La agricultura orgánica puede ser tan lucrativa que la agricultura convencional

Esta semana, Jeff Moyer, director de la granja del Instituto Rodale, dio una serie de conferencias en la ciudad canadiense de Québec, sobre la actualidad de la agricultura orgánica. Hace 16 años, el instituto Rodale ha estado investigando acerca de las mejores prácticas en agricultura orgánica, compartiendo este conocimiento con productores y científicos a través del mundo, en su objetivo de lograr políticas que apoyen a los agricultores y de educar a los consumidores acerca de cómo la agricultura orgánica es una sana opción para la gente y el planeta.

Tradujimos entonces este artículo, publicado originalmente en el periódico Le Soleil, que expone algunos puntos expresados por el señor Moyer, acerca del mito de que la agricultura orgánica es menos eficiente que la convencional ¡Buena lectura!

La agricultura orgánica puede ser tan lucrativa que la agricultura convencional Por: Jean-François Cliche Periódico Le Soleil (Québec-Canadá)
Publicado el 30 de abril de 2015
Vínculo al artículo original: L’agriculture bio peut être aussi productive que la conventionnelle

(Québec) ¿Menos productiva la agricultura orgánica? ¿Paga menos a los agricultores? ¿Menos previsible que la agricultura convencional? ¿Quién puede contar con abono y pesticidas en un caso dado? Estas preguntas son todavía muy controvertidas en ciencia, pero por hacer él mismo la comparación hace decenios, Jeff Moyer cree conocer la respuesta: no, la agricultura orgánica, cuando es bien hecha, no tiene nada que envidiar a las técnicas convencionales.

De visita esta semana en la ciudad de Québec, Jeff Moyer dictará una conferencia invitado por el Instituto de Investigación y de Desarrollo Agroambiental, un grupo de investigación de Québec. M. Moyer es director de granja en el Instituto Rodale de Pennsylvania, lugar en donde se desarrolla desde 1981 la más larga experiencia científica de comparación entre los métodos de producción agrícola industriales y orgánicos.

« Es necesario que los productores sean conscientes de las acciones que realizan y de sus impactos sobre el suelo, el agua, la salud (…) Entonces en el Instituto, observamos la química de los suelos, su microbiología, las emisiones de gases que causan el efecto de invernadero, la calidad del agua y las ventajas económicas, porque nada podrá hacerse en agricultura orgánica si no existen ventajas económicas. Y lo que resulta es que sí, se pueden obtener los mismos rendimientos con lo orgánico, consumiendo menos energía, emitiendo menos gases de invernadero, contaminando menos y haciendo más dinero » sostiene Moyer.

Pensar que un terreno pueda producir sin fertilizante químico puede parecer algo que va en contra del sentido elemental, pero la idea, alega el señor Moyer, es que el suelo tiene una vida que ayuda al crecimiento de las plantas. Ahora bien, esta vida es destruida por el fertilizante, los herbicidas y los insecticidas, aunque todos estos productos químicos no harán más que compensar la vida que destruyen.

Estudios contradictorios

Algunos grupos de investigación, diferentes a los del Instituto Rodale, han concluido también que la orgánico puede ser tan productivo que la agricultura industrial, pero es una posición minoritaria en la comunidad científica. Dos importantes estudios publicados en los últimos años en las publicaciones Nature y en los Annales de la Société royale – Biologie indican que la agricultura orgánica es de 20 a 25% menos productiva, aunque la diferencia es todavía más breve en ciertos cultivos como las leguminosas.

Moyer es consciente de esto, pero esta diferencia se explicada, según él « en quienes han hecho estos estudios y la manera cómo los han efectuado. En general, los productores obtienen los mismos resultados que nosotros. La transición de la agricultura convencional a la orgánica es como cualquier otra transición: Hay un aprendizaje a efectuar, sea de parte de los productores o de los investigadores. En orgánico, usted no puede contar más con las añadiduras de los fertilizantes, de los pesticidas, pero usted debe remplazarlos por sus conocimientos del suelo, de la biología de las plantas, de los insectos, etc »

Por otro lado, admite Moyer, el Instituto Rodale experimentó una baja de rendimiento al principio de los años 80, cuando pasó su granja a un sistema productivo orgánico. Esta baja inicial puede, de todos modos, ser evitada con una buena rotación de cultivos.

Pero… Pero si lo orgánico tiene tan buenas ventajas, entonces ¿Por qué los productores no viran literalmente a este sistema? Hay algunas « conversiones » cada año, pero «verdaderamente no suficientes », reconoce Moyer, quien explica esta relativa falta de entusiasmo a un sistema de subvenciones que incitan a los agricultores a mantener sus maneras convencionales de hacer, así como a factores sociales y culturales. «Si usted es un joven agricultor y quiere dar el salto hacia lo orgánico, los agricultores más viejos alrededor de usted no lo tomarán necesariamente como una buena cosa. A los ojos de estos, eso puede querer decir que ellos han estado actuando mal hace décadas. En comunidades rurales cerradas, es un asunto difícil »

Traducción del francés: Natalia Fernández-Ruiz

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Mercados orgánicos en la capital colombiana

Para aquellos que viven en Bogotá, he aquí una lista de diversas opciones de mercados ecológicos, en donde se pueden conseguir productos de la canasta familiar sanos y producidos sin químicos y con buenas prácticas agrícolas; además, muchos de ellos cuentan con la opción de domicilios en línea. Pareciera que la conciencia de comer orgánico ha permeado a productores y consumidores de la sabana, en una coherente y progresiva acción por proteger integralmente tanto al ecosistema, como a organismos animales y humanos. Aunque muchos de estos productos no cuentan con la evaluación de la norma ecológica nacional, y parten de la confianza del consumidor en el agricultor,  la Bogotá rural y sus alrededores ostenta un gran número de productores orgánicos certificados tanto bajo esta norma ecológica, como bajo normas de ultramar.

Balú
Calle 121 # 7A-33 Domicilios: 6127490 – 3165288022
www.organicosbalu.com

Bio plaza
Chicó: Tr.17 #98-13 Nogal: Cll.79B #7-90
Usaquén: Cll.120A #5-07
Chapinero: Cll.65 #3b-07
bioplaza.org

Clorofila
Park Way: Cll 41 No 24-20
Lago: Cra. 13 No 77A-75
www.clorofilaorganico.com

Escarola
Celular: (+57)318 3 595 641
Teléfono: (+571) 7 595 047
Domicilios a través de su sitio web:
http://www.escarola.co/

La Canasta
Domicilios: 320 806 1044
http://la-canasta.org/

La Ecotienda ‘Mercado Verde’
Dirección Carrera 13ª # 79-71
Domicilios: 6365167
https://www.facebook.com/laecotienda.com.co

La Tienda De Los Champiñones
Av 127 No. 70D 65 Barrio Niza
Artículo relacionado

Mercado Agroecológico Campesino
Chapinero: Calle 69 # 6 -20
Página Facebook

Mercado Orgánico Consciente y Solidario
Teusaquillo: Cra. 15 # 28 a -12
Verbenal: Calle 186 bis # 18A-21
http://mercadoconsciente.blogspot.com/

Vivir Bonito
Dirección Calle 120ª #5-07
http://www.vivirbonito.co/mercado-organic/

Conozcamos el gallinero feliz

Proyecto Gallina Feliz – Bienestar avícola – Fundases – YouTube.

Liderado por Fundases y el Centro de Investigación y Transferencia de Biotecnología Coraflor, el proyecto Gallina Feliz tiene el propósito de procurar bienestar a las gallinas ponedoras, asegurándoles una calidad de vida que respete su ciclo de vida y obteniendo de ellas huevos y carne de alta calidad nutritiva. La aplicación de Tecnología EM en el gallinero arroja gratos resultados como una óptima salud aviar, devolución a la tierra de los nutrientes que se extraen de ella, control de amoniácos y olores, disminución de moscas, economía en el proceso, manejo de desechos orgánicos. Entrevista en la granja Coraflor a Juliana Paola Calderón Vega, agrónoma de Fundases, por CERES Colombia Ltda.

Diez razones para comer bio

“Diez razones para comer bio” expone los beneficios de la agritultura orgánica para la salud de la naturaleza y la humana, en una sociedad en donde la gran maquinaria de la seguridad alimentaria está lubricada por los intereses de grandes compañías agroquímicas.

Publicado este mes en “Le magazine de la maison saine”, el artículo escrito por Yves Gagnon ha sido traducido del francés por Fernando Fernández, en exclusiva colaboración con el objetivo de nutrir la red de voces, experiencias y conocimientos alrededor de la agricultura orgánica, de la cultura de la vida conscientemente sana. ¡Nuestro agradecimiento para Fernando y reflexiva lectura para todos!

Diez buenas razones para comer bio

Por Yves Gagnon
(Traducido por Fernando Fernández Ocampo del texto original en francés publicado en “Le magazine de la maison saine”-maisonsaine.ca- el 8 de abril del 2013)

Contrariamente a lo afirmado por la industria de los agroquímicos, los alimentos certificados biológicos son de mejor calidad nutritiva, sanitaria y ambiental.

Envalentonados por un mercado anual de $ 44 billones de dólares por la venta de pesticidas sintéticos contra 2,2 billones para los bioplaguicidas (BCC Research, 2012), las compañías agroquímicas están haciendo todo lo posible para mantener su lugar en el sistema de producción de alimentos que sirve a sus intereses. Un mecanismo es poner en práctica estrategias para denigrar a la agricultura biológica u orgánica que frena la venta de pesticidas de síntesis, químicos de los cuales más del 80% se consagran a la agricultura industrial, de acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (US EPA).

Las recientes afirmaciones de Sylvian Charlebois en el artículo “Los mitos del bio”, publicado en el periódico La Presse el 19 de enero del 2013, constituye un buen ejemplo de esta estrategia de desinformación. Charlebois dice: “Lo que prevalece en el mundo biológico es el origen de los productos utilizados. Los pesticidas y fungicidas utilizados (en la agricultura bio) se derivan esencialmente de productos naturales, pero algunos estudios sugieren que estos productos pueden a veces ser tan tóxicos como algunos productos químicos”. Esta es una afirmación tramposa que oculta una verdad que el mismo gobierno francés aceptó en el 2003. En el informe “Evaluación nutricional y sanitario de los alimentos de origen biológico”, de la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria de los Alimentos (AFSSA), se concluía: “El modo de producción biológica, prescribiendo el recurso a los productos fitosanitarios de síntesis, elimina los riesgos ligados al uso de estos productos para la salud pública y ayuda a disminuir la contaminación ambiental, especialmente de los recursos hídricos. El conjunto de estudios disponibles indican que la gran mayoría de los productos biológicos no contienen residuos de los pesticidas autorizados en la agricultura convencional.”

Es importante precisar que el Sr. Charlebois es Vice-decano de Investigación y de Estudios Superiores de la Universidad de Guelph, en Ontario, Canadá. Institución que en el año 2012 habría recibido $780.000 dólares canadienses de algunas sociedades agroquímicas, tales como Monsanto y DuPont de Nemours, según afirma Laure Waridel, cofundadora de Equiterre y autora del libro L´envers de l´assiette, en una réplica suya a los argumentos del Sr. Charlebois. Sylvain Charlebois es igualmente miembro de numerosos consejos de administración de compañías privadas y del Comité Consultativo de Expertos de la Agencia Canadiense de Inspeccion de Alimentos, según Wikipédia.

Algunas veces ciertos cronistas, periodistas y presentadores, al ejercer su oficio con ligereza, contribuyen a difundir información no muy bien documentada. Es el caso, por ejemplo, de Johane Despins, co-presentadora del programa televisivo L´épicerie, de Radio Canadá (red de televisión y radio pública canadiense- N.E). Recientemente, la presentadora afirmó durante la emisión del programa Tout le monde en parle que no había diferencia entre los alimentos biológicos y los provenientes de la agricultura convencional. ¡Pero, nada más falso! Hace 30 años que nos interesamos en el tema y podemos afirmar que todos los estudios independientes que hemos consultado demuestran y señalan las innumerables ventajas a favor de la calidad de los productos biológicos. Por tanto, exponemos en este texto una síntesis de los conocimientos adquirido sobre los productos biológicos, a lo largo de los últimos años. En el libro Manger bio c´est mieux! editado recientemente por Éditions Terre vivant, dos ingenieros y una nutricionista exponen las ventajas de la calidad orgánica de los alimentos. A continuación puntualizamos diez buenas razones para consumir alimentos orgánicos certificados.

    Paisaje de cultivos de afé orgánico en Fredonia, Antioquia, Colombia. Créd: María Elena Collazos
Paisaje de cultivos de afé orgánico en Fredonia, Antioquia, Colombia. Créd: María Elena Collazos

1. Menos residuos de pesticidas

Los alimentos biológicos certificados pueden contener, algunas veces, trazas de residuos de pesticidas mientras que los alimentos provenientes de la agricultura convencional están, casi siempre, significativamente contaminados. Manzanas, apios, pimentones, melocotones, fresas, nectarinas, uvas, pepinos, espinacas, lechugas, arándanos y papas son alimentos industriales que presentan los índices más altos de contaminación de pesticidas y constituyen “la docena sucia” de la alimentación, según la lista de productos alimenticios agrícolas contaminados, publicada anualmente por el Environmental Working Group Américan.

En una carta publicada por La Presse, Laure Waridel explicaba las consecuencias de los pesticidas en la salud de los niños: “Un estudio publicado en 2010 en la revista científica Pediatrics sostiene que los niños expuestos a altas concentraciones de pesticidas organofosforados en su dieta duplican su riesgo de padecer trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH). El estudio fue realizado con 1139 niños de 8 a 15 años. Según la Academia Americana de las Ciencias, la principal fuente de exposición de los niños a los pesticidas es la comida. Este problema se puede evitar en gran parte, optando por la comida orgánica, como lo demuestra otro estudio publicado en Environmental Health Perspectives.

En el marco de esta investigación, los científicos midieron los residuos de pesticidas organofosforados presentes en la orina de un grupo de niños americanos de 3 a 11 años. Cuando la dieta de los niños era de alimentos convencionales, los residuos de pesticidas fueron detectados en el 91% de las muestras de orina. Cinco días depues de que los niños fueron alimentados con dieta principalmente biológica, los residuos de pesticidas en la orina eran “no detectables” o “casi no detectables”. La dieta bio hacia la diferencia.

La Environmental Protection Agency (EPA) reconoció que 112 tipos de pesticidas registrados en los Estados Unidos fueron identificados como cancerígenos o susceptibles de serlo. Se ha establecido que hay relación entre la presencia de pesticidas en el medioambiente y el aumento de los riesgos de cáncer del cerebro, del seno, del estómago, de la próstata y de los testículos, y de la leucemia infantil. Muchos pesticidas químicos son importantes perturbadores endocrinos. Actuando sobre nuestras hormonas, los pesticidas pueden desencadenar efectos negativos sobre nuestro sistema inmunitario (alergias), nuestro sistema reproductor (trastornos de la fertilidad), y también sobre nuestro estado de ánimo y nuestras facultades intelectuales.”

La EPA dice además que los pesticidas pueden afectar el desarrollo de los niños bloqueando la absorción de nutrientes importantes de la dieta que son necesarios para su sano crecimiento. Además, si el sistema excretor de los niños no está completamente desarrollado, agrega la EPA, sus cuerpos no podrán eliminar completamente los pesticidas. La exposición a los pesticidas en las fases críticas de su desarrollo puede alterar de manera permanente sus sistemas biológicos. Según Pesticides Action Network, es este fenómeno lo que explicaría el aumento de los casos de malformación al nacimiento, de pubertad precoz, asma, obesidad, diabetes y de ciertos canceres.

En una carta publicada el 16 de julio de 1991 por el New York Times, el Dr. Samuel Epstein, profesor de medicina en la Universidad de Chicago y fundador de la Coalición de Prevención del Cáncer, resaltaba que la EPA estimaba entonces que los pesticidas aplicados en la producción de alimentos agrícolas podrían causar hasta 60.000 casos de cáncer por año, únicamente en los Estados Unidos. Información más detallada, puede encontrarse en su libro The Safe Shopper´s Bible.

2. Un valor nutritivo superior

Un número importante de investigaciones independientes demuestran que los productos biológicos tienen un mayor valor nutritivo que los alimentos provenientes de la agricultura convencional. Enseguida presentamos algunos hechos que confirman esta realidad.

Los alimentos biológicos contienen niveles de magnesio más elevadas y una presencia más grande de oligoelementos. En los alimentos convencionales se observa regularmente deficiencias de cinc, boro, iodo, hierro y cobre. Diversos estudios reportan niveles muy altos de nitritos cancerígenos en los alimentos convencionales, fertilizados con dosis masivas de nitratos, lo cuales se convierten en nitritos después de la cosecha. En su libro L´agriculture biologique – Pourquoi et comment la pratiquer, el ingeniero agrónomo Claude Aubert relata que la espinaca fertilizada con 160 kg de nitrógeno por hectárea (dosis normal en la agricultura convencional) conserva, cuatro días después de la cosecha, niveles de nitritos 50 veces más altos que los encontrados en espinacas producidas naturalmente.

La dietética moderna reconoce la importancia de las sustancias bioactivas que están presentes en los frutos y legumbres para prevenir el cáncer, así como las enfermedades degenerativas y cardiovasculares. Es el caso, entre otros, de los polifenoles, glucosinolatos, flavonoides y sulfuros. Numerosos estudios, mencionados en el informe de la AFSSA, indican que los alimentos biológicos contienen cantidades importantes de estas sustancias bioactivas.

Una serie de estudios manejados por el Dr. Henri Joyeux, profesor de cancerología en la facultad de Medicina de Monpellier, indican que los tomates biológicos contienen más cantidad de vitamina C, beta-carotenos y licopeno protector que los tomates convencionales. Otro estudio realizado por la Universidad de California ha demostrado que los Kiwis biológicos contenían cantidades más elevadas de polifenoles y de vitamina C que los Kiwis no biológicos.

Según la AFSSA, no ha sido demostrado que estos factores tomados individualmente tengan un impacto significativo en términos de aporte nutricional. Estudios comparativos a largo término, con base en marcadores biológicos o clínicos en un grupo de consumidores, podrían elucidar esta cuestión, anota la agencia francesa. La AFSSA agrega que “el equilibrio del régimen global y la cobertura de necesidades nutricionales siguen siendo los puntos primordiales a considerar”.

3. Más vitalidad de los productos alimenticios

La agricultura biológica trabaja en colaboración con la vida, teniendo como resultado alimentos con un índice de vitalidad más elevado. Frutas y verduras, orgánicas y crudas, como los jugos frescos producidos por extracción, los brotes y los germinados tienen una vitalidad mayor, según la bioquímica Line Tremblay. Ella explica: “La vitalidad de un alimento depende de su contenido enzimático, de su potencial para generar vida (semillas, nueces, cereales enteros) y regenerar el potencial energético del organismo que lo consume. Es el vigor, la intensidad vital, la energía que posee este alimento y que éste puede a su vez transmitir.”

Aunque la vitalidad no es considerada como un factor de calidad de los alimentos por los nutricionistas y la industria agroalimentaria, ésta juega un rol fundamental en nuestra propia vitalidad y en nuestro sistema inmunitario. Pensemos en los millones y millones de microorganismos que evolucionan en la tierra no tratada químicamente. Estos microorganismos transmiten a frutos, legumbres y hierbas la fuerza vital que ellas a su vez nos transmiten cuando las consumimos en nuestra alimentación cotidiana.

Se puede evaluar la vitalidad de un alimento midiendo su grado de germinación. Si humedecemos con agua semillas de trigo durante 24 horas y las dejamos escurrir, la radícula aparecerá de 24 a 36 horas después. La semilla germina. El trigo está vivo, su vitalidad es real, grande. Repliquemos esta experiencia, pero esta vez con trigo inflado. Un sonido familiar será percibido cuando entra en contacto con el agua, y después, nada más…El cereal está muerto, su vitalidad es nula.

Se puede medir también la vitalidad de un alimento por la facilidad de su conservación. Generalmente, los alimentos biológicos se conservan bien. Por el contrario, los productos alimenticios de la agricultura convencional son más perecederos. Esto es debido a los tratamientos de irradiación, fumigación o de enceramiento que reciben estos productos para frenar su deterioración.

La energia vital de los alimentos puede ilustrarse gracias a la electrografía Kirlian, desarrollada por el ingeniero ruso Semyon Kirlian. En 1939, Kirlian fotografió accidentalmente las descargas eléctricas (el efecto corona) emitidas por una persona que estaba recibiendo un tratamiento médico con un generador de alto voltaje. Las imágenes de la ilustración muestran la energía potente y harmoniosa emitida por un jugo de naranja bio comparada con el jugo de naranja convencional pasteurizado. El calor de la cocción y de la pasteurización reduce la energía vital.

El documental The Beautiful Truth (2008) muestra las imágenes Kirlian hechas por un grupo de científicos que muestran la vitalidad de los alimentos producidos según criterios de la agricultura biológica comparándolos con productos de la agricultura convencional.

4. Proteger los cursos de agua y las aguas subterráneas

El uso de pesticidas, fertilizantes solubles y abonos líquidos utilizados en la agricultura convencional, constituyen la principal fuente de contaminación del agua. Por el contrario, en la agricultura biológica se utilizan productos menos solubles y, en consecuencia, menos contaminantes de los recursos hídricos.

5. Proteger la biodiversidad

La agricultura biológica implementa técnicas como la diversificación de cultivos, la rotación y los cultivos asociados creando ecosistemas ricos, diversificados y con nichos adecuados a la fauna nativa. Ademas, la no utilización de pesticidas de síntesis y de plantas transgénicas (OMG) ayuda a conservar las condiciones que son favorables para proteger los microorganismos e insectos útiles, las mariposas, las aves, las abejas, los batracios y los mamíferos.

6. Producir más humus

Mientras que la agricultura convencional ha hecho perder más del 50% de la materia orgánica de los suelos en los últimos 50 años (desde 1960) (la tasa de MO paso de 3% a 1.5%, según Claude Aubert), las técnicas aplicadas en la agricultura orgánica permiten producir 1,5% de humus en cinco años (1). Es este fenómeno particular el que permite explicar porque en un periodo de tres años los rendimientos de la agricultura biológica igualan a los rendimientos de la convencional, y la superan en el largo plazo. Esto ha sido demostrado en pruebas de campo del Rodale Institute

7. Economizar energía y luchar contra el cambio climático

Las fincas biológicas son generalmente de pequeñas a medianas con poco uso de la mecanización. En el plano energético, en promedio, ellas son 200 veces más productivas por acre (2). Para producir una tonelada de nitrógeno se necesitan dos toneladas de petróleo. Como bien se sabe, en la agricultura convencional se emplean en promedio 150kg de N/ha (3). Se sabe que este tipo de agricultura es responsable de más del 10% de las emisiones totales de gas de efecto de invernadero en el Quebec (4). La agricultura biológica, por el contrario, gracias a las tasas más elevadas de materia orgánica que ella produce, triplica la captura de carbono en relación con la agricultura convencional.

8. Evitar el uso de OMG

En agricultura biológica es prohibido cultivar especies modificadas genéticamente. Ningún producto biológico que nosotros consumimos es un OMG. En el año 2012, se han sembrado más de 160 millones de hectáreas con plantas transgénicas. La mayoría de OMG son plantas resistentes a pesticidas: 62% de ellas son tolerantes a uno o varios herbicidas, el 16% producen moléculas insecticidas, y el 21% tienen las dos características anteriores. En consecuencia, cultivar OMG es establecer sistemas de producción que reposan sobre el uso masivo de pesticidas que son contaminantes. Además, a esto hay que agregarle el impacto negativo sobre la biodiversidad que tienen las plantas insecticidas que producen cada segundo en sus células moléculas tóxicas (basillus thuringiensis o Bt) que afectan la supervivencia de mariposas, aves y abejas. (Fuente: www.infoogm.gc.cawww.criigen.org)

9. Un mejor y natural sabor de los alimentos

Un grupo importantes de Chefs coinciden en que los productos biológicos tienen un mejor sabor. Algunas pruebas comparativas, también así lo establecen. ¡Sólo tienes que probarlos y te darás cuenta! Esta calidad de gusto superior está asociada al balance mineral integral que tienen los productos biológicos y que fueron comentados anteriormente en el punto 2. En pruebas de laboratorio con ratas y dietas bio y convencionales, se observo preferencia de las ratas por las dietas con remolachas orgánicas (5).

10. Para apoyar a los productores

Los agricultores biológicos son generalmente contestatarios, de iniciativa propia y solidaria, que cultivan sin gran ayuda gubernamental. ¡Ellos merecen nuestro apoyo!

Un factor crítico actual es el precio de los productos bio. Pero si consumimos más productos biológicos, la mayor demanda estimulará la producción y, en consecuencia, los precios serían más favorables. Sin embargo, mirando los precios de los distribuidores constataremos que los precios de los bio son competitivos y que algunas veces menos caros que los productos convencionales. En consideraciones de los costos, no olvidemos los costos sociales y ambientales en los que incurre la producción convencional de alimentos. En este sentido, los productos biológicos certificados son más abordables.

Para conservar el equilibrio del presupuesto familiar y acceder al consumo de biológicos, se podrían reconsiderar las prioridades. Por ejemplo, podríamos reducir el consumo de carne y de otros productos que no aportan a una buena dieta, o elimina o reducir otros gastos innecesarios. Otra forma de apoyar las granjas familiares biológicas es participando en los proyectos de agricultura apoyados por las comunidades locales, como los que son coordinados por Equiterra (en Quebec, Canadá). O, otra opción, seria animarnos a devenir pequeños agricultores biológicos o urbanocultores. Esto les permitiría salir de la rutina y lograr una mejor forma física.

Referencias

1 – MEADOWS, Donella H., Ph. D. « Our Food, Our Future », Organic Gardening, septembre 2000, p. 55.
2 – MEADOWS, Donella H., Ph. D. « Our Food, Our Future », Organic Gardening, septembre 2000, p. 59.
3 – AUBERT Claude. L’agriculture biologique, Pourquoi et comment la pratiquer. Le courrier du livre, 1977, p. 91.
4 – GROLEAU, Stéphane. « L’agriculture a des gaz! », Bio-Bulle, janvier/février 2007, p. 17.
5 – OUELLET, C. « L’agriculture biologique. Une meilleure qualité nutritive? », Bio-Bulle, septembre 1999, p. 32.

De la mano de la naturaleza

DE LA MANO DE LA NATURALEZA
Esquema productivo orgánico de Biofruit Napoli – 
Habla Jaime Antonio López, socio Biofruit Napoli.

Los cultivos de uvilla sembrados por Biofruit Napoli están repartidos en varias fincas familiares en el municipio José María Hernández, en Upiales, Nariño. El nivel de conocimiento técnico de los cultivos bajo esquema orgánico ha sido creciente en este grupo de agricultores, debido a que a medida que aprenden más, más motivados y convencidos están de su propósito: sanear la naturaleza, compartir en comunidad y estabilizar su economía. El Sena ha sido una entidad que ha favorecido la motivación y el impartir de saberes dentro de Biofruit Napoli, en el marco de la promoción que de la agricultura orgánica esta institución ha hecho en la región.

Del campo emanan los olores y colores de un agrosistema libre de químicos y colmado de compromiso. Entre las hileras de las plantas de uchuva, altas y cargadas del amor en cáliz, Jaime Antonio López, socio activo de Biofruit Napoli, habla de varios aspectos del esquema de producción asumido por la asociación, para obtener una uchuva orgánica de alta calidad, certificada por CERES Colombia y exportada a Norteamérica y Europa a través de Fruandes.

BIOFRUIT NAPOLI

Somos productores de uchuva orgánica de la mano con la naturaleza. Estamos generando empleo para las familias campesinas y permitiendo que tengan mayores recursos económicos. El cultivo de la uchuva orgánica tiene un proceso que empieza desde la preparación de los suelos, posteriormente la siembra, la fertilización y a los tres meses después de sembrada la planta tenemos que hacer la poda y el tutorado.

LA SEMILLA ORIGINAL

La primera semilla la conseguimos en Bogotá a través de una entidad que estaba promoviendo la agricultura orgánica. De allí nosotros seguimos haciendo nuestros semilleros y hemos repartido semilla a los demás miembros de la asociación y a algunos particulares.

FERTILIZACIÓN

La hacemos con abonos orgánicos preparados directamente por cada uno de los productores. Se realiza mediante un compostaje y aplicando el abono del cuy, que es otra alternativa de producción que tenemos en nuestra familias. El abono del cuy lo descomponemos y aplicamos a las maticas para que tengan una buena fertilización. Estamos aplicando tres kilos a la siembra. Posteriormente, a los 4 meses volvemos a hacer el re-abono con un promedio de 2 ó 3 kilos.

RIEGO

Lastimosamente no tenemos un sistema de riego y nos hace mucha falta porque la uchuva necesita bastante humedad. Sin embargo, no hemos tenido ese apoyo del gobierno, de que colaboren con nuestra gente campesina en el sentido de permitir que nuestras tierras tengan irrigación. Nosotros estamos simplemente a la expectativa de agua lluvia. Quienes tienen en sus fincas condiciones de agua dan riego con éstas a su matas.

EVOLUCIÓN DEL SUELO

Los cambios en el suelo son grandísimos. Anteriormente, por experiencia, nosotros hemos tenido unas fincas trabajadas con lo químico. Aplicábamos matamalezas y una serie de pesticidas que dejaron casi estéril a la tierra. Hoy, gracias a esta producción orgánica y a los conocimientos que hemos adquirido, nuestra tierra ha tomado nuevamente cambios naturales, pastos con todo su potencial de nutrientes. Igualmente hemos permitido que los microorganismos de la tierra vuelva a su entorno natural, haciendo más productivo el suelo.

CONTROL DE PLAGAS

Utilizamos preparados hechos por nosotros mismos. Para los insectos aplicamos el ají. Después de un proceso aplicamos este insecticida orgánico que combate plagas como la pulguilla que es lo que más afecta a la planta en su proceso de germinación.

LOS CUYES EN EL CULTIVO DE LA UCHUVA

En un cultivo de 1000 matas se mantienen alimentados 500 cuyes y con las excretas de estos animalitos se está fertilizando el cultivo. Los cuyes se alimentan del pasto que germina entre surco y surco de la uchuva y ellos producen al abono orgánico, que después de pasar por un compostaje se aplica a las matas. Esto es un doble propósito, porque es necesario que alrededor de la mata esté limpio, pues las hierbas generan mucha humedad lo que propicia la aparición de mucho hongo.

CERCAS VIVAS

Esta es una condición de la agricultura orgánica y nos lo exige la certificadora. Sin embargo, somos conscientes de que mantener las cercas vivas es muy ventajoso porque nos van a aislar de los cultivos químicos y de los vientos. Además, proporcionan nutrientes a través de sus hojas a nuestros cultivos y predios. Estamos utilizando el aliso porque sus hojas se descomponen muy rápido. Estamos en esta campaña de motivar a los productores a sembrar estos benéficos árboles. (Fotos Aliso)

NOVEDAD DE LA TÉCNICA

Las técnicas no son novedosas. Simplemente lo que nos proporciona la naturaleza, lo que producen nuestros animales, como la recuperación del abono de los cuyes, nos ha ayudado a dar fertilización a los cultivos. Para la prevención de enfermedades la misma naturaleza nos brinda los ingredientes para que nuestros cultivos puedan sobrevivir.

CULTIVO DE UCHUVA ORGÁNICO FRENTE A CONVENCIONAL
En ese aspecto hay una gran diferencia. Con los químicos estamos acabando nuestro medio ambiente y con la salud de los seres humanos. Con lo orgánico estamos renovando nuestro medio ambiente al permitir que nuestro ecosistema tenga un auge, que vuelva a renacer. En ese sentido lo orgánico con lo químico está muy distanciado.

MOTIVACIÓN PARA VIRAR HACIA LO ORGÁNICO

La motivación inicial fue buscar otros esquemas productivos en vista de que la agricultura tradicional no estaba generando recursos, por causa de la subida y bajada de precios que arruinó a muchos campesinos. Entonces comenzamos en grupo a buscar otras alternativas, fue en ese sentido que miramos una alternativa en la uchuva. La capacitación del Sena fue un motivo que nos movió a lo orgánico.

MODELOS EN LA REGIÓN

Por la experiencia que hemos tenido hemos recibido muchos delegaciones de otros sectores y municipios. Incluso la misma gente del Sena está promoviendo este tipo de producción orgánica. Ellos se han convertido en los principales comunicadores. Han facilitado que otros productores vengan a ver los cultivos con el fin de motivarlos y hacerlos entrar en consciencia de que hay otro camino más beneficioso como es el de la agricultura orgánica.

LA EFICIENCIA DE LO ORGÁNICO

Si comparamos los costos de lo químico y lo orgánico hay un buen margen de resultados. Lo químico tiene buena producción y las plantas aparentemente están mejor conservadas. Pero si uno piensa desde el punto orgánico y humano el dinero no es la base, no lo es todo. Uno mira que mediante estas acciones agrícolas se está permitiendo el bienestar y prolongación humana. También lo orgánico genera ganancias, eso no hay que negarlo. En el mercado nacional lo químico puede producir mayor rentabilidad frente a lo orgánico. Pero si nos vamos más allá, al mercado internacional, encontramos una demanda muy fuerte y bien pagada, pues lo que en el extranjero se pide es lo orgánico. Estamos muy contentos de que la producción orgánica nos la están acogiendo allá y nos la estén pagando muy bien. Entonces, en ese sentido, es muy rentable.

TRABAJO GENERADO POR LA PRODUCCIÓN ORGÁNICA

El cultivo orgánico requiere bastante mano de obra. A través de estos cultivos estamos generando mucho empleo. Porque esto implica hacer podas, plateo en la mata, porque allí ya no vamos a aplicar los matamalezas sino que se va a hacer manualmente. Tenemos que estar a diario pendientes de las plantas, porque este es un cultivo que necesita mucho acompañamiento a diario, porque si no se arruina. Entonces tenemos que estar con nuestra gente y cultivos es a diario. De esa manera sí genera mucho más empleo que los cultivos químicos.

PARTICIPACIÓN DE JÓVENES EN BIOFRUIT

Como productores, la juventud todavía no está vinculada, pero sí como trabajadores. Nosotros estamos trabajando con la gente joven. Muchachos que salen del colegio y que no pueden alcanzar estudios superiores, se meten en el trabajo de la uchuva. Ellos ya están enterados y se les está inculcando el sentido de que la producción orgánica es ventajosa para todos.

ACTITUDES DE UN AGRICULTOR ORGÁNICO

No es muy difícil. Sencillamente se necesita tener una verdadera convicción. Es vivir uno convencido de que con la naturaleza se puede convivir. De esta manera, lo orgánico no es algo difícil. Es convencerse de que las cosas se logran con trabajo. Y eso lo demostramos con nuestra asociación. En la práctica hemos tenido muchas experiencia. Eso nos ha demostrado que no esto no es difícil, lo que se necesita es una verdadera decisión.

PERCEPCIÓN DEL CONSUMIDOR COLOMBIANO

Lastimosamente nuestra cultura es del facilismo y del consumismo. Si vamos a un supermercado allí está todo listo y no averiguamos de dónde proviene. Así que el mayor cambio que se necesita es de mentalidad. Gubernamentalmente se debería promover lo que es orgánico. En otros países más avanzados lo están haciendo. De allí la apetencia de nuestra producción en el extranjero. Sin embargo, en Colombia nos ha ido mal y no hemos podido tener hasta ahora un mercado bueno. Entonces creo que sí debería haber una campaña muy grande enfocada a la producción y consumo orgánicos.

PROPUESTA A LA AGRICULTURA COLOMBIANA

En primer lugar, es muy importante cambiar la consciencia del facilismo. Con los pesticidas estamos acabando y atacando a la naturaleza y la vida de los seres humanos. Si volvemos a la naturaleza, si volvemos al conocimiento ancestral, vamos a lograr que nuestro ecosistema vuelva a su entorno realmente natural. Y que nosotros los seres humanos mejoremos y prolonguemos también nuestra vida. El promedio de vida ahora es muy corto y mucho tienen que ver los químicos que a diario estamos injiriendo. Hay que apoyar desde el gobierno, por ejemplo, al campesino que está promoviendo este cambio, esta vuelta a la agricultura orgánica.

REDES DE MERCADO – DIETA ORGÁNICA

Si uno se compromete con uno mismo, puede hacer una dieta orgánica. Algunas organizaciones indígenas que tenemos por aquí están hablando de eso, del tema de la chagra. Tener un área determinada, tener todos los productos de consumo agrícola pero en unas condicione orgánicas. Entonces yo creo que sí se puede. En Colombia es raro el supermercado en donde usted pueda conseguir productos orgánicos. Allí deben entrar las entidades como el ICA, el Ministerio de agricultura para la promoción de lo orgánico. Para que el productor siembre y el consumidor tenga acceso. Falta mucha difusión del conocimiento acerca de los beneficios de un producto orgánico y por eso el consumidor duda en pagar el sobreprecio de lo orgánico frente al producto químico.

EXPERIENCIA EXPORTADORA

Actualmente vendemos a una comercializadora. Directamente con el extranjero no tenemos experiencia. Estamos en un camino de hacer alianza de productores con comercializador. Estamos en un proceso en el que eventualmente queremos ser comercializadores directos.

ESTÍMULO GUBERNAMENTAL

Lastimosamente el apoyo del gobierno ha sido nulo. Una ONG nos ayudó con capacitación tanto en la parte productiva como administrativa, permitiendo que nos fortaleciéramos. Pero de parte de los gobiernos locales, municipales y nacionales no hemos tenido apoyo. Por ejemplo, las vías de comunicación aún siguen estando en muy malas condiciones. Entonces para nosotros es difícil sacar nuestro producto y se nos aumentan los costos de producción debido a la complicación con el transporte. Ojalá nuestros gobiernos pudieran ayudarnos al menos manteniendo unas vías de comunicación adecuadas.

Acabada nuestra conversación con don Jaime, bajamos de los cultivos, conducidos por algunos productores en sus motos. Las vías, llenas de piedras y desniveles, ofrecían un viaje bastante movido y poco seguro entre el escarpado panorama. Aún así, todos los días bajan y suben en motos los agricultores de la zona. Y por esas trochas, mal llamadas carreteras, se bambolean los camiones repletos de las espléndidas uchuvas, que parten envueltas en su cáliz protector hasta Bogotá. Largo y dificultoso camino que sube los precios de la fruta, debido a los mecanismos de conservación que deben implementarse para una distancia que se prolonga por la ineficacia de la vía. En otra realidad, las carreteras que llegan a la capital Colombiana deberían ser óptimas vías que permitirían posibilidades de bienestar económico al campo. Y si los agricultores, aún en estas dificultades de movilidad, logran sacar su producto y alcanzar una moderada estabilidad económica ¿Cómo sería la vida del campo si la promesa de unas vías pavimentadas se evaporara para materializarse en realidad concreta?

Entrevista y redacción: Natalia Fernández-Ruiz

Luis María Murillo Quinche – Entomología: Las avispas chibchas

Los invitamos a disfrutar este rico estudio sobre una clase de avispa de la sabana colombiana, escrito que reconcilia la ciencia y la poesía bajo la pluma de Luis María Murillo Quinche, precursor del estudio, científico y profesional, de la entomología colombiana.
“Las Avispas chibchas” fue publicado en el semanario colombiano “El gráfico” en 1924 y constituye el primer ensayo entomológico de Murillo Quinche. ¡Buena lectura!

LUIS MARIA MURILLO QUINCHE – ENTOMOLOGIA: LAS AVISPAS CHIBCHAS.

La fortaleza de la microfauna

Portada libro Control Biológico en Colombia.

Cotidianamente, los cítricos estaban siendo atacados por plagas que les dejaban el follaje saturado de heridas heterogéneas. En búsqueda de una solución, los agricultores observaron durante días, hallando en la voracidad de los formícidos la acción particular que controlaba la población de plagas en sus cultivos. La fauna de plagas residente en los cítricos resultaba ser un festín para una población de hormigas.

En esa China del siglo III, el fenómeno natural del control biológico estaba siendo identificado por el ser humano, a través de la observación de la interacción entre los organismos que componen un agrosistema. Albor de la práctica de la entomología, enfocada a regular el balance de los microorganismos en un entorno. Alternativa para el manejo de plagas.

En ese entonces, el tiempo tomaba una dimensión en la que reflexionar acerca del entorno propiciaba el hábito de la paciencia. Contemplar la naturaleza favorecía el desarrollo de estrategias para la sostenibilidad de un cultivo. Por su parte, la industrialización de la agricultura traería mecanización y caldearía revoluciones como la verde, que legitimaba la utilización de productos químicos en el campo. Un cambio de paradigma en la agricultura se vivía, en donde la interiorización del concepto de eficacia – emparentado con la inmediatez y divorciado de la sostenibilidad – adquiría magnitud.

Así, pues, en el proceso de modernización de la agricultura, el conocimiento que emana de los procesos naturales fue quedando desplazado, para dar entrada a la tecnificación de procesos de síntesis química. En este contexto, el control de plagas recae en la alternativa de los productos químicos, plaguicidas que, a la postre, contribuyen al fortalecimiento de la plaga atacada.

En Colombia, los primeros eventos referidos al control biológico de plagas tienen lugar en 1913 en Cundinamarca. Luis Zea Uribe, en Tocaima y Federico Lleras Acosta, en Guaduas, trabajaron sobre la acción del Coccobacilo acridiorum que, inyectado, en las langostas, producía una enfermedad diarreica en éstas. Zea y Lleras estudiaron estrategias de saneamiento biológico de plagas, en un tiempo en el que la investigación entomológica era inexistente en el contexto académico Colombiano. Posteriormente, en 1923, aparecen publicaciones sobre las características del gusano de seda doméstica por Aureliano Vélez y otro por Ernesto Murillo. A finales de los 20, se publican “Las enfermedades y plagas en plantas: sus causas y control”, folleto escrito por Rafael A. Torro y un artículo describiendo insectos en las praderas de la sabana bogotana por el hermano Apolinar María, religioso proveniente de Francia.

Trabajos como éstos contribuyeron a que la entomología fuera reconocida oficialmente como ciencia y profesión una década más tarde, en 1927.  No obstante, Luis María Murillo fue el gestor principal de la profesionalización entomológica. Como jefe fundador del servicio de sanidad ambiental del Ministerio de Agricultura, Murillo impelía y posicionaba el estudio y la práctica del control biológico de plagas.

    Se requiere poeta-científico para emprender labor quijotesca

En los 30, el Pulgón Lanigero atacaba, impetuoso, manzanos en Zotaquirá, Paipa y Duitama. A petición de los campesinos afectados, el gobierno envió a Luis María Murillo al frente del programa de control del Pulgón. Murillo implementó una estrategia en donde el objetivo era manejar los recursos mismos de las huertas, en vista de crear el ambiente propicio para la introducción del parásito del Pulgón, la avispita Aphelinus mali. El Neda Murilloi, cucarrón predador descubierto por Murillo y que lleva su nombre, también colaboró en la lucha contra el pulgón. Trabajo de poda, implementación de setos, injertos, aplicación de abonos eran algunas de las actividades que integraban la estrategia tendiente a erradicar al pulgón, que se había establecido en los tallos y las raíces para alimentarse de la salvia del manzano. Actividades que fueron medianamente puestas en marcha por los campesinos, pues la rutina de una labor más sosegada les dificultaba incorporar un trabajo adicional, que, a mediano plazo, los conduciría  a un control duradero de la plaga.

Sin embargo, la población campesina que recibía a Murillo en sus cultivos para sus investigaciones también constituyó una gran enseñanza para el científico. De ellos Murillo expresó: “¡Qué maravillosos son esos agricultores! Observan y conocen la vida del campo con tanta inteligencia, que sólo faltan a su vocabulario palabras científicas para que su relación sea perfecta. Con esa estupenda colaboración iba cumpliendo con acierto mis investigaciones.”

Paradójico, parecería que Murillo no encontraba siempre eco de sus estrategias entre la gente del campo. La gente estaba acostumbrada a resultados urgentes, puesto que lo que estaba comprometido era su sustento. Y desde la entomología, Murillo se topó con el velo de desconfianza que envuelve a toda ciencia recientemente legitimada. Sin embargo, como asistente de un entomólogo extranjero imaginario, pues éste nunca nunca llegó, Murillo se entregó en cuerpo y alma a la labor de investigación de insectos desde el Departamento de Agricultura y Zootecnia del Ministerio de Industrias.

En medio de su quijotesca empresa, no escatimó en la compra de lo que necesitase para el laboratorio, invirtiendo hasta su propio sueldo. A propósito de la desconfianza que despertaba en los hombres de política y colegas agrónomos con respecto a sus estudios entomológicos, Luis María expresaba:

“La iniciación del estudio de Entomología fue una ocurrencia insólita en nuestro ambiente, a juzgar por su recibo. Unos, se sorprendieron de esa chifladura que había surgido depronto por el estudio de los insectos, y otros, protestaban de que hubiera tontos que creyeran que esos bichos insignificantes podían destruir millones de dólares anuales en la economía humana, al punto de que se tuviera que recurrir a gente de sueldo de los gobiernos para estudiar tales paparruchadas”.

No obstante, Murillo creía en el potencial de los insectos para el balance de la fauna de microorganismos. Él los observaba dentro y fuera de su laboratorio, andando esa Colombia rural que en aquel tiempo se componía en su mayoría de huertos poco prolijos. Para ese entonces, los hombres de ciencia eran también hombres de literatura y, a través de ella, expresaban su vehemencia por la materia estudiada. Acerca de sus estudios de la abeja Chibcha, Murillo, bucólico, escribía:

“En el rincón más bello de Tabio, entre los pliegues del Juáica, que se destaca al poniente, he contemplado el nacimiento de las avispas, he palpado las mucuritas de su bella industria cerámica, las he visto trabajar… Cuando las he seguido en su vuelo, me han parecido… los espíritus de los chibchas consagrados en las aguas termales, que vagaron por las curvas del cerro mitológico, cantando, con aladas vihuelas, un himno a la diosa Chía” *.

Luis María Murillo Quinche vivió abundantes experiencias que consolidaron a la Entomología y a la sanidad biológica colombianas en su primera etapa. Es asombroso el hecho de que un hombre, solo, se aventurara en los caminos de la sanidad biológica sin prácticamente ayuda financiera del Estado. Entre las plagas combatidas por la acción de Murillo, se anotan la Diatrea Sacharalis, gusano barrenador en la caña combatido con las avispitas Trichogramma minutum; la Lyperosia irritans, mosca del ganado atacada con avispitas Spalangidae; la Icerva Purchasy, instalada en las plantas ornamentales de Bogotá luego de la introducción de acacias importadas, menguada con Rodolia cardinales.

La colección de conocimientos acerca de insectos acumulada por Murillo abordó también el estudio de factores como el clima, para determinar momentos de reproducción y extinción de poblaciones de la microfauna; análisis consignado en el libro “Los insectos y el clima”. “Sentido de la lucha biológica” se constituye como su obra cumbre, en donde da cuenta de la experiencia con el Sacadodes pyralis dyar, gusano rosado colombiano alojado en el algodón, cuyo agente controlador fue la avispita Aphanteles turbariae.

En justeza, con su nombre permanece bautizada la Colección Taxonómica Nacional (CORPOICA, Tibaitatá, Bogotá), la cual conforman más de 100.000 insectos recolectados por él. Su antecedente en 1943, el “Primer catálogo de Insectos de importancia económica en Colombia”, realizado por Murillo, fue el campanazo clave para que el Ministerio de Agricultura y Comercio dimensionara la importancia de este conocimiento y, por tanto, la inminencia de proveer los elementos necesarios para procurar la conservación de la colección entomológica.

    Gallego, una colección que se vuelve museo

La entomología colombiana tiene otro de sus pilares en Francisco Luis Gallego, quien dirigió la cátedra de entomología hacia una perspectiva ecológica. Su rol en la historia del control biológico en Colombia se destaca en el ámbito universitario, desde donde implementó, como tema matriz de la enseñanza entomológica, la conservación y el uso de la entomofauna benéfica en la lucha contra las plagas.

En 1937, Gallego inició un trabajo de recolección de insectos bajo la forma de un archivo entomológico, que se convertiría en materia museal. En la sede Medellín de la Universidad Nacional, se halla el Museo Entomológico Francisco Luis Gallego, que hoy cuenta con una colección formada por más de 200.000 insectos, dividida en cinco subcolecciones. Del gran legado académico de Gallego, además de sus insectos, quedan rigurosos documentos entomológicos como “Estudios fundamentales” de 1946, que contiene 131 síntesis acerca de 131 plagas.

Otro capítulo importante se abriría para la entomología en 1973, año de fundación de la Sociedad Colombiana de Entomología. Propiciada por Hernán Alcaraz y Germán Valenzuela, SOCOLEN ha funcionado desde entonces bajo una perspectiva bioecológica del ejercicio entomológico y ha contribuido a la reunión de estudiosos de este campo, a favor del intercambio de conocimiento. La investigación entomológica de SOCOLEN ha pasado por el manejo integrado de plagas y el manejo de hongos entomopatógenos, aplicados en plantaciones importantes para la economía nacional, como caña de azúcar, café, arroz, leguminosas, palma de aceite, entre otras.

Asimismo, desde la universidad colombiana, se ha contribuido al desarrollo del conocimiento y aplicación del control biológico. Desde sus departamentos de agricultura e ingeniería ambiental, la Universidad Nacional, la del Valle, la de Antioquia, la Javeriana y la del Tolima han llevado el trabajo e inquietudes de los precursores del control biológico hacia la especificidad regional del campo colombiano, labor innegablemente valiosa para la salud de la naturaleza y de la economía, pues como decía Murillo, “No por diminutos son pequeños los estragos de los insectos en la economía”.

Herederos de la acción altruista de estos hombres de ciencia, hoy varios actores fundamentales siguen contribuyendo a hacer de Colombia un país abanderado en el estudio del control biológico de plagas.

* Publicado originalmente en El gráfico No.715, Nov.29.1924. Tomado del blog Luis María Murillo Quinche http://luismariamurilloquinche.blogspot.ca/2008/01/las-avispas-chibchas.html

Bibliografía:
NICHOLLS E, Clara Inés. Control biológico de insectos: un enfoque agroecológico. Colombia: editorial, 1989. Situación de la parte en la obra.
VALENZUELA, Germán. Cap. I. Aspectos históricos del control biológico. En: Control biológico en Colombia.
http://luismariamurilloquinche.blogspot.com/ [Consultado el 27 de abril 2012]Revista “Manejo Integrado de Plagas” No.56 http://web.catie.ac.cr/informacion/RMIP/rmip56/biblio-a.htm [Consultado el 27 de abril 2012]
http://www.virtual.unal.edu.co/cursos/agronomia/2006631/lecciones/cap04/lec04a.html [Consultado el 27 de abril 2012]

Natalia Fernández-Ruiz
Santiago de Cali, Abril 2012