueden mantenerse viables un número muy variable de años, des de uno hasta 10 o más años. Un lote de semillas no pierde su viabilidad de forma repentina. La proporción de semillas capaces de germinar disminuye progresivamente a lo largo de los años. Esta disminución de la viabilidad depende mucho de las condiciones de almacenaje y, por lo tanto, es dificil decir el número de años que se puede conservar la semilla de una especie determinada. A pesar de esto, en la siguiente tabla damos una orientación del tiempo medio de conservación de diferentes especies:

  • 1 Año: Cebolla
  • 2 años: Maíz
  • 3 años: Guisante, Lechuga, Judia, Pimiento, Zanahoria, Tomate, Escarola
  • 4 años: Acelga, Coles, Espinaca, Haba, Nabo, Rábano, Brocoli, Col de Bruselas, Coliflor, Remolacha, Navo, Abas
  • 5 años: Apio, Berengena, Calabaza, Melón, Pepino, Cardo,  Calabacín, Sandía

Para información más detallada, no dejes de ver el documento: “Las semillas, manual de instrucciones” o este otro completo manual sobre “Cómo obtener tus propias semillas

Primer Foro Nacional e Internacional de Agricultura Ecológica – Cámara de Comercio de Bogotá

Hoy 28 de mayo, estamos participando en el Primer Foro Nacional e Internacional de Agricultura Ecológica, organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá.

El sector de la agricultura ecológica en Colombia, el desarrollo de mercados locales, el consumo de fruta y verdura orgánica, experiencias en el mercado orgánico latinoamericano, exportación de uchuva orgánica colombiana son algunos de los temas que se tratan en esta nutrida jornada.

Les dejamos la programación de los temas y sus ponentes en el siguiente enlace:

MegaProyectoAgroindustrial – Primer Foro Nacional e Internacional de Agricultura Ecológica.

Producción orgánica familiar en Colombia – YouTube

Producción orgánica familiar en Colombia. – YouTube.

Encontramos este breve reportaje realizado por TVCAN, centrado en diferentes prácticas ecológicas, aplicadas por familias de agricultores en Colombia.